sábado, 18 de julio de 2020

LAS EXIGENCIAS DE LA DIGITALIZACIÓN EN TURISMO


Durante la crisis en el sector turístico motivada por la pandemia, se ha insistido una y otra vez en la necesidad de afrontar procesos de digitalización no solo para superarla sino para afrontar una nueva era en organismos, empresas y establecimientos que se presenta como un verdadero desafío la propia sociedad y para los distintos sectores productivos. En teoría, la digitalización permitirá incrementar las ventas de las firmas turísticas y mejorar la experiencia de los clientes en los destinos, según señala el centro Eurecat.

Eurecat, Centro Tecnológico de Cataluña (miembro de Tecnio), promueve, mediante la investigación aplicada y la innovación, la competitividad de las empresas y el bienestar de la sociedad. Es el principal centro tecnológico de Cataluña y la segunda organización privada de España en captación de fondos de H2020. Reúne la experiencia de más de 650 profesionales que generan un volumen de ingresos de 50 millones de euros anuales y da servicio a más de 1.600 empresas.

Eurecat ha organizado recientemente un taller dirigido a empresas turísticas, instituciones y gestores de los ámbitos públicos y privado del sector turístico y del ocio de Costa Daurada y Terres de l’Ebre. El objetivo de dicha jornada era "trabajar de forma práctica con empresas y destinos para definir y diseñar un Plan de transformación digital”. Nos ha parecido una referencia interesante para entender el alcance y la dimensión de los procesos de digitalización.

El taller incidió en los soportes clave que se deben emplearse para incrementar las ventas y mejorar la experiencia de los clientes, como hemos dicho, mediante la digitalización del sector. La crisis pone a prueba las oportunidades y las amenazas, luego es fundamental el manejo de la tecnología para mejorar la experiencia turística de las familias. Y es que, según fuentes de Eurecat, “la digitalización hará que el turismo sea más sostenible y rentable”.

Curiosamente, en palabras del consultor de estrategia y transformación digital, Jaume Clotet, quien ha impartido el taller, las empresas de turismo ven la digitalización como una oportunidad y una amenaza a la vez: “Está en las prioridades de sus directivos dar una respuesta activa, pero a la hora de actuar invierten menos de lo que sería necesario o les faltan capacidades”, explicó. Clotet.

Por otro lado, la directora del Patronato de Turismo de la Diputación de Tarragona, Marta Farrero, afirmó que “la transformación digital en nuestro sector no es una opción, es una estrategia esencial para dar respuesta a los nuevos segmentos, a las nuevas necesidades y a los nuevos comportamientos del turismo aquí y en todas partes”.

En el taller fue analizado, con ejemplos prácticos, el funcionamiento de herramientas para identificar la madurez digital de cada organización y se han trabajado casos para facilitar la definición de un Plan de transformación digital. Una nueva era: hay que estar a la altura de sus exigencias.


viernes, 17 de julio de 2020

RESTO DEL MANDATO


Relevo, previa censura, en la alcaldía de Santa Cruz de Tenerife. Nueva etapa recién iniciado el segundo año del mandato, cuando hay que propiciar la velocidad de crucero para completarlo, conforme a la tarea de planificación que se haya podido hacer, la experiencia que los ediles hayan podido adquirir en su desempeño y gestionar con solvencia, la capacidad de comunicación que se posea para persuadir a la ciudadanía de los logros y avances y la solvencia política que se pueda acreditar con tal de intentar renovar la confianza de los electores y seguir gobernando o ganársela erigiéndose en alternativa con propiedades.

Resulta interesante este segundo período del undécimo mandato pues varias asignaturas en liza suscitan unas cuantas incógnitas. Cómo gobernar contra reloj, una de ellas, teniendo en cuenta los apremios y sin perder de vista que hay temas pendientes, algunos de naturaleza y resolución complicada. Cómo administrar el activo acumulado, otra, si es que la gente no lo ha olvidado. Gobierno y oposición en la capital se aprestan a librar una batalla política inédita, plena de incertidumbres y condicionada por una censura en la que no han faltado aderezos que los protagonistas, censurantes y censurados, manejarán en el presente y en el futuro a su antojo, da igual contemplando a distancia o de reojo cercano y receloso si las conversaciones para refrescar el pacto antitransfuguismo producen alguna ocurrencia, más o menos afortunada. Dará igual: los políticos no harán caso de los posibles acuerdos. Mientras todo dependa de tener un voto más (las circunstancias en que se obtenga son un cantar novelesco), se perderán en debates estériles, filosofías de enredo y saltos legalistas hasta acabar en tribunales mientras se van arbitrando soluciones provisionales, no importa que al margen de la ley, precisamente.

De momento, parece claro que la censura en Santa Cruz no fue acogida con grandes entusiasmos que digamos. Ahora se sucederá la retahíla de justificaciones, pero serán más ornamentales que otra cosa. Quienes recobran el gobierno saben que no volverá a ser como antes, por mucho apoyo mediático que se revuelva. Ahora, incluso, es una fórmula nueva, aunque la entente nacionalista-conservadora ya haya sido ensayada. Alguno jugará a no ser comparsa siquiera para no repetir papel en el futuro. Deben esperar una cruda fiscalización, si bien los socialistas parten a sabiendas de que no bastará para intentar repetir el resultado de 2019. Entonces, Patricia Hernández obtuvo un excelente resultado porque discutió de tú a tú con sus adversarios. Quiso y supo hacerlo. En escenarios, además, que les eran o habían sido históricamente muy favorables. Y salió airosa.

