jueves, 29 de octubre de 2026

Ahí están, viendo pasar el tiempo

 

Ahí están, viendo pasar el tiempo, las ruinas de La Estrella…

Fue en marzo de 2024 cuando la estación de servicio de DISA, conocida como La Estrella y ubicada en el Puerto de la Cruz, sufrió un desplome y una de las seis puntas de la singular cubierta que caracteriza a este establecimiento se dobló y cayó hasta tocar el suelo.

Este hecho, que afortunadamente no provocó daños personales obligó a cerrar el establecimiento al público, y acordonar todo el perímetro del edificio, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), ubicado desde hace más de medio siglo en la Punta de la Carretera, enclave neurálgico del tránsito rodado de la localidad, especialmente el de salida a otras vías.

El mal estado en el que se encontraba se agravó con aquel hecho porque lejos de darle una pronta respuesta, el edificio sigue pendiente de una solución que permita abordar una intervención para volver a abrir al público, garantizando al mismo tiempo la conservación y puesta en valor de este singular elemento del patrimonio arquitectónico de Tenerife.

Ahí están, viendo pasar el tiempo, las ruinas de La Estrella…

Dicha estación, construida a principios de los años sesenta del siglo pasado y en funcionamiento hasta que ocurrió el derrumbe, está incluida en el catálogo municipal de edificios a conservar y es parte del ámbito de la declaración de BIC del casco histórico portuense desde el año 2006.

Según el Decreto 65/2006, de 23 de mayo, del Gobierno de Canarias, este conjunto acoge elementos de arquitectura contemporánea igualmente valiosos, como la gasolinera de La Estrella, considerada como una de las obras de ingeniería más importantes del momento.

Diseñada en los años 60 del pasado siglo por el arquitecto Luis Cabrera Sánchez-Real e inaugurado cuatro años después, ganó el Premio Manuel Oráa del Colegio de Arquitectos de Canarias, al ser considerada “una obra maestra de ingeniería y ejemplo excepcional”.  En abril de 2025, si no erramos, el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz otorgó “la licencia urbanística necesaria para que la propiedad, DISA Red de Servicios Petrolíferos, iniciara las obras de rehabilitación, reconstrucción y consolidación estructural de nuevas formas y soluciones constructivas”.

El proceso de rehabilitación planteado se divide en dos partes: la reconstrucción, reparación y consolidación de la estructura; y el de instalaciones, que contempla nuevas canalizaciones y depósitos. El presupuesto del primero ascendía a 455.712 euros y el del segundo, a 114.451 euros, con lo cual el total se elevaba a 570.163 euros.

La intervención tenía como objetivo adaptarse a los tiempos modernos sin perder la esencia histórica de la gasolinera y garantizar la preservación de sus elementos arquitectónicos más característicos, como el acabado final de las nuevas vigas para que sea igual al del resto del paraboloide hiperbólico que conforma la estrella. Para ello se contemplaba la utilización de materiales más durables y nuevos procesos de edificación que aseguraran su solidez.

El caso es que La Estrella sigue sin fulgir, como si estuviera alineado con esa atonía que parece haberse abonado a una ciudad sin chispa, sin iniciativa y con muy escasa capacidad de emprendimiento, donde las actuaciones son más bien frustraciones que se eternizan y van minando la moral de los habitantes. ¿Dónde los avances sociales?

Ahí están, viendo pasar el tiempo, las ruinas de La Estrella…

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