sábado, 30 de abril de 2011

CIUDADANO DE LA VILLA, CIUDADANO DEL VALLE

Sabemos de su salud quebrantada pero también de su fortaleza de espíritu. De ahí que nos hayan llamado la atención sus recientes declaraciones a Diario de Avisos, tan poco amigo él de prodigarse en los medios de comunicación. De Francisco Sánchez García hablamos. Han sido como un ejercicio de sinceramiento personal y político que estaba pendiente: hay un mensaje directo para el nacionalismo desideologizado que parece ambicionar el poder cueste lo que cueste. Y hay una evocación de cómo y por qué empezó todo, de aquellos orígenes de una formación política que contaba con bendiciones eclesiásticas (don Víctor Rodríguez, siempre don Víctor con sus consejos y su afán reivindicativo para superar el atraso y la marginación) para asomarse a la democracia y romper, en una localidad caracterizada por el conservadurismo, los esquemas convencionales de participación política. Ahí nació la Agrupación Independiente de La Orotava (AIO) que sería el germen -junto con la semilla de otros alcaldes que se significaron al margen de los partidos políticos y sembraron su tirón personal- de la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI), siglas que cuajan años después en Coalición Canaria (CC), cuando las circunstancias propiciaron una conquista del poder político, más o menos hegemónica. A Santa Cruz no le gusta pero tiene que mirar obligatoriamente a La Orotava, El Rosario, Granadilla o Guía de Isora para comprobar ahí residía el naciente.

Pero bueno: lo importante es Francisco Sánchez García, un caballero, un destacado futbolista que alcanzó la profesionalidad, un excelente profesional del derecho y político ejerciente en el primer mandato municipalista (1979-83), cuando fue alcalde de la Muy Noble y Muy Leal Villa de La Orotava.

La primera imagen que conservamos de él es en ‘El Peñón’, reforzando a Puerto Cruz en un encuentro de la entonces célebre Liga Interregional que disputaban los tres primeros clasificados de los respectivos campeonatos provinciales. Francisco se elevó en un salto sobresaliente para rematar un balón que Norberto Baudet, entonces arquero del Real Unión de Tenerife, desvió de forma inverosímil chocando un poste. Se pidió gol; pero el árbitro no lo concedió. Cuando terminó el choque Francisco y Norberto se saludaron e intercambiaron explicaciones del lance.
El futbolista

En Sánchez se fijó el Real Madrid cuando cursaba sus estudios de leyes en la capital. Eran algo más que buenas maneras: desmarque, regate, juego con los dos pies, ganar espaldas… Había un futbolista que vendría cedido a la Unión Deportiva Las Palmas, quizá a la espera de curtirse para dar un salto que no se produjo. Había que ganarse la vida al margen del balón.

Balón que seguía rodando y con el que rendiría admirablemente en su equipo de toda la vida, la Unión Deportiva Orotava. Su alineación atemorizaba al adversario. La conquista de un título campeonil frente al Tacoronte, en ‘Los Cuartos’, es un logro inolvidable. Serio, cabal, cortés, correcto: un deportista que era un ejemplo para infantiles y juveniles a los que también dedicaría, años después, ya retirado, mucho de su bagaje.

En ‘El Peñón’, otra escena, ya en los setenta, cuando nos reprochó, cordial y cariñosamente, la visión de un partido del Trofeo Teide, plasmada en el desaparecido La Tarde. Nos dijo que habíamos sido muy exigentes con un equipo de regionales que competía con otro de superior categoría. Seguro que tenía razón.

En las temporadas posteriores, Francisco Sánchez García empezó a ejercer funciones de dirigente. Fueron unos años duros, un período en el que la información deportiva adquirió un nivel crítico y de denuncia que habría de ser decisivo para cambiar muchas cosas.

Nunca le agradeceremos lo suficiente su asesoramiento y su ánimo en aquellas reuniones de directivos de Tacoronte, disconformes con las estructuras viciadas de la Federación Tinerfeña de Fútbol. Ya andábamos en Radio Popular de Tenerife, en una etapa profesional extraordinaria desde todos los puntos de vista. Sánchez estuvo siempre ahí, prudente, atento y diligente, no importa que eludiera micrófonos y fotos de papel prensa. El protagonismo nunca fue lo suyo.

