jueves, 13 de enero de 2011

ABANDONAR EL PLATÓ

Parece que se ha puesto de moda acudir, en condición de invitado, a ciertos programas de televisión -cada vez más considerados basura- y de buenas a primeras -quizá con alguna aislada advertencia previa- marcharse, da igual que eso signifique incumplimiento de las estipulaciones contratadas antes de sentarse.
Así las cosas, independientemente de los juicios que sobre la educación y las buenas maneras susciten, lo que cabe preguntarse es para qué asisten. Si alguien decide ir para ser interrogado, para informar -¿informar?-, para explicar o aclarar sobre hechos que le afectan -no importa que sea sobre su propia privacidad que, de esa forma, queda prácticamente suprimida-, sabe a lo que se expone: a preguntas incómodas, a revelaciones sesgadas, a interrogantes con trampa, a infundios, a frivolidades, a medias verdades... Por lo tanto, ese riesgo va implícito en los emolumentos que se van a percibir por ir a contar intimidades, enredar, devolver acusaciones y desnudar la personalidad.
Ya todo el mundo sabe que por esas comparecencias televisivas, salvo raras y honrosísimas excepciones, el medio paga. Se supone que previamente debe existir la firma de un contrato en el que se incluyen las claúsulas que deben cumplir, especialmente, los invitados que aceptan. Se desconoce si se consigna alguna de penalización en caso de abandonar el plató unilateralmente. Igual no: igual se pacta hasta eso y se da paso a la publiciddad, dejando en un brete -y quien sabe si a su discreción- al presentador o la presentadora de turno que, vía pinganillo, está recibiendo indicaciones desde la dirección para ver cómo se sale del trance, dándole a todo la frescura del directo que, en definitiva, viene a ser la esencia del 'reality show'. O sea, cuanto más espontaneidad y cuanto más realismo, mejor. El subproducto no entiende sino de índice de audiencias y de firmas comerciales que quieran anunciarse en los programas de marras.
Entonces, si acudes te fastidias y te aguantas. Con todas las consecuencias. Es tu voluntad, es tu decisión y hay que pechar con ellas. Decir adiós porque la presión se hace insostenible y porque no quieres sufrir un ataque de ansiedad es una señal de insuficiencia. O lo que es igual: porque la realidad te ha desbordado.
¿Para qué vas pues?

miércoles, 12 de enero de 2011

¡ESOS POLITONOS!

Circula en la red el video en que se ve al rey don Juan Carlos tratando de apagar apresuradamente su teléfono móvil que, con un politono muy curioso (la carcajada de un niño), sonaba instantes antes del muy serio y oficial acto de presentación de cartas credenciales de los nuevos embajadores. El monarca, como en tantas otras ocasiones, sale airoso, con un don de naturalidad que para sí quisieran todos los que deben desenvolverse en la esfera pública. (Otra cosa es el descuido de haberlo dejado en aquella sala, a expensas de que alguno que pasara por allí, en un descuido, se lo hubiera apropiado y después vaya usted a saber qué).
Pero bueno, el hecho pone de relieve que hay lugares y actos donde el celular -que dicen en ciertas latitudes- tiene que estar apagado. Díganme ustedes cuando suena en misa y se ve a la persona saliendo apresuradamente a hablar o a dejarlo sin función. Y hasta en algún concierto hemos tenido oportunidad de escuchar el tono de llamada. O en algún acto público, plenos y presentaciones de exposiciones. El descuido -que le puede pasar a cualquiera, incluido el rey- tiene menos perdón cuando en la mayoría de actos que no deben verse alterados por sonidos que alteran el ambiente y producen de inmediato molestos efectos de distracción hay advertencia previa de mantener apagados los aparatos. Bien con cartelería expresa bien mediante discreto anuncio verbal por la megafonía del recinto y hasta por el tacto advertido de algún presentador o alguna presentadora.
Es una cuestión de civismo, de precaución, de respeto. De la misma forma que en los aviones, por otras razones, se avisa de que deben estar sin funcionar y el personal, por lo general, cumple con la advertencia, habría que estar alertados cuando se acude a un lugar de pública concurrencia donde se va a celebrar un acto.
No sobra, en ese sentido, ninguna indicación previa. Aunque pueda parecer chocante o impertinente. Se evitarán visualizaciones y situaciones indeseadas. No todas tan graciosas, por cierto, como en la que se vio envuelta el monarca español.