Ahora, ni siquiera el afán de castigo del electorado a una opción que se había eternizado en el poder y que lucía hasta cuatro alcaldías, será una baza teóricamente beneficiosa. Revanchismo, no. Queden para otros esos afanes. Igual de dudoso es el victimismo que, en todo caso, el socialismo tiene que saber administrar, teniendo en cuenta que otros lo hacen muy bien y no renunciarán a fórmulas que lo renueven. Pero la experiencia ganada debe ayudar y ser un punto de apoyo consistente para emprender, esto es, hacer una oposición imaginativa y perseverante, con propuestas incesantes con las que no ir a remolque y obligar al grupo gobernante a rechazar siquiera por la vía de carencia de ficha financiera. Ese, al final del mandato, es un factor de medición importante.
Claro que para esto es primordial el papel del partido que seguro será el principal sostén para alcanzar las metas… ojo, si funciona, si mantiene el pulso y si despliega una actividad cuyo latido se note. Lo contrario será retornar a los viejos hábitos que nunca propiciaron un triunfo socialista en la capital. A estas alturas, está claro que hay que captar apoyos o respaldos electorales de todas partes en medio de un ambiente poco propicio para la política en general. Cierto que las campañas se hacen en otros foros, luego éstos no serán productivos si no cuentan con un activismo serio y participativo.

Por supuesto, será una batalla política muy atractiva.


jueves, 16 de julio de 2020

DENOMINACIÓN DE CALLES


Las elecciones generales de 16 de abril de 1899 en España fueron convocadas en la minoría de edad de Alfonso XIII, siendo regente su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena. Su base legal fue la Constitución española de 1876, vigente hasta 1923 en la conocida como Restauración borbónica en España. En base al “Pacto de El Pardo”, de 24 de noviembre de 1885, quedó instituido el sistema de turnos pacíficos en ejercicio del poder entre liberales y conservadores, que consolidó la Restauración hasta finales del siglo XIX y principios del XX.
El 26 de junio de 1890 el gobierno liberal-fusionista reimplanta oficialmente el sufragio masculino en la legislación electoral. El 10 de diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París de 1898, finaliza la Guerra hispano-estadounidense y España perdía las colonias de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam; más tarde venderá las islas del Pacífico en el Tratado germano-español en 1899. El 4 de marzo de 1899 cae el gobierno de Sagasta, dando comienzo el nuevo turno conservador dirigido por Silvela. El 16 de marzo de 1899, siguiendo el proceso de normalización, conforme a lo pactado entre las principales fuerzas políticas, se procedió a la disolución de las Cámaras y a la convocatoria de elecciones legislativas.

Sirvan estos antecedentes, tomados de Wikipedia, para situarnos en el Puerto de la Cruz del 5 de agosto de 1989, cuando un grupo de treinta y seis vecinos, elevaron un escrito al Ayuntamiento para que “...en conmemoración de la nueva fase político-legal-administrativa que ahora empieza para nuestro municipio, acuerde las sustituciones de los nombres de la calle Quintana, por el de Vida Nueva; la de San Juan por Tomás de Iriarte; la de la Iglesia por Narciso Piñeiro y plazuela Concejil por plazuela de Víctor Pérez.

Era claro que Vida Nueva respondía al espíritu de innovación y reforma de aquella época. Además, era la expresión de los grandes anhelos sentidos por amplios sectores del pueblo “para quebrantar los moldes gastados de las sociedades caducas y de los organismos estériles”, según escribió el que fuera cronista oficial del municipio, Nicolás Pestana Sánchez.

La corporación local no tomó en consideración esta propuesta vecinal. Meses más tarde, el 18 de enero de 1900, el Ayuntamiento nombró una comisión que habría de elaborar un informe razonado acerca de las nuevas denominaciones que llevarían plazas y calles del pueblo. La comisión cumplió con su cometido y a punto de concluir el año siguiente, el 19 de diciembre de 1901, adoptó un acuerdo que resumimos y del que transcribimos algunos párrafos:

