miércoles, 30 de septiembre de 2026

Omar Acosta, intrepidez

 

Cuando estuvimos presentes en la apertura de Radio Club Tenerife (SER) en la plaza Reyes Católicos del Puerto de la Cruz, conocimos a Omar Acosta, fallecido el pasado domingo en La Palma, donde se afincó. Eran los tiempos emprendedores de Paco Padrón, al frente de la emisora, que venía a romper esquemas y a implantar un modelo de radio hasta entonces desconocido, sobre todo en el despliegue de recursos y coberturas. Por allí quedó durante varios años Ignacio Baute España y también se forjó Pedro Rodríguez, ahora uno de los reyes del podcast.

Pero es Omar de quien queremos hacer una glosa ahora que nos ha dejado. Lástima. Era intrépido allí donde cubría alguna información, especialmente las de ámbito turístico en el que se fue curtiendo hasta hacerse un dominador mientras se introducía en el género gastronómico y en el costumbrismo de los pueblos. Omar Acosta dejó huella audiovisual pues también se prodigó en varios medios televisivos. Era un asistente habitual de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que cada año se celebra en Madrid. Allí era corriente verle entrevistar en directo y a veces corriendo a autoridades, expertos y profesionales. De la mano de su presidente, el tinerfeño Miguel Ángel González Suárez, ingresó en la directiva de la Federación Internacional de Periodistas y Escriores de Turismo (FIJET).

Durante sus años en activo pasó por los micrófonos de Radio Club Tenerife (SER), Onda Cero La Palma, Radio 21, Canal OCHO TV y, en los últimos años, La Diez Capital Radio. Entre los programas presentados o producidos por él destacan "Turismo Hoy”, “Viajar en Canarias” o “Mundo Turismo”. También dominaba los escenarios de los certámenes de belleza en cuyos entresijos y preparativos se desenvolvía con mucha soltura.

De verbo fácil, observador de cuanto acontecía a su alrededor y del escenario de la noticia, Acosta transmitía con premura pero no le importaba volver atrás si contrastaba que algo se había quedado sin aparecer en el relato. Fue la suya una voz reconocida y respetada, con un deje o acento sudamericano, perteneciente a una generación que irrumpió con garra y solvencia en las ondas y las pantallas, imprimiendo agilidad y dinamismo como pocos sabían hacerlo.

 

 

Y es que la voz inconfundible de Omar Acosta y su peculiar estilo fueron ganando seguidores sin parar en el ámbito audiovisual. Era un enamorado de su profesión. Le gustaba aprender. Compartía inquietudes. Se interesaba por la evolución del medio radio y por la marcha de los destinos turísticos, alguno de los cuales conoció con holgura. Siempre pulsó esa intrepides de la que hablamos.

Le vimos prácticamente nacer -radofónicamente hablando- en aquella pequeña emisora portuense de la SER. Ahora le despedimos con tristeza pero seguros de haber conocido a un buen profesional.

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