Otro ciclo interesante, futbolísticamente hablando, fue el que le vinculó a la selección juvenil tinerfeña, junto a Manuel Delgado Meco, un estudioso preparador físico que fuera durante muchos de la selección española de fútbol y del Athletic Club de Bilbao. Trabaron buena amistad que fue ampliándose, con Iñaki Sáez y con otros destacados formadores en la cantera de Lezama cuyo modelo es el que se quería aplicar en la isla.

El político

A finales de los setenta, la democracia llamaba. Se necesitaba a personas jóvenes que encarnaran los cambios políticos que la ciudadanía demandaba, embarcada ya en la andadura democrática. Francisco no defraudó a quienes le pidieron que encabezara un proyecto local para sacar a la Villa del marasmo. Aceptó y se ganó la confianza del pueblo. En aquella época política había mucho de experimental y él timoneó desde la alcaldía, pactando y gestionando, haciendo gala de talante democrático sin rehuir las importantes carencias de servicios que entonces tenía la localidad.

Francisco acreditó entonces que era ciudadano de la Villa, pero también ciudadano del valle. Continuaba animando a Del Pino, por ejemplo, al que confesaba su admiración por el dominio de balón que atesoraba el genio de El Peñón. Y cuando se produjo la crisis de la recogida de basuras por el cierre del lazareto santacrucero, fue de los primeros en llamar al malogrado Paco Afonso para decirle (estuvimos presentes en esa conversación) que no se preocupara (el Puerto, por sus características. generaba entonces un notorio volumen de residuos que había que volcar diariamente) pues disponía de unos solares que servían para la emergencia durante tres o cuatro días.

Ese amor por el acercamiento de las poblaciones del valle lo acreditó en aquellos años cuando fue capaz de lograr que los alcaldes del Puerto de la Cruz y Los Realejos le acompañaran en la cabeza de la romería, con razón “la fiesta más bonita que hay en Canarias”.

Seguro que podía haber proseguido carrera política pero prefirió el despacho y los juzgados. Siguió viendo fútbol, de todas las categorías. Siguió pendiente de sus amigos, de Ramón Fariña, de Manolo Pérez, de los vascos, de sus primos, del fiel Santiago Palmero, por ejemplo, que le acompañó en no pocos avatares. Y de Roberto Hernández Illada: el fue quien impulsó unos honores ciudadanos concedidos durante nuestra etapa en la alcaldía portuense.

La reflexión

Siempre preocupado y sensible, atento observador a cuanto sucede en su Villa natal y en la isla, Sánchez ha reflexionado en voz alta para señalar hechos que no deberían pasar inadvertidos ni como meras recomendaciones teóricas en tiempos que la política genera desapegos y antipatías.

“Las gentes de las islas necesitamos conocernos mejor y querernos más”, ha dicho entre otras cosas quien, preguntado por la falta de democracia interna y el desprecio por la soberanía popular que perjudican a la mayoría de las agrupaciones políticas, responde en Diario de Avisos:

“El origen del problema está en la falta de preparación política, que es general en toda España”.

Esa, en pocas palabras, es la clave. ¡Animo, Francisco!

