martes, 12 de junio de 2018

UNA MÍNIMA SOLIDARIDAD


Desde el pasado domingo, hay un barco detenido en el Mar Mediterráneo, el Aquarius. A bordo, seiscientas veintinueve personas rescatadas en las dos fechas anteriores. Las autoridades de Italia decidieron transferir al buque humanitario, gestionado por Médicos sin  Fronteras y SOS Mediterranée, a una parte de los migrantes (unos quinientos) al tiempo que negaban autorización para el desembarque en puertos de aquel país. El fantasma del Exodus planeaba de nuevo.
La decisión del ejecutivo italiano causa, cuando menos, desazón. Vaya impacto. El director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), William Lacy Swing, fue tajante: “Temo una gran tragedia si los países dejan de aceptar a los migrantes rescatados”. La magnitud de esa tragedia, desde luego, sería extraordinaria. Pensemos, simplemente, en que desde el 1 de enero pasado, según  la propia OIM, ya son setecientas noventa y dos personas las fallecidas en el Mediterráneo, soporte de original creatividad publicitaria por un lado pero también escenario de un drama incesante con alto costo de vidas humanas.
El Gobierno español ofreció un puerto del país para acoger a quienes viajan a bordo del Aquarius. En esas están, pendientes de materializar la voluntad, con una operación que no es sencilla. Dirigentes de varias comunidades autónomas han manifestado su predisposición para cumplir con aquel manifiesto suscrito en 2016 en el que pedían cambios en las políticas de acogida.
La crisis de los migrantes y de los refugiados en el ámbito de la Unión Europea (UE) está tocando fondo. El riesgo de su agravamiento es evidente, máxime con gobiernos como el italiano que opta por cortar de cuajo en vez de aportar racionalidad. Es una cuestión de ética y de mínima solidaridad. En pocas palabras: de respeto y aprecio por las vidas humanas.
A la espera de soluciones, eficaces y estables, confiemos en que dejen entrar la luz del sol en el barco. Los versos de aquella composición interpretadas por The Fifth Dimension en la comedia musical Hair resultan muy apropiados. Y aunque no sean buenos tiempos para la lírica, reproducimos la estrofa final:
“…Tenéis que abrir vuestro corazón y dejar que brille dentro.
Y cuando sintáis que habéis sido maltratados
y  vuestros amigos os rechacen,
simplemente abrid vuestro corazón
y  haced que brille dentro”.

lunes, 11 de junio de 2018

LIDERAZGO TRAS LA CENSURA

Una semana antes de que el pleno del Congreso tratase la moción de censura a Mariano Rajoy -por lo tanto, no solo entre muchos desconocedores de su suerte sino más bien sumidos en el escéptico proceso de que prosperase- un titular de prensa era revelador: “El PSOE, en la lucha por ser alternativa”. Pocos días después de la votación y de la constitución del nuevo Gobierno, la vigencia del titular se acentúa, aún mediando tales acontecimientos. Si antes de la censura antecedía a una visión pesimista, tan solo un año después de las elecciones primarias, centrada en el estancamiento de los socialistas en los sondeos de opinión y en sus afanes para no acabar en la irrelevancia -con la sombra de lo ocurrido en Francia aún planeando-, ahora, tras el triunfo de Pedro Sánchez -acompañado de un normal funcionamiento institucional del traspaso de poderes, pese la frustración rabiosa de quienes no supieron o no pudieron contenerla- y de la inusitada aceptación -incluso de cierto sector mediático- de su por ahora flamante ejecutivo, el mensaje de aquel titular, la alternativa que solo se amasa con un discurso, una estrategia, una acción palpable y coordinada y una comunicación eficaz y bien sembrada, aquel mensaje, decíamos, es todo un reto cuya superación dependerá, entre otras cosas, de la propia capacidad de la organización para mantenerse vertebrada y cohesionada.

Lo que cambia el panorama, es cierto. Hasta las encuestas. El PSOE vuelve a ganar en algunas después de años y años de retrocesos continuados. En concreto, una tan poco sospechosa, como la de ABC de este fin de semana que lo coloca como primera opción, con casi el 29 % de intención de voto, traducido en unos 118 escaños.