1º Que existiendo todavía en la calle Venus la casa en que nacieron los Iriarte, honra de las letras patrias y de este pueblo, debe sustituirse el citado nombre por el de Iriarte.
2º Que habiendo sido el primer alcalde elegido por el pueblo, en cumplimiento de una Real Orden expedida por Carlos III en 1772, Nicolás Blanco, que se hizo notable por la originalidad de sus justicias, así como por la generosidad que acreditó empedrando a su costa, la calle de Las Cabezas, desde su cruce con la de Venus hasta la Capilla de la Cruz, debe darse el nombre de Blanco a la mencionada vía desde su comienzo de la plaza de la Constitución hasta la indicada Capilla de la Cruz, conservando el nombre de Las Cabezas el resto de la vía (De este particular se deduce que, en principio, que Las Cabezas partía de la plaza del Charco, entonces de la Constitución).
3º Que habiendo vivido en la calle del Castaño Domingo Nieves Ravelo, en casa de su propiedad, que llegó a ser de los herederos del Conde de Siete Fuentes, se propone sea honrada la memoria de este Hijo Ilustre del Puerto, alcalde durante la desastrosa epidemia de 1811, en la que acreditó su ardiente caridad y su abnegación extrema, otorgando a la citada calle el nombre de Nieves Ravelo.
4º La calle La Soledad (desde las actuales San Juan a Benjamín J. Miranda) pasó a denominarse Luis de la Cruz, pintor de cámara de Fernando VII que había dirigido la escuela de dibujo del Real Consulado de la ciudad de La Laguna. Los méritos del artista se reflejan en retratos al óleo y en miniatura que hizo de príncipes y reyes así como los cuadros representando la vida de Jesucristo que adornan el retablo del Gran Poder de Dios en la Peña de Francia.
5º Un insigne portuense, el ingeniero Agustín de Bethencourt y Molina, cuyos restos descansan en San Petersburgo, tiene también su calle entre Santo Domingo y Cupido. Sustituye en el callejero a la rotulada como calle de La Oposición.
6º “Proponemos (dice el acuerdo de la comisión) que la calle de la Iglesia lleve el nombre de Esquivel”, en reconocimiento al que fuera párroco Manuel Esquivel, con cuyo donativo fue construida en aquellos años la torre de la iglesia de la Peña. “Señaló desde el altar los espléndidos y luminosos horizontes dela virtud y del bien”, dice la propuesta.
7º La contribución a la vida municipal de Tomás Cologan, que fue alcalde del municipio, especialmente en el impulso dado a la dotación de alumbrado público y construcción de aceras, fue merecedora de que el apellido le fuera dado a otra de las vías céntricas de la localidad.
8º Aquel quien con toda propiedad pudiera decirse que elevó un monumento a su patria, al escribir su “Historia de las Islas Canarias” y otras varias obras de indiscutible mérito, ha prestado tantos servicios a la cultura de nuestro país, no necesita que nosotros le honremos consagrando un recuerdo a su memoria. Somos nosotros los que necesitamos honrarnos recordando a las generaciones presentes y venideras que vivió y se educó en nuestro pueblo José de Viera y Clavijo. La plaza de Martiánez, desde entonces, lleva su nombre.
9º Por último, un canario que es gloria española, el inmortal autor de los Episodios Nacionales y de tantas obras literarias relevantes, traducidas a muchos idiomas, Benito Pérez Galdós, es también distinguido con el nombre de la plaza ubicada en el sector Mequinez-La Ranilla que conserva su nombre desde entonces (Popularmente es conocida como plazoleta y también la placeta).

La propuesta fue suscrita por los señores Agustín Estrada y Adolfo Pérez quienes hacen constar que los nombres de las calles y plazas del Puerto de la Cruz deben “vulgarizar el conocimiento de los todos los elementos de riqueza y cultura que influyeron poderosamente en su creación y desarrollo”.


miércoles, 15 de julio de 2020

PRODUCTIVIDAD TURÍSTICA


El presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, vuelve a hacer gala de prudencia con respecto a la recuperación de la productividad turística cuando, en una comparecencia parlamentaria, valora las incertidumbres que afectan a la conectividad derivadas principalmente de la inestabilidad en las compañías aéreas.

Hace bien Torres para que el propio sector comprenda que esto no iba a ser fácil, que no se cerraba el paréntesis para volver a empezar. Han pasado cosas, están pasando y una industria afectada por la pandemia, aún no despejada, sigue teniendo horizontes sombríos. Es cierto que la temporada estival se mueve con mercado local y nacional, en algunos casos con signos muy crecientes, pero queda mucho por hacer y es necesario seguir concentrando y derrochando esfuerzos hasta la plena normalización.

Los datos manejados por Torres apuntan a que la mitad de los hoteles isleños, un 49 %, abran durante el próximo mes de agosto y que en diciembre del presente año se complete hasta el 60 % de las llegadas en ese mismo mes del año anterior. Pero las perspectivas de recuperación del turismo internacional siguen siendo inciertas, pese al dato de las cuatrocientas cincuenta mil plazas de las aerolíneas, un 30 % aproximadamente de las que hubo el año anterior. El presidente vaticina una mayor recuperación desde diciembre porque se prevé que los europeos descarten ahora otros destinos a mayores distancias.

Pero hay que confiar, sobre todo, en que no se produzcan rebrotes. Porque, no demos muchas vueltas, con la apertura de los vuelos internacionales aumenta también la posibilidad de registrar casos importados. El presidente Torres admite que siempre está presente la posibilidad de "un brote, de un rebrote o de un aumento de la contagiosidad" en los países de los que proceden los visitantes. Por lo que "debemos estar preparados para una actuación inmediata en esos casos” de modo que no afecten al turismo, consideró.

Es evidente que a los poderes públicos y a las instituciones les preocupa generar certidumbre y garantías para los turistas que estén pensando en venir a nuestro destino, de ahí que remarcar la necesidad de prevenir y controlar, a la espera de la vacuna, sea fundamental. Los rebrotes generan intranquilidad, por lo que es muy importante que haya una "intervención temprana" frente a ellos que permita dar solución.

Total, que estos meses de verano, si se mantiene la tónica de reanimación del pulso del mercado local y nacional, deben servir para recobrar la normalidad en el concepto general de la prestación de servicios. Se trata de ir poniendo a punto todo el sistema, con el fin de prepararse ante la temporada alta de invierno. “Que no será como la del año pasado”, advierte el presidente canario que confía, en cualquier caso, en una eficaz respuesta gradual del sector receptivo, en tanto que desde las instituciones y administraciones públicas se siga trabajando en el ámbito promocional y la estabilización en la prestación de los servicios. Que los turistas que vengan en las presentes circunstancias comprueben y verifiquen un alto grado de funcionamiento y mantenimiento resulta primordial.

Eso también forma parte del cumplimiento del Plan de Reactivación Social y Económica de Canarias, cuyo alcance político hay que ponderar.


martes, 14 de julio de 2020

AQUELLA CENSURA...


