Centenares de icodenses acudieron ayer
hasta la sede de la presidencia del Gobierno en la capital tinerfeña reclamando
soluciones para la playa de San Marcos, la misma que siempre atrajo a miles de
ciudadanos del norte tinerfeño y de turistas en cualquier época del año. San Marcos
siempre despertó una expectativa, una sonrisa, algo más que una mirada
evocadora.
Los icodenses luchan desde hace años
por una playa digna, por un espacio de su litoral accesible y bien cuidado.
Ahora, más o menos conscientes de que estamos en vísperas de un año electoral,
lo reivindican, a la espera de tener una respuesta definitiva. A la espera de
hechos, que no más promesas. Una lucha estéril, sin atención, diluida en
debates, opiniones, alternativas teóricas, proyectos que no gustan y
financiación, siempre pendiente. Los vecinos, después de un tortuoso y largo
camino, con permiso de Lennon y Mc Cartney, no se han rendido pero ven pasar el
tiempo deseando que alguien escuche sus reivindicaciones y en un futuro no muy
lejano -miren que se pierde tiempo en la fase previa de preparativos, hasta que
cristalice la actuación- puedan disfrutar de su San Marcos, de su playa y de
sus paseos.
Los incodenses ayer dijeron basta ya de
parálisis administrativa. O lo que es igual: no más demoras, no más promesas
para ser incumplidas, no más engaños. La plataforma ciudadana que convoca, ‘SOS
Playa San Marcos’, ideó y coreó el mensaje principal, muy ilustrativo: “No hay
desastre natural, hay abandono institucional”. Sus ecos se entremezclaron con
los descontentos que hicieron llegar al presidente del Gobierno autónomo
“Clavijo, escucha, Icod está en la lucha”.
En efecto, la actuación en esta
sugerente playa del litoral icodense es la crónica de una frustración que se
prolonga más de una década. La portavoz de la citada plataforma, Beatriz Acosta
Sáez, ha sido muy explícita: “San Marcos nos necesita a todos”. Recordemos que no es la primera vez que el municipio
norteño se une por esta causa; la movilización en la capital tinerfeña sigue la
estela de las multitudinarias “mareas azules” que ya salieron a la calle en los
años 2014 y 2015. Más de una década de trabajo por ahora sin resultados
visibles, desde aquel proyecto constructivo redactado por GESTUR y que
teóricamente cuenta con el visto bueno de la Dirección General de Costas y el
Mar del Gobierno de España pero del que, a estas alturas, con tantos dimes, diretes
y silencios múltiples, ya nadie sabe si sigue siendo válido.
La voz de centenares de
sufridos icodenses, de los que siguen inasequibles al desaliento, porque
quieren una playa a la altura de la importancia de su municipio, se hizo
escuchar en la presidencia del Gobierno. Sólo reclama reactivación y solución.
YA
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