Pero ya es conocida la relatividad de las consultas demoscópicas. Y por tanto, deben ser otros los objetivos sobre los que fraguar la alternativa. Es natural que el 'efecto Sánchez' haya impulsado los resortes del cambio político y de la esperanza de muchos agentes sociales que veían cómo pasaba el tiempo sin que se abrieran muchas expectativas a sus demandas. Habría que comprobar ahora hasta cuándo o hasta dónde dura ese 'efecto', a sabiendas de que no son chistes fáciles los asuntos que aguardan para encontrar una salida o una solución. La política de gestos -necesaria, desde luego- también tiene su final. La de hechos es la que se contrasta y la que convence, la que alimenta confianza y hace ganar respaldos, crédito y compromisos. Tal como están las cosas, curiosamente, este Gobierno no solo está concebido para gobernar sino para ganar las próximas convocatorias electorales. A ver cómo se ensamblan, que esa es otra.

El secretario general del PSOE debe ser consciente, además de las dificultades derivadas de la minoría parlamentaria, de que ha de manejar los tiempos como posiblemente nunca antes estos habrían exigido. Esa opinión, cada vez más extendida, de que ha madurado y que se ha curtido en los reveses, es sometida ahora a la prueba de una gestión con la que superar el estancamiento. La prueba tiene su soporte en la unidad de la organización, de acuerdo; pero también en la capacidad para innovar y hacer valer las ideas que tanto cuesta parir a la socialdemocracia. Este sería un ejercicio solamente fructífero si los poderes territoriales actúan consecuentemente. A su favor, a diferencia de otras opciones que podrían seguir menoscabando su electorado, una implantación considerable.

Y un liderazgo llamado a seguir creciendo. Para fortalecer la alternativa.

sábado, 9 de junio de 2018

INSENSIBILIDAD Y DESIDIA EN EL LAGO


El gobierno municipal (PP+CC) del Puerto de la Cruz debería plantearse un análisis autocrítico, serio y exhaustivo de lo que ocurre en el complejo turístico ‘Costa Martiánez’, en el popular Lago. Tan solo en lo que va de mandato -¿qué fue de un acuerdo plenario para consensuar una solución integral?- hay algunas situaciones que revelan una gestión insensible, deficiente, desconcertante… Vivimos de cerca lo ocurrido con el 40 aniversario -celebración con más pena que gloria, pese al empeño de la empresa concesionaria de los servicios que se encargó prácticamente de todo- y hemos asistido, no sin tristeza, a hechos más recientes que, prescindiendo de de las connotaciones personales y habiendo trascendido en medios y redes sociales, han alimentado sombras de desprestigio en el complejo, al poner de relieve que algo no funciona bien y que prima la descoordinación, acaso por una distribución competencial no muy afortunada y que se convierte, posiblemente, en el pecado original.
Por si faltaran elementos de prueba, ahora se ha sabido que una prueba atlética de fuste, que atraviesa el complejo y donde tiene su final, corría peligro -al menos, en las vísperas- como consecuencia de obras de mantenimiento no inacabadas sino ni siquiera empezadas. Son las referidas al pintado del vaso y reparaciones concretas de desgaste y desperfectos. Precisamente, lo que quieren los organizadores es que funcionara y luciera la gran fuente central. El Lago lleva más de un mes cerrado y no han empezado las tareas de pintura. Luego, eso no va a ser posible.
La demora en la tramitación previa correspondiente -¿cuándo se inició la licitación para la adquisición de la pintura?- ya obligó a modificar la fecha de reapertura, anunciada en los exteriores del Lago, de modo que se pasó del sábado 9 de junio (día reservado para la prueba atlética) al lunes 18. Se supone que debieron andar con prisas en el Ayuntamiento -no es descartable una intervención de esas apurada y casi implorante por parte de algún máximo responsable- para hallar alguna solución de emergencia. Con prisas y tal, para evitar otro desafuero lacustre. Hasta habrá surgido un dilema: si abren la fuente sin pintar, el descascarillado -ya apreciable- se agravaría. La organización ¿será resarcida? ¿Habrá un cambio de escenario? ¿Y qué hacer con el resto de las instalaciones? ¿Funcionarán las motobombas de captación de agua, por solo citar un problema de los que abundan desde hace tiempo?
Se puede añadir más preguntas, desde luego (horarios, jacuzzi, utensilios, accesos, prestaciones…), pero lo apremiante es que la desidia o la insensibilidad, como dijimos, hayan propiciado una disfunción que puede tener repercusiones. De ahí, el planteamiento inicial: más fundamento, más dedicación, seguimiento de compromisos y de planes de obras. De no hacerse así, el complejo seguirá languideciendo para desespero de unos pocos que comprueban cómo no se cuida ni se atiende lo que es patrimonio colectivo y tiene calificación de Bien de Interés Cultural (BIC).
Y luego hablando de plan integral. Un poquito de por favor, aunque esto no sea para tomárselo a risa. Que esto duele, señoras y señores. 


