miércoles, 10 de enero de 2018

AL FINAL, TRAS LA NIEVE, NADIE FUE

El Gobierno ha quedado en evidencia con la situación creada en torno a la nevada que derivó en caos para amargar la pasada Epifanía. A los errores de gestión se sumó la ya popular y recurrente “maldita hemeroteca”, de la que rescataron testimonios reveladores de la contradicción patente. Es lo que tiene la política de vez en cuando, los vaivenes de la ironía. Ocurre una vez que se critica sin piedad una coyuntura adversa y al cabo del tiempo, desde la oposición al gobierno, se vuelve en contra de quien no dudó en acusar de imprevisión y de lo que hiciera falta hasta pedir la dimisión de quienes son considerados los primeros y directos responsables, cuanto más altos en el escalafón, mejor.
Miles de conductores bloqueados, familias en un trance delicado a la espera de que llegara alguna asistencia y pocas soluciones al alcance para superar la incertidumbre... Las imágenes -el algodón de la nieve- no engañaban. Y cuando se desahogaba el malestar ciudadano, surge el “al final, nadie fue”, todo un clásico cuando se concatenan los errores y las omisiones. O lo que es igual: el reprobable juego de pasarse la pelota unos a otros. Que si la Dirección General de Tráfico, que si la concesionaria, que si las competencias... Cierto: al final, nadie fue. Y en aquella autopista de peaje -hasta eso- colas kilométricas, personas desesperadas, comunicaciones interrumpidas y riesgos evidentes. Menos mal que no hubo desgracias personales.
Y tras el caos, las desdichas de las autoexculpaciones formuladas por dirigentes gubernamentales y de las acusaciones de culpabilidad a conductores que se vieron envueltos, entre no haber sido precavidos o no haberse enterado ni haber respetado las recomendaciones y las señaléticas que, según tales dirigentes, se habían establecido. ¿Culpables? Ustedes, los que están al volante, los que se empeñaron en ver a los abuelos o a los parientes, los que quisieron satisfacer caprichos, por muy infantiles que fuesen... Que una parte del Gobierno haya culpabilizado a las víctimas del fenómeno natural desbordado, es, cuando menos, una situación insólita, de una torpeza manifiesta que, incluso, echa a perder la parte de razón que pudiera asistir.
Las comparaciones de las horas -¡qué horas, fechas!- siguientes son un ejercicio llamativo válido para poner en evidencia. Ni las comparecencias parlamentarias a petición propia ni las reuniones urgentes de gabinetes de crisis ni el 'sostenella y no enmendalla' de ministros, director general y ejecutivos de la concesionaria de la autopista. Fue un auténtico sálvese quien pueda, a la espera de que escampase, cuando los documentalistas y encargados de archivo trabajaron sin reserva para ver qué se dijo entonces y qué se dice ahora. Llegó la puesta en evidencia.
A nuestro juicio, la más llamativa es la que tiene que ver con la Unidad Militar de Emergencias (UME), promovida durante su presidencia por Rodríguez Zapatero, que sigue ganando enteros a medida que pasa el tiempo y se comprueba que sus decisiones iban bien encaminadas. Entonces, la oposición del Partido Popular (PP) fue feroz. Hasta llegaron a dudar del cumplimiento de la Constitución en lo concerniente a las funciones de las Fuerzas Armadas. Pues ya ven para lo que sirve la UME: primero, para auxiliar y asistir a quienes se ven envueltos en el casos; y luego, para que un gabinete de crisis adopte el acuerdo de incluirla en los dispositivos que se preparen -un decir- en los fenómenos metereológicos adversos.
Pero eso sí: al final nadie fue. Ni siquiera la petición de disculpas se hizo de forma afortunada.


