lunes, 23 de diciembre de 2019

LA MULTA Y LA EDUCACIÓN VIAL


¿Quién no se ha incomodado por una multa de tráfico? Aunque haya sido impuesta con toda justicia. ¿No es cierto que hay una reacción incontrolada o a caja destempladas cuando la notificación se recibe sin esperarlo y se hace memoria hasta contrastar las circunstancias, lugar y hora de la comisión de la infracción?
Pero el fiscal Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha lanzado un mensaje significativo y digno de ser entendido: “La educación vial triunfará cuando el ciudadano entienda que una multa salva vidas”, ha dicho advirtiendo de los efectos. Los sancionados suelen proceder así... con reflexión, con propósito de no volver a repetir... aunque agoten todos los medios a su alcance -alegaciones, recursos y demás- para no abonar el importe de la sanción, culpando a quien sea y justificándose de cualquier manera para tratar de convencer: todos culpables, menos él.
Pero, es así, independientemente de que duele el bolsillo. Las crecientes cifras de accidentes en las carreteras, el ascendente número de víctimas, obligan a campañas de sensibilización sostenibles, que no basta, según se ha comprobado, para reducir aquéllas y, sobre todo, para conducir mejor, lo cual equivale a prevenir los choques y los siniestros.
Vargas, que se confiesa “creyente de la educación como motor de transformación”, ha afirmado la necesidad de sensibilizar con las víctimas y su dolor como protagonistas. Por eso se muestra convencido del valor positivo de las multas para cambiar la mentalidad: “Una multa es digna de agradecimiento pues es un aviso que puede evitar la temida llamada que alerta de que la carretera se ha cobrado otra vida”, dijo el fiscal.
En su día, en el ejercicio de responsabilidades públicas, siempre defendimos el papel de la Guardia Civil de tráfico y de las policías locales, especialmente cuando eran acusadas de excesivo afán recaudatorio. Son esos cuerpos los que han de comportarse con ejemplar profesionalidad para concienciar en respeto, valores y tolerancia y para comportarse adecuadamente en lo público, en lo que es e todos.
Y admitamos que el papel de la local no acaba en la prevención pues desde su ángulo se vive y se asiste a la transformación constante de las ciudades. Ya no es un cambio de dirección de una calle o de la vigilancia para regular los aparcamientos con carácter excepcional en determinado sector sino la orientación y hasta la coparticipación en la implantación y evolución de esas medidas transformadoras que, según Bartolomé Vargas, son buenas “porque enriquecen la ciudad y ofrecen oportunidades de movilidad no contaminante”, pero que deben regularse “de acuerdo con las normas que son para ciclistas, patinadores, conductores... para todos”. En ese sentido, hay que recordar, por enésima vez, que “sin respeto a la norma, no hay convivencia”.
Por consiguiente, hay que esmerarse. Y asumir que para un buen desempeño en las carreteras, en las avenidas y en la vía pública, es imprescindible ser consecuentes con todo lo que la educación vial inspira. Que no es poco. Ese educación, en términos generales, no tiene plazos ni límites ni excepciones. Luego, si el objetivo es moverse con seguridad, en beneficio propio y en el de todos, hay que conducirse con las prescripciones de una educación apta para responder de manera eficiente.
Una sanción de tráfico, en fin, podrá incomodar pero que surte efectos positivos, sobre todo si se tiene en cuenta que salvó vidas o evitó colisiones, es un hecho. Mucho más si logra evitar reincidencias de preceptos infringidos del Código de Tráfico y Seguridad Vial. Y no digamos si hace reflexionar al conductor sobre incumplimientos, despistes y desmanes al volante.

