Los testimonios son durísimos, desgarradores… En la radio se desgranan hasta fruncir el ceño. Restricciones, abandonos, carencias presupuestarias, cierres de centros, escapadas, programas inacabados… En la televisión destacan el caso de una investigadora que hubo de acudir a un programa concurso, en el que ganó quince mil euros que ha destinado íntegramente a completar el trabajo que corría el riesgo de evaporarse.
La crisis azota a la ciencia en nuestro país. Y la ciencia acusa tanto recorte sobre tanta desidia. Panorama desolador pues prosigue la fuga de valores y de cerebros. Aquí solo encuentran incomprensión. Y las oportunidades, cada vez menos.
Entretanto, la noticia de los miles de estudiantes universitarios que han perdido su beca. Treinta y cinco mil, que no es número bajo. Treinta y cinco mil que no pueden cumplir los requisitos para acceder. El ministerio ha reducido ciento diez millones de euros. Terrible, porque, en apenas dos cursos, la tasa de cobertura de becas en España retrocederá a los registros del curso 2003-04. Y para el próximo, 2013-14, el número de estudiantes que habrá perdido las ayudas al estudio se elevará a ochenta y cinco mil, según los cálculos hechos por expertos de las universidades de Valencia y Jaén.
Sin empleo, sin becas, sin recursos… Menos mal que lo peor ya ha pasado. Pero ¿seguro que es así, que ya ha pasado?
jueves, 13 de junio de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
GANÓ LA RADIO
Volvió a ser la tarde-noche de los
transistores. Volvió a mandar la radio. Pese a que la televisión de pago
también amplió su oferta e hizo un despliegue similar al medio radiofónico.
Las
dos últimas jornadas de Liga, incluida la de la Primera división, nos devolvió
una emoción perdida a lo largo de las últimas temporadas, desde que los
horarios fueron liberalizados, precisamente para aprovechamiento de los réditos
publicitarios en los derechos de imagen y, supuestamente, para evitar
perjuicios a los clubes.
Escuchamos
el bip-bip-bip anunciador de novedad, la sintonía del gol, como bautizó
alguien. Seguimos el frenesí vertiginoso de las conexiones establecidas
prácticamente sin la interlocución de los locutores-coordinadores del estudio.
Atendimos el relato apresurado de corresponsales o enviados especiales
conscientes de la trascendencia del resultado. Vibramos con las alteraciones
del tablero, con el minuto del tiempo de juego, con el ritmo del carrusel y con la plétora de emociones
de radioestadio.
El
sonido mágico y característico de la radio aumentó el número de espectadores
televisivos que cierran el volumen de su aparato para seguir las incidencias
desde el receptor. Las imágenes -algunas en directo- reflejaban la escucha
absorta o angustiada, la sintonización compartida en auriculares, el
seguimiento mascando chicle, los rostros cariacontecidos o alegres, los gestos
de incredulidad, las lágrimas y las inefables expresiones de contento cuando
las noticias ya eran hechos consumados. En el propio estadio o en el exterior o
en el círculo donde decidieron seguir la suerte desde cualquier aparato, la
radio fue protagonista.
Tanto
en juego, plazas europeas, ascenso o descenso de categoría, exaltaron su caudal
informativo y futbolístico durante dos fechas. Lástima que sólo sean dos. En
otros tiempos, cuando la coincidencia horaria del comienzo, cuando se podía
calcular el tiempo de manera uniforme, cuando el partido televisado tenía su
horario reservado, la emoción era absoluta y todos estábamos pendientes de las
noticias que llegaban desde los distintos campos. La radio acentuaba el interés
y la emoción. En las temporadas más recientes, con esa diversidad horaria, con
ese calendario de conveniencia, y salvo algunas jornadas de Segunda división
-por lo tanto, con ámbitos de audiencia muy circunscritos- tales reclamos como
que disminuyeron, pese al probo esfuerzo de los excelentes profesionales para
mantener la atención y la tensión de los oyentes.