martes, 9 de enero de 2018

ADIÓS A DOS CABECERAS DE POSTÍN



El Grupo Zeta, editor de las revistas Interviú, aparecido en 1976, y Tiempo, cuyo primer número vio la luz en 1982, ha confirmado que las dos publicaciones desaparecerán próximamente. Razón: las pérdidas que generan, unos siete millones de euros tan solo en los últimos cinco años. La caída de la difusión a lo largo de la pasada década hay que situarla en un 80 %.
De la misma forma que la irrupción de un nuevo medio es recibida con alborozo en cuanto que enriquece el pluralismo mediático, su desaparición, sobre todo cuando se trata de cabeceras consolidadas, comporta siempre preocupación y tristeza. Primero que nada por la pérdida de puestos de trabajo.
Pero, además, por lo que en este doble caso supone. De una parte, el papel. Es otra prueba de que lo impreso va mermando a pasos cada vez más veloces. Lo han padecido, en todos lados, los periódicos convencionales. Cambia el modelo de negocio, luego tiene que haber un sacrificado. En los costes de producción, el papel ha sido el gran perjudicado. En la era digital, los métodos y los hábitos de lectura son otros, de modo que se prescinde del soporte impreso, convencional, de toda la vida. Y a pesar de que algunos editores se han ido dando cuenta de que esta hora llegaría y trataron de compatibilizar, complementando sus productos impresos con versiones accesibles desde la red, lo cierto es que los avances tecnológicos son incontenibles en detrimento de aquéllos.
De otra, el género. El semanario ha ido desenganchándose, principalmente los de contenidos políticos. Desde la Transición, en España, hubo publicaciones extraordinarias que acompañaron y siguieron aquel proceso de forma constante. Recordamos cuando se publicaban las cifras de tirada y difusión. Crecían a borbotones. Y ello era decisivo para ‘comer’ de la tarta publicitaria. De hecho, en el caso que nos ocupa, se considera que Tiempo era el hijo de información política de Interviú.
Pero se ve que la política ha dejado de interesar, al menos desde este ángulo o modelo de comunicación. Preocupante, también. Ha ido palideciendo mientras surgían otras publicaciones cuyos contenidos tienen que ver más con la farándula, los espectáculos, la frivolidad, el intimismo, la sentimentalidad, lo gráfico impactante -robado o posado, qué cosas-  y hasta el erotismo en cualquiera de sus mil y una formas. En los quioscos se amontonaban tongas de ese tipo de revistas mientras las “clásicas” o de información política apenas cubrían hueco en los expositores.
En fin, que decimos adiós a dos cabeceras cuya aportación al periodismo español es sobresaliente. Esta doble desaparición confirma que los tiempos no solo están cambiando en la comunicación sino que se tragan productos que tuvieron gran solidez. Habrá que reconocer el esfuerzo de grandes profesionales que se esforzaron por dotar a las respectivas publicaciones de informaciones, reportajes, opinión e investigación que marcaron una época.
La de ahora no es buena para esta modalidad.

lunes, 8 de enero de 2018

LA DISPUTA DE FITUR

Bien, pues pasados los fastos, ya tenemos aquí la primera gran controversia del año: la modalidad presencial de los municipios turísticos canarios en el escaparate promocional de FITUR, una cita obligada para dar a conocer planes, proyectos, novedades, además de negociar y transar en el ámbito privado.

¿Solos, independientes o integrados en las iniciativas conjuntas de Cabildos y Gobierno de Canarias? Esta es la cuestión. Que no es nueva, por cierto. Recordamos cómo, en tiempos de la alcaldía, año 2000, hoteleros portuenses plantearon asistir a la feria madrileña de forma diferenciada. Nuestra propuesta fue debatir el asunto en el Consejo Sectorial de Turismo para luego decidir: gran sorpresa. Los que pedían desmarcarse, en el Consejo se manifestaron en sentido totalmente contrario. Finalmente, se decidió seguir en el estand de Canarias, también en las posteriores ediciones de las ferias de Berlín y Londres, claves en la captación de los mercados alemán y británico. Es verdad que en otras ferias (Düsseldorf, Barcelona, Bilbao, Bruselas, Lisboa, Vigo...) el Puerto de la Cruz, por razones de interés promocional particularizado, sí que acudió en solitario.

Ahora surge la polémica: los alcaldes y concejales de la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias (Adeje, Arona, Guía de Isora, Mogán y San Bartolomé de Tirajana) han optado por disponer de un espacio propio, al margen del oficial canario que gestiona la empresa pública Promotur. La razón, según explican, es la necesidad de contar con un recinto específico “suficiente y propio del siglo XXI”. Añaden que el pabellón de la citada empresa no es el idóneo, incluso dicen que es obsoleto: “Obliga a compartir un espacio muy escaso”.

