miércoles, 15 de enero de 2020

SIEMPRE AL LADO DE LOS ARTISTAS


Siempre la memoria, mejor que el olvido, tituló el periodista y escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, su libro publicado por Verbum (Madrid) un año después, en el que no solo rescata la memoria de sus experiencias periodísticas (reportajes, entrevistas y crónicas) sino que lidia contra el olvido, “programado o hijo de la desidia”, como atinadamente diferencia su prologuista y paisana, su esposa, la filóloga Lucía López Coll.
En Cómo los conocí, Joaquín Castro San Luis (Santa Cruz de Tenerife, 1933) hace precisamente ese mismo ejercicio. Ya había incursionado en entregas anteriores, Artistas en la memoria, Entrevistas y artículos, Pinturas y Pintores en Canarias, pruebas bibliográficas irrefutables de su pasión por el arte, por la acuarela y por la pintura figurativa. Ahora, en esta nueva selección, acredita que siempre ha estado al lado de los creadores, interpretando sus querencias, su estilística, su respectiva evolución y hasta sus trazos. Pareciera que se identificara con la actriz y directora de cine francesa, Jeanne Moreau, cuando se refirió a los personajes: “Ocurre como con los hijos: primero los llevo dentro, luego los veo crecer y un buen día me dicen o les digo adiós, y empiezan a caminar entre el público”.
Porque Castro atesora toda una vida desenvolviéndose sin cesar en el universo artístico, compartiendo inquietudes y sensibilidades. Es el confesor de muchos creadores y, por tanto, algo más que un crítico de arte al que veíamos entrar, siempre tan ceremonioso y pulcro, en la antigua redacción de Diario de Avisos, en la calle Santa Rosalía, cuando en los años ochenta, siendo director Leopoldo Fernández, sustituyó a Ramón Salarich para hacer dos páginas semanales tituladas Exposiciones y artistas. Joaquín fue siempre fiel a su método: primero manuscribía y luego mecanografiaba y pasaba a ordenador. Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna (1957), pertenece a la primera promoción de licenciados en Ciencias de la Información por la misma institución (1991). Fue funcionario del Ministerio de Trabajo.
Miembro de la Asociación Nacional de Escritores de Arte y de la Agrupación de Poetas 'Tagoror', responsable de arte del Casino de Tenerife y del Círculo de Amistad de la capital tinerfeña, autor también de dos poemarios, ha sido comisario de más de cincuenta exposiciones en Canarias. En su casa cuelgan más de cien cuadros de muy distintos autores y estilos. Como se resiste a abandonar el arte y la escritura, y para demostrar que también puede con las nuevas técnicas y tendencias periodísticas, edita su propio blog, muy visitado por cierto, El fabuloso mundo de la plástica.
Lejos quedan los tiempos en que se inició como director de la publicación Criterio, publicada por los rectores de la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife, y en los que colaboró en la prensa tinerfeña, Aire Libre, La Tarde, El Día/Jornada, algunas de cuyas entregas, por cierto, ha rescatado para este volumen que enriquece su bibliografía y que está dividido en cuatro partes: una primera, dedicada a los Pintores; la segunda, a Personajes canarios; una tercera que denomina Escritos varios y la cuarta que agrupa, con la denominación Recordando a..., testimonios que sustancian su capacidad para acceder a los protagonistas y para acertar con los retratos enmarcados que guardan un cierto clasicismo periodístico.
Si “el objetivo final del arte es mostrar los tejidos internos del alma”, como afirmara el poeta y pintor aragonés Manuel Viola, los contenidos de este nuevo volumen de Joaquín Castro San Luis no solo plasman su personalidad serena, reflexiva y analítica sino sus sensibles facultades para diseccionar la creatividad de los artistas y personajes a los que se acercó con la prudencia de los críticos que hallan en cualquiera de sus pliegues el campo apropiado para desglosar sus habilidades y sus tendencias, en definitiva, el entendimiento o la conquista de su quehacer artístico, de ese alma cuya composición tanto tiene de enigmático.
Las siguientes páginas son un ejercicio memorístico de un crítico de arte que siempre se tomó muy en serio su cometido porque, como reveló, emocionado, el pasado mes de octubre, en ocasión de un homenaje que le rindió la Agrupación de Acuarelistas de Canarias, “siempre he estado al lado de los artistas”. Ahora desmenuza cómo los conoció y qué le sugirieron sus creaciones, sus dichos, sus dudas y sus afirmaciones, de modo que perpetúa la memoria de muchos a los que observó y escrutó con mirada crítica y juicio certero. Mejor que el olvido, desde luego, al que tan dado somos en estas islas.

(Nota del autor) Texto del prólogo del libro Cómo los conocí (Centro de la Cultura Popular Canaria, 2019), presentado anoche en el Casino de Tenerife.





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