martes, 11 de enero de 2011

CONTRA LA ABSTENCIÓN

Se supone que los teóricos y los estrategas de las organizaciones políticas estarán meditando cómo combatir la abstención, el primer gran enemigo en la cita con las urnas del próximo 22 de mayo. No hay conversación en Canarias sobre las elecciones que deje de señalar la consecuencia directa del desencanto, de la decepción, del hartazgo que produce la evolución de la política en las islas. Demasiado viciada. Las razones que sustancian estas tres circunstancias son múltiples: ocioso detallarlas. Se supone que las direcciones de los partidos lo saben y que en esta ocasión hay que producir reclamos, buenos y directos, para lograr que la gente se motive y acuda a los colegios electorales en esa fecha.
Pero ocurre que el abstencionismo no es bueno. Ni para la sociedad ni para el sistema. Hay que ir a votar, aunque se ane blanco, pero hay que ir a votar. La madurez de una sociedad se mide por muchos factores, entre ellos la respuesta en las jornadas de comicios.
Una autora costarricense, María José Bendaña, señala: "Dado que el abstencionismo es fomentado por múltiples causas como el escepticismo hacia los procesos electorales; la hostilidad hacia la representación partidaria y la falta de credibilidad en la honestidad de la clase política, se constata que no es una cuestión de mera indiferencia". De esta síntesis, se desprende la necesidad de producir un revulsivo en el electorado que, seguramente, aceptará a la política y a los partidos políticos pero no la forma de hacer política que, salvo honrosas excepciones, se viene practicando en las islas.
Es cierto que la gente está cansada de adulteraciones de su voluntad, de censuras sin sentido, de ambiciones desmedidas, de personalismos y de perversiones... Se plantea, cada vez con más claridad, para qué ir a votar si luego hacen con su voto algo distinto, lo emplean a conveniencia. Para colmo, el sistema electoral canario es el que es y sus topes y sus porcentajes merman una proporcionalidad equilibrada y no favorecen el pluralismo representativo.
La propia Bendaña apunta que "conseguir la participación de todo el conglomerado social en capacidad de votar es un ideal que nunca debe perdeser de vista y que debe agotar iniciativas y esfuerzos para perseguirlo".
Entonces, se trata no sólo de una campaña de comunicación institucional que estimule el ánimo de los mayormente desencantados electores sino del papel que corresponde a las organizaciones políticas, a los partidos, en fin, como elementos primordiales que rescaten del ostracismo y del pasotismo, de la indolencia y de la resignación, a cuantos se han planteado abstenerse o se dejen llevar por la marea, tan fácil de agitar, por cierto, en los tiempos que corren. Y no es para ponerse en plan alarmista pero pensemos que hay quienes salen favorecidos de la abstención: desde los antisistema a los nostálgicos del caudillismo y autoritarismo, sin olvidarnos, por cierto, de quienes quieren lanzarse a aventurerismos de fórmulas separatistas.
Votar es un deber cívico, sobre todo para luego criticar o exigir con fundamento. Poco mérito tienen las mayorías absolutas favorecidas por altos índices de abstención. Tampoco se sugiere la obligatoriedad del voto, como ocurre en los ordenamientos de algunos países. La abstención electoral se combate fomentando, desde los propios poderes públicos, la participación generalizada en los asuntos de interés público. El sufragio es el principal modeo de expresión y elemento fundamental para la integración funcional de los ciudadanos, luego hay que cultivarlo y, tal como van las cosas en Canarias, hasta mimarlo.
Lo dicho: votar, ir a votar. En libertad, por la opción que se prefiera. Abstenerse no va a resolver.

lunes, 10 de enero de 2011

LA HONRADEZ DEL CLIENTE

Más de setecientos hoteleros de establecimientos europeos afiliados al servicio de reservas hotel.info han concluido, en una encuesta de opinión, que la honradez es la cualidad más valorada a la hora de considerar las características del cliente. Casi el cien por cien de los encuestados resaltó la importancia de esa virtud, sustanciándola en el hecho de que el usuario pague sus facturas correctamente y no sustraiga ningún tipo de objetos del hotel.