viernes, 8 de junio de 2018

DEL ESPACIO AL MINISTERIO


Julio de 2001. El primer astronauta español, Pedro Duque, apadrina, en el Puerto de la Cruz, la vigésima edición del Festival Internacional de Aeromodelismo -luego fue de Aeronáutica- que lleva el nombre de la ciudad. Le acompaña el director de la Agencia Espacial Europea en España, Valeriano Claros Guerra. Diserta en el Ayuntamiento un sábado por la tarde, donde firma autógrafos y unas láminas preciosas, en azul, de cómo se ven las islas desde el espacio, fotografiadas por él mismo. Visita la explanada del refugio pesquero que, algún día, se supone, acogerá un parque marítimo, donde hay helicópteros y material militar cuyos responsables le explican las características y los ejercicios del día siguiente. Es domingo, en efecto, y ocupa un lugar destacado en la tribuna de autoridades, junto a la reina de los festejos, Sonia González Toledo, y su corte de honor. Recibe las más cálidas ovaciones. Al final, más autógrafos y más fotos con el astronauta que llegó al espacio por un anuncio de prensa, según refleja Belén Molina en las páginas de La Opinión.
-En 1990 leí un anuncio en el que pedían profesionales con carreras científicas superiores, como ingenierías, que quisieran ser astronautas. Parecía una broma pero los seiscientos o setecientos españoles que nos lo creímos, respondimos.
Pedro Duque fue uno de los cinco españoles seleccionados. Ahí empezó a ser astronauta: recibió una exigente formación por espacio de seis años en el Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial de la Agencia Espacial Europea (ESA), en la que se incluían viajes y estancias en Estados Unidos. Viajó al espacio en 1998. Formó parte de la tripulación internacional del transbordador Discovery, en la Misión STS-95 de la NASA. Participó luego en el Laboratorio Columbus desde el que España se integra en la Estación Espacial Internacional: “Nos convertimos en ciudadanos de pleno derecho de la Estación”, manifestaría ante los periodistas que le siguieron en la ciudad norteña.
Hurga que te hurga en la memoria pero no logramos determinar cómo Gilberto Hernández Linares, un apasionado de la aviación, promotor y ejecutivo de aquel Festival, logró conectar con Duque y persuadirle de que el evento ganaría mucho prestigio con su presencia. Debió ser su amistad con Claros Guerra y algunos otros contactos con profesionales del Ejército el sustrato de aquel padrinazgo. El caso es que, ayudado por los ediles Jesús Galindo y Ángeles Marrero, consiguió que el primer astronauta español viviera, junto a los portuenses y ciudadanos de otras latitudes, unas jornadas memorables en las que tuvo tiempo para visitar las instalaciones del Astrofísico, en las alturas insulares, y no faltaron declaraciones muy sustanciosas, como que “el futuro de la Luna es el de una gran base científica” o “hay una gran demanda para trabajar en Canarias en el ámbito espacial”. Y esta otra, también reflejada por María José Marichal en Diario de Avisos: “Además de la ingravidez, tienes la sensación de culpabilidad, al poder ver la belleza del planeta Tierra desde fuera”.
Bueno, pues ya lo saben: ese ingeniero aeronáutico y astronauta es ahora ministro de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España que preside Pedro Sánchez. Seguro que recordará aquellos días de fiesta en Tenerife, cuando habló de la preciosa visión de las islas desde el espacio. Que tenga suerte y aciertos en sus cometidos “terrenales”. Del espacio al ministerio, pasando por Canarias.   

jueves, 7 de junio de 2018

LA LECTURA, GRAN DÉFICIT

El presidente de la Asociación de Periodistas de Investigación, Antonio Rubio, de reciente estancia en las islas, donde atendió una invitación del Consejo Escolar de Canarias para explicar el alcance de la penetración del periodismo en las aulas, afirmó que el gran déficit que encuentra en el alumnado es la lectura. Siendo una cuestión fundamental, como él mismo señala, que los alumnos no lean la hace aún más complicada.
El mensaje de Rubio era tan contundente como ilustrativo: “Si no lees, no sabes escribir; si no sabes escribir, no sabes hablar; y si no sabes hablar, no sabes comunicar. La principal función del periodista es saber escribir y saber comunicar. Da pena encontrar, no solo en los textos de los alumnos, sino en los de muchos medios, que la estructura narrativa no existe. Yo confieso que empiezo a leer cada día menos periódicos y lo que hago es leer a determinados periodistas. Y leo más libros que periódicos”.