Entonces,
hasta algunas dificultades técnicas para conectar con ciertos puntos de la
geografía balompédica se entendían como muy propias del directo, imprimían más
incertidumbre si cabe. Las innovaciones tecnológicas –principalmente, el uso
del micrófono inalámbrico y la utilización del teléfono móvil como infalible
alternativa- hacen ahora mucho más llevadero y fluido (nada se detiene) el
ritmo de programas al que están atentos miles y miles de personas, ávidas de
información, del resultado de su equipo favorito, de las clasificaciones y de
los signos de la quiniela.
Fueron
dos jornadas de intenso seguimiento del medio. Lo que estaba en juego obligaba
a una homogeneidad temporal y sirvió para reivindicar la radio que, una vez más
y van…, dio la talla, respondió a las exigencias de sus usuarios, de los
habituales y de quienes se acordaron de que, para enterarse al instante, ahí
está ella, con su inmediatez, con su magia y con su alcance.
Ganó
la radio, una vez más. Lástima que solo hayan sido dos jornadas.
martes, 11 de junio de 2013
OTRO RUMBO TURÍSTICO
Si, como se señala en diversas fuentes, la cooperación entre
los sectores público y privado en materia de promoción turística se reconduce
con una filosofía más pragmática y cortoplacista, el primer objetivo es salvar
lo que se pueda de los consorcios canarios de rehabilitación turística -uno de
ellos, el del Puerto de la Cruz- enmarcados en aquella estrategia, Turismo 2020, orientada a la
reconversión integral de los destinos maduros. A duras penas han ido timoneando
las gerencias las dificultades y las incomprensiones con que han topado, de
modo que si ahora hay un cambio de rumbo, es cuestión de estar muy alerta para
que no se pierda el trabajo realizado, sobre todo el más sustantivo desde el
ángulo de la proyección y la planificación, como es el caso del consorcio
portuense que requiere, desde luego, mayor identificación y más impulso por
parte de los responsables políticos locales.
Que no se
sientan tentados, pues, por ese giro, por esa nueva visión del necesario
entendimiento entre administración pública e iniciativa privada que parece
partir de la urgencia en la obtención de resultados visibles. Y si es con
reducidos desembolsos, mejor. Los consorcios, pese a las dificultades que
siempre derivan de la suma de voluntades, máxime cuando éstas pueden tener
distinto color político, eran una solución, al menos sobre el papel. En algún
caso -volvemos al portuense- eran la última oportunidad, el último tren al que
subirse para no perder la estela de la competitividad. Tardó en entenderlo el
tradicionalmente pasivo sector privado local pero la impresión que dejan
algunos índices de participación y respaldo, obtenidos al cabo de varias
convocatorias, era alentadora y positiva. Si eso ahora se quiebra…
Porque lo
cierto es que hay nuevos rumbos en el contexto de la colaboración
público-privada, justificados, según dicen, por la escasa capacidad de recursos
de inversión que tienen las administraciones sobre las que recayó, sin ir más
lejos, por ejemplo, la promoción de la marca del destino. Verdad que algunas
fórmulas experimentadas no fueron del todo felices -de pronto, todo el mundo se
puso a parir ideas, a cual más brillante, y si no se aceptaba la suya, la
campaña era un caos- pero el apoyo financiero del sector público favoreció el
mantenimiento de cuotas de mercado y el intento de conquista de otros.
Ahora, en el
desarrollo del Plan Nacional Integral de Turismo, aprobado el pasado año, se
quiere que el trabajo conjunto de organismos públicos y operadores privados se
centre en la consolidación de esa marca y en la creación de productos que sean
fácilmente comercializables. Y como tiene que haber gente para tanta cama, es
indispensable que esa cooperación se plasme también una mejora de la
conectividad aérea que es tanto como decir que hay que captar nuevas rutas y
convencer a las compañías de que incluyan el destino en su programación.