¡Cielos! Se cumplen hoy veinticinco años de aquella moción de censura perpetrada en julio de 1995 en el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz y que nos tocó padecer en primera persona. ¡Cómo pasa el tiempo, desde luego! Y la de cosas que han pasado después de aquel hecho: el ejercicio de distintos cargos públicos, la estancia en distintos destinos, la pérdida de compañeros y personas que compartieron afanes, determinaciones que tuvieron su significado y su importancia en la interpretación de la realidad, alegrías y sinsabores… La de cosas que han pasado desde entonces, desde aquel 14 de julio de 1995.

Hubo elecciones locales el 28 de mayo de aquel año. Ganó el PSOE, que obtiene nueve actas de concejal, seguido del PP, encabezado por Antonio Castro Fernández, con seis. En tercer lugar, Coalición Canaria (CC), con Marcos Brito Gutiérrez al frente y cinco concejales. Completaba la nueva corporación (veintiún ediles, en total) Salvador González Movilla que era cabeza de lista por Izquierda Unida Canaria (IUC).

El sábado 17 de junio se constituyó la nueva corporación. González Movilla apoyó nuestra candidatura. PP y CC se abstuvieron. Accedimos a la alcaldía pero tal abstención era señal clara de que algo se fraguaba. Hoy, con sentido de perspectiva: es como si en aquel momento los abstencionistas, luego censurantes, por las razones que sea, no se hubieran atrevido a materializar su decisión. Acaso les pareciera demasiado o temían una reacción popular desfavorable.

Pocas semanas semanas después, el 10 de julio, los ediles de PP y CC registran en el Ayuntamiento el texto de la moción de censura, en el que se propone a Marcos Brito Gutiérrez como alcalde. Curioso: el PP había obtenido mil cien votos más y un concejal más que CC, pero pactaron que la alcaldía fuera para Brito. Desde luego, un error político del que tardaría mucho tiempo en recuperarse el partido conservador.

Consultamos la normativa de plazos con el secretario del Ayuntamiento, Santiago Díaz Baeza, y decidimos convocar la sesión para el 14 de julio, viernes. Llamamos a Brito personalmente: fue el primero en saberlo y lo agradeció posteriormente, en el pleno, cuando reconoció la deferencia con que le habíamos tratado en aquellos días ajetreados en los que la institución y la ciudad iban a vivir un hecho completamente inusual.

Así que llegó aquella fecha, precedida de innumerables reuniones y consultas. Lleno a rebosar en el salón de plenos, con un calor insoportable. Había ánimos caldeados, por supuesto, entre partidarios y detractores, simpatizantes y afiliados. El pleno se inició a las once horas y seis minutos. Fue un debate tenso e intenso, en algunos momentos, pero, en general, respetuoso. Juan José Acosta, portavoz socialista en aquella ocasión, tuvo una intervención memorable. La nuestra, ya con la suerte echada, comenzó con una pregunta que suscitó murmullos en el auditorio. Deliberadamente, dejamos pasar unos segundos: “Aunque parezca pueril, tengo que preguntarme: ¿Y por qué me censuran?” Brito, después de haber leído su discurso de investidura, levantó la sesión a los dos y cuarto de la tarde.
Entre los espectadores, sentados en las primeras filas, recordamos a José Miguel González y Ángel Marrero, de CC; José Segura y Augusto Brito, del PSOE.

Cuando se dio a conocer el resultado de la votación, que planteamos fuera secreta, como corresponde al principio democrático universal de elección y destitución de cargos y así se contemplaba en el que aún debe estar vigente Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) de las entidades locales, sin que fuera atendida nuestra petición, hubo momentos de máxima tensión. Aplausos, gritos y reproches cruzados. El secretario apremió para poner punto final. “Espera a que esto se calme para que el alcalde pueda tomar posesión con normalidad”, replicamos. Así se hizo.

Para la historia quedan un discurso de censurado que un profesor de la Universidad de La Laguna, Eduardo Pintado, expuso como materia de un ejercicio práctico a sus alumnos, el acta de una sesión histórica y vivencias políticas y personales que forman parte de las memorias que quizá algún día vean la luz.

Se ha cumplido ya un cuarto de siglo de aquellos hechos. “No es ayer. Todo parece que fue ayer. Es porque el tiempo vuela y no se frena. Y se va y se va…”, que cantara Café Quijano.

lunes, 13 de julio de 2020

FORTALECER EL PERIODISMO


La pandemia, sobre todo ahora que hay rebrotes en lo que se supone es plena normalidad, va dejando enseñanzas. También para el periodismo. Y la comunicación. Hay nuevos planteamientos para casi todo. O están en fase de revisión. La experiencia ha sido dura y costosa, está obligando a un ejercicio de imaginación con tal de racionalizar y mejorar productos. En otros casos, no: hay quien prefiere los viejos métodos y prefiere navegar en ellos, creyendo, simplemente, que aquí no ha pasado nada y que todo volverá a ser como antes. Al menos, mientras haya anunciantes incautos y los editores inmovilistas sigan aferrados a sus posiciones para defender los intereses ya conocidos.

No interesan. Solo contribuirían a la crisis de valores de la profesión y el modo de ejercerla. Despiertan la atención quienes arriesgan, quienes incursionan nuevas vías, quienes sugieren y prueban innovaciones. Las redes sociales obligan a cambiar la manera en que se hace periodismo pues debe tenerse en cuenta que los consumidores de información no solo se nutren de los propios medios sino que aquélla fluye, en la inmensidad de la red, desde los mismos contactos. O sea, un efecto multiplicador extraordinario.

Lo ha dicho el director de investigación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Jesús Díaz del Campo, quien, a su vez, es el director principal del Grupo Comunicación y Sociedad Digital (Coysodi), en una entrevista concedida recientemente a la agencia Europa Press. Considera que, ante la proliferación de información en las redes sociales, “los medios de comunicación tienen que reforzar su labor de verificación de las noticias”. Y a su vez, muy importante, “reivindicarse”. Porque de ese modo, el periodismo saldrá fortalecido.