¿Cabe extrañar entonces que, independientemente de las connotaciones manipuladoras o sesgadas de los partidos y de los políticos, y de la cultura política limitada que caracteriza a amplios sectores de la sociedad española, se esté produciendo una reacción desconcertante y destemplada a raíz de la censura aprobada en el Congreso de los Diputados que convirtió a Pedro Sánchez en el presidente del Gobierno de España? No: si a la carencia de hábitos de lectura se unen la desinformación y la desafección de la política en general, por múltiples razones, nos encontramos con un preocupante panorama que condiciona, cuando menos, la madurez de la democracia.

Porque se puede desconocer la mecánica y los pasos de una moción de censura. Pero cuesta aceptar que, a estas alturas, no se sepa que es una fórmula consolidada en las democracias occidentales mediante la cual se puede acceder, en este caso, a un Gobierno, de manera que, en plena tramitación, abundaron quejas y criterios para reclamar elecciones cuanto antes y reprobar la senda seguida con tal de producir un cambio de timonel y tripulación en el ejercicio del poder político.

Por lo tanto, o leemos más o se corre el riesgo de ser uno más en la sociedad desinformada que traga lo que le echen, no solo bulos o noticias falsas, sino bodrios radiofónicos y televisivos carentes del mínimo rigor y de valor comunicativo y con insultos y descalificaciones como ingredientes principales de sus contenidos. Leer para escribir, para hablar y para comunicar, siguiendo el itinerario condensado de Rubio cuya propuesta, respaldada por la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), de crear una asignatura sobre medios de comunicación gana cada vez más adeptos.

Planteo -dijo- que es muy importante que el concepto de los medios de comunicación entren en la escuela. Los medios de comunicación, las redes e internet nos están invadiendo de tal manera que no estamos reflexionando sobre absolutamente nada. Intentémoslo entre todos y enseñémosles a los alumnos qué es un medio de comunicación y qué es una noticia”.
De esa manera, habría una ciudadanía mejor informada y más juiciosa a la hora de tomar decisiones. Leer más, desde temprana edad, para saber seleccionar las lecturas y saber distinguir las fuentes. Ciudadanos, en fin, más críticos y mejor formados.

miércoles, 6 de junio de 2018

LLEGÓ RAJOY Y MANDÓ A PARAR,,,

Mariano Rajoy -ya ex- entendió que había dejado de ser incombustible cuando el presidente de Euzkadi, Iñigo Urkullu, le anunció telefónicamente que los diputados del Partido Nacionalista Vasco (PNV) respaldarían la moción de censura. Después vino lo del almuerzo prolongado, lo del bolso en su sillón del banco azul y todo lo demás, incluidas las largas horas hasta la votación y el estrepitoso yerro del siempre fiel Francisco Marhuenda que se atrevió a vaticinar su continuidad en una insoportable tertulia televisiva, episodios que contará él mismo en sus memorias o alguien que haya seguido muy de cerca la precipitada caída del político conservador.

Anunció Rajoy ante los suyos que hasta aquí hemos llegado. No lo hizo cuando se lo pidieron adversarios políticos o sectores sociales, ni siquiera cuando, en vísperas y en pleno debate, se lo encareció su sustituto, Pedro Sánchez. ¿Por qué no lo hizo, en efecto, si ahora ha decidido marcharse? Bueno, los escenarios son diferentes y el de los hechos consumados le aconsejó tomar este camino.

Punto final entonces a cuarenta años de vida política en la que probó de todo: las mieles y los logros del poder y los sinsabores de las derrotas y de la oposición. Lo quiso poner ante el comité ejecutivo nacional, adornándolo con esa incertidumbre que los políticos baqueteados parecen querer guardar hasta el final de su ejercicio activo. Seguro que pocas, muy pocas personas sabían qué decisión había adoptado y cómo la iba a anunciar. Ni siquiera Marhuenda y sus deseos acertaron. Hasta que el silencio alcanzó su clímax: todos los presentes escucharon atentamente que no iba a seguir, que se retiraba.