viernes, 29 de abril de 2011

RÚBRICA Y FOTO

Van Gobierno de Canarias, confederaciones empresariales de las dos provincias y las centrales sindicales UGT y Comisiones Obreras, se citan y se ponen de acuerdo para una rúbrica y una foto que, teóricamente, viene muy bien en estas fechas. ¿Muy bien para quién? He ahí el dilema.
Es un acuerdo de readaptación del denominado “Pacto por la economía y el empleo”, destinado a fomentar e impulsar la emprendeduría y la empleabilidad así como a dinamizar las iniciativas para optimizar y modernizar los servicios públicos. Si la memoria no falla, la principal crítica política que recibió, cuando ese Pacto fue suscrito en 2009, fue su carencia de contenido presupuestario. Es elemental: a estas alturas de la película, cualquier iniciativa, cualquier idea que surja, por muy bien redactada que esté, por muy benevolentes efectos que vaya a producir, si no está acompañada de ficha financiera, esto es, recursos, consignación y plazos, es papel mojado.
En el momento de los plácemes, tras la firma, apreciaciones en la línea de triunfalismo y complacencia para la ocasión: tirón del turismo, mejor posición que el resto del Estado, todo va a mejor, aprovechar la coyuntura…, o sea, autos de fe sobre mensajes facilones de entender. Igual cuelan en el fragor de los actos de campaña y en el inagotable torrente de información interesada de estas fechas.
Y está muy bien que se hable de emprendedores y de empleo, de modernización de los servicios públicos, de simplificar la legislación, de los esfuerzos para optimizar los recursos y de formación, sobre todo, de formación que buena falta hace para cualificar el mercado laboral y hacer más competitiva la productividad económica.
Porque claro, mientras se revelaba la foto -perdón, se digitalizaba- y se editaban las piezas informativas, latían los datos: casi el 30 por ciento de paro en las islas y algunos sectores productivos subsistiendo gracias a las subvenciones. Las políticas activas de empleo siguen siendo una materia sin aprobar ni madurar. Y la gente, más allá de las fotos y de las imágenes, quiere ver y palpar la plasmación de esos acuerdos, necesita medidas concretar para salir del marasmo.
El documento suscrito, por otro lado, salvo en la apariencia formal de mantener encendida las conexiones del diálogo social, no ha sido conocido ni aprobado por el Parlamento que reabrió sus puertas exclusivamente para dar luz verde a la ley póstuma de las cajas de ahorros, por lo que mucho nos tememos que la readaptación, o lo que sea, aún teniendo de positivo lo señalado, apenas sirva para salir del trance, dada su evidente desnudez presupuestaria y su fragilísima cobertura.
Una rúbrica y una foto ¿para qué? No son la primera ni la última de los múltiples actos análogos en período electoral. Dejémoslo ahí. Y en octubre, ande quien ande, preguntaremos por el precio de las garbanzas.

jueves, 28 de abril de 2011

IZQUIERDA FRAGMENTADA

Escribe Miguel Hernández en valletaoro.com un tan breve como atinado análisis sobre la próxima cita electoral en La Orotava, municipio en el que concurren hasta cinco, cinco organizaciones de izquierdas. Ni más ni menos. Es fácil, según el autor, deducir el resultado: proseguirá la hegemonía de Coalición Canaria, a la que no desgastan -¿por qué será?- tantos años en el poder.
Este párrafo de Hernández lo explica todo: “Al igual que en ocasiones anteriores -¡y ya van diez!- cada uno de los grupos acentúa su peculiar, exclusivo, singular y único proyecto, al tiempo que, por un lado, señala su acendrada disposición a abanderar la unidad de las fuerzas progresistas y, por otro, culpa a los otros del fracaso de esa inalcanzada unidad: ¡una historia que, por repetida, aburre!”.
En La Orotava, donde no ha habido una transición política, la izquierda -las izquierdas- son la crónica de una fragmentación ruinosa, electoralmente hablando. Y es curioso, porque en elecciones legislativas, los resultados son disímiles. Es decir, el mismo electorado distingue perfectamente sus preferencias. Pero en llegando a lo local, el depósito de confianza es siempre el mismo.
Llamativo también que, después de tantos años -se supone que de tantas enseñanzas- los adversarios políticos no hayan sido capaces de disponer una mínima estrategia para intentar acabar con esa hegemonía. Miren que van candidatos, miren que van programas, miren que van proyectos pero… eso, entre la dispersión y los personalismos, carne de fracaso electoral.
Los independientes locales, primero; y los insularistas, después, coparon el espacio a partir de sus mayorías. Se lo arrebataron a los conservadores que, salvo tímidos avances en el casco, se han decantado por la opción que mejor podía defender sus intereses. Ni en las mejores rachas del Partido Popular ha corrido peligro el predominio de lo que hoy es Coalición Canaria.
Y por la izquierda, todo lo demás. Ni siquiera el cambio generacional o la incorporación de políticos más jóvenes han representado un incentivo. El PSOE, arrastrando sus penurias desde aquellas primeras elecciones y sus secuelas de luchas intestinas. No ha sabido o no ha podido siquiera encabezar un proyecto básico de unidad progresista. Es más, otras siglas llegaron en el pasado a disponer de más concejales que la representación socialista.
Y esa es otra: el ejercicio de oposición también ha dejado mucho que desear. Se supone que, con iniciativas propias y con una fiscalización adecuada, dado el paso del tiempo, debía ir ‘in crescendo’, se podría ir mermando la capacidad y el espacio de quien detentaba el poder político. Pues no: salvo contadas excepciones en casos muy concretos, la oposición no ha hecho mella.
Total: la progresía -superar la fragmentación es la primera asignatura- debe aprender. De sus propias experiencias y de sus propios errores. No puede ocurrir que, convocatoria tras convocatoria, salga derrotada de antemano y se resigne por los siglos de los siglos de los siglos.