Los profesionales de hostelería más veteranos, los que asistieron en la isla al nacimiento de la propia industria turística, siempre ponderaron la confianza que, en justa reciprocidad, transmitían los clientes que veían en la educación, la atención y la amabilidad los rasgos de empleados que suplían sus limitaciones idiomáticas y otras carencias con esos factores. Tal circunstancia generó las raíces de la fidelidad que fueron creciendo y multiplicándose, esto es, repitiéndose la visita año tras año o en determinadas fechas al mismo establecimiento. La prueba de tan curiosa y mutua confianza (profesional-cliente) es que se familiarizaron, aprendieron sus nombres e intercambiaban obsequios en cada estancia.

Los tiempos han cambiado y el negocio turístico también. Los perfiles de los clientes no son los mismos y sus hábitos tampoco. Abundan las quejas de directores alusivas a los hurtos protagonizados por los clientes, desde un albornoz a un aplique de luz, de modo que no es de extrañar el resultado del estudio señalado, sobre todo cuando en la clasificación de las cualidades consignadas aparecen fiabilidad, amabilidad, limpieza y generosidad.

Y así como la amabilidad que tenga el cliente con el personal del hotel es apreciada por más del ochenta por ciento de los profesionales interrogados, seguida de la limpieza en porcentajes similares, llama la atención que la generosidad sea uno de los atributos menos considerados: sólo un veinte por ciento de los encuestados ha destacado la importancia de ofrecer una propina.

Los datos indican, en cualquier caso, que hay que esmerarse. Ponen de relieve la importancia de la formación, y no sólo la específica o la estrictamente profesional. Esos profesionales veteranos citados siempre concedieron mucha importancia a lo elemental, a las formas, a los comportamientos y a las conductas de los empleados. Corregían sobre la marcha -unos con mejores métodos que otros- y fueron puliendo a quienes empezaban como botones o conserjes e iban ascendiendo a base de experiencia labrada sobre el terreno.

Las exigencias de los clientes jamás cederán. Les cuesta mucho, en la mayoría de los casos, disfrutar de una estancia vacacional y quieren que las prestaciones estén a la altura. Pero fijémonos cómo su honradez es la cualidad que goza de más alta consideración. Una honradez que sea reflejo de educación y civismo, sencillamente.

La propina, sea cual sea la cuantía, será siempre algo secundario. O de quinto puesto.

sábado, 8 de enero de 2011

LUGARES DE PERRAS DE VINO

La eclosión turística, ya en los años 70 del pasado siglo, acabó en el Puerto de la Cruz con la costumbre de muchos de sus habitantes de echarse las perras de vino en lugares del propio municipio. Los propietarios o arrendatarios de pequeños y modestos establecimientos que se dedicaban a esta actividad fueron cerrando las puertas. El caso es que los turistas sí venían buscando tascas y lugares típicos. En cambio, los portuenses fueron abriendo otros horizontes, preferían ventas y bochinches especialmente de la ruta norte.

Puestos a evocar los lugares donde se despachaba vino o donde había unas pocas especialidades para comer, habría que citar el bar de Isidoro Torres, en la calle Doctor Ingram, donde servía lapas, burgados y pulpos. Los primeros peninsulares encontraron un buen refugio en casa de Liberia Baute, en la calle Cruz Verde. Muy cerca estaba el popularmente conocido bar “Basura”, regentado por Casimiro Rodríguez Delgado.

Por lo general, eran locales pequeños, con barra y mostrador y una elemental ornamentación. Alguna acuarela, algún objeto típico o antiguo y almanaques que debían servir de un año para otro pues a menudo ni eran cambiados.

En la calle Santo Domingo, en el antiguo garaje de Francisco Machado, estaba Baute. Dicen que despachaba “chiclana”, con raciones de bogas y chicharros. En la misma calle, un bodegón se hizo muy popular entre los que gustaba “merendar”: “El Presidio”, dirigido por Juan Palmero. Con los años se convirtió en un restaurante de estimable nivel. Siguiendo el trayecto, en la Punta del viento, estaban “Los jesuitas” y en llegando a la Punta de la carretera, abría sus puertas “Casablanca”.