La postura, sobre el papel, rompe la unidad de acción en la utilización de los recursos, aunque los dirigentes de la Asociación lo nieguen: “Seguimos formando parte de Promotur. Ese estand también lo es de los cinco municipios”. Y por si fuera poco, apuntan que habrá en el mismo personal propio y que son los que aportan más fondos a los cabildos para promoción turística.

Cuestión de enfoque, pues. Que para eso hace acto de aparición la política. Desde Coalición Canaria (CC), en efecto, estiman que hay algo de frivolidad y que se debería trabajar en el sector al margen de las siglas. El secretario general de CC, Francisco Linares, después de afirmar que lo que late “es un intento de sacar rédito político”, entiende que, trabajando juntos en la promoción, “las cosas funcionan mejor”.
Abierta la polémica, se han sumado otras formaciones. Ciudadanos (Cs), por ejemplo, considera que es una mala noticia que las instituciones municipales no acudan juntas bajo una misma marca y reprocha al Gobierno de Canarias una cierta incapacidad para superar esta división y aunar voluntades de forma constructiva. “La consejería no ha hecho sus deberes”, dijo al respecto el portavoz de Cs, Mariano Cejas, que hacía un llamamiento para acercar posturas “para no poner en riesgo el destino turístico en su conjunto ni su promoción”.

Una especie de guinda coloca el consejero del Partido Popular (PP) en el Cabildo Insular de Tenerife, Manuel Fernández, quien habla sin reservas de divorcio entre el Gobierno, el propio Cabildo y los ayuntamientos turísticos. Partidario de racionalizar las determinaciones sobre el sector, estima Fernández que de no hacerse así, se asistirá a la división con el consiguiente daño de imagen y el despilfarro de esfuerzos y recursos. Por su parte, el consejero-delegado, Alberto Bernabé (CC), habla de la situación como “experimento con gaseosa” o “un afán de notoriedad” y apela a la unidad como mejor fórmula para obtener rentabilidad.

A la espera de saber, fehacientemente, cuál es y cómo se mide el 'rédito político', en lo que el sector debe esmerarse es en mejorar la oferta y el producto para que los índices de afluencia y ocupación sigan siendo tan altos como los registrados a lo largo de los últimos meses. A partir de hoy, incorporados todos a sus puestos, a ver si se reconduce el debate. La iniciativa privada tendrá algo que decir, por supuesto. En busca de una conclusión equilibrada y lo más satisfactoria, la presencia canaria en FITUR, con su diversidad, con sus productos y sus ofertas, pero también con sus rasgos comunes, en nuestra opinión debe estar caracterizada por el mejor aprovechamiento de afanes y recursos, por un enfoque pragmático que traslade, frente a otros destinos, unas condiciones apreciables de competitividad. Cabe cuestionarse si tiene sentido ser socio o miembro de Turismo de Tenerife si después se desmarcan de las acciones que emprende. Si se admite que la campaña está dirigida a un producto único, estas escapadas merman la efectividad. Una pregunta: ¿perjudica ello al resto de los destinos?