sábado, 21 de diciembre de 2019

AMPLIO ESTUDIO DE HISTORIA GRÁFICA


Las fotografías generan nostalgia”, escribe el historiador Alberto Bayod Camarero, miembro del Instituto Aragonés de Antropología, quien, confesando su fascinación por las antiguas y trasnochadas fotografías, señala que es innegable que la estética de una imagen fotográfica, que refleja los ecos más o menos recientes del pasado, “crea un sugerente influjo que nos traslada a épocas anteriores y situaciones diferentes”.
Evidentemente, los promotores y autores de aquella publicación Fotos antiguas de Tenerife (Gobierno de Canarias y Centro de la Cultura Popular Canaria) no iban a conformarse con aquel tomo nacido entre los infinitos pliegues de Facebook, considerado por el colectivo, en un alarde de modestia, como “un pequeño libro de historia”. Si entonces nos pareció que del contenido documental gráfico y de los textos complementarios, se desprendía que era algo más, esta nueva edición ratifica que el deseo de disfrutarla es toda una invitación a deleitarse con el pasado, con las remembranzas, con la imaginación y con la nostalgia. Lo que era, lo que fue, lo que desapareció, lo que se conserva...
Esas añejas imágenes, rígidas y acartonadas o misteriosamente escondidas, permiten rescatar y volver a ver “un fragmento del pasado congelado en el tiempo”, que diría el profesor Bayod, que nos sugiere observar cómo eran las costumbres y las actividades diarias de determinadas épocas, reconocer o identificar a los personajes que antaño eran familiares o un lugar determinado y hasta “asistir” a ciertos acontecimientos sociales relevantes de una comunidad o de un grupo familiar y de amistades mucho después de haber ocurrido.
Las páginas que siguen son un claro ejemplo de cómo la fotografía se convierte en fuente de información documental. “La fotografía es, indudablemente, una importante fuente histórica que permite acercarnos a un conocimiento más riguroso de la realidad social”, dijo el profesor orotavense de la Universidad de La Laguna, Manuel Hernández González, a propósito de la obra anterior, “una colección de imágenes, de una excepcional dimensión no solo histórica sino etnográfica y cultural, (que) se convierte en una valiosa información sobre las condiciones de vida, hábitos sociales y creencias religiosas de la sociedad en el momento en que fueron efectuadas”. Y es que los nuevos enfoques han permitido, en efecto, considerar las imágenes fotográficas como el principal elemento o fuente documental de una investigación, tanto de contenido histórico como de perfil antropológico.
Si Fotos antiguas de Tenerife es el resultado de la sensibilidad, del coleccionismo, del esfuerzo y de la paciencia, este nuevo libro confirma que no es fácil conjuntar todos esos factores hasta hacerlos cuajar en una publicación cuya edición es, desde luego, muy meritoria. El tesón y la perseverancia de quienes conservaron las gráficas y ahora contrastan su valor con testimonios que lo acentúan bien merecen la ponderación de su iniciativa. Y es que contar la historia con fotografías resulta un reto complicado pero no menos apasionante. Escribe el profesor Mario P. Díaz Barrado, de la Universidad de Extremadura, en su trabajo titulado La imagen en el tiempo: el uso de fuentes visuales en la Historia, que esa complicación se acentúa porque existe un relato convencional y aceptado para la historia, un relato con palabras y procedimientos reglados y frutos evidentes logrados a lo largo de décadas y décadas. Claro que “hacer relatos visuales para la Historia conlleva la crítica a algunos de estos procedimientos aceptados –no tanto a otros que han revelado su capacidad y sus amplias posibilidades- y, sobre todo, expresa la dificultad y la debilidad inicial de estos planteamientos. Pero estamos convencidos de que hay que arriesgarse en nuevos territorios, que hay que intentar otras soluciones aún cuando en muchas ocasiones resulten infructuosas o insuficientes”, señala Díaz Barrado, quien advierte que “de estos intentos fallidos puede surgir la clave que necesitamos para articular un relato visual consistente. Para terminar, y pese a que puede resultar sorprendente, la conclusión de nuestra reflexión sobre el uso de la imagen en Historia percibe que la palabra seguirá teniendo un papel relevante en la explicación del mundo, aunque sea un mundo visual. Pero debe ser la palabra utilizada de forma distinta junto a y no frente a la imagen”.
La segunda entrega de Fotos antiguas de Tenerife alcanza una combinación equilibrada entre los contenidos reflejados en una serie de testimonios gráficos, distribuidos tras una adecuada selección y un exhaustivo trabajo de contextualización histórica. Los textos individualizados permiten “reconocer” la información que las fotografías transmiten y documentar -a través de un estudio conjunto de todas las instantáneas y la aplicación del resto de fuentes documentales- un significativo retrato de la sociedad analizada, reflejando buena parte de sus principales características. El objetivo final salta a la vista: conseguir desarrollar un amplio estudio de historia gráfica, donde los documentos visuales, las fotografías, sean la principal fuente de información, siendo complementada por el resto de fuentes posibles, orales o escritas.

(Texto del prólogo del libro 'Fotos antiguas de Tenerife', volumen II, presentado anoche en el Centro de la Cultura Popular Canaria).