miércoles, 27 de abril de 2011

VALIENTE COSPEDAL, PERO SIN RAZÓN

Valiente sí que ha estado María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular, al cuestionar, en vivo y en directo, en uno de sus programas estelares, la imparcialidad de Televisión Española (TVE). Con serenidad, convencida de lo que decía (“mi opinión es en representación del partido”, vino a afirmar), desahogó su descontento, el de los suyos. Lo hizo de frente, en el tono adecuado, como hay que hacer las cosas.
Otra cosa es que tenga razón. No se ha quejado mucho el Partido Popular del tratamiento que recibe en los informativos de la televisión pública, en la televisión de todos. Y se comprende: el pluralismo está más que contrastado. No hay informativo en que sus planteamientos se hayan visto deformados o maltratados. Al contrario, hasta es probable que en algunos momentos parecieran recibir mejor consideración que los del mismo Gobierno. Hasta estas confesiones de Cospedal, el PP no parecía atravesar aguas televisivas turbulentas.
Fueron un reto personal de Rodríguez Zapatero las transformaciones en TVE y lo ha superado. Quizá por esa misma razón, la secretaria general de los populares dijo lo que dijo, poniendo en tela de juicio la imparcialidad del medio público. Pero el tiempo terminará reconociendo la obra del presidente del ejecutivo en una asignatura que, legislatura tras legislatura, se había convertido en un arma arrojadiza de primera. Desde la deuda a la financiación, desde el ERE a la supresión de centros territoriales. TVE, pocos lo dudan, ha ganado en pluralismo, independencia, rigor y credibilidad.
Por eso replicó con seguridad y entereza Ana Pastor, la conductora del espacio “Los desayunos informativos”. Mencionó la libertad con que ahora se trabaja como timbre de orgullo de los profesionales y señaló que “las encuestas y todos los premios que han recibido los [espacios] informativos de la cadena no dicen que sea como otras épocas anteriores, con el PP o del PSOE”.
Que las manifestaciones de María Dolores de Cospedal -se cuidó, claro, de salvar a los profesionales- estén dando pie a una nueva confrontación política es bastante lógico. La secretaria general de los populares olvida que en las comunidades donde gobiernan, si hay algo que figure en los primeros puestos de los planos críticos es precisamente el papel y la gestión de las televisiones públicas. Los escándalos habidos en Madrid y Valencia, a propósito de ciertos casos de presunta corrupción política y de cobertura de algunos acontecimientos, están frescos en memoria y hemerotecas. Por ahí le lloverán comparaciones y su opinión, que es la del partido, según sus palabras, se tambalea, de modo que su valentía en el directo ante Ana Pastor quedará en eso: en una cualidad accidental.