sábado, 6 de enero de 2018

HAGAN ALGO POR EL BOTÁNICO

Ahora que arboledas, jardines y agricultura, en general, disfrutan de la mejor Epifanía que podían imaginar, habrá que plantearse -por enésima vez- qué sucede con el Jardín de Aclimatación, popular Jardín Botánico, que lleva la tira de años aguardando a que se materialice su ampliación, un proyecto que ha tenido hasta dotaciones presupuestarias, pero que, salvo unas primeras obras de acondicionamiento, no ha culminado.
Allí está el espacio, abandonado o semi, con su conexión interior preparada, con las bases del centro de visitantes dispuestas, con un promontorio de desechos, con su portalón de hierro hacia la carretera, cerca de donde se supone que va una rotonda y con su muralla petrificada. Allí sobreviven también, maltrechos y despintados, los carteles que supuestamente anuncian algo.
Alguna voz reivindicativa debería tener el Jardín Botánico. Una voz que implore -y no es exagerar- la reanudación y la conclusión de las obras. Alguna respuesta debería existir en la consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias. Y algún movimiento podría intentar el gobierno municipal del Puerto de la Cruz si es que quiere que no acumular más críticas de inacción o de reducidísima capacidad de gestión. Consejería y Ayuntamiento, administraciones con competencias, pero con escasamente probada eficiencia en esta actuación.
A escaso año y medio de la próxima cita electoral, la ampliación del Jardín Botánico languidece, está en clara situación de abandono. Igual esa fecha termina impulsando la realización si es que los políticos no quieren exponerse a más denuestos. El Botánico es un recurso insuficientemente valorado, tanto desde el punto de vista científico como desde el ángulo de proyección turística. Algunas meritorias iniciativas anteriores en ese sentido han ido quedando relegadas. Al Jardín le ha faltado un adalid, alguien con sensibilidad que diera la tabarra en los medios y en las propias instituciones hasta que la persistencia causara algún tipo de sonrojo e hiciera brotar alguna respuesta positiva que sacara del marasmo una actuación que, para colmo, ha contado con recursos presupuestarios.
Hagan algo por el Botánico. Que ya estamos en 2018. Y los turistas van a seguir viniendo. Y los portuenses aspiran a tener algo de lo que enorgullecerse.
Hagan algo...

viernes, 5 de enero de 2018

REGODEO MEDIÁTICO

El hallazgo del cadáver de la joven Diana Quer y la confesión del presunto autor de su asesinato, José Enrique Abuín, alias 'el Chicle', han propiciado un profuso y desigual debate en torno al tratamiento dispensado por los medios a tales hechos. El debate es digno de un estudio sesudo y reflexivo en las facultades y en los propios medios de comunicación, donde, por cierto, no han faltado voces sobre la necesidad de autocrítica para contrastar las fronteras de la información y de la propia deontología profesional.
Cierto que las noticias surgen en unas fechas donde no hay tanta actividad política ni parlamentaria y la deriva, incierta y menguante, del proceso soberanista de Catalunya propició más imágenes, más páginas y más minutos de informativos. Eso no debería justificar la atracción que despiertan los hechos o acontecimientos desgradables, en una palabra: el morbo, pero jugó a favor de la exageración y de la prolijidad que degeneró en impertinencia.
Cierto también que hay antecedentes, los casos de Alcácer, Anabel Segura, Marta del Castillo, entre otros, pero ninguno generó un tratamiento como el que aún se alarga y que tan cuestionado está resultando también en redes sociales, donde muchas opiniones alumbran otras aristas de lo que envuelve el suceso. Pero el enfoque exorbitante llega a incomodar y también es calificado de sensacionalista y provocador. Con tal de vender, con tal de ganar audiencia... venga morbo. Malo que éste sea el único criterio que cotiza. Quienes emplean a menudo la frase 'la sociedad está enferma' tienen cada vez más elementos para argumentarla.
Y no debería ser. Porque los hechos son los que, exigiblemente contrastados, determinan una realidad que hay que plasmar de forma ajustada, exacta. A ellos habría que ceñirse. Aquí, como que no bastan los testimonios policiales y las decisiones judiciales y entonces hay que aventurarse a lanzar hipótesis o conjeturas, basadas en datos o informaciones con las que ir, supuestamente, robusteciendo un relato más propio de una novela negra o inspirador de algún thriller, una película de intriga y suspense.
Se ha exprimido, o se sigue exprimiendo, el que resulta un evidente exponente del machismo criminal, tan recurrente cuando hay que condenar asesinatos de mujeres y demandar la erradicación de esta lacra social, algo enquistado en la estructura misma de la sociedad. No son de extrañar entonces que algunos periodistas se pregunten, poco menos, qué estamos haciendo y otros pidan perdón, sobre todo cuando se repasan algunos testimonios y comentarios propios, una vez que los hechos tumban las teorías y los indicios trufados hasta de insinuaciones para dar verosimilitud a la historia. Puede haber consumidores de tribulaciones o emociones ajenas que gozan con la crueldad y la iniquidad pero ello no es una bandeja para regodearse desde cualquier plataforma mediática.
Como no es para asombrarse, así las cosas, que los investigadores, sin ambages en una primera evaluación, pidan a los medios un ejercicio de autocrítica que es tanto como decir una revisión en profundidad: “Hay titulares que hacen daño a la familia de por vida”. Y no solo a la familia, por mucha desmemoria que haya. Igual, sin renunciar al necesario deber de informar, todo sea cuestión de sensibilidad. Y cuando no se tiene, es difícil situarse en el fiel de la balanza.