Eso sí: lo hizo agradeciendo la enorme lealtad que le dispensaron, personal y políticamente, durante todo ese tiempo. Alusión directa a quienes no cuestionaron sus métodos, esa suerte de dontancredismo o dejar hacer, dejar pasar, que muchos exégetas equiparan con los cadáveres políticos que quedaron en el armario o engrosaron su trayectoria y la del propio partido.

Mariano Rajoy Brey, ya ex presidente, pronto figura histórica, era consciente de que lo mejor o lo procedente era el paso dado. Fue el primero en entender que había que poner proa a la renovación del partido. Que de ciertos estigmas es difícil liberarse y que aún quedan pesados fardos, algunos de ellos de muy incierta resolución judicial que pueden lastrar tanto que no quede otra opción que iniciar una refundación o cambiar de siglas. Pero eso le corresponderá al sucesor, al nuevo líder, al partido, en fin, que debe afrontar el trance como una prueba de madurez.

Hasta aquella llamada de Urkullu parecía incombustible. Después decidió parar. “Es lo mejor para mí, para el partido y para España”, dijo convencido. Ahora se hablará de un PP, antes y después de Rajoy. Un PP, por cierto, que tiene que ser fuerte.

martes, 5 de junio de 2018

SERVICIOS MUNICIPALES SATISFACTORIOS, PERO...


Dice el vicepresidente del Observatorio de los Servicios Urbanos (OSUR), Francisco Caamaño, quien fuera ministro de Justicia, fundador y también primer director de la Fundación Democracia y Gobierno Local, que “los ayuntamientos prestan un amplísimo abanico de servicios con unos niveles de satisfacción y de calidad razonables”. Los municipalistas deben haber recibido el mensaje estimulados para proseguir su trabajo, a sabiendas de que amplios sectores de la ciudadanía, en cualquier localidad, siguen cuestionando muchas prestaciones. Y lo que es peor: continúan quejándose -a menudo con razón- de la falta de mantenimiento para que las ciudades y los pueblos luzcan y para que sus habitantes perciban que sus impuestos están bien empleados o redistribuidos. Y para que la calidad de vida, en fin, sea lo que prepondere.

¿Cómo se mide ese grado de satisfacción? Pues OSUR y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) preparan ya la segunda gran encuesta anual con la que auscultar los índices y la evolución de la valoración ciudadana de los servicios públicos municipales, en su condición de usuarios y contribuyentes.

El presidente de OSUR es Ramón Tamames quien ha afirmado que “para los gobiernos locales de gran utilidad contar con un recurso que permite conocer, como en otros países, la calidad de los servicios desde la perspectiva de los usuarios”. El Observatorio ha puesto a disposición de la FEMP los resultados de la primera encuesta con el fin de contrastar tanto la metodología como los resultados. Se quiere que la Federación haga sus aportaciones, de modo que la nueva entrega resulte más completa. Por ejemplo, se quiere aumentar el número de ciudades evaluadas y mejorar la representatividad de algunas provincias. De esa manera, será posible comparar la calidad y la eficiencia de los servicios prestados por distintos operadores y ayudar a los ayuntamientos en sus valoraciones.

Calidad, eficacia y agilidad. Estas tres parecen ser las cualidades esenciales de los servicios públicos que han de prestar las administraciones locales. No es fácil alcanzarlas. Pero los gobiernos deben intentarlo pues los ciudadanos se percatan cada vez más de lo que funciona bien y no tan bien, independientemente de la incidencia en sus propias condiciones de vida. Los ciudadanos, además, exigen con razón que tales servicios den respuesta a sus demandas y necesidades. Se nota en tanto en las quejas y denuncias como en las apreciaciones favorables que insertan, sobre todo,  en redes sociales.