martes, 26 de abril de 2011

CONDENADO POR INJURIAS

Un tribunal ha condenado a Miguel Angel Rodríguez, ex portavoz del Gobierno, por un delito continuado de injurias, realizado con publicidad. Llamó ‘nazi’ a un médico madrileño, al que, en un programa televisivo de gran audiencia, apodó, además, ‘doctor muerte’. Independientemente de la valoración de las cantidades fijadas en la resolución, que seguramente será apelada, el hecho llama la atención en un país donde, a menudo, la libertad de expresión se confunde hasta el abuso. La impunidad con la que se obra, sin el más mínimo respeto a los límites fijados por la Constitución, ha alcanzado caracteres alarmantes.
Pero la sentencia sirve para tener una referencia, de esas que se memorizan fácilmente -estilo “la justicia es un cachondeo”- y se recurre a ellas cada vez que haya alguna situación para comparar.
Que se tenga en cuenta, especialmente cuando en determinados programas audiovisuales, de aquí y de allá, algunos predicadores vomitan, sin el más mínimo recato y en la más absoluta impunidad, no ya falacias y tergiversaciones sino toda suerte de improperios, dicterios y afrentas sobre cargos públicos y personas que no sólo no están presentes sino que no tienen opción de defenderse. Es más, puede que el término ‘nazi’, que ya tiene un costo judicial, hasta se quede corto y pálido al lado de las “lindezas” que tales especialistas vierten con reiteración, creídos, claro, que todo el monte de la opinión es orégano de insultos y descalificaciones.
También de injurias, según esta condena.
Que se lo piensen.

lunes, 25 de abril de 2011

DERECHA EXTREMA

Con casi el veinte por ciento de los votos emitidos en Finlandia y un anterior avance -sobre el diez por ciento exigido- de Marine Le Pen en unas elecciones cantonales francesas, la extrema derecha gana posiciones. Inquietante. Favorecidos por las circunstancias de la gran depresión y con una muy tibia respuesta del poder político, los vientos radicales populistas, entrecruzados con los xenófobos y los racistas comienzan a soplar con cierta fuerza. Preocupante. Otros países (Italia, Suecia, Austria…) ya conocen corrientes y en el Parlamento Europeo (PE) también han hecho su aparición. Desasosiego. En España, la derecha más extrema, alentada por impúdicos altavoces mediáticos que no reparan en gastos de ignominia y vituperios, sigue moviéndose hasta agitarse. Desazón.
Las situaciones que, históricamente, han propiciado fenómenos de este tipo, cobran en nuestros días forma de respuesta a la recesión económica que ha ido produciendo efectos de perturbación miedosa y recelos crecientes en una ciudadanía cada vez más perpleja que, en su indefinición y ante el escapismo estatalista, intenta mantener la cabeza a flote en el desigual mar de las redes sociales. Por ahora, parece insuficiente.
Una respuesta que va más allá del malestar que pueden causar la inmigración o el islamismo. Estos problemas se ven desbordados o empequeñecidos cuando la dimensión global de la crisis aún no ha dado -posiblemente por una auténtica ausencia de liderazgo en el escenario internacional- con un modelo alternativo que haga barruntar la salida. La población europea lleva mucho tiempo sumida en las malas noticias, en la incertidumbre, en los recortes sociales, en los decrementos de la productividad y en los rescates financieros. Los paliativos, una socialización de la pérdidas mientras los beneficios han seguido siendo pasto de la privatización y, por tanto, de unos pocos, han generado todavía más desesperanza.
El panorama es sombrío. La derecha se encuentra a gusto, se muestra encantada con la abstención y explota al límite la irritación ciudadana, sin aportar fórmulas o programas que hagan ver la alternativa. Es como si quisiera ignorar lo que ocurre, se aferra al neoliberalismo y deja entrever que todo volverá a ser como antes. Si en las aguas revueltas, el conservadurismo extremo hurga y hurga sin rubor, hasta aniquilar valores ideológicos, termina socavando cimientos del mismo funcionamiento democrático. Parece exagerado pero no lo es.
Y no lo es porque, en el otro lado, la izquierda, mejor dicho: la socialdemocracia está cuasi noqueada, a la defensiva, sin reacción y sin discurso, sin saber qué rumbo tomar para superar las tribulaciones, a las que se ha añadido este inquietante fenómeno neopopulista y demagogo. Comoquiera que las prescripciones del poder político o de las instituciones que lo representan están siendo tan alicortas, no son de extrañar ciertas tendencias sociológicas y los propios resultados electorales a los nos referimos.
El caso es que hay un campo abonado en el que algunos ya están recogiendo los frutos. Y si las circunstancias persisten, o sea, si se acentúan el escepticismo y el malestar, seguirán germinando aquellos factores que atenazan el porvenir de forma clara. O el poder político se pone las pilas y planta cara de una vez o las complicaciones crecerán severamente. Hasta hacer que caiga el tinglado.
Después vendrán los lamentos. Ya será tarde y no servirán de nada.



sábado, 23 de abril de 2011

CASA AMARILLA

Ahora que el asunto ha entrado en vía de red social (facebook), la ocasión la pintan apta para medir la fuerza y el empuje de ésta; pero lo que es más importante, para confiar en una feliz resolución de una ya antigua iniciativa: la restauración de la denominada Casa Amarilla, ubicada al final del sector La Paz, muy cerca de la variante del túnel, próxima al límite del término municipal.