jueves, 4 de enero de 2018

JUSTICIA, SOMBRÍO PANORAMA

Pero, bueno, ¿cómo es posible? Entonces, ¿España no hace caso de las advertencias anticorrupción que emite el Consejo de Europa? Será que no son suficientes los múltiples casos registrados en nuestro país que han lastrado la actividad política hasta producir un hartazgo considerable de la población que, encuestada a lo largo de los últimos tiempos, ha colocado esta lacra como el primero de los problemas que preocupan a los españoles. O será que los esfuerzos para erradicarla -mejor decir mitigarla- son bastante frágiles y a muchas luces, inapreciables.
El informe emitido por el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) del Consejo de Europa señala que la materialización de las medidas aprobadas en su día es claramente insatisfactoria. Valora el Grupo que los partidos políticos hayan incluido en sus programas electorales determinaciones para combatir la corrupción y que las respectivas formaciones parlamentarias hayan promovido iniciativas que no han servido de mucho, por lo que los resultados prácticos no convencen, de ahí que el informe, más allá de los incumplimientos, tenga un cierto aire recriminatorio.
Así, desde luego, es difícil acabar con la corrupción, recuperar credibilidad y aspirar a que el poder judicial actúe con eficiencia y diligencia. La sociedad española parece conformarse con el dicho 'la justicia es lenta, pero segura' mientras los actores asisten a tramitaciones y juicios que se prolongan de forma desesperante. Poco que discutir en esa vía: los recursos son los que son, los plazos son los que están fijados en la norma y los procedimientos deben ser respetados por principios garantistas.
El caso es que en Europa recelan de lo que se hace en España. El GRECO ya dictaminó varias recomendaciones, especialmente orientadas a la despolitización del poder judicial, a evitar los conflictos de intereses y a mejorar la transparencia. Pero ninguna de ellas se ha cumplido al cien por cien, en tanto que algo más de la mitad se han materializado solo parcialmente.
El panorama, desde luego, es sombrío. Antes del informe, ya se sabía que España figuraba a la cola de la Unión Europea (UE) en lo que a independencia judicial concierne. Por eso se insiste ahora en que “las autoridades políticas no deben estar involucradas en los procesos de selección” de cargos y responsables judiciales. Es decir, se trata de ganar independencia real pero, tal como evolucionan las cosas, el objetivo es difícilmente alcanzable, al menos a corto plazo, mientras prevalezcan las actuales circunstancias políticas. Ni siquiera la reforma del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) convence. Desde Estrasburgo se pide una mayor operatividad en el desarrollo legislativo que fije criterios de máxima objetividad y requerimientos exigibles de evaluación de los altos cargos judiciales.
Así las cosas, una justicia en la que hay que confiar para que la democracia no sufra mermas, se ve condicionada por factores que es necesario superar si se quiere que los escasos avances detectados en el informe del GRECO se transformen en pruebas claras de mejora del sistema, afectado, sin duda, por viejos condicionantes.
Este Grupo, integrado por representantes de cuarenta y ocho países y de Estados Unidos, es taxativo en sus conclusiones: si los resultados que se van cotejando son “globalmente insatisfactorios”, España debe redoblar sus esfuerzos para “alcanzar un progreso tangible lo antes posible”. Antes de que finalice el año recién estrenado, tendrá que acreditarlo.

miércoles, 3 de enero de 2018

LECCIÓN DE GRATITUD (CON BRINDIS POR SAN ANDRÉS)

