viernes, 20 de febrero de 2026

Medidas ante la transformación

 

El proceso de aplicación y desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) es imparable y obliga cada vez más a prestar atención a cualesquiera de los avances que se van produciendo, también en el ámbito informativo. En efecto, la Federación Internacional de Periodistas (FIP), junto con sindicatos y asociaciones de periodistas de todo el mundo, ha hecho públicas una serie de recomendaciones en las que plantea distintas medidas así como la necesidad de una regulación internacional y de garantías profesionales, éticas y laborales para los periodistas.

Y es que estamos asistiendo a una verdadera revolución o a una sustancial transformación de la industria informativa, con relevantes efectos sobre el trabajo periodístico. La FIP recuerda que los periodistas deben asegurar que su labor cumpla con la Carta Global de Ética para Periodistas y sostiene que los sindicatos desempeñan un papel central para encauzar el uso de estas tecnologías dentro de un marco regulatorio y económico adecuado.

Entre las recomendaciones, la Federación afirma que la IA no puede sustituir a los periodistas y que los contenidos generados mediante estos sistemas no deben considerarse periodismo salvo cuando hayan sido supervisados y verificados por personas. El texto indica que los modelos lingüísticos generativos no contienen información sobre la verdad, sino patrones derivados de los datos con los que se entrenan, y que no pueden comprobar hechos ni evaluar la credibilidad de las fuentes.

Esta organización profesional plantea que el tiempo que estas herramientas puedan ahorrar en tareas rutinarias debe destinarse a reforzar la producción de información elaborada por profesionales y a fortalecer el vínculo con las comunidades. También advierte de que la adopción de tecnología en las empresas informativas no debe orientarse únicamente a la reducción de costes.

El documento propone que cualquier obra publicada que sea total o mayoritariamente producto de la IA se identifique como tal y que toda pieza periodística tenga como responsable último a un periodista cualificado. Asimismo, subraya la necesidad de proteger el derecho de los profesionales a ser reconocidos como autores de sus trabajos.

En el plano económico, la FIP sostiene que el entrenamiento de los sistemas de IA mediante la utilización de contenidos creados por terceros puede afectar a los ingresos de los periodistas y que los acuerdos entre empresas de noticias y compañías de IA deben contar con su consentimiento y contemplar compensaciones. Estas condiciones deben aplicarse tanto a asalariados como a autónomos e independientes, que deben poder organizarse y negociar colectivamente.

En el ámbito laboral, la organización reclama transparencia en los procesos que impliquen el uso de IA, acceso a la inspección de algoritmos y la posibilidad de revisión humana en evaluaciones automatizadas. También pide que se informe y consulte a los trabajadores antes de implantar sistemas basados en IA en procesos de contratación o valoración profesional.

Y es que la FIP fija posición ante las consecuencias de estas medidas: considera necesaria una regulación internacional y menciona iniciativas como la Ley de IA de la Unión Europea, una orden ejecutiva en Estados Unidos, la Declaración de Bletchley y el Proceso de Hiroshima, aunque señala que todavía no se han establecido salvaguardas eficaces.

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