Está en ruinas, apenas quedan las paredes pero el inmueble tiene un valor histórico descomunal: en las primeras décadas del siglo XX, albergó el primer centro mundial para el estudio del comportamiento de los primates, bajo la dirección de Wolfgang Köhler, un científico alemán al que la leyenda atribuye funciones de espía pues allí, en la Casa Amarilla, cuentan que tenía instalada una estación de radio para controlar el paso de los buques de guerra.

En cualquier caso, allí trabajó con los primates. Hay hasta una película en blanco y negro en la que se ve cómo intenta adiestrarles y cuáles son las respuestas de los animales. Tuvo entre sus directos colaboradores a un portuense muy popular, identificado como “Manolo el de los machangos”.

En las ruinosas paredes de la Casa Amarilla -ojo: no confundir con otra de igual denominación en el sector Calle Nueva-La Vera- han quedado pues interesantísimas investigaciones científicas. En otro lugar ya hubieran hecho lo imposible para restaurar o reedificar, reservando el uso para alguna finalidad vinculada al hecho que albergó. Pero aquí ha ido languideciendo, deteriorándose, sufriendo los embates de la desidia y de la insensibilidad. También los de la especulación sobre el suelo pues no es ajena a un contencioso cuya resolución, por cierto, demoró o dificultó algunos trámites puestos en marcha para la reconstrucción.

En su día tratamos con un destacado profesor de la Universidad de La Laguna, el doctor Más, quien volcó muchos empeños personales para que la idea cristalizara. Le acompañaba un entusiasta portuense de Punta Brava, Melchor Hernández Castilla, quien con artículos en prensa y con recopilación de documentos, ha mantenido encendida la llama de la esperanza de ver surgir la casa desde sus cenizas. La Declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) que promovimos y apoyamos desde el Ayuntamiento pareció una luz en el túnel

Los intentos chocaban con pleitos judiciales y con limitaciones de inversión pública. Al menos la constancia de quienes más interés han atesorado ha permitido salvar la idea que cobra ahora una nueva dimensión con el impulso que pueda recibir desde una de las redes sociales por excelencia. La Asociación puesta en marcha, entre otros, por el propio Hernández Castilla ha seguido trabajando, inasequible al desaliento de infructuosas y estériles gestiones.

Y ahora, a esa dimensión que surge del interés que despierte en el espacio cibernético, hay que unir otros interesantes planteamientos que al menos deben servir para despertar el interés y la curiosidad de ciudadanos, no más ni menos indolentes, sino simplemente desconocedores de que allí, en la Casa Amarilla, hubo un laboratorio, un centro de investigación científica por el que se ha preocupado la mismísima Jane Goodall, la célebre naturalista británica.

Que se sumen la Universidad de La Laguna, el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, la coral ‘Reyes Bartlet’ y grupos de profesores o estudiantes tiene que ser un incentivo colectivo, un acicate para rehabilitar el edificio y encuadrarlo en las coordenadas desde las que el Puerto de la Cruz tiene que intentar tanto el rescate de una parte de su historia como un relanzamiento de su oferta, no sobrada precisamente de recursos como pudiera ser la Casa Amarilla.

jueves, 21 de abril de 2011

RESPETAR Y NO PROVOCAR

Qué manía o qué ganas tienen algunos de provocar tensión y de generar conflictos. Sobre todo, cuando no hay necesidad.

Si al final, en Madrid, han prohibido una procesión atea que coincidía con la del Jueves Santo, hay que congratularse de la decisión.