Que esta
filosofía, válida para poner en valor la oferta, de acuerdo, no anule otras
actuaciones ‘consorciadas’ en marcha. De eso se trata.
lunes, 10 de junio de 2013
PROTEGER A LOS MENORES
Pensar en los menores, proteger a los menores, asistirles
mediante respuestas adecuadas… El más reciente repunte de la violencia de
género obliga también a reflexionar sobre la suerte de los menores de edad que
son víctimas de esa lacra social de nuestro tiempo. No sólo la indefensión ni
el peor de los casos, la orfandad, sino el compromiso de superar estos riesgos
y velar por su integridad: en esos objetivos hay que esmerarse. Y hacerlo
mediante Ley.
Distintas
asociaciones de mujeres, viendo el cariz de los últimos acontecimientos, han
reaccionado. Y el Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes también,
precisamente promoviendo una Proposición de Ley orientada al fortalecimiento
del ordenamiento jurídico que recoge la modificación del articulado de los
códigos Civil y Penal, de la ley de Enjuiciamiento Criminal y de la Ley
Orgánica del Poder Judicial. Los datos que contrastan la disminución de
denuncias -se ha vuelto a niveles del año 2007-, de mujeres bajo distintos
sistemas de protección, de las llamadas al teléfono directo de ayuda (016) y
del número de prestaciones del servicio de teleasistencia, así como una cierta
pasividad del Gobierno que no parece impuesto de la gravedad del problema,
hacen que la iniciativa tenga plena razón de ser. Todo lo que haga por los
menores debe ser acentuado y ponderado.
De ahí que se
haga hincapié en la Ley integral contra la violencia de género, considerada
como una de las avanzadas del entorno. Por ejemplo, es razonable plantear que
los jueces puedan suspender las medidas de guardia y custodia e, igualmente, el
régimen de visitas de los hijos a los padres encausados en un procedimiento
penal por violencia de género. Es una cautela consecuente si la autoridad
judicial detecta indicios racionales y suficientes en un procedimiento de
divorcio, separación o nulidad.
De acuerdo
con la experiencia acumulada, se propone que la modificación legislativa
obligue a los juzgados de violencia de género a conocer el quebrantamiento de
las condenas de los maltratadores, de las medidas de seguridad y de todas
aquellas otras de carácter cautelar que fortalezcan las condiciones de prevención
pues, lamentablemente, se ha comprobado que en medio de esas situaciones se han
registrado algunos asesinatos, lo cual pone en evidencia el enorme riesgo para
la vida y la integridad de la víctima. En efecto, hay en ese marco algunos
casos dramáticos, desgarradores, cuando concluyen con la muerte de menores de
edad a manos de sus progenitores.
Los menores
no pueden ser víctimas añadidas a uno de los fenómenos sociales más reprobables
de nuestro tiempo. Superación de hábitos, de acuerdo; otra cultura, otros
modelos de conducta, claro que sí. Pero eso lleva su tiempo. Y para moldearlas
es imprescindible contar con soportes legales tan sólidos como eficaces que
coadyuven a los cambios sociales que se requieren. Difícilmente podremos hablar
de una sociedad avanzada si arrastramos lacras como la que comentamos. O peor,
si no se adoptan medidas que erradiquen comportamientos violentos y criminales.
En este
asunto, desde luego, no es cuestión de ceder. Al contrario, lo que toca es
seguir progresando y conquistando. Por todos, claro. También por los menores.
sábado, 8 de junio de 2013
EL CAMINO DE PEDRO BELLIDO
Pedro Bellido Camacho se estrena con una
exposición individual de veinte cuadros en el Instituto de Estudios Hispánicos
de Canarias (IEHC). Esa vena artística
de Pedro por fin circula a plenitud. Quienes sabíamos de ella desde hace
tiempo, intuíamos que algún día iba a suceder, porque estando, además, a la
sombra de Marta, su esposa, no iba a encontrar mejor asesoramiento, o mejor
orientación, que parece más adecuado.