Las razones del profesor Díaz del Campo son muy consecuentes. Se trata de hacerlo bien, de ganar terreno y producir tratamientos que resulten realmente fiables. Han sembrado las dudas, con una cosecha asombrosa tras la circulación de bulos que cuelan y mentiras cuya cantidad es imposible de desmontar. Y ahora hay que saber dar respuestas preventivas y contundentes. “Tenemos más información que nunca –declara- pero también más desinformación que nunca ya que muchas de las cosas que nos llegan a través de las redes no sabemos hasta qué punto son de fiar”. Pone como ejemplo lo ocurrido durante el confinamiento: “Teníamos cada vez más noticias pero aún así la ciudadanía tenía más necesidad y consumía cada vez más noticias al estar en casa, por lo que ha sido una oportunidad para reivindicar el periodismo”.

Por eso, cree Díaz del Campo que si el periodismo, “lo que hace ahora es reforzar sus procesos habituales y sus rutinas, por las que tiene que verificar las noticias, tomarse su tiempo y elaborarlas, logrará que el ciudadano reaccione y busque, sobre todo, las fuentes que considere fiables”. Ese sería el gran objetivo: fortalecer el espíritu crítico de los consumidores de información para evitar los trágalas (hecho por el que se obliga a alguien a aceptar o soportar algo a la fuerza), las falacias, la sustitución de información por la opinión, los sesgos, los usos inapropiados del lenguaje y otras impurezas que cuestionan, de facto, el producto informativo. Para tener lectores mejor informados, es indispensable disponer de rigor, fiabilidad y solvencia.

No es necesario explicar el porqué. Está contrastada la tendencia de muchas personas que no necesitan buscar noticias sino que, al estar en contacto con redes o siguiendo a determinadas usuarios, ya van a acceder a ellas, por lo que los ciudadanos las filtran o no, a conveniencia. Los riesgos de subproductos, en ese sentido, son evidentes. Si no se hace lo elemental, es decir, verificar; si no se consulta a todas las partes afectadas, se incurrirá en una irresponsabilidad manifiesta, o lo que es igual, se estará transmitiendo información falsa y será muy fácil colar paparruchas.

Por eso, en sus declaraciones a Europa Press, el profesor Díaz del Campo ha lamentado que “se está perdiendo sentido crítico, y eso no es solo responsabilidad de los medios, sino que cuando existen las redes sociales, nosotros, como ciudadanos, tenemos que aprender a distinguir y hacer un poco de criba entre las noticias más serias y los contenidos que son de cualquier tipo menos noticias”.


domingo, 12 de julio de 2020

EL MUNICIPALISMO CANARIO, DE NUEVO SACUDIDO


Mañana, una censura más en la historia del municipalismo canario desde que se instauró la democracia. Turno para Santa Cruz de Tenerife, que se estrena en estos menesteres con antecedentes preñados de la tensión propia de estos casos y que han tenido como marco preferente las redes sociales.

No podrá decirse que haya sido un año perdido el primero del mandato. Ni siquiera para los censurantes, que vuelven por donde solían. Y tampoco para el edil dimisionario en Santander, origen del trance. La censurada y su equipo tienen relato y bagaje, a ver cómo lo administran a partir de ahora.

La población, aún atenazada por las incertidumbres de la pandemia, ha asistido sin grandes expectativas a los preliminares de la censura. Ni siquiera se ha sentido animada por el entusiasmo que han puesto algunos medios de comunicación que en estos trances parecen oler la sangre y ya aguardan la traca final. A la ciudadanía le brindan en bandeja que todos los políticos son iguales y que la voracidad de poder es lo que les caracteriza, así tengan que saltarse códigos éticos y pactos que releerán a posteriori. Si no respetan lo que ellos mismos han acordado y firmado…

La capital tinerfeña se prepara para vivir un episodio que, si no hay sorpresas inesperadas, modificará en pleno verano el mapa político. Para unos, volver a empezar. Para otros, empieza la travesía. Y para los santacruceros, la experiencia de contrastar los juegos de poder que siempre dejan heridas y secuelas.

El problema es que ya ni las mayorías absolutas sirven cómo antídoto. Miren el caso de Arona.


sábado, 11 de julio de 2020

HISTORIA LOCAL


El historiador Eduardo Zalba pone el alma en todo lo que hace y por eso un acto sencillo y austero como el que concibió para conmemorar el vigesimoquinto aniversario del Ciclo de Historia Local que promovió el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), en colaboración con el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, resultó ameno e interesante, una plétora de evocaciones y una sucesión de retos para seguir emprendiendo desde el punto de vista cultural y cualificar la oferta del municipio en ese ámbito.

A Zalba se le ocurrió hacer un ejercicio de memoria sobre el citado ciclo, ahora que cumplía un cuarto de siglo, y para ello convocó a los intervinientes/conferenciantes que ofrecieron el fruto de sus investigaciones en distintos espacios como el salón noble del Ayuntamiento o la sede del Museo Eduardo Westerdahl en la Antigua Casa de la Real Aduana, acariciada casi siempre por la brisa atlántica. Faltaron algunos y los que disculparon su ausencia tuvieron a bien enviar un video o hacer una grabación para completar una serie de testimonios que, junto a los emitidos presencialmente, dieron contenido a un acto relevante, de esos que se agradece haber asistido.