Otra cosa es el camino de esa tríada de factores. Recorrerlo con la actual regulación normativa de procedimiento y control no resulta sencillo. Pero hay que cumplirla. El propio Caamaño reconoce el impacto que, en todo caso, debería favorecer la gestión de los servicios públicos pues contribuiría a palpar y reafirmar la autonomía local.

lunes, 4 de junio de 2018

LA FRUSTRACIÓN DE MARTIÁNEZ

Caminantes habituales en el sector Martiánez, del Puerto de la Cruz, transmiten quejas sobre el estado de la playa del mismo nombre. Piedras y más piedras, hasta hacerla prácticamente inaccesible y peligrosa. Por añadir, una señalética deprimente, reflejo de la ya proverbial falta de mantenimiento en el Puerto. Una lástima.
Una cierta maldición parece pesar sobre la playa que, entre otros, cantara Sebastián Padrón Acosta. Su invitación a jugar, lamentablemente, ahora mismo, no puede ser atendida. En más de una oportunidad, se ha hablado de un proyecto de remozamiento que, por otro lado, es difícilmente viable mientras no sean modificadas las condiciones de defensa. Habría que verificarlo pero, en efecto, es probable que hasta hayan sido desaprovechadas las consignaciones presupuestarias que, en distintos ejercicios, fueron habilitadas de forma específica. Cuentan que en más de una ocasión las piedras que el mar revuelve y devuelve a la orilla fueron enterradas y luego sepultadas bajo la arena. Cuando el mar sube, claro, las piedras reaparecen.
En fin, el caso es que ya está aquí el verano y no se barrunta que, ni siquiera con las bondades marítimas de la estación, el municipio cuente con otra zona natural de baño atractiva y en condiciones. Salvo para los practicantes de surf, claro, que también tienen derecho y en los que, por lo visto, se ha pensado con una zona específica para cuando se ejecute -¡quién sabe cuándo!- un gran proyecto que abarque todo ese ámbito que, en tiempos, englobaba el Charco de la Coronela, el de la Soga, la playa el Potaje y la Barranquera. La construcción del singular complejo turístico Costa de Martiánez y el reacondicionamiento del sector marítimo-terrestre redujeron el espacio y modificaron la fisonomía de la zona.
Año tras año, se habla no de ese gran proyecto sino del remozamiento aludido. Y año tras año se alimenta la frustración. Todo sigue, más o menos, igual. Se entiende la queja de los caminantes. Se entiende el descontento de turistas que prefieren playa a piscinas. Ya casi lo de menos es que alguien haga declaraciones o anuncios: la credibilidad ha mermado tanto que una alusión a Martiánez es abono de frustración e incumplimientos.

sábado, 2 de junio de 2018

HACEDOR DE IMÁGENES

Giran las islas.
Tiempo y espacio son
hojas al viento.
Es uno de los breves poemas que aparecen en el catálogo de la exposición paisajes pasajes, de José Manuel Arbelo Hernández (La Orotava, 1955), de Pepe Arbelo, suplementada con un trabajado de video art/animación fotográfica, isla project, de Domingo Mesa, e inaugurada con lleno absoluto en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC).
El director del Museo de Arte Contemporáneo Eduardo Westerdahl (MACEW), Celestino Celso Hernández, tuvo a su cargo la presentación del que definió como “un proyecto fabricado e impulsado por él mismo y sus amigos, pese a los imponderables”. El proyecto, ciertamente, hace honor a la Sala Westerdhal, el espacio que acoge la exposición, siempre con horizontes generosos para que autores de toda condición den a conocer su creatividad. Hernández hasta lanzó un mensaje de mensaje de ánimo “para que ningún artista tire la toalla”.
Es la tercera performance de Arbelo en esa sala, “donde abundan lazos anímicos y emocionales”, dijo en un intento de resumir el ambiente en que se desenvolvía. Licenciado en Historia, profesor de enseñanza secundaria, casi tres décadas dedicándose a la fotografía con una formación autodidacta, “Pepe Arbelo -escribe Celestino Celso Hernández en el espléndido catálogo editado para la ocasión- se identifica a sí mismo como un imaginero, no desde luego como los escultores especializados en imágenes religiosas, sino como un hacedor de imágenes, más que como un fotógrafo, en el sentido habitual de este término”.
La serie de Arbelo tiene toda la originalidad de quien ha querido procesar, hasta enriquecerla, la imagen paisajística. El hacedor no se conforma sino que procesa mediante programas y técnicas que no desvirtúan aquélla: todo lo contrario, la vitalizan, la pulen, la perfeccionan y dan sentido a su imaginación que nos aproxima a una cierta visión idílica de sus volubles conceptuaciones en su recorrido incansable por la geografía insular.“El ojo pisa la luz como los pies pisan la arena. Las manos tocan el sol cuando se oculta. La huella inscrita desaparece con la marca”, dice un texto explicativo de una de las obras expuestas.
Lo acredita cuando puso la fotografía, la fotocomposición y el diseño visual en manos de Domingo Mesa que porfió con un juego de nubes, de tonos, de seres humanos semisumergidos en el mar, frente a las montañas, de sonidos de oleaje suave, de brisas imperceptibles y de aves en pleno festín, para un montaje audiovisual envolvente.
Paisajes pasajes se goza en cada contemplación de las piezas de Pepe Arbelo que desnudan su imaginación. Lo escribió muy atinadamente César Ubierna: “Porque hay paisajes que son buscados para defender la vida del desencanto. Refugio de nómadas que estén donde estén, constatan la orfandad de un mundo ya perdido. Espacio de querencias para hermeneutas del espacio tiempo que evocan la idea de un universo trascendente, que no está aquí ni ahora”.