“El punto de partida de un nuevo artista”,
definió Celestino González en una introducción impregnada de estímulo y en la
que evocó la primera colección pública de Pepe Dámaso en la misma sala, como
también la de Manuel Clemente Oliva, escultor y catedrático de Expresión
Plástica y Visual de la Universidad de Barcelona que ha paseado su obra por
varios países. Habiendo obtenido la cátedra de dibujo de Enseñanza Media en
Tenerife, ya anticipó, en marzo de 1964, la cualificación de su trabajo.
Los acrílicos de Bellido, en formato medio y
grande, algunos con técnica mixta, hechos en el plazo de año y medio, revelan
su condición de pintor autodidacta, sensible al paisaje que interpreta con
sobriedad cromática. Los trazos y elementos geométricos del autor reflejan
impresiones versátiles, igual para el Aire
que para Montañas rojas, dos de
los títulos de este bautismo pictórico en el que también sobresalen, por
similares características, Dunas,
Profundidad y Mirando al cosmos. En esa mirada descubre Pedro Bellido sus
tendencias, si se quiere propias de un principiante que las guardaba
celosamente hasta que decidió alumbrarlas. Una serie de siete cuadros, bien
combinada por cierto, con uniformidad llamativa, da título a la exposición, “El
camino”, que ahora inicia con afán de autoexigencia perfeccionista, seguro.
Porque Bellido tiene, desde su Sevilla natal,
la pasión por el arte. Lo acreditó cuando le confiamos la gestión del ya
guadianesco festival de Cine Ecológico y de la Naturaleza, al que imprimió un
notable sello artístico, compatibilizando las proyecciones de películas con
manifestaciones de varios géneros, incluso en la calle. Aquella iniciativa suya
fue, de alguna manera, precursora de otro festival artístico exterior que ha
causado furor, Mueca, que, como el
certamen cinematográfico, proyectó el nombre de la ciudad.
Pedro Bellido fue profesional de la banca y
sindicalista antes que político activo. Pero el arte iba por dentro, tal es así
que arriesgó y abrió una galería de arte, “El albero”, donde intentó dar
oportunidades a artistas noveles y dotar a la ciudad de otro espacio de
creatividad. En su día, quiso que presentáramos la obra temprana de una
descendiente de Federico García Lorca, Anabel, que impactó por su colorido
desgarrado.
Ahora, rodeado de sus familiares, amigos y
dirigentes del IEHC, a los que asesora en cualquier iniciativa pictórica, emprende
un camino que seguro no se quedará en una primera entrega porque puede
esperarse más de este ya artista sevillano afincado en el Puerto. Ahora, como
en el viejo proverbio árabe, sólo ha dado un paso.
viernes, 7 de junio de 2013
¡COSAS ESTUDIANTILES!
Desplante, desaire, descortesía… Sí, el gesto podría interpretarse de cualquiera de estas maneras. O condensarlo en un acto de mala educación, simplemente. Ya saben: doce estudiantes, de los expedientes más brillantes, no dieron la mano al ministro de Educación, José Ignacio Wert, en el momento que recogían su premio en el curso de una convocatoria pública.
Las cámaras han dejado constancia y el derechío mediático ha arremetido –qué fácil le resulta- contra los estudiantes y ha interpretado casi todas las connotaciones, en algún caso hasta para reivindicar aquella asignatura, Educación para la Ciudadanía, que tanto denostaron.