Fue en la sala ‘Andrómeda’, del complejo turístico ‘Costa Martiánez, dispuesto para cumplir las indicaciones administrativas vigentes y para acoger a quienes andan interesados en la historia local, dejando constancia de lo que sucedía pues, salvo de una edición, no se conservan grabaciones audiovisuales de una iniciativa que ha posibilitado conocer hechos, episodios, personajes y relatos de estudiosos que se acercaron a la historia del Puerto atraídos por la singularidad de su conformación, las características de sus costas, la evolución de sus actividades productivas y sociales o el por qué de decisiones que resultaron determinantes en el decurso del pequeño pueblo que gana la autonomía de La Orotava, hace de su agricultura y de la pesca sus afanes más laboriosos, consolida su vocación marítima, atrae a las ideas y a los ilustrados así como a los pioneros del turismo hasta que después de los conflictos bélicos del pasado siglo labró su indeclinable vocación turística para forjar un pequeña industria que cultivó y exportó valores, modelos y recursos, enseñoreándose con todo fundamento durante muchos años en los que encabezó el concierto de los municipios turísticos.

Allí estaba el infatigable Manuel Rodríguez Mesa, en butaca de primera fila, todo un ejemplo para quienes se han ocupado de rescatar las esencias. Y estaban muchos que le acompañaron en los menesteres historicistas o historiográficos del ciclo. Un elenco de postín, sin exagerar, cuya contribución a estudiar y conocer nuestro pasado es relevante.

Los portuenses no hemos sido muy cuidadosos con nuestra historia, con nuestro acervo. Reconozcámoslo. Por eso, cualquier acercamiento a su estudio, cuidado y difusión debe ser valorado. Esa falta de sensibilidad debe ser revisada de inmediato. Los pueblos han de conocer cómo surgieron y cómo y por qué llegaron hasta nuestros días. Se agradecen, en ese sentido, la dedicación y las iniciativas que permitan la accesibilidad a los contenidos de nuestros tiempos pretéritos, algunas de las cuales anticipó, grosso modo, el alcalde, Marco Antonio González Mesa a quien Eduardo Zalba reservó para el final, con el fin de arrancarle los compromisos que, al ejercer competencias en materia cultural, está obligado a asumir y cumplir. Emplazado quedó. Para enriquecer, además, sus esquemas de identidad portuense.

Tan solo por contar entre sus hijos a los ‘agustines’, Bethencourt Molina y Álvarez Rixo, la historia del municipio ya merece un tratamiento y un desempeño más destacados.

viernes, 10 de julio de 2020

CONSUMIDORES MÁS CONFIADOS


Las noticias siguen siendo preocupantes. La pandemia ni mucho menos está controlada y por bastante que se diga que hay que convivir con el virus o que haya señales que encaminan hacia una supuesta normalidad ni se disipa la inquietud ni hay ambiente de seguridad y certidumbres ni hay mucho respeto que digamos a las recomendaciones de las autoridades para mantener latentes las cautelas con las que hay que desenvolverse. Para colmo, hay previsiones que, desde distintos frentes, pintan un panorama sombrío, plagado de dificultades, especialmente en lo que a la productividad económica y al mercado laboral, se refiere.

Pero el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha ofrecido un dato referido al Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en la evolución de la economía española del pasado mes de junio que es francamente alentador. Tal índice se sitúa en 60,7 puntos, 7,8 más que en mayo, todavía lejos de los 100 puntos que establecen la diferencia entre una percepción positiva y negativa. ¿Cuáles son las razones de esa subida? Pues curiosamente hay que situarlas en las expectativas de futuro, si bien la valoración de la situación en el momento de procesar la consulta, hecha en la semana del 15 al 19 de junio pasado, continuaba siendo baja, debido, seguramente, al predominio de medidas restrictivas derivadas del estado de alarma, todavía vigente en esas fechas.

El propio CIS señala el contexto “especial y atípico” que ha ido generando la emergencia sanitaria El estado de alarma, además, ha ido condicionado lo que se califica como “consumo anómalo”, independientemente de la incidencia que significa el progresivo levantamiento de las restricciones económicas. En concreto, los consumidores otorgaron 30,9 puntos a la situación actual. Son 3,3 más que en mayo. Ello se debió a la mejora de la percepción de los hogares sobre la situación económica y el mercado de trabajo. La valoración de estas unidades tuvo un incremento de 5,8 puntos; la del mercado laboral, de 2,6 puntos; y la de la situación económica actual, de 1,6 puntos.

Pasando a las expectativas de futuro, hay que decir que la percepción de los encuestados mejoró en 12,3 puntos hasta situarse en 90,5 puntos ante los significativos avances de la economía (16,7 puntos) y el mercado de trabajo (12 puntos), así como de los hogares (8,2 puntos). Por otro lado, los consumidores transmitieron en junio unas expectativas de consumo y ahorro más elevadas que en mayo, en tanto que, al mismo tiempo, repuntaban los temores de inflación y de subida de los tipos de interés.

La encuesta recoge respuestas sobre la resiliencia de los españoles. En efecto, más de la mitad de los encuestados (un 57%) afirmó que llega justo a final de mes y un 40,6% aseguró que la situación económica de su hogar había empeorado en los últimos seis meses, cuando solo el 7,2% la veía mejor. La conclusión es que la mayoría de los entrevistados, un 90,5%, cree que la economía española está peor que hace seis meses, aunque son menos, el 51%, los que opinan que seguirá empeorando. Utilizando el mismo esquema, preguntados por el futuro, un 22,1 % estima que la situación económica de su hogar mejorará en los próximos seis meses. Los hay también más recelosos: un 26 % cree que durante el próximo año será complicado adquirir bienes duraderos y hasta el 31,8 % se muestra pesimista a la hora de generar ahorro.