“La Gorda”, con dos accesos calle La Hoya y plaza de los Reyes Católicos, se convirtió en uno de los lugares más frecuentados, dicen que por la calidad de los caldos procedentes de cosechas privadas de la zona de Acentejo.

María Yanes, popularmente conocida como María “Campolimpio”, tenía una pequeña venta al principio de la calle Blanco, muy cerca de Las Cabezas. Sentada en una especie de trono, desde allí dirigía y observaba las operaciones de despacho de vino, chochos y manises.

Germán Molina Padrón tuvo un pequeño negocio -la fama de los tollos elaborados por su esposa Candelaria es imborrable- en la calle Lomo, esquina a Teobaldo Power.

Se convirtió en un clásico, como el de Francisco Fernández, ‘el Capitán’, enfrente de la antigua Casa Sindical. En la calle Lomo, por cierto, en un local de Lola García, Servando Pérez despachó cuartas y cuartas. Siguiendo esa ruta, en la esquina con Mazaroco, un local de nombre muy llamativo “Rompeyraja”. Otro emplazamiento de la calle Lomo, el de Vicente Torres Ortiz, popularmente conocido por ‘el Choli’.

Cercanías de El Peñón: alli estaba Mamerto Lorenzo, que se hizo localmente célebre los días de fútbol y entierro. Se hizo moneda corriente entonces echar una cuarta o una cerveza, acompañada de una tapa de chochos.

Agustín, el de El Templete, y Frasquita, popularmente ‘La abejona’, convirtieron sus locales y sus ocupaciones en medios de vida, lo mismo que sucedió con muchos de los mencionados.

Hasta que fueron envejeciendo y cediendo al desarrollismo que ya iba configurando una oferta de restauración distinta, con otras exigencias y otras preferencias entre los hábitos de los consumidores. Pero fue paradójico: los portuenses, en una era de esplendor económico, siguieron probando y encontrando sitios más allá del Botánico y de Las Arenas; los turistas que venían para disfrutar de una estancia placentera fueron hallando en hoteles y restaurantes modernistas o especializados una oferta gastronómica de altísima consideración.

viernes, 7 de enero de 2011

REFORMAS QUE IMPORTAN

La reforma de las pensiones. Es un asunto que concierne a todos y sobre él flotan algunas nubes densas de incertidumbre, así que habrá que estar muy atentos y confiar en la capacidad de negociación de las partes para alcanzar un resultado satisfactorio que no sólo aporte garantías y estabilidad sino que los partidos políticos dejen de emplear el asunto como elemento de debate político y de mercadeo electoralista.
Hoy es la fecha señalada para que Gobierno y centrales sindicales empiecen a acercar posiciones. Es positivo que se sienten siquiera a explorar avances. No sólo en esta materia sino en aquellas otras que se han visto afectadas por la depresión económica: la revisión de las políticas activas, los nuevos cauces de la negociación colectiva, la determinación clara del despido objetivo, en definitiva, la reforma laboral misma.
La reunión tiene que servir: sería todo un estímulo gratificante que, nada más empezar el año, hubiera entendimiento. Caso contrario, ya se sabe: posiblemente una nueva huelga general que, después de aquella de septiembre, con todas sus valoraciones, resulta de dudosa utilidad.
La convocatoria de hoy y mañana arranca con una premisa que parece inamovible para el Gobierno, según ha defendido públicamente el presidente: diferir la edad legal de jubilación de los 65 a los 67 años. Los sindicatos discrepan abiertamente, no están de acuerdo. Probablemente, aguardarán ver sobre la mesa de negociación la carta de la flexibilidad para saber qué rumbo tomar. Y ahí habrán de rebatir, con alternativas, los criterios que favorezcan una jubilación anticipada para quienes tengan carreras largas de cotización (inicialmente, más de treinta y seis años, cifra que irá creciendo de forma progresiva) y hayan ejercido las denominadas profesiones penosas o de especial peligrosidad.
En lo que sí parecen existir puntos de convergencia es en el cómputo del tiempo para el cálculo de la futura pensión, elevándolo de los quince años actuales a un período mayor.
Es la primera gran cita político-económica del año. Lo que está en juego interesa a todos. Atentos entonces. Es inevitable plantearlo: ojalá haya buenas noticias.