Nada dijeron de cuando Felipe González o Rodríguez Zapatero eran abucheados en foros universitarios. Al contrario, jalearon a la grey estudiantil y justificaban plenamente, faltaría más, aquel desahogo, una expresión más –y muy significativa, venían a decir- del descontento que merecían las políticas de sus gobiernos y hasta el modo de conducirse en la gestión de los recursos públicos. Por supuesto, nada que decir cuando José María Aznar dedicó aquella célebre peineta a quienes le recibieron con silbidos y abucheos en la universidad de Oviedo. Aquella fue una reacción tan educada del ex presidente del Gobierno que se adjudica en su haber sin necesidad de exaltarla. País! Por no decir de otros casos más recientes, como la espantada del presidente Rajoy huyendo de los periodistas por el garaje del Senado; y el grito de la diputada Fabra en el pleno del Congreso, “que se jodan”. Y otros más lejanos, como cuando Rodrigo Rato, en ejercicio de la vicepresidencia del Gobierno, negó la mano ostensiblemente a un compañero de formación política, Luis Ramallo, en un acto público de la Comisión Nacional del Mercado de Valores a la que pertenecía, envuelto en el caso Gescartera. Muy edificante todo, ¿verdad?
Pero lo cierto es que doce estudiantes no estrecharon la mano del ministro. Según algunos de sus testimonios, era una forma de manifestar el desagrado y el rechazo no solo a la reforma educativa en que se ha embarcado el ministro sino a la tardanza con que han recibido sus premios y que ha distorsionado sus planes personales. Quienes se escandalizan con la acción olvidan ese punto de rebeldía de muchos estudiantes, esa reacción espontánea identificativa del malcriado. En el aula y en la casa. Y en algunos actos escolares donde se han hecho notar a base de alguna conducta anómala, pretendidamente graciosa.
Sin querer justificarles –tampoco es que hayan cometido delito-, al menos los doce estudiantes pusieron de relieve que hay formas de protestar que nada tienen que ver con los escraches ni con las brusquedades ni con la agresividad, verbal o física, en las manifestaciones públicas. La suya ha sido una manera de decir no nos gusta, estamos cansados, queremos otra cosa, hay alternativa… Lo han hecho en un acto académico, con muchas cámaras porque uno de los más controvertidos ministros asistía. Y lo han hecho en silencio, puede que sin prepararlo demasiado, aguardando la solidaridad y la comprensión de compañeros y amigos. Nadie les acusará de promover algaradas, de conducirse violentamente, de incitar un ataque destructivo…
Han hecho lo que consideraron procedente: no dar la mano al ministro cuando recibían su galardón, o lo que fuese.
Como diría aquel viejo burócrata portuense del que tanto se mofaban: ¡Cosas estudiantiles!
jueves, 6 de junio de 2013
LAS LINDES DE LINDE
Era viernes, que día escogido para lanzar el mensaje. Como si
fueran insuficientes los consejos de ministros y sus decisiones comunicadas
para hacer temblar a la ciudadanía. Era viernes, después de que los preferentistas comprobasen
que no es voracidad insaciable sino genuino terrorismo financiero lo que hacen
con sus cuitas y sus pérdidas, más allá de la falta de escrúpulos. Era viernes,
cuando el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, lanzó su andanada:
eliminar el salario mínimo para jóvenes y desempleados de larga duración con el
fin de favorecer su contratación, por debajo, faltaría más, de los 645,3 euros
mensuales. Ahí queda eso. Linde trazó otras lindes.
De alguna manera, no debería sorprender el planteamiento de
Linde: desde hace muchos años, sus antecesores ya hacían recomendaciones
similares, siempre han querido reducir el salario mínimo. No siempre los
gobiernos hicieron caso. Quizá porque, como bien dice el secretario general de
la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, estamos ante un asunto
que excede las competencias del señor gobernador que habrá comprobado el
alcance de la reacción a sus sugerencias: hasta el mismísimo presidente del
Gobierno tuvo que anunciar, veinticuatro horas después, que las cifras del
desempleo registrado en mayo son “claramente esperanzadoras” (Como si no
supiéramos que es un mes laboralmente estacional, esto es, principios de verano
igual a campo más amplio y propicio para contratar). Para Méndez, la medidas
del gobernador son injustas y, probablemente, ilegales.
