sábado, 25 de septiembre de 2021

LAS KELLYS, EN EL MEOLLO DEL NEGOCIO

 

Reserve su hotel con las Kellys. Este podría el eslógan promocional. Cuando el sector turístico sigue haciendo esfuerzos considerables para su reactivación y para estabilizar el funcionamiento de los mercados, surge una noticia de cierto impacto, un hecho positivo, sobre todo, para el colectivo de las limpiadoras de pisos, las popular y turísticamente conocidas como las Kellys.


Hace pocos días, en efecto, lograban la financiación mínima para poner en marcha la Central de Reservas Hoteleras de la Kellys, una plataforma gestionada directamente por las trabajadoras donde solo se podrán reservar hoteles allí donde se cumplan los derechos laborales. Así, gracias al sistema de ‘crowdfunding’ o micromecenazgo (un mecanismo colaborativo de financiación de proyectos desarrollado sobre la base de las nuevas tecnologías), el proyecto será una realidad «que anteponga los intereses humanos a los mercantiles».


Para el colectivo mismo, la cristalización del proyecto ha sido una sorpresa. Que no la esperaban, vamos. A día de hoy, han hecho su aportación casi dos mil quinientas personas, alcanzando un montante que supera los setenta y siete mil euros, muy por encima de los sesenta mil que habían marcado como mínimo. Sin embargo, la cifra óptima, según cálculos de su dirección, es de noventa mi euros, a la cual podrían llegar puesto que el periodo marcado todavía no ha terminado.


Es una idea estupenda, porque es el usuario quien va a tener la última palabra sobre la reserva”, explicó Yolanda García, dirigente del colectivo que asegura que en Benidorm han llegado a recibir correos electrónicos de turistas que se interesaban por conocer las condiciones laborales del hotel en el que iban a pasar las vacaciones. Algo que, a partir de 2022, podrán hacer gracias a la Central de Reservas Hoteleras, que empezará a funcionar en Barcelona.


Habrá que ver cómo resulta esta alternativa que empieza a cuajar y puede que modificar sustancialmente el tráfico clientelar hotelero. Para las Kellys, que han dado todo un ejemplo de constancias y ahora de iniciativa, la puesta en marcha de la Central no tiene nada que ver con los sellos de calidad que tienen muchos hoteles. Y eso es importante precisarlo pues, según la misma Yolanda García, “los propietarios saben cuándo va a venir el inspector que da ese reconocimiento y el hotel se prepara para ello poniendo incluso las toallas y las sábanas nuevas en las habitaciones por las que van a pasar”.


En este caso, serán ellas las inspectoras todos los días del año y las que determinarán si un alojamiento cumple los requisitos para estar en su aplicación: “Y vamos a ser muy estrictas”, avisan las Kellys. No vale solo con cumplir el convenio colectivo sino que también lo tendrán que hacer con las leyes de Prevención de Riesgos Laborales, no podrán tener una externalización ni subcontratación. Tendrán que retribuir de igual manera a hombres y mujeres y fomentar el trabajo estable y de calidad: “Ya estamos cansadas de que nos tomen el pelo”, dice Yolanda García.

Ha sido un avance impactante, sin exageraciones. Después de una lucha laboral no exenta de reveses y dificultades, este logro significa un salto cualitativo en sus afanes y en su voluntad de cambiar costumbres que se resumen en el escaso cuarto de hora de que disponen para limpiar las habitaciones. La situación se agravó durante la pandemia.


Ahora parece que se han abierto algunas ventanas. Quienes se mostraron tan remisos y tan discrepantes con las reivindicaciones de las limpiadoras, ya saben lo que logrado.


Así que ya saben: si hay una anuncio con el mensaje Reserve su hotel con las Kellys, no se extrañen.





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