jueves, 6 de enero de 2011

AGENCIAS DE VIAJES

Empieza a ser habitual toparse con datos contrapuestos en el sector turístico. Por fortuna, hay sobradas fuentes estadísticas y ello permite contrastar el rigor o la ligereza de muchas consultas; pero las contradicciones saltan cada vez con más frecuencia y dejan al profesional bastante desconcertado. ¿A quién creer?
El análisis más reciente es el de las agencias de viajes que siempre fueron un buen termómetro para medir la movilidad y la capacidad de desplazamiento. Ha venido siendo una referencia directa de los operadores emisores. Como cualquier otra organización, han hecho balance del pasado año para concluir que las secuelas de la erupción del volcán islandés en primavera y el conflicto de los controladores, sumado al temporal en Europa de diciembre, dejan una sensación agridulce pues las señales de recuperación que se habían apreciado terminaron cediendo para acabar un año considerado como “el peor de la crisis”.
A partir de mediados de 2008, se detectaron las primeras señales de recesión en el ámbito de las agencias de viajes. Un año después, la depresión era evidente, con cierre de empresas de toda dimensión y pérdida de empleo. Unas 800 oficinas cerraron sus puertas, cifra duplicada en 2009. La caída en las ventas llegó a superar el 30%. El sector de la distribución probablemente conocía los efectos más negativos de su historia.
Cuando se creía que se había tocado fondo y que 2010 empezaría a marcar una recuperación, con ligeros crecimientos en los primeros meses del año, resultó un espejismo. La nube volcánica que, procedente de la lejana Islandia, envolvía a Europa durante unos días, cerrando el espacio aéreo y alterando sensiblemente el tráfico aéreo, produjo unas consecuencias muy dañinas. En Canarias tuvimos unos meses después el estrambote, con la reclamación que presentaba a las organizaciones hoteleras un conocido y potente turoperador, parece que, al final, satisfactoriamente resuelta para ambas partes.
Siempre según la versión de las agencias de viajes, el verano significó un balón de oxígeno pero el otoño devolvió cierres y listas del paro engrosadas con ejecutivos y contratados procedentes del sector. El plante de los controladores aéreos cuando millones de personas preparaban el puente más importante del año chafó las expectativas y gravó hasta límites insospechados la situación. No acabarían ahí los males: un temporal de frío y nieve colapsó durante días varios aeropuertos europeos.
Total, que unas cuantas circunstancias negativas de peso han hecho que el negocio de las agencias de viajes volvió a mermar considerablemente y el balance del año debe ser preocupante para sus rectores.
A ver cómo les resulta 2011.



miércoles, 5 de enero de 2011

Y SIGUEN EXPLOTANDO

Un joven natural de Kenia que estudia en los Países Bajos ha hecho lo que otros muchos por estas fechas: reunir lo que ha ahorrado trabajando para remitirlo a los diez miembros de su familia. Según se ha sabido, una agencia de transferencias ha retenido, por distintos costes, y se supone que en el marco de la legalidad, un 20% del dinero destinado a los familiares del joven keniata.
No descubrimos nada sobre la falta de escrúpulos del capitalismo salvaje, ese que no entiende de humanidad ni de solidaridad sino de cuenta de resultados al final del mes, al final del ejercicio. Ni siquiera en tiempos como los que corren ni en circunstancias como las que concurren en el caso del estudiante de Kenya se ablanda el corazón de los que manejan el dinero a su antojo. Es crudo pero real: otra forma de explotación.
Por eso, cada vez más llaman la atención las iniciativas que desde las redes sociales y desde organizaciones que quieren alzar su voz contra las injusticias y los desequilibrios, intentan frenar este tipo de abusos: comisiones excesivas, gravámenes elevados, márgenes que merman considerablemente una cantidad ahorrada para una necesidad. El capitalismo no sabe ni quiere saber nada de razones humanitarias; que se lo digan a la banca, bien pertrechada, por mucho que las estafas se hayan disparado y por mucho que ciertas hipotecas hayan hecho quebrar al sistema, finalmente salvado por lo público. Por lo de todos, por el esfuerzo de ahorradores, inversores, pensionistas…
Tras conocerse la historia del joven keniata, se ha sabido que más de 44 mil millones de dólares se ‘perdieron’ -mejor decir se concentraron- por envíos de dinero en el último año. El Banco Mundial recomienda que el coste de estas transacciones no exceda del 5% del total pero la agencia de transferencias del caso (Western Union) se vienen desenvolviendo sin una mínima presión pública que propicie una reducción de sus tarifas, en cierto modo, escandalosas.
Nos hemos unido a una campaña que circula en la red sobre este particular. Hemos rubricado la iniciativa que servirá de poco o nada pero que debe servir para plasmar una sensibilidad, para remover los espíritus y para no resignarse ante los bárbaros ataques del capitalismo y su falta de escrúpulos.
Por ejemplo: ¿le supondrá muchas pérdidas a Western Union reducir a un 5% sus tarifas para los países más pobres? Seguro que no. Una disminución de sus inmensos beneficios, sustanciada en determinaciones como la señalada, seguro que aumentará el flujo de fondos con destino a los países en desarrollo. Así, el volumen de negocios será menor pero la contribución a la supervivencia de personas cobrará mayores y mejores caracteres.
Claro que para eso ocurra hace falta tener más humanidad y más sensibilidad.