Pero bueno, habló Linde y automáticamente pensamos que siguen
constriñéndose las expectativas para tantas personas ya sin esperanzas o
literalmente al borde del desespero. Porque ya no es solo la precariedad
laboral o el abaratamiento del despido sino las consecuencias directas de
medidas como la apuntada: pagar por debajo del salario mínimo e impedir la
protección de los trabajadores mediante un convenio significa, claramente, una
degradación de las condiciones de la contratación laboral y, por consiguiente,
un empeoramiento de la situación económica del país. ¿Es así como se quiere
estimular el consumo? Y sin consumo, ¿es posible el crecimiento? Otra pregunta:
¿quién sale ganando con medidas como éstas?
Lo que sí es evidente es que aumentan la brecha de
desigualdad, que hacen más visible la fractura del pacto social. De esta forma,
la generación de empleo estable, más allá de la estacionalidad, está muy
condicionada, por no decir que es imposible. Si con la reforma laboral no ha
sido posible avanzar en esa dirección, con sugerencias como la del Banco de
España, tampoco es factible. En otras palabras, que para la entidad el paro
disminuya como resultado de la reducción del coste del empleo es la obviedad
aplastante a la que aferrarse. Pero que no se olvide -hasta algunos cargos del
PP han tenido que reconocerlo- que el paro también trae causa de la falta de
inversiones -principalmente en el sector público- y de la palmaria reducción
del consumo.
Así que Linde trazó otras lindes. Y volvieron a temblar los
cimientos. Era viernes.
miércoles, 5 de junio de 2013
TESTIGO CINEMATOGRÁFICO EN GARACHICO
En Garachico, miren por dónde, han tomado el testigo de aquel
Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza que llegó a tener,
desde principios de los años ochenta, una continuidad de trece ediciones.
Desapareció tras la moción de censura de 1995 y, coincidentemente, tras otra
producida en 2009, volvió a evaporarse el intento de recuperación que se
registró en ese mandato y que se plasmó en una sola nueva edición. Se ve que a
los censurantes, prácticamente los mismos, la divulgación e interpretación
cinematográfica de los valores medioambientales o del adecuado uso y cuidado de
los recursos naturales no les seduce o les parece poco interesante.
Pero bueno: lo que importa ahora es
la iniciativa del Ayuntamiento de Garachico que ha descansado en el genial Pepe
Dámaso -junto a Manrique, otra destacada figura canaria del arte naturalista-
una suerte de cabecera, de reclamo para conferir credibilidad y sensibilidad
desde el primer momento. Festival Internacional de Cine Medioambiental de
Canarias es la denominación garachiquense.
Y es que la iniciativa refleja que el
género escogido entonces, cuando Francisco Afonso y Alfonso Eduardo
Pérez-Orozco, mentores y ejecutivos del certamen portuense, era un acierto. La
ecología cobró gran relieve entonces, un fenómeno social que fue adquiriendo
relevancia social y política (Petra Kelly, líder de Los Verdes, en Alemania,
llegó a estar presente en una edición del Festival). Años después, las ‘causas’
casi se multiplicaron: la desertización, la polución, la destrucción amazónica,
el deshielo, la crisis agroalimentaria, la pérdida de valores etnográficos, la
superpoblación y, sobre todo, el cambio climático.
Había género para rato y aun cuando
se desconociera el rumbo que tomaría la producción cinematográfica, especialmente
desde el ángulo de explotación comercial, se podía prever que había materia
para profundizar, para seguir transmitiendo desde el Festival un mensaje
positivo, aleccionador y estimulante de la necesidad que el ser humano tenía y
tiene para cuidar el hábitat, el planeta en el que se desenvuelve.