viernes, 20 de diciembre de 2019

DEPENDENCIA DESESPERANTE


La Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales ha publicitado unos datos que mueven, cuando menos, a la perplejidad y deberían suscitar un serio debate cuyos contenidos y conclusiones sirvan para que los responsables de las administraciones competentes implementen políticas que, por un lado, pongan a prueba su propia eficiencia; y por otro, satisfagan una de las demandas más apremiantes de la ciudadanía.
Según el informe de esta Asociación, un foro profesional en funcionamiento desde 1994, Canarias registra la tasa más alta de demora de todo el país respecto a la tramitación del expediente sobre la Ley de Dependencia: en nuestra comunidad autónoma se espera más de dos años para completar esa tramitación, alrededor de unos setecientos ochenta y cinco días. Y de la perplejidad pasamos al escalofrío cuando, con la comparativa correspondiente, nos encontramos con que la del Estado es de cuatrocientos veintiséis días y no digamos las del País Vasco y Navarra que tienen una tramitación probada de ciento treinta siete y cientoo cincuenta y cinco días, respectivamente. En las islas, hay ahora mismo nueve mil trece personas que aguardan una resolución, cifra estancada según datos oficiales facilitados por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), correspondientes al pasado noviembre.
Y de la perplejidad pasamos al escalofrío cuando se comprueba que hoy en día son casi veinticuatro mil personas las atendidas en Canarias y aguardan algún tipo de trámite en el marco de la Ley de Promoción de Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, popularmente conocida como 'Ley de Dependencia', mientras que cerca de quince mil continúan esperando por la valoración del grado de dependencia. Durante 2019, en España se ha incrementado en un 10 % el número de personas que aguardan la resolución de algún procedimiento. Actualmente, se han superado los cuatrocientos veinte mil expedientes en tramitación. Con razón, dirigentes de la Asociación hablan de plazos “desesperantes”.
Se han cumplido trece años (era presidente José Luis Rodríguez Zapatero) de la aplicación de la Ley. Y es difícil aceptar los retrasos, mucho más cuando se conocen las causas de los mismos: por una parte, los recortes operados en las partidas presupuestarias específicas; y por otra, la complejidad administrativa. El desespero citado se corresponde con “el disparatado y proceloso entramado burocrático que se convierte en una trampa mortal para el acceso al disfrute de prestaciones y servicios”.
Cómo será de lenta y desesperante la tramitación que muchas personas han fallecido sin percibir la ayuda a la que tienen derecho. Con eso está todo dicho. Del escalofrío se pasa a lo siguiente, otra vez con los números en la mano: ochenta y cinco personas fallecen diariamente sin haber sido amparadas por el derecho a las coberturas de dependencia.
Claro que influyen las circunstancias políticas. La carencia de Presupuestos Generales del Estado, con un Gobierno en funciones demasiado tiempo, resulta determinante para no asumir las obligaciones competenciales y contar con recursos financieros. La violación de derechos es flagrante a medida que se avanza hacia el colapso del sistema. Los perjuicios para las personas dependientes son evidentes pero también para quienes han de soportar o sobrellevar las cargas financieras.
Perplejidad, escalofrío, abatimiento, impotencia... Al informe de los profesionales del ramo nos remitimos: desesperante. Urgen, aquí sí, medidas drásticas.

jueves, 19 de diciembre de 2019

PREVISIONES TURÍSTICAS


La Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife (Ashotel), organización empresarial turística de ámbito provincial que integra a doscientos cuarenta y cinco establecimientos que registran noventa y cuatro mil camas en las cuatro islas de la provincia, ha publicitado los resultados de su habitual encuesta de Navidad (hace otras dos, en Semana Santa y verano) que prevén una ocupación media del 88 %. Tales resultados, hay que precisar, se corresponden con un total de ciento ocho mil camas de Tenerife.
Las previsiones son muy buenas y similares a las del año pasado, apenas un punto menos. El sector parece haber superado la quiebra del turoperador Thomas Cook y las incertidumbres centradas en torno a la compañía Ryanair, sin olvidarnos de las repercusiones de la ya segura salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), por lo que las estimaciones, de cumplirse, favorecerán un final de ejercicio positivo.
Según fuentes de Ashotel, la consulta se desarrolla en las zonas turísticas de la isla. Los hoteles del sur estiman una ocupación media del 89 %, un punto por debajo de la previsión de 2018, que era del 90 %. Los establecimientos del norte esperan porcentajes similares, un 86 % frente al 87 % del pasado año. Los hoteles de Santa Cruz de Tenerife capital tienen mejores expectativas que las de 2018: su media de ocupación sería del 77 % frente al 73 % del mismo período del año anterior.
Si se cumnplen las previsiones, estaremos ante un escenario que pone a prueba la fortaleza del sector y, sobre todo, propicia la preparación de 2020 con mucho fundamento, especialmente en lo que a estrategias promocionales respecta. Recordemos que en enero ya está la cita de FITUR, en Madrid. Pero, lo que importa es prepararse para situaciones que incidirán en los mercados hasta el punto de modificar seriamente las expectativas de negocio, sobre todo si se innova o surgen alternativas a los esquemas de gestión de la turoperación. La experiencia debe servir de base para el sector que ha de empeñarse en mantener o mejorar los soportes de la conectividad. Ese es un análisis que hay que hacer con pragmatismo para alcanzar los objetivos de la excelencia que se ha trazado. El análisis debe ser muy tenido en cuenta por los sectores público y privado, porque están condenados a entenderse a la hora de planificar una estrategia de mejorar la competitividad en una triple dirección: cualificar la oferta, fidelizar clientela y captar nuevos mercados.
Navidad: primera prueba a corto plazo.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