El sacerdote y periodista José Siverio Pérez, realejero de nacimiento, dio una sobria lección de gratitud (con brindis añadido por San Andrés) en ocasión del acto conmemorativo del nacimiento del insigne José de Viera y Clavijo (1731-1813), celebrado la semana pasada en la Sociedad Círculo que perpetúa su nombre.
Siverio caló desde el principio, “la gratitud que se inicia en el zagúan de la buena educación”, antes de evocar las circunstancias de su natalicio, un 29 de noviembre, víspera de San Andrés:
“Muchas gracias por tenerme; muchas gracias por llamarme; muchas gracias por quererme; muchas gracias por hablarme. Gracias por dejar se os quiera no esperando a cambio nada: esa es fórmula sagrada de la gratitud sincera”.
Y luego fue desgranando el asunto escogido para la ocasión: la corrida del carro o del cacharro, en la víspera de la festividad del hermano de San Pedro, pescador en el lago Tiberíades y a quien se conoce, en algunos lugares, como el patrono de los sastres, después de haber sido crucificado en una Cruz de Aspas. La costumbre, también mantenida en otras localidades cercanas, debe tener su fundamento: Siverio recurre a la hora, al atardecer, a la hora de encender los faroles de las esquinas de las calles:
“La hora de acudir a las bodegas, que en aquella época eran más domésticas que públicas -diría. En la mayoría de las casas fundacionales del pueblo había bodega propia; y los que las visitaban en aquel atardecer eran invitados: personajes y amistades. Pero también era la hora del recorrido diario de “la ronda de alguaciles” en todo el casco urbano. Entonces supongo que en un momento determinado los alguaciles de la ronda y los personajes notables de las bodegas hicieron un pacto de buen entendimiento entre sí: valerse de algún cacharrito pendiente de un hilo y hacerlo sonar cuando en cualquier bocacalle la ronda preguntara el consabido ¡quién vive, o quien va! … el cacharrito diera la respuesta sin hablar, porque los cacharros no hablan: los que vamos o venimos de bodegas. Y siga la ronda en paz, que aquí todos nos conocemos… Como fácilmente se comprende, esto es solo una opinión. Pero también aquí se puede dar la disyuntiva famosa del mal estudiante de historia: si no fue así, bien pudo haberlo sido”.
Fue un brindis sentido y afectuoso a la tradición y al santo. Después de aludir a los orígenes de las fallas valencianas y de las alfombras orotavenses y de preguntarse cómo empezó la centenaria tradición de engalanar las cruces realejeras, su conclusión:
“Importa recordar que todo eso está ahí y se conserva mientras sigamos queriéndolo y respetándolo. Desentendiéndonos y dejándolo en manos inexpertas y ajenas, sería su quiebra y desaparición… La historia nos pedirá cuentas. Y ya sabemos cómo castiga la historia a los pueblos que la olvidan: con su repetición...”.
Fue la suya una intervención cargada de rigor y de emotividad, leída con su estilo pausado de siempre, para que el auditorio quede bien enterado. El padre Siverio, que comenzó 2017 recibiendo el premio 'Patricio Estévanez” de la Asociación de la Prensa de Tenerife, lo cerraba con el pergamino que le entregaban el alcalde Manuel Domínguez y el presidente de la entidad, José Antonio Mesa Yanes. Antes, el vicepresidente del Círculo, José Domingo Hernández Grillo, hizo una ajustadísima semblanza de la trayectoria humana y profesional del galardonado, un polifacético próximo a los noventa años. Le había precedido una brillante actuación musical del dúo compuesto por Saúl González (piano) y Carolina Hernández (flauta). La profesora e investigadora, Carmen Nieves Luis García, había logrado condensar, con la lectura de un fragmento del Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias, la erudición de Viera y Clavijo, el abate dieciochesco que, de vivir en nuestro tiempo, hubiera superado las más altas cotas del cultivo del naturalismo y sus especies.
Un perfeccionista del violín, Luis Mañero, a quien le recordamos sus actuaciones bajo la dirección del maestro Rafael Ibarbia en varias ediciones del desaparecido Festival Internacional de la Canción del Atlántico, añadió otras composiciones musicales que nos acercaron a un atinado epílogo del acto, protagonizado por el historiador Abilio Martín, lector enfático de una pieza en la que trazó la línea mágica que une la poesía y la escritura surrealista de Agustín Espinosa con la sabiduría de Viera. Isidro Pérez ejerció con brillo de presentador.
La