Garachico toma el testigo. Sin
alharacas, sin grandes pretenciosidades. Seguro que sin grandes desembolsos. Y
así, mientras en el ‘haber histórico’ del Puerto de la Cruz hay que anotar otra
de las muchas pérdidas de hechos y celebraciones que caracterizan su
trayectoria, en la villa del Roque, donde ya han dado pruebas de sensibilidad y
de querer hacer las cosas bien preservando su peculiar naturaleza de monte y
litoral, se han esmerado para fabricar su propia opción e ir madurándola. Ya
saben que, además de las proyecciones, se puede elaborar todo un programa
paralelo de actividades que capte la atención de niños y jóvenes y propicie la
difusión de mensajes claros sobre lo que significa cuidar la Naturaleza en este
planeta y, más concretamente, en este territorio insular.
Ferias, talleres, concursos… Y cine,
claro. Qué mejor escenario que el empaquetado de la FAST. Garachico toma el
testigo, abraza una causa que merece dedicación y esfuerzos. Ojalá que sea el
primer paso de una carrera larga y continuada.
martes, 4 de junio de 2013
'EL OBJETIVO', PORFÍA DE ANA PASTOR
Algo está cambiando en la política y en la comunicación
política. Al menos, eso es lo que se desprende del formato y de los contenidos
de la primera entrega del programa ‘El objetivo’ (La Sexta TV), con Ana Pastor como abanderada de una idea que
quiere responder, en sí misma, a las demandas de la sociedad que tanto desapego
viene demostrando hacia la política (Aunque lo del desapego es muy relativo si
tenemos en cuenta los resultados de una encuesta de la misma cadena que dan
como ganador al Partido Popular en caso de celebrarse ahora elecciones).
Escribimos nada más terminar la emisión del primer programa
que toma el relevo de ‘Salvados’, conducido por Jordi Evolé, quien recuerda, en
la fase introductoria, que Pastor ya hizo en su día una apuesta con ’59
segundos’ (TVE), formato innovador entonces. La presentadora confiesa que no es
borde, como la han tildado algunos críticos.
Y las primeras impresiones que nos quedan es que estamos ante
otra porfía de Ana Pastor, a la vista de la realidad que envuelve la política y
el entorno mediático. Lo explicita en su declaración de intenciones que es toda
una exposición de motivos: “Explicar lo que está pasando y que todo el mundo lo
entienda”. Quiere apoyarse en los datos y en el rigor de los hechos frente al
discurso hueco, las obviedades e incluso las mentiras. Y a modo de ejemplo
coloca testimonios de Mario Conde, Bill Clinton, Acebes y Felipe González en
determinados momentos de episodios políticos.
La gran novedad, que a su vez es el gran soporte del espacio, es la introducción del
denominado ‘fact-check’ o verificación de datos, utilizada por la CNN y el Washington Post, entre otros, para establecer varios niveles con
los que medir la veracidad de lo que se dice o lo que se expone.
Ana Pastor imprime una agilidad que no es común en los
programas de televisión. Harta ya, seguramente, de respuestas largas y de
soliloquios, de confusiones y de evasivas, de dudas alimentadas por las mismas
contestaciones, prefiere una selección concreta y no numerosa de asuntos para
desgranarla con invitados que deben estar en la misma sintonía del rigor que
alumbra todo el programa. Se trata de mantener la atención del espectador con
preguntas directas y con respuestas que deben corresponderse.
Lo logró, desde luego, en la primera entrega, cuando analizó
la transparencia, el supuesto milagro económico de Aznar, el escándalo de los
ERE de Andalucía, el poder ciudadano y la reforma de la Ley del aborto, los
cinco asuntos escogidos. Periodistas, profesionales y expertos que los han trabajado a fondo han sido su
valiosa y cualificada interlocución. En ellos se apoyó, pero no para recabar su
opinión sino para desmenuzar y contrastar los datos y gráficos reportajeados que
sustanciaban los planteamientos del programa.