Respetándolo todo: creencias, ateísmos, libertad de expresión, de manifestación, de religión... Respetando todos los derechos.

Pero hacer coincidir una manifestación de ese tipo, justo cuando hay cultos que se aceptan de forma inveterada, parece hasta una provocación.

Y tal como están las cosas, que una chispa salta -o la hacen saltar- hasta provocar lo indeseado, es mejor prevenir y evitarlo.

No faltan ni días ni ocasiones para las celebraciones o escenificaciones pretendidas, dándolas, si se quiere, hasta una motivación o ídentificándolas con algún hecho relevante o de cierto valor, así que mejor AHORA no hurgar ni provocar, en fechas que, además, no están para eso.

miércoles, 20 de abril de 2011

OBLIGADOS A REVISAR UN ESQUEMA

Hemos anticipado en una comparecencia televisiva el replanteamiento de la dedicación política en corporaciones locales después de las elecciones del próximo 22 de mayo. No se quiere aguar la fiesta a nadie ni arruinar las expectativas de quienes acceden a la representación pública porque quieren o pueden entregarse por completo a ello. Pero las circunstancias que concurren sugieren la necesidad de revisar un modelo que, con sus variables, quedó consolidado -e incluso, fortalecido desde el punto de vista legal- desde el segundo mandato municipalista (1983-87): las haciendas locales están muy depauperadas, los gastos de personal se han elevado considerablemente, los presupuestos siguen menguando, los ingresos están muy por debajo del nivel general de gastos… ¿Por dónde reducir? He ahí el gran dilema.
Los políticos deben ser conscientes de que están llamados a dar ejemplo. Y en este caso, deben tomar la iniciativa. Esos equipos de gobierno de diez o trece y más concejales ‘liberados’ o con dedicación exclusiva, fruto mayorías electorales o de alianzas postelectorales, no pueden seguir siendo norma. No es sólo su gasto retributivo, de cotización a la Seguridad Social e indemnizaciones o dietas sino el de asesores y personal de confianza que, por exceso, se ha convertido en un abuso durante los últimos años. Los márgenes se han desbordado.
Y como es el conjunto del sector público el que se lleva casi todos lo denuestos, el personal político no queda excluido, de ahí que se abogue por una racionalización. Así como en su momento hubo que ser reivindicativo y propiciar cobertura legal -como a cualquier otro colectivo laboral- a quienes decidieron encauzar sus pasos por los surcos políticos, ahora se plantea afrontar un nuevo marco de juego que comporte ahorro y disminución del gasto público.
Es cierto que en algunos casos se puede interpretar que el porcentaje de las retribuciones de los órganos de gobierno en un volumen global presupuestario resulta el célebre chocolate del loro. Y hasta habría que dar la razón a quienes defiendan la teoría de que por esa vía será cada vez más difícil encontrar a personas que se dediquen al ejercicio de responsabilidades públicas. Y tampoco estarían errados quienes de esa forma adviertan que será difícil evitar tentaciones extracorporativas y el fomento de las corruptelas.
Pero algo hay que hacer porque el nivel de gastos, en ese capítulo, se hace insostenible y la ciudadanía se muestra cada vez más crítica y quiere hechos, decisiones que permitan acabar con este estado de cosas y vislumbrar alternativas.
Que nadie se perjudique, desde luego, especialmente si ha de renunciar su trabajo, total o parcialmente; pero que no se prolongue una situación proclive a los abusos. Poner controles y topes, desde luego. Ponderar los niveles de endeudamiento. Ajustar los cálculos relativos cuando de estos gastos específicos se trate. Reestructurar organigramas, aglutinar áreas de gestión, funcionar con criterios más rígidos…
No se quiere tampoco restar capacidad política ni difuminar la representación pública ni renunciar a realizar programas… No. Se quiere revisar unos esquemas que, ahora mismo, no pueden seguir el mismo camino de los últimos tiempos.
Por eso, sería bueno estrujar la imaginación en busca de fórmulas y propiciar un gran acuerdo político, un pacto por la gobernabilidad sostenible de las instituciones sin pérdida de la dignidad pero con exigencias de reducción del gasto público. Al menos, hasta que se superen las estrecheces de la contracción.
Es la gran asignatura del próximo mandato y de los posteriores.
Que alguien, con coraje político, ponga el cascabel.

