Cuando estuvimos presentes en la apertura de Radio Club Tenerife
(SER) en la plaza Reyes Católicos del Puerto de la Cruz, conocimos a Omar
Acosta, fallecido el pasado domingo en La Palma, donde se afincó. Eran los
tiempos emprendedores de Paco Padrón, al frente de la emisora, que venía a
romper esquemas y a implantar un modelo de radio hasta entonces desconocido,
sobre todo en el despliegue de recursos y coberturas. Por allí quedó durante
varios años Ignacio Baute España y también se forjó Pedro Rodríguez, ahora uno
de los reyes del podcast.
Pero es Omar de quien queremos hacer una glosa ahora que nos ha
dejado. Lástima. Era intrépido allí donde cubría alguna información,
especialmente las de ámbito turístico en el que se fue curtiendo hasta hacerse
un dominador mientras se introducía en el género gastronómico y en el
costumbrismo de los pueblos. Omar Acosta dejó huella audiovisual pues también
se prodigó en varios medios televisivos. Era un asistente habitual de la Feria
Internacional de Turismo (FITUR) que cada año se celebra en Madrid. Allí era
corriente verle entrevistar en directo y a veces corriendo a autoridades,
expertos y profesionales. De la mano de su presidente, el tinerfeño Miguel
Ángel González Suárez, ingresó en la directiva de la Federación Internacional
de Periodistas y Escriores de Turismo (FIJET).
Durante sus
años en activo pasó por los micrófonos de Radio Club Tenerife (SER), Onda Cero
La Palma, Radio 21, Canal OCHO TV y, en los últimos años, La Diez Capital
Radio. Entre los programas presentados o producidos por él destacan
"Turismo Hoy”, “Viajar en Canarias” o “Mundo Turismo”. También dominaba
los escenarios de los certámenes de belleza en cuyos entresijos y preparativos
se desenvolvía con mucha soltura.
De verbo
fácil, observador de cuanto acontecía a su alrededor y del escenario de la
noticia, Acosta transmitía con premura pero no le importaba volver atrás si
contrastaba que algo se había quedado sin aparecer en el relato. Fue la suya
una voz reconocida y respetada, con un deje o acento sudamericano, perteneciente
a una generación que irrumpió con garra y solvencia en las ondas y las
pantallas, imprimiendo agilidad y dinamismo como pocos sabían hacerlo.
Y es que la
voz inconfundible de Omar Acosta y su peculiar estilo fueron ganando seguidores
sin parar en el ámbito audiovisual. Era un enamorado de su profesión. Le
gustaba aprender. Compartía inquietudes. Se interesaba por la evolución del
medio radio y por la marcha de los destinos turísticos, alguno de los cuales
conoció con holgura. Siempre pulsó esa intrepides de la que hablamos.
Le vimos
prácticamente nacer -radofónicamente hablando- en aquella pequeña emisora
portuense de la SER. Ahora le despedimos con tristeza pero seguros de haber
conocido a un buen profesional.
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