ZOILO, NARRADOR VISUAL


Zoilo, Zoilo López Bonilla, es el personaje de moda en la red social facebook, donde viene publicando una serie que parece inacabable de fotografías que responden a juna época muy concreta del Puerto de la Cruz, a los años dorados de la ciudad, entre las décadas de los sesenta y de los setenta del pasado siglo. Zoilo era de la juventud vanguardista de la época, la que aprendió entre extranjeras, ligues, vida cómoda, música disco en altos decibelios o baladas al viento nocturnal, entre locales de fama fácil que cerraban cuando despuntaba el alba y amanecidas de churros o bocadillos de caballa en las proximidades del muelle o escaladas a pie a la fuente de Martiánez, a las urbanizaciones próximas con parajes oscurecidos y a La Paz, en la que descollaban las construcciones más modernistas.
Procedente de La Cuesta, de Santa Cruz, la familia López Bonilla se afincó en el Puerto en pleno proceso de crecimiento turístico, que acogía una sustancial transformación en los modos de vida y en los usos o hábitos sociales. Aún recordamos a su padre, un gran profesional de los servicios de restauración y hostelería.Y a su esposa, a doña Pepa, siempre minuciosa observadora, siempre al día de los trajines y movimientos domésticos de la ciudad.
Zoilo jugó al fútbol, en un equipo ya desaparecido, el Atlético Porteño, donde sobresalía por su estatura, por su porte con el balón, por su oficio como medio volante de apoyo, que así se decía entonces. Jugó también en equipos de aficionados. Siempre con máquinas fotográficas al hombro o colgando del cuello, bien vestido, lucía ropa de marca con elegancia. Fue de los primeros que combinó chaqueta o americana con vaqueros o bluyines. Frecuentaba ambientes juveniles, estudiantiles y sociales que se ponían de moda simplemente con una canción o alguna vestimenta modernista. En San Telmo y Colón, en El Peñón o el muelle, sobre todo, al mediodía, por la tarde y por las noches. Su recordado y malogrado hermano Pepe, con mucha sensibilidad musical y cinematográfica, fue auxiliar de notaría.
Zoilo, finalizada aquella etapa, se marchó a Barcelona en cuya universidad se licenció en Bellas Artes. Se alejó del Puerto y de las islas mas nunca olvidó aquellas andanzas y peripecias de juventud. Y por eso se recreaba en sus rincones preferidos cada vez que retornaba, aunque ya la fisonomía urbanística y sociológica de la ciudad había cambiado notablemente.
Zoilo lllevó consigo innumerables negativos y archivos desordenados que ahora ha ido aflorando y publicando en redes sociales, como si quisiera dejar constancia de su condición de testigo visual -narrador visual se autotitula- de una época memorable del Puerto de la Cruz. Siempre dijimos que estaba pendiente de escribirse esos años granados, alegres, distendidos, ajetreados, movidos... y ha llegado Zoilo con sus gráficas para retrotraernos a sus esencias, a los gestos, a las miradas, a las aspiraciones, a los desarrollos tempranos, a la integración natural, a la convivencia cosmopolita sin que el idioma fuera obstáculo y, por qué no decirlo, al esplendor de una ciudad donde todo era posible y que no tenía rival en lo que a ocio y diversión concernía.
Varios días, semanas ya, con fotos de amigos, de rostros, de reuniones, sueños de otrora, de acontecimientos lúdicos... Los usuarios portuenses de facebook están encantados. Muchas veces me pediste que te contara esos años, tituló Juan Cruz Ruiz una de las mejores entregas de su fértil memoria. Fue una época que merecía quedar plasmada. Por eso hay que agradecerle a Zoilo López Bonilla dos cosas: una, que haya conservado fotos y negativos; y otra, que haya decidido darlos a conocer en este época de comunicación digital e instantánea, cuando unos rememoran, otros reviven y los portuenses ya tienen una rica fuente a la que acudir para entender cómo fue una ciudad en su época de un inusual esplendor.

martes, 17 de diciembre de 2019

CUMPLEAÑOS DE CHAGO MELIÁN


Chago Melián obsequió a los invitados a su cumpleaños con unas folías sinfónicas, fruto de su trabajo más reciente en el que fusiona a Canarias con Hawaii para alardear de su voz y probar que en la música, con trabajo, esfuerzo y dedicación, todo es posible.
El cantante de Punta del Hidalgo les convocó en La Victoria, donde cada lunes, comparte con la peña habitual de hace muchos años ratos de desenfado y de armonía amistosa. Todos le quieren y le dispensan afecto, gozan con su desenfado y acentúan su admiración mientras bromean, hacen por imitarle y conversan, probando cualquier guiso y un buen caldo. Hasta que degustan un exótico café de macadamia con vainilla.
Melián ha popularizado Ave María, de Franz Schubert, uno los cantos sacros católicos más trascendentes. Ha creado escuela: en muchos pueblos, acaso donde él mismo haya actuado, han salido personas de toda condición social, de distintas edades, que rendidas a la voz del artista, han ensayado y se han atrevido a replicarle con desigual fortuna. Chago ha cantado en los más variados escenarios de las islas: al aire libre, con frío o calor, y en los recintos más insospechados. Lo hace con modestia, tal cual es su personalidad, sencilla y desenfadada: nació para cantar, dotado de una voz singular, con la que ha paseado el nombre de la Punta por múltiples rincones a los que ha hecho llegar su afán creativo, sus dotes de intérprete que no se conforma sino que investiga y trabaja para ofrecer montajes e innovaciones con las que ido madurando su estilo.
Los amigos valoran y agradecen la conexión con esa trayectoria musical que un día le llevó a Hawaii y que, hace ya dos años, plasmó en un espectáculo musical de alto nivel, estrenado en los actos culturales de las Fiestas del Cristo de La Laguna. La Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), bajo la dirección musical de Julio Tejera y Fernando Ortí, plasmó primero una formidable grabación. Después llegó la puesta en escena en La Laguna: una suerte de hermanamiento musicocultural entre dos archipiélagos, arropado por la OST, dirigida por Chris Cameron y Francis Hernández, junto con los solistas Andrés Molina, Badel Albelo, Javier Hernández, Domingo 'el Colorado', Patricia Muñoz, Tony K. Y Yurena Namahana.
Chago ha querido involucrar al pueblo canario en este poroyecto, compartir las inquietudes y las experiencia con escuelas, academias y bandas de música. Se trata de unir el timple con el ukelele, las folías con el hula, el Teide con el Kilahuea y el Atlántico con el Pacífico.
Pese a las adversidades, el Chago Melián perseverante continía insistiendo para llevar a cabo un proyecto lleno de alicientes. Entre ellos, el respaldo que, en torno a un vaso de vino, le prestan amigos que le aprecian de verdad y saben de su valía. Por eso le cantaron, emocionados y pletóricos, un más que merecido ¡cumpleaños feliz!

