En el fútbol español quedan excentricidades y situaciones incomprensibles. Siguen algunos utilizándolo para exteriorizar discrepancias y llevar al límite las inconsecuencias. No basta ya con esa absurda pitada al himno nacional cuando sus acordes suenan antes de la final de la Copa de España, también llamada Copa del Rey, sino que hay que impedir que los jugadores que acaban de proclamarse campeones del mundo reciban el afecto y el calor de sus aficionados en la primera ocasión que tienen de reencontrarse.
Es lo que acaba de ocurrir la semana pasada en dos escenarios, Bilbao y Barcelona, donde los mundialistas se toparon con un rechazo incomoprensible. Los futbolistas no tienen la culpa de lo que es una tamaña demostración de intolerancia. Si, como en el caso del coliseo blaugrana, encima se convierte en una exaltación independentista, menos lógica, menos sensatez aún. Qué ridículo.
Y no es que a estas alturas vayamos a escandalizarnos por los afanes y sentimientos separatistas de una parte del pueblo catalán. Ni a ignorar las tentaciones pretéritas y consiguientes jugeuteos, a ver qué pasa, del presidente de lo que sin duda es más que un club. Ya se sabe lo que hay. Y habrá otros escenarios más apropiados para dilucidarlo.
Pero que los jugadores que ganaron el entorchado y lucen la segunda estrella que les acredita como campeones del mundo no hayan recibido el homenaje popular de los suyos, en su propia casa, parece descabellado.
Es inevitable la comparación. El Real Madrid les dio una cachetada, sin tener que presumir de patriotismo ni de nada por el estilo. Reconoció a Cucurella, que se incorporó a su plantel fechas después de haber cumplido el ciclo mundialista, y encima, compartió los honores en el Bernabéu con Oyarzábal, de la Real Sociedad.
Es decir, cada cosa, dentro de su ámbito. Sin estridencias. Sin aquelarres extrafutbolísticos. En esta España, esta España nuestra, en la que caben tantas cosas, sería bueno y positivo para todos tener más actos y demostraciones de sensatez, sobre todo cuando de utilizar a campeones del mundo se trata.
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