martes, 4 de enero de 2011

VALORES PERIODÍSTICOS DE SIEMPRE

Escribe José Luis Orihuela, a propósito de la profesión, que "tal vez nos hemos distraído demasiado con el futuro del periodismo cuando los valores que necesitamos rescatar posiblemente sean los del pasado, los de siempre".
Sencilla reflexión, sabia conclusión. La crisis se está cobrando un buen número de profesionales y unos cuantos medios. Se resiste cualquier alternativa y, en efecto, cuando tras llevar debatiendo lo que no está escrito sobre el periodismo que viene, cuando tanta variables aparecían, cuando tantos ensayos se sugerían, cuanto tanta audacia brotaba sin fin, resulta que todo eso apenas ha servido para hacer frente a los males de nuestro tiempo, a las carencias, a la inviabilidad de las empresas, a las dificultades de supervivencia... Por no haber, ni cajas de resistencia.
Y Orihuela se plantea bucear en el pasado. Valores funcionales: resulta que el contraste, el análisis, la profundidad y el contexto se han vuelto más estratégicos que nunca. O sea, que se habían diluido o se habían evaporado. Los modos de hacer periodismo se alejaron de tales valores: venga, se trataba de coger el micrófono o la cámara, o ponerse ante la pantalla, y soltar. Hablar y decir entremezclando información -si es que así se puede llamar- y opinión -si es que así se puede considerar. Sin ton ni son. No digamos escribir sin tino. Ni una mínima revisión antes de editar. Todo ello aderezado con altas dosis de ignorancia y de falta de humildad. Exigencias, decían, de la inmediatez y de las audiencias. Los avances tecnológicos lo podían todo, lo camuflaban todo, los justificaban casi todo. El papel... el papel aguanta lo que le echen: triste resignación.
Entonces, es primordial volver a los orígenes. Como casi siempre. Es una cuestión de formación, por la que se deben preocupar los profesionales, los que quieren serlo y las propias empresas que quieren confiar a personas cometidos tan serios como los de informar, opinar o comunicar. En los orígenes están la humildad, las ganas de aprender, leer, beber de buenas fuentes, enriquecer conocimientos... Están las cinco preguntas de la pirámide invertida. Y si nos apuran, hasta el sujeto, verbo y predicado para hacer cualquier oración inteligible y directa.
José Luis Orihuela, como buen bregador que se resiste a caer, y porque el periodismo es sangre que corre por sus venas, concluye que hay futuro para el periodismo no complaciente, inteligente, crítico, bien escrito y bien dicho. No será sencillo, en plena crisis, recconquistar estos valores, estas cualidades y estos ideales pero hay que intentarlo porque si no, la proliferación de los vulgarismos, de los subproductos y de los sumideros, basados en la antítesis del periodismo que parte de la idea todo vale, seguirá invadiendo de modo que parezca que todo es así as´hay que aceptarlo.
¡Quién iba a decirlo! El nuevo periodismo debe sustanciarse en las reglas que, por elementales, habían entrado en desuso. Claro, porque igual muchos, ante los avances de la modernidad, las desconocían.