lunes, 16 de diciembre de 2019

MÁS VALOR Y MÁS RENTABILIDAD SOCIAL


Declina el año, son momentos de balances. Se apura el cierre de ejercicios y crecen las expectativas para comparar y constrastar, sobre todo, después de algunos acontecimientos que, de alguna manera, incidieron en la evolución del sector turístico en nuestra Comunidad y en España.
La asociación empresarial Exceltur ha publicitado ya su Estudio de Impacto Económico del Turismo, Impactur Canarias 2018, en el que se destacan algunas cifras y cantidades, como por ejemplo el volumen de la actividad turística, directa e indirecta, generado que se situó cerca de los dieciséis mil millones de euros, lo que elevó al 35 % la contribución del turismo al total de la economía del archipiélago. Según Impactur, eso supuso la creación de trescientos cuarenta y tres mil ochocientos noventa y nueve puestos de trabajo, el 40,4 % del empleo total regional.
Los registros indican que se nota el conocido como 'efecto arrastre' del sector en el resto de las actividades económicas de las islas. Con ellos se constata la frase, “vivimos del turismo”. Con ellos se entiende la explicación de vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, al exponer el que considera gran reto del turismo español: “No es crecer más en volumen de gente. Se trata de hacerlo en gente que nos deje el mayor valor, que genere la mayor rentabilidad social, que permita el mejor empleo y, sobre todo, genere la mayor empatía ciudadana, algo que todavía en Canarias no ocurre”.
El empresariado turístico sigue con mucha atención la evolución del sector durante el año que termina. Y es que, por ejemplo, el gasto público turístico corriente en Canarias, casi un 11 % del total, colisiona con este otro dato: el turismo es responsable del 40 % de los empleos de la Comunidad Autónoma. Los sindicatos deberían analizar este hecho, primero para contrastar su certeza y luego para explicar si es un fenómeno positivo o perjudicial para el empleo que se produce, su calidad y su sostenibilidad.
Y es que mientras la consejera de Turismo del ejecutivo autónomo, Yaiza Castilla, afirma que “a pesar de la desaceleración que se viene observando desde 2018, la inversión del empresariado turístico ha aumentado en un 9 %, con mil cien millones de euros”, Zoreda destaca que por cada cien puestos de trabajo generados de forma directa, se abren otros 38,7 en otros sectores que dependen de forma exclusiva del turismo.
Otra de las claves para interpretar la evolución del sector, la aporta el propio vicepresidente de Exceltur quien destaca el peso de los viajes que los canarios realizan entre islas, el cual supone un montante de dos mil ciento ochenta y dos millones de euros en 2018, frente a los mil doscientos trece acumulados por los peninsulares que viajan a las islas.
Pero Zoreda advierte: “Competir por precios con otros países con estructuras de costes mucho más bajas es caer en un crecimiento muy poco sostenible si, de forma previa, no se han hecho los deberes de inversión, tanto pública como privada”.
De momento, Exceltur parece no lanzar campanas al vuelo. Desde luego, es preferible la cautela pues la repercusión del brexit en el principal mercado emisor puede ser determinante. Y ya se ha dicho: se trata de obtener, turísticamente hablando, más valor y más rentabilidad social.
Aguardemos, pues, los balances de otras fuentes y otras perspectivas.



