Arropamos a Antonio
Salgado Pérez, Ansalpe, en la presentación del libro del que es autor ‘La
prehistoria del alumbrado y de la electricidad en Canarias’ (Diazoma SLU), allí
en la casa de los periodistas, Asociación de Periodistas de Tenerife (APT), en
el espacio denominado ‘Periodismo y Comunicación’.
Salgado, a sus 88,
estuvo como siempre: jovial, caústico, memorístico, ameno, riguroso e
imperturbable. Su investigación, plasmada en una publicación primorosa,
prologada, con encendido de palmatoria, por el que fuera gran arquitecto
Sebastián Matías Delgado Campos, profusamente ilustrada con gráficas que
recrean el pasado y nos aproximan a ese tiempo de luchas y avances, de escasez…
y de claroscuros.
El relato de Ansalpe
fue seguido en medio de un silencio abrumador que ya apuntara el editor, Pablo
Afonso, sin que faltara la emotividad de algún pasaje o de algún episodio que
en distintas islas caracterizara el gran acontecimiento, el iluminado acontecimiento.
La APT aprovechó para
expresar un reconocimiento a Salgado cuya luz de excepcional comentarista
pugilístico sigue brillando en nuestras memorias. Distintas generaciones de
periodistas, de Salvador Pérez a Juan Galarza,no quisieron perdérselo. Antonio
se llevó en el núcleo del Toscal el respeto y el afecto no solo de la entidad
sino de mucha gente que estima su trayectoria y su dedicación, su tinerfeñismo,
su celo y sus inquietudes.
Su trayectoria es
plausible: la de un profesor mercantil, auditor interno, eximio periodistas y
cronista de boxeo, intérprete sobresaliente de sus más brillantes episodios,
tinerfeño de pro y singular amante intelectual de la excelencia insular
canaria.
En la placa que
recibió, mientras los aplausos proseguían, la imagen del Teide, como escenario
de fondo, engrandecía su dedicación.
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