Finalmente, siempre según los datos porcentuales del CIS, un 24,7 % de los españoles afirmó que tiene más personas de su entorno en paro que hace medio año y un 87,2 % ve más difícil encontrar un empleo, una situación que el 47,9 % cree que seguirá empeorando.

Bueno, pues con esos registros de junio, los consumidores acreditan tener más confianza, claro que lejos aún de los cien puntos que se precisan.



jueves, 9 de julio de 2020

SEMILLAS EN LAS BASTILLAS


Dicen que el tiempo guarda en las bastillas
las cosas que el hombre olvidó
lo que nadie escribió,
aquello que la historia presintió
y vuelan las gaviotas a la tierra,
trayendo la vida que han robado al mar...”.
Sirvan estos versos del cantautor y poeta chileno Fernando Ubiergo para acercarnos al tributo que Zoilo Lobo quiere rendir a los años 70 del pasado siglo, una de las épocas doradas del Puerto de la Cruz. Zoilo, que en realidad no se apellida así, sino que ha fusionado las primeras sílabas de López y Bonilla, fue sujeto activo entonces, cuando los efluvios de París del 68 se entremezclaban con las suecas, con las extranjeras en general, que, con más desenfado y mayor osadía, venían en busca de bondades climáticas y de la diversión que intuían desde la distancia y hallarían en un punto alejado del Atlántico donde la calidez, la nobleza de la gente y la tolerancia en pleno franquismo habían propiciado un paraíso idóneo para vacaciones o lo que fuese.
Sujeto activo, en este caso, de un estilo de vida más bien desordenado y alternativo que privilegia el arte y la cultura por encima de los convencionalismos sociales, surgido si se quiere como reacción hacia los valores o intereses de la sociedad burguesa y atribuido generalmente a artistas y escritores, Zoilo Lobo se dio a la bohemia, sí, llevó este estilo de vida. Creativo, rebelde, sensible, inconformista, excéntrico, indiferente o ubicado al margen de las convenciones sociales, optó por una vida laboralmente irregular y afectivamente liberal, sin ataduras, interesado en el cultivo del alma a través del arte, en este caso fotográfico que, además, estaba ahí, en la calle, al alcance, en cualquier paso, en cualquier contemplación del cosmopolitismo que ya entonces lucía la ciudad, bien ganada su condición de turística.
Fue el Puerto de entonces, era, el lugar de la animación y del bullicio por antonomasia, al menos en la isla. Se llegó a decir, emulando uno los atributos de New York, solo que salvando las distancias, la ciudad que nunca dormía, tal era, en efecto, su animada vida nocturna. En ese ‘Puerto Cruz la nuit’ tan especial, la pieza que completaba aquel desenvolvimiento casi idílico, en el que no se perdieron del todo las señas costumbristas e identitarias, Zoilo dejó un sello gráfico que hemos de agradecer.
Porque la historia de esa época está aún por escribir, o se ha escrito parcialmente, todo lo más con crónicas volanderas, comentarios interpretativos y reportajes que, a pesar de todo, sobrepasaron la actualidad hasta convertirse en referencias o soportes válidos para conocer cómo éramos, quiénes éramos, cuál era el ambiente que creamos y en el que convivíamos. Cuando éramos felices así y no lo sabíamos.
Menos mal que Zoilo Lobo, cuando ya la década declinaba, se la llevó a Barcelona, a un nuevo hogar, a una nueva vida, a un nuevo rumbo que dio con la licenciatura en Bellas Artes y Grado en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Se llevó cantidad de negativos y revelados en blanco y negro que plasman personajes, arquetipos, adelantados a su tiempo, gestualidad, estilos, modas, estrafalarios, atrevidos… estampas, en fin, de los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúe –fue entonces cuando muchos descubrieron al poeta universal, don Antonio Machado- y de aquel mundo que se descubría sobre la marcha y de las innovaciones, de aquella simbiosis diaria en la que nativos y visitantes coexistían respetándose, en la que nadie se sentía extraño y en la que casi todo era posible porque no faltaba de nada.
Durante décadas conservó, sin gran alarde clasificatorio o archivístico, aquellos testimonios gráficos, sin saber que un día habría unos espectaculares saltos tecnológicos e irrumpirían las redes sociales como fenómeno que habría de cambiar para siempre la velocidad y el alcance de la comunicación. Cuando llegó ese día, seguro que con profundo sabor nostálgico, Zoilo se convirtió en un narrador visual, esto es, una persona que, en una red social, comparte imágenes y videos las cuales generan interacciones. Si lo que se quiere es una imagen narrativa, la expresión del personaje, la acción y la sensación deberán estar presentes. Cuando se pretende que la ilustración se transforme en otra forma de escritura, se puede hacer teniendo en cuenta la expresión de los personajes, la acción que realizan, los sentimientos o sensaciones que transmiten los personajes o la escena en el lector y hasta la composición creativa.
Al autor de estas treinta y cinco fotografías, independientemente del rulo o bucle que puede seguirse en la pantalla y que nos da idea de la cantidad y calidad de su trabajo, imbuido de esa condición de narrador visual, con arreglo a los requisitos que hemos mencionado, le dio por insertar en una red social, facebook, parte de una serie que parece inacabable, pletórica de vitalidad y de diversidad. Los años dorados de la ciudad. Y a partir de entonces, el Puerto redivivo. El que gusta de forma perenne y que necesita de estos estímulos gráficos y el que atrae a quienes, más jóvenes, vivieron otros momentos, acaso igual de gozosos y hasta más desenfrenados pero, desde luego, menos originales y menos bullangueros y ajetreados.