martes, 19 de abril de 2011

OTROS MÓVILES

La demora y el agotamiento de los plazos para formalizar la presentación de las candidaturas ante la Junta Electoral por la práctica totalidad de los partidos políticos traslucen serias dificultades para la confección de las mismas.
Todo da a entender que cada vez resulta más difícil ‘fichar’ a alguien, incorporar a personas que, con verdadera vocación política, desean participar activamente, además, en el primer escalón, es decir en el municipalista.
Empiezan a quedar lejos los tiempos -a principios de los noventa se quebró esa tendencia- en que la recluta era relativamente cómoda entre los afiliados de la propia organización y cuando la política local interesaba mucho más que en la actualidad. No digamos los primeros mandatos tras la restauración de la democracia, cuando un entusiasmo frenético se entremezclaba con las ganas de trabajar por el pueblo o por el barrio. Cierto que entonces primaba el voluntarismo: era lógico; no había gran cultura política y ésta comenzaba a fraguarse a base de concurrencias producidas por algún reclamo. En algunos casos, propiciaron la aparición de políticos que aprendieron al ritmo de los vertiginosos cambios que se iban operando en las corporaciones locales. Y algunos lo hicieron bien, francamente bien: se curtieron y progresaron; unos para especializarse y asumir altas responsabilidades, en tanto que otros para dar el salto a otras instituciones o a otras funciones.
La evolución de la política local -siempre respetando las diferencias entre las características de las ciudades- ha devenido en una exigencia mayor, es decir, ya no bastan el entusiasmo y conocimientos elementales del desempeño de quienes han de ejercer responsabilidades públicas. Se requiere ahora una capacitación técnica o profesional más completa. Siguen existiendo los líderes de barrios o de sectores, personas que se mueven con extraordinaria facilidad y tienen una cierta o gran ascendencia sobre el medio. Pero el desenvolvimiento en la actividad pública, los cauces legales y de todo tipo por los que la misma ha de discurrir, tienen ahora mismo otro significado. La vocación se evaporó.
Tal circunstancia que, teóricamente, debería favorecer un proceso de madurez social y política, sin embargo, no parece ser la única causa que va frenando la incorporación de personas a las listas electorales. El alejamiento -y en algunos caso, la aversión- se van produciendo por factores que tienen más que ver con el propio devenir de la política, con el deterioro que ha ido ganando esta noble actividad como consecuencia de una serie de factores que acentúan un rechazo que la misma clase política no ha acertado a ir despejando o mitigando.
Se juntan así la decepción, el desencanto y el desapego, caldo de cultivo del abstencionismo, hasta el punto de haberse convertido en un adversario común contra el que debían fijar algún tipo de estrategia para superarlo. Mucho es de temer que no figure entre las prioridades.
Y entonces se palpan las dificultades para convencer a personas, para invitar a éstas a sumarse a proyectos, para echar una mano a favor de los intereses generales o para colaborar con quienes han asumido las delicadas tareas de encabezar o dirigir alguna representación.
La política, así, interesa menos. O sólo interesa desde la perspectiva de una oportunidad para obtener unos ingresos estables, para lograr una ocupación más o menos bien retribuida. Para muchas personas que aún no han conocido un primer empleo, se convierte en la opción que no debe ser desperdiciada. Lo de menos es la ideología: se trata de ir con quien pueda anticipar el acceso a una dedicación ocupacional bien retribuida. Tal como están las cosas, con la recesión económica que, en algunos casos, se robustece, se trata de una oportunidad.
Y claro sin vocación ni ideología, con el materialismo y la necesidad como móviles principales, asistimos a una nueva fase de la participación política activa. Nada más lejos de frenarla con estas consideraciones que sólo pretenden plasmar, a grandes rasgos, la evolución y las diferencias que median entre aquel entusiasmo -y aquellas limitaciones- de principios de los ochenta y de la democracia municipalista y esta ola forzada de la segunda década del siglo XXI en que las ideas y los proyectos colectivos, empujados por las circunstancias, han ido dejando sitio a otros reclamos menos utópicos y menos vocacionales.