Ahí están, viendo pasar el
tiempo, las ruinas de La Estrella…
Fue en marzo de 2024 cuando
la estación de servicio de DISA, conocida como La Estrella y ubicada en el
Puerto de la Cruz, sufrió un desplome y una de las seis puntas de la singular
cubierta que caracteriza a este establecimiento se dobló y cayó hasta tocar el
suelo.
Este hecho, que
afortunadamente no provocó daños personales obligó a cerrar el establecimiento
al público, y acordonar todo el perímetro del edificio, declarado Bien de
Interés Cultural (BIC), ubicado desde hace más de medio siglo en la Punta de la
Carretera, enclave neurálgico del tránsito rodado de la localidad,
especialmente el de salida a otras vías.
El mal estado en el que se
encontraba se agravó con aquel hecho porque lejos de darle una pronta
respuesta, el edificio sigue pendiente de una solución que permita abordar una
intervención para volver a abrir al público, garantizando al mismo tiempo la
conservación y puesta en valor de este singular elemento del patrimonio
arquitectónico de Tenerife.
Ahí están, viendo pasar el
tiempo, las ruinas de La Estrella…
Dicha estación, construida a
principios de los años sesenta del siglo pasado y en funcionamiento hasta que
ocurrió el derrumbe, está incluida en el catálogo municipal de edificios a
conservar y es parte del ámbito de la declaración de BIC del casco histórico
portuense desde el año 2006.
Según el Decreto
65/2006, de 23 de mayo, del Gobierno de Canarias, este conjunto
acoge elementos de arquitectura contemporánea igualmente valiosos, como la
gasolinera de La Estrella, considerada como una de las obras de ingeniería más
importantes del momento.
Diseñada en los años 60 del
pasado siglo por el arquitecto Luis Cabrera Sánchez-Real e inaugurado cuatro
años después, ganó el Premio Manuel Oráa del Colegio de Arquitectos de
Canarias, al ser considerada “una obra maestra de ingeniería y ejemplo excepcional”.
En abril de 2025, si no erramos, el
Ayuntamiento del Puerto de la Cruz otorgó “la licencia urbanística necesaria
para que la propiedad, DISA Red de Servicios Petrolíferos, iniciara las obras
de rehabilitación, reconstrucción y consolidación estructural de nuevas formas
y soluciones constructivas”.
El proceso de rehabilitación
planteado se divide en dos partes: la reconstrucción, reparación y
consolidación de la estructura; y el de instalaciones, que contempla nuevas
canalizaciones y depósitos. El presupuesto del primero ascendía a 455.712 euros
y el del segundo, a 114.451 euros, con lo cual el total se elevaba a 570.163
euros.
La intervención tenía como
objetivo adaptarse a los tiempos modernos sin perder la esencia histórica de la
gasolinera y garantizar la preservación de sus elementos arquitectónicos más
característicos, como el acabado final de las nuevas vigas para que sea igual
al del resto del paraboloide hiperbólico que conforma la estrella. Para ello se
contemplaba la utilización de materiales más durables y nuevos procesos de
edificación que aseguraran su solidez.
El caso es que La Estrella
sigue sin fulgir, como si estuviera alineado con esa atonía que parece haberse
abonado a una ciudad sin chispa, sin iniciativa y con muy escasa capacidad de
emprendimiento, donde las actuaciones son más bien frustraciones que se
eternizan y van minando la moral de los habitantes. ¿Dónde los avances
sociales?
Ahí están, viendo pasar el
tiempo, las ruinas de La Estrella…
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