viernes, 1 de junio de 2018

ADIÓS AL CONTENTO

Seguro que no quería rivalizar con los oradores que, en el Congreso de los Diputados, debatían la moción de censura a Mariano Rajoy. Pero será interesante conocer la comparativa de audiencias, siquiera por curiosidad. La noticia inesperada, como la calificó el presidente del Real Madrid, era relatada en primera persona por el propio Zinedine Zidane, el laureado entrenador. Para sorpresa general, sin cumplirse aún una semana de su última conquista continental. Vaya pase, vaya ruleta de las que hacía en la cancha... Ni la volea sublime de Glasgow, aquella con la que su equipo ganó la octava para seguir amasando la leyenda, ya en color.

Hay unos cuantos amigos madridistas que ya no tendrán Zidane que criticar. Aunque el equipo ganase por goleada y sus cambios influyeran en el rumbo del partido, le denostaron hasta Kiev en el exitoso paseo de títulos que inició desde que llegó. No se dejaban deslumbrar por el meteórico recorrido, una suerte de estallidos que no se apagaban en cualquiera de los cielos donde se celebraba el campeonato sino que pasaban a engrosar un palmarés difícilmente igualable. Desde luego, mucho tiempo ha de transcurrir para que algún club se sitúe a su nivel. Puede que los mismos amigos sean los primeros en reivindicarle si al sucesor no le acompaña la fortuna pues, a fin de cuentas, el fútbol sigue siendo un juego con buena parte de azar en sus entretelas. La flor, el alineador, el no jugar a nada, el no haber ganado a La Roda, sus caprichos, la dependencia de la pegada, la 'potra' de los campeones... en fin, el caso es que, salvo en contadas ocasiones, Zidane le ganó hasta a los tópicos.

Nos quedamos, eso sí, sin las muletillas, sin los latiguillos, esas frases o esos términos que, según la definición, se reiteran en la conversación. El Diccionario de la Lengua Española los conceptúa como voz o frase que se repite mucho por hábito. El abuso trasluce un empobrecimiento del lenguaje o una carencia de recursos dialécticos. Zizou, coloquial nombre adjudicado a uno de los futbolistas mejor dotado técnicamente de todos los tiempos, utilizado también durante su gloriosa etapa de entrenador, debe ser disculpado pues las imperfecciones de su castellano eran evidentes, pero él todo lo arreglaba con la repetición del vocablo 'contento', en singular y en plural. En sus comparecencias mediáticas, donde siempre hizo gala de mesura, Zidane lo utilizó a discreción. El rendimiento de... “Estoy contento”. La subida de los defensores... “Estamos contentos”. El ritmo del segundo tiempo... “Nos deja contentos”. Es probable que alguien se lo haya hecho ver, para ganar en credibilidad expresiva, pero o no hizo caso o no aprendió mucho. Aunque él fue contratado para conquistar puntos y títulos, otros menesteres.

El caso es que hay una razón de ser en estas frases miméticas, en estos vocablos tan manidos y de los que habrá otros muchos ejemplos en ámbitos no necesariamente deportivos: se trata de un recurso o de un soporte con el que tratar de apoyar una frase o una respuesta. Ayudan a salir de los bloqueos o a salvar dificultades sintácticas, ha escrito un estudioso. Son voces o locuciones frecuentes, más menos estereotipadas, en el habla coloquial pero también en las respuestas micrófono o grabadora mediante. Wikipedia admite que si la muletilla excede de una palabra puede ser una frase hecha. Sin Zidane, tanto sus detractores como los que creyeron en su sapiencia, entonan el adiós a una de las palabras más empleadas en su discurso: ya no habrá más contentos. Se va su campeón.