lunes, 19 de abril de 2021

FRENAR LA POLARIZACIÓN

 

Se viene hablando desde hace meses de la polarización política. Casi cada convocatoria de una sesión plenaria de cualquier institución o la comparecencia informativa de algún responsable público o el debate en algún escenario televisivo son episodios demostrativos de encono o de intransigencia, en los que una de las partes no escucha o la otra suele llevar la discusión al territorio de lo personal, desnaturalizando de esa forma el objeto de la misma.

Puede que no sea un fenómeno exclusivo de nuestro país o de nuestras comunidades y nuestros municipios, pero lo cierto es que aquí ha ido elevando el tono de la crispación, del enfrentamiento hasta hacer casi (o sin casi) insostenible la convivencia. Con un mal ejemplo, sobra decirlo, para quienes son espectadores y miembros de una sociedad que, por estas y otras muchas causas, se va alejando de la política, la va rechazando hasta generar una desafección verdaderamente preocupante para la propia democracia.

Algunas opiniones coinciden en que algunos medios de comunicación y algunos profesionales fomentan tal polarización, con informaciones y sesgos de opinión que llegan a ser maniqueístas, esto es, dividiendo a políticos (con sus actuaciones, decisiones y gestiones) en buenos y malos. Un libro publicado esta misma semana, perteneciente a la colección ‘Cambridge Elements’ (Elementos en política y comunicación), con el título (traducido) Opinión de estilo casero-Cómo los periódicos locales pueden frenar la polarización, concluye que cuando las secciones de opinión de un medio se centran más en lo local que en lo nacional, la polarización se suaviza.

Si bien es cierto que la investigación de los autores se centra en algunos periódicos estadounidenses, deberíamos tenerla en cuenta para afrontar el problema en nuestro país. Al menos, como referencia. Tres estudiosos de Ciencias Políticas y de Comunicación Política, Joshua P. Darr, de la Universidad Estatal de Louisiana; Matthew Hitt, de la Universidad Estatal de Colorado, y Johanna Dunaway, de la Universidad de Texas A&M, autores del libro, trabajaron en medios concretos y su ámbito de influencia a raíz de algunas decisiones de las empresas editoras. Analizaron el impacto de las noticias locales y qué consecuencias acarreó el que uno de aquellos periódicos pusiera el foco de las páginas de opinión en únicamente en problemas locales.

Según sus conclusiones, la polarización creció menos con este planteamiento. Del estudio, apoyado en varias encuestas, se desprende que, si bien, en general, en la zona que cubre el periódico que decidió no publicar temas nacionales en la sección de opinión, la polarización siguió aumentando, “esta creció menos allí que en el área del otro periódico elegido para comparar”.

Si bien la sección de opinión que se enfocó en lo local no pudo detener la polarización, sí se observó que se desaceleró notablemente en [un ámbito de influencia] en comparación con el otro”, escriben Darr, Hitt y Dunaway en su libro. Añaden que esto “demuestra que los periódicos locales pueden ralentizar la polarización ajustando el enfoque de su sección de opinión”. Curioso que Johanna Dunaway, comentando la aparición del libro, indicara que, aunque no se atrevía, a la luz de las conclusiones de la investigación, a hacer recomendaciones para realizar cambios en las redacciones, “porque los profesionales que las dirigen son los que mejor saben y, además, están lidiando con muchas limitaciones”, sí se animaba a pedirles “que consideren revisar las políticas editoriales que están afectando el equilibrio entre el contenido nacional y local, especialmente si esos procesos están sesgando el contenido hacia un enfoque nacional muy fuerte”.



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