lunes, 3 de enero de 2011

TRIBULACIONES MUNICIPALES

A pesar de que terminó el año con una buena noticia, corren malos tiempos para el municipalismo. Ampliemos algunas consideraciones sobre el asunto ya comentado hace unos días.
En efecto, el Gobierno de Canarias y la Federación Canaria de Municipios (FECAM) firmaron un acuerdo que les liga en un nuevo Plan Concertado de Servicios Sociales. Pero la satisfacción no es completa teniendo en cuenta que algunos programas no tienen cobertura plenamente garantizada o se verá sensiblemente disminuida, pero el acuerdo global alcanzado tranquiliza permite afrontar el año recién estrenado con cierta seguridad en este campo, de ahí que el acuerdo suponga un alivio, especialmente para muchos profesionales de lo social y para muchos destinatarios de los programas de prestaciones básicas.

Y es que el agobio de los ayuntamientos ha crecido hasta límites de insostenibilidad que se materializarían de no haberse producido el necesario entendimiento del ejecutivo con la federación municipalista. Alcaldes y concejales de servicios sociales, con una inevitable convergencia de contenidos en los informes técnicos correspondientes, no ocultaban su incertidumbre, entre otras cosas, porque es fácil colegir que son quienes primero y de forma más directa reciben las demandas de los ciudadanos necesitados. La merma de los ingresos y el incesante crecimiento de las solicitudes de ayudas, fruto de las coordenadas de la recesión, han generado situaciones de auténtica angustia a la hora de dar respuesta eficaz y diligente.

El nuevo Plan prevé la atención a unas trescientas mil personas, en tanto que unos dos mil trescientos profesionales dependientes de los departamentos de los ayuntamientos canarios, sobre los que pesaba la sombra de la interrupción de su relación laboral o profesional si no había recursos, podrán seguir trabajando. Aparentemente, de forma estable.

Lo importante es que el acuerdo tenga la consistencia suficiente para no sufrir alteraciones ni nuevas incertidumbres teniendo en cuenta que 2011 es un año electoral. Los alcaldes saben -o deben saber- que estos recursos hay que administrarlos con mucho celo. Primero, por escasos o ajustados. Luego, por su propia finalidad. Cuidado, pues, con las picarescas, con los favoritismos y las redes clientelares, nada que ver estas últimas -evitemos confusiones- con las sociales que proliferan en el espacio cibernético. No es cuestión de estar despilfarrando ni gastando más allá de las mínimas previsiones que hay que hacer en el horizonte temporal: las nuevas corporaciones quedarán constituidas el próximo mes de junio y para entonces hay que disponer de la seguridad económico-financiera que favorezca la continuidad de las prestaciones. Y a propósito: que anden atentos los munícipes responsables pues tampoco es cuestión de perder o renunciar a subvenciones y ayudas por negligencia o descuidos.

Sobre todo, porque pese al acuerdo firmado, del que hay que congratularse, recortes y reducciones sigue habiendo en materias como la atención a las drogodependencias, o en los programas de apoyo a los discapacitados, los planes de mediación y orientación familiar y hasta las escuelas infantiles municipales. Son servicios teñidos de incógnitas. Atención a la naturaleza, dimensión y contenidos de lo reseñado porque forman parte de la cotidianeidad. Los ayuntamientos tendrán que hacer un sobreesfuerzo a sabiendas de que las demandas van a seguir creciendo. Y seguro que la espera de recursos adicionales provenientes de otras instituciones se hará complicada. Tanto, que algún alcalde no ha tenido reparo en declarar que no habrá más opción que devolver a tales instituciones las competencias que les son propias, en caso de que no haya fondos o los consignados para transferir sean insuficientes para la prestación de los servicios.

En ese sentido, priorizar se convierte en un verbo distintivo para la acción de cualquier gobierno. En situaciones así, además de saber administrar, hay que escoger o decidir. Por eso, los anuncios y los mensajes optimistas de estos días, valen, para no multiplicar el desánimo; pero la cruda realidad es bien distinta. Y ésta, palpable con números, datos, fotografías y recursos mediáticos a conveniencia, obliga a determinaciones que apenas sirven para mitigar otros problemas estructurales y de funcionamiento.