martes, 26 de mayo de 2026

Cierre de un hotel

 

Coincide este período primaveral de  mayo-junio,  tradicionalmente de baja ocupación hotelera en el que las empresas aprovechaban para remozamientos y reformas, con el cierre de un hotel en el Puerto de la Cruz, el Magec, un clásico, construido en los años setenta del pasado siglo en pleno centro de la ciudad cuando ya Martiánez estaba agotando su espacio para edificaciones turísticas.

El Magec, en efecto, de cuatro estrellas, tiene cuarenta y cinco años de antigüedad, más de ciento ochenta habitaciones. Cuarenta y un trabajadores se quedan sin empleo. Hasta hace unos días, según publica Gabriela Gulesserian, que está siguiendo el caso en Diario de Avisos, poco había podido hacer el comité de empresa, integrado por miembros de UGT y Sindicalistas de Base (SB), no para evitar el cierre sino para tramitar la situación de desempleo. Qué triste y qué preocupante. Que a estas alturas del mandato, con la experiencia acumulada, todavía haya dudas, impedimentos, incapacidades e irresponsabilidad para tratar una situación de este tenor, con repercusión directa en los trabajadores y en el destino, es nada edificante.

Es evidente la debilidad de ciertas estructuras que soportan la industria turística. En otros tiempos, la reacción de la propia clase trabajadora hubiera sido distinta, cuando menos, más solidaria. Pero se nota que crece el desinterés. Y hasta la cobertura informativa también sería diferente, independientemente de las capacidades de movilización y de proyección. Si un cierre de hotel, sin consecuencias jurídicas y de las otras, se disuelve cual azucarillo, sin nada, sin voces que expresen una tibia protesta y sin trámites elementales, es que vivimos en una frágil burbuja. A saber qué pasaría si hay más cierres…

Escribe Gulesserian que los motivos del cese de la actividad responden a la imposibilidad de continuar un negocio, de mantener los puestos de trabajo y de atender las obligaciones salariales ante la finalización del contrato de alquiler de industria. Y luego detalla: “La opinión de los y las trabajadoras es diferente. “Si hubiese entregado las llaves en su momento la situación no hubiera llegado hasta el extremo actual”, sostienen, y también apuntan hacia la propiedad por no querer subrogarlos en otros hoteles. “En enero tardó en abonarnos el sueldo, nos hizo un ingreso de 500 euros el día 5 a las 21.30 horas, con gente esperando a último momento para comprarle los reyes a sus hijos, hemos cobrado en dos veces, los meses de marzo y abril todavía nos lo debe y también 5 días de mayo”, precisan las mismas fuentes. La administración del establecimiento no lo niega y recalca que se pudo hacer con un gran esfuerzo económico.

En la calle y sin llavín, rezaba aquel viejo dicho. Así quedan los trabajadores. Siempre pierden los mismos.

 

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