domingo, 15 de diciembre de 2019

JUAN NEGRÍN, POR SU NIETA


El archivo de Negrín, la estatura política de Juan Negrín... El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) acogió dos convocatorias de las IV Jornadas sobre científicios y tecnológos canarios 2019, dedicadas al que fuera presidente del Gobierno de la II República española, promovidas por el Instituto de Estudios Canarios (IEC) en colaboración con la entidad portuense y las fundaciones Juan Negrín y Telesforo Bravo.
El presidente de la primera, José Medina, habló el miércoles sobre “El archivo errante. El regreso a España”, una síntesis para aproximarnos al curso y las peripecias de un archivo, nada menos que el del presidente del Gobierno, que salió de nuestro país hace ochenta años y que, en opinión de Medina, era “decisivo para mantener y proyectar la vida de la República en el exilio”. Este conjunto documental, una parte del cual se encuentra en la sede de la fundación, en Las Palmas de Gran Canaria, explica muchas claves y decisiones políticas adoptadas durante la contienda que dividió a los españoles y que se prologó durante casi tres años.
Carmen Negrín, nieta de Juan, sabe mucho de ese archivo, de su custodia, de los riesgos, de los hurtos y de los ultrajes. Imposible condensarlo todo pero se aproximó durante su intervención en la fría noiche del pasado jueves. Carmen lo cuenta con dulzura y responde a las prguntas sin rencor alguno, como si quisiera extender un mensaje pedagógico, el que trasmitió el abuelo a su hijo, a Severo Ochoa, a ella y a su hermano.
Ese pensamiento, posiblemente, sería fruto de la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza, a la que Negrín estuvo vinculado. Carmen Negrín destacó que en el legado hay que incluir el nombramiento que hizo el presidente del Gobierno de la primera mujer para desmpeñar un alto cargo institucional.
Mi abuelo fue perseverante con la ética, hasta el final de sus días”, explicó durante su intervención. Puso un ejemplo: “Me correspondía hacer la primera comunión. Cuando se lo comuniqué, le pareció bien; pero me advirtió que primer debía leer un libro, la vida de Cristo en la Biblia. Con solo ver el tamaño del libro, me asusté y lo discutimos. Pero él insistía en la necesidad de que ese paso había que darlo con pleno conocimiento”.
Carmen Negrín reveló que nunca hizo la primera comunión “pero el abuelo me dio una lección memorable para diferenciar entre el ser y el aparentar”.
El historiador hispanista estadounidense, Gabriel Jackson, fue el primero que tuvo acceso al archivo de Juan Negrín López. Ya había calisificado el de Leon Trotski, el político revolucionario ruso de origen judío. Jackson se encontró con documentación envuelta en páginas y recortes de periódicos “que seguro eran tmabién muy valiosos para entender lo que sucedía en la época”, dijo la nieta de Negrín quien se preocupó de que las memorias que iba preparando no fueran ñpublicadas en vida: “No quería más disensiones entre los españoles y en el PSOE” (del que fue expulsado), apuntó Carmen Negrín.
Cuando su abuelo murió (París, noviembre de 1956), tenía nueve años. “Mi hermano y yo aprendimos a escuchar con él, a preguntar... Y a preguntar más. Siempre, al final, interrogaba él con esta frase '¿Habéis entendido?' Y las conversaciones se prolongaban”, explicó al reconocer que aquella fue una auténtica escuela de aprendizaje de tantas y tantas materias. “No solo de la guerra de España -él nunca dijo la Guerra Civil- sino de la filosofía, de la anatomía humana y animal, de la estrategia política”, añadió.
Una enseñanza, para concluir, también inolvidable: “En la vida hay que superar riesgos, fue lo que nos dijo una tarde”.
Un prolongado y respetuoso aplauso selló su intervención.

sábado, 14 de diciembre de 2019

SÍ QUE SON SOLIDARIOS


La poesía es un arma cargada de futuro”, escribió el poeta e ingeniero guipuzcoano Gabriel Celaya, uno de los más destacados representantes de la que se denominó poesía comprometida o poesía social, musicalizado posteriormente, en plena revolución de 1968, por el cantautor valenciano Paco Ibáñez.

“Luego llega el momento/ de los gestos,/ y las preguntas desarmarán/ la ruinosa historia/ que guardo en el bolsillo/ de los pantalones,/ esa que empuja,/ silenciosa y firme,/ hacia la frágil telaraña del verso”, responde José Javier Hernández García, cuando En el cuarto, en plena conversación del cielo con los árboles de la noche y en medio del bosque devastado de sus papeles, descubre que el autor guipuzcoano anticipaba para el universo poético una suerte de sentencia genérica:

“No es una poesía gota a a gota pensada./ No es un bello producto. No es un fruto perfecto./ Es algo como el aire que todos respiramos/ y es el canto que espacía cuanto dentro llevamos”.

Pero la telaraña verseadora de José Javier no es frágil, no. ¿Cómo va a ser frágil cuando un título tan imaginativo despliega tantas sugerencias? ¿Ruinosa historia? ¡Qué va! Estas páginas son una sucesión de metáforas y otras figuras literarias, alentada por la memoria rediviva, aquella que robustecieron los recuerdos de infancia y adolescencia, de la vida forjada en las aulas, en el ejercicio de la docencia y en el pálpito familiar. En las soledades, en las reflexiones, en los valores de la amistad que ha cultivado sin reserva. No se ven vestigios ni huellas de ruinas; al contrario, afloran los sentimientos de “la historia que empuja”, una idea que sustancia toda la obra.

La historia personal e íntima que es futuro vitalista, o sea, presente en forma de poemas que acompasan la medida y el orden para ser leídos con sensibilidad, que no se esconde sino que se adivina en los pliegues de cada verso.

Vivió, escuchó, le contaron, almacenó en su memoria y pergeñó ideas y oraciones entre apuntes de destino ignorado. Estaba claro que era de letras y así lo decidió cuando había que escoger entre las humanidades o ciencias en aquella disyuntiva del bachiller superior. Lo plasma en Así te siento, “con precisión de arriero”, cuyo fin es doblar o enderezar sendas, “para cruzar animosos/ el lígamo de los campos”.

Dice el poeta:

“Inexcusable hacer un alto/ en lugares familiares,/ espacios de juego/ que guardaron las huellas/ de la adolescencia,/ y sostuvieron las palabras que significan nombres/ enraizados en la sangre”.

Y a partir de aquí, descubran o imaginen los lugares que el autor describe:

“...el templete inaccesible,/ la torre de la iglesia de la Peña/ a la que por miedo nunca subí,/ o el naciente en el acantilado/ de Martiánez que calmó mi secura...”.