‘El objetivo’ puede ser un antes y un después en la manera de
concebir la información política en televisión. En unas fechas en la que está
todo tan revuelto y en la que apremian las exigencias de un comportamiento con
lo público sensiblemente distinto, el espacio debe contribuir a clarificar, a
reconducir, a desnudar las entretelas de un ámbito complicado al que se le
agotó el crédito de las falacias y del oscurantismo. Hasta eso, la videoteca
refrescará la memoria y asistiremos a contradicciones y paradojas. Mal
adversario, desde luego, eligió el pretérito, que va a ser, de mantenerse la
tónica, más imperfecto que nunca.
En el primer programa -y lo decimos sin conocer índices de
audiencia ni reacción alguna- cautivaron y respondieron a las expectativas.
Deben haber sido muy pocos los indiferentes, la verdad. Para el próximo, por
cierto, anunciaron la presencia del ministro de Economía y Competitividad, Luis
de Guindos.
A ver cómo resulta, ya con un político activo presente.
lunes, 3 de junio de 2013
MACHISMO CRIMINAL
Ha dicho Lorenzo Morillas Cueva, catedrático de Derecho Penal
por la Universidad de Granada, que en el marco de esa lacra social que es la
violencia de género, donde predomina el llamado machismo criminal, “la
prioridad son las políticas sociales previas, las acciones educativas y las
firmes inversiones para atenuar los efectos de semejantes conductas”. Tras una
semana trágica, con cuatro mujeres asesinadas en un breve lapso de tiempo, las
alarmas volvieron a dispararse y aportaciones como la del profesor Morillas
resultan de gran interés en el tratamiento de un fenómeno que avergüenza.
Los datos
son significativos: 52 mujeres murieron en 2012, víctimas de violencia de
género. Y en los cinco primeros meses del presente año, ya han muerto 25. El
Gobierno de la nación ha reducido en torno a un 30% (ocho millones de euros) la
partida presupuestaria destinada a prevención de este tipo de violencia. Y si
bien es cierto que el pasado año hubo nueve víctimas mortales menos que en
2011, no parece que esa sea razón suficiente para justificar que haya menos
recursos destinados a luchar contra la lacra. Al contrario, siguiendo el
testimonio de Lorenzo Morillas, estamos ante una cuestión absolutamente abierta
que necesita y al mismo tiempo “exige profundizar en todo tipo de soluciones:
preventivas, asistenciales, educativas, de intervención social,
científico-investigadoras, económicas y legislativas”. En consecuencia, está
claro que se precisa de continuidad, de una acreditada capacidad de gestión a
la hora de comprometer los recursos. Sensibilidad y solidaridad, sí. Pero
también pruebas fehacientes de que a un mal tan extendido, que golpea con saña
en plena crisis, hay que oponer medidas prácticas, sobre todo de prevención e
intervención.
Parecía que
la evolución más reciente del problema apuntaba cambios en su realidad y en su
horizonte, según un indicador de los estudios hechos por el Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS). En efecto, la proporción de mujeres que ha
logrado salir del contexto de la violencia de género ha ido en aumento desde
que entró en vigor la Ley contra la violencia de género y se aplican las
medidas de apoyo que conlleva, pasando de un 4,2% en 2006 a un 7.9% en 2011. Es
decir, casi el doble, lo cual prueba la necesidad de perseverar en la
modificación de hábitos de conducta y de crear una cultura distinta.
Pero para
ello, es necesario insistir en el valor de la denuncia pues, sencillamente,
protege. En 2012, las denuncias por violencia de género registradas se sitúan
en niveles similares a los de hace seis años, casi un 6% menos. Asusta saber
que el año pasado, por ejemplo, el porcentaje de mujeres asesinadas que no
habían presentado denuncia llegó al 81% Malo, en todos los sentidos, porque
seguro que se duda de la efectividad de la medida como elemento del sistema de
protección. O lo que es igual, si desde los poderes públicos se deja de apoyar
a la mujer para que denuncie, se debilita el propio sistema y eso otorga al
agresor, automáticamente, carta de facilidades.
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