Por eso ha habido una reacción tan favorable, tantos usuarios encantados con las inserciones que se contemplan con nostalgia pero con fruición, con curiosidad y con ánimo del presentimiento histórico que verseara el chileno Ubiergo porque las gaviotas, permitan la licencia, siguen volando a la tierra trayendo la vida que han robado al mar.
Hoy nos damos cuenta del valor de aquel joven vanguardista de los sesenta y los setenta, años que homenajea, cuando, siempre con máquinas fotográficas al hombro o colgando del cuello, bien vestido, lucía ropa de marca con elegancia. Fue de los primeros que combinó chaqueta o americana con vaqueros o bluyines. Frecuentaba ambientes juveniles, estudiantiles y sociales que se ponían de moda simplemente con una canción o alguna vestimenta modernista. En San Telmo y Colón, en El Peñón o en el muelle, sobre todo, al mediodía, por la tarde y por las noches. Su recordado y malogrado hermano Pepe, con mucha sensibilidad musical y cinematográfica, fue auxiliar de notaría.
Varios días, semanas ya, de una narración visual; para los portuenses extraordinaria, de verdad. Con fotos de amigos, de rostros, de reuniones, sueños de otrora, de acontecimientos lúdicos… Los usuarios locales de facebook han estado encantados. Muchas veces me pediste que te contara esos años, tituló Juan Cruz Ruiz una de las mejores entregas de su fértil memoria. Fue una época que merecía quedar plasmada. Por eso hay que agradecerle a Zoilo López Bonilla dos cosas: una, que haya conservado fotos y negativos; y otra, que haya decidido darlos a conocer en esta época de comunicación digital e instantánea, cuando unos rememoran, otros reviven y los portuenses ya tienen una rica fuente a la que acudir para entender cómo fue una ciudad en su época de un inusual esplendor.
Sus decisiones han impulsado el retrato de una época. Porque esta es la memoria gráfica de un Puerto de la Cruz en la que no podía faltar un momento de su Carnaval sano y sandunguero, en cierto modo anticipo de las cabalgatas del orgullo cuando no se habían inventado y ya la sensibilidad gay se palpaba con miramiento y con valentía a la vez. Era cuando Pepito ‘el de las flores’ se ganaba la vida vendiéndolas en la calle mientras doña Pepa, tu madre, se recreaba con su arte. Y cuando un mago portuense lucía su porte en la romería mientras cualquier sitio de la avenida Colón, junto a la brisa atlántica, era bueno para el descanso, no importa que la pose de sirenita sea la de un joven de barrio o si Tato Perera exhibe cara de James Dean en La Playita en tanto Leocadio Perdigón y Pedro Garhel salen de los baños, ya desaparecidos, de la plaza Urquinoaona en Barcelona. Sale a buscarles Julio González García, Julito, el niño grande del Puerto según le definieran en una red social, la bondad plasmada en aquel rostro que delataba algo más que un síndrome de Down.
Era la ciudad de genios como Pepe Ozores, el gallego de socio en ‘Paprika’ pero que había heredado título nobiliario de marqués; y como Imeldo Bello, que sabía amenizar las fiestas de César Manrique después de que agotara el tiempo en el taller engendrando arte.
Después, el grupo generacional, Baixas, Lelo, Paco Pérez, Rafa y Frosterus, que pareciera una línea delantera de las que se memorizaban entonces. Pero preferían degustar, allí en la vieja casa de la esquina de Puerto Viejo a Pérez Zamora, las comidas que ellos mismos hacían antes de escuchar música e improvisar canciones.
La parte final de la colección es, si nos permiten, de ahora mismo, aunque algunos ya no estén entre nosotros. Zoilo nos devuelve a Momo, a Mario, a Antonio Serrano ‘el mejicano’, a Polo, a su hermano Pepe, doblado por alguna razón, a Luis Espinosa, a Vicente, a Sebastián, mejor dicho, ‘el chileno’, padre del actual alcalde, esperando desde un ventanal de la Casa de la Aduana la llegada de la Virgen al muelle.
Hasta que la noche del 3 de abril de 1979, cuando la democracia vino al pueblo para quedarse, el autor captó el saludo y el gesto de dos caballeros de la política: Paco Afonso, ganador de aquellos comicios; y Celestino Padrón, su adversario, que había sido su profesor y por eso le saludaba y felicitaba de forma efusiva, dejando para la memoria una prueba de cómo había que conducirse en democracia desde entonces.
Allí se acababa la bohemia de Zoilo Lobo. Al menos, la que había encarnado en el Puerto de la Cruz. Emprendía la ruta de Barcelona y hasta allí se llevaba un bagaje personal que le animó a cursar estudios universitarios de Historia del Arte. Y cargó también con las fotos y los negativos de una ciudad y de una etapa irrepetibles. Fotos y negativos que han hecho trayecto de ida y vuelta. No importaba que durante aquella década la economía se estancara y que se rompiera el sistema monetario que regía desde la Segunda Guerra Mundial; ni que los países productores de petróleo declarasen un boicot a quienes habían apoyado a Israel en la guerra de Yom Kippur; ni que el precio del petróleo se multiplicara por cuatro ni que la inflación llegara a extremos disparatados.
Zoilo y su generación salieron de la crisis para emprender rumbos que, se supone, nos acercaban a la modernidad y al progreso. Decía el poeta que en las bastillas guarda el tiempo unas semillas. Hoy ya sabemos cómo germinan las semillas gráficas de la historia. Suerte que el autor no olvidó las cosas que conservó aunque nadie las escribiera. Ahora han hablado.