En este sentimiento, José Javier Hernández García alude a su padre, Juan, que cita en otros pasajes poéticos para alumbrar sus perfiles humanos, los más tiernos, y puede que los más dulces, contrastados cuando le acompañaba por pascuas a comprar pasteles en casa Padilla, apellido que da título a otro poema:

“Como un prodigio que se vivía/ todos los años,/ nos echábamos al camino,/ se nos quebraba el espíritu/ de volver a ese lugar”.

Dice el hijo poeta que “nada quebraba aquella serenidad de mi padre”. La última estrofa es reveladora:

“Pasteles de Padilla,/ pesebrera de caña,/ niño de barro que nunca duerme”.

Pero ese ánimo de retornar se adivina también en Verso, precisamente introducido por las interrogantes de Gabriel Celaya, (“¿quién nos llama?... ¿quién me busca?”) cuando las olas rompen, y Hernández, desde “este charco ahora sin agua”, encuentra una respuesta cósmica “enhebrada al rumor/ oscuro del bajío”. Ahí están las olas, el no tan pálido reflejo del hombre de mar que, en su juventud, contaba las olas de siete en siete, “...seguros de poder frenar,/ cara al viento del norte,/ tanta espuma,/ tanto abrazo,/ tanto mar azul chocando,/ y las parábamos con el corazón,/ más que con el pecho”.

Ana se quedó con el corazón de José Javier, una Fuente que nos recuerda al Miguel Hernández más sentimental y más enamorado. También dejó una parte de ese órgano vital en aquel Peñón cercano al domicilio familiar que la piqueta mecánica destructora asoló casi en un santiamén modificando por completo la fisonomía de la calle, pese a lo cual, siguió llamándose Peñón. El autor define: “Una estrella de vértice afilado/ ancló su cuerno de fuego/ en un extremo de la calle...”. Y a continuación, rindiéndose al bucolismo, hace un auténtico canto de elementos naturales y plenos de vitalidad.

“...en la soledad de aquel risco/ se asentaron los insectos/ que andaban solos por el mundo,/ sin amigos:/ los dípteros, los coleópteros,/ el longicorno del cardón,/ la chinche de la calabaza,/ la araña tigre...”.

Exponentes de vegetación aparecen, expectantes, seguidamente:

“El día que llegó la lluvia/ se introdujo ese agua bendita/ por grietas y hendiduras,/ y anegó las raíces/ de las siemprevivas/ que andaban esperándola/ con la ilusión de la primera vez”.

Fue bautizado Peñón de Blanco “y tenía la costumbre de abrir/ las intrincadas galerías de sus brazos,/ para que las corujas/ y después los guirres,/ aprendieran a soñar/ como los humanos”.

Quizás -o sin quizás- porque le gusta caminar sin prisa y respirar el aire del monte, este filólogo de inglesa, jubilado de la docencia que siguió los pasos de sus padres, Juan y María Teresa, ensalza con mesura los valores cotidianos, domésticos y personales del paisaje urbano más próximo. Se titula Dioses este poema que leemos completo, pensando en hacer efectivo el pensamiento del mejicano premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, “recordar es volver a vivir”:

“Pasan los cómicos junto a las máquinas/ de la imprenta de la calle Santo Domingo/ a esa hora que reposa la vieja linotipia/ de los pasquines, de las esquelas y los libelos/ que no chamuscó la entintada penumbra del tiempo,/ pasan.../ y con ellos el clamor del viento afilado/ que viene a templar la rima y los octosílabos./ Y entra en la estancia doña Luminosa,/ y entra detrás don Jesús,/ y entra luego doña Antoñita/ del brazo de maese Patelín./ Y en la confusión de encuentros y saludos,/ la vidriada memoria de un espejo/ cae de golpe sobre el canapé/ de rejilla trenzada”.

Y es así cómo el firmamento va dialogando con los árboles nocturnos, acaso buscando la respuesta a la célebre pregunta del escritor uruguayo Mario Benedetti que los diarios no hicieron: “Los árboles ¿serán acaso solidarios?”. Y esta otra, que alumbra el enigma poético: “¿Qué se revelarán de árbol a árbol?”.

Pues Brígida, Manuel Catalina, Pancho, Augusta, Carolina MacKenzie, Cándido Chaves, Gervasio, Pancho, Carola... son, además de los ya mencionados, los árboles de José Javier Hernández, sembrados para siempre en la niñez y en la juventud, en las edades tempranas, cuando se guardan tantas cosas que algún día, como este, como ahora, hacen brotar una poesía intimista o introspectiva hasta desnudar sentimientos y emociones. En esa etapa se cultivan los adentros, la intimidad que luego fructifica en llamativas metáforas que invitan a reflexionar y a releer para interpretar su significado, desencadenando un efecto de eco “que reverbera por los perfiles de nuestra fisonomía conceptual”, como diría el catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Eduardo de Bustos. La preferencia de una metáfora, escribe De Bustos, “es por tanto el recordatorio de que no solo se tiene en común esta o aquella migaja de conocimiento, sino todo un mundo o forma de vivir compartida. Es, al mismo tiempo, una reverencia y un convite, una leve inclinación de reconocimiento ante el que se presume igual y la sugerencia de reafirmar esa igualdad en el juego del lenguaje”

Ojalá pudiéramos decir que los árboles están en todas partes pero los del autor de este poemario se encuentran en esos pasajes o rincones de la ciudad como la Esquina redonda, el Sitio Cullen, el Charco de la soga o la embarcación donde su amigo Eduardo Galeano, el escritor y periodista uruguayo, se hubiera sentido feliz, repartiendo abrazos, escribiendo de profecías, sucedidos, sueños, memorias y desmemorias. La historia, desde luego, de ruinosa no tiene nada.

El cielo habla con los pájaros de la noche, el título de una especie de friso que sobrevivió a una librería incendiada, “es poesía narrativa que se presenta como memoria de la experiencia”, según relata en el prólogo escrito desde Puerto Rico, Osmán Avilés. Y es que, en efecto, estamos ante la emoción tangible de la poesía, de su poesía, donde encuentran vida hechos y personajes, recreados a través de los versos.

Van a disfrutar con su lectura. Harán un viaje al pretérito con afán de saber qué eran, cómo eran, qué pasó. Descubrirán la dimensión poética que trasciende los ámbitos locales y la sutileza que la embarga. Los recuerdos que le acompañaron siempre en versos llenos de sencillez y profundidad, de reflexión, de remembranzas, de sentimiento y nostalgia portuense, isleña y a la vez, universal.

Después de la lectura, y de la conversación, los árboles, a cualquier hora de la noche, por responder a Benedetti, sí que son solidarios. ¿Verdad, José Javier?

Nota del autor.- Texto que leímos anoche en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias en la presentación del libro El cielo habla con los pájaros de la noche, original de José Javier Hernández García y publicado por Del Medio Ediciones.






viernes, 13 de diciembre de 2019

DESBLOQUEAR LA FINANCIACIÓN LOCAL


Lamentos (por ahora, sin gritos) y susurros de financiación local, son los que se escuchan de nuevo en ambientes municipalistas. Se entiende. Un problema agravado por los bloqueos presupuestarios derivados de la gobernabilidad condicionada en el Estado que dura ya demasiado tiempo y siembra dudas o frenos. A pesar de que algunas instituciones se han lanzado y han aprobado sus previsiones contables, no es menos cierto que, casi cumplido el primer semestre desde su constitución, la incertidumbre ante las dudas no resueltas del sistema de financiación y ante los vacíos para afrontar planes, actuaciones o inversiones plurianuales, suscita discursos lastimeros y de impotencia entre alcaldes y munícipes que quieren saber. Soluciones, ya.

Esos discursos, por cierto, van acompañados de balances y resultados que les hacen reivindicar el reconocimiento de una gestión que les acredita, al menos, como cumplidores de una normativa tan exigente como restrictiva, merecedora de horizontes más despejados y aptos con tal de afrontar los ejercicios de un mandato con menos ataduras. La normativa, sobre todo, frena el regular y estable funcionamiento de las entidades locales saneadas al coartar la autonomía local para poder dar destino a los recursos en políticas de gasto que contribuirían a unas mejores condiciones de vida de los ciudadanos.

Así lo recoge una resolución del duodécimo Pleno de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), relativa al compromiso con la financiación local, en la que se aporta un dato incontestable: los ayuntamientos españoles, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, han acumulado desde el año 2012 unos superávit cercanos a los cuarenta mil millones de euros. Pero, claro, como hemos dicho, hay limitaciones que los gobiernos locales y ediles quieren suprimir para disponer de recursos que servirían para mejorar prestaciones y afrontar servicios y demandas que reflejen avances sociales. Téngase en cuenta que esos “beneficios” no son la consecuencia de un exceso de financiación sino del estricto cumplimiento de las reglas fiscales establecidas en la normativa de estabilidad, coloquial o popularmente conocida como regla de gasto que pasará a la historia del municipalismo patrio por sus rigideces varias.

La FEMP recuerda que no ha descansado con tal de liberar o flexibilizar dicha regla pero cree que ha llegado la hora de poner soluciones estables sobre la mesa de alcaldes, ediles de hacienda, órganos y departamentos técnicos competentes. Hay propuestas de acuerdo pendientes de materializar, se espera que en los próximos meses. Según la resolución aludida, algunas de esas propuestas deben estar sustanciadas en un criterio claro de “exclusión de gasto computable en la regla de gasto, no considerándose a estos efectos los atípicos o extraordinarios”. También habla de la inclusión de los gastos plurianuales en Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) y de la ampliación del ámbito objetivo de las mismas, de modo que incluya los gastos de inversión dirigidos a la lucha contra la despoblación, educación, medio ambiente y gasto corriente en fomento de empleo.

Los responsables de gobiernos locales, dicho en cristiano, no quieren tener dinero ni remanentes en las cuentas de los bancos. Aspiran a administrarlas convenientemente, haciendo uso de la autonomía municipal, para satisfacer las aspiraciones ciudadanas. Por eso quieren utilizar como base de cálculo de la regla de gasto los presupuestos iniciales en lugar de los liquidados y la ampliación del ámbito temporal de la regla especial del destino del superávit de las citadas Inversiones Financieramente Sostenibles.

Por ahora, lamentos y susurros. A la espera de un Gobierno y de los acuerdos consiguientes. Y de unas modificaciones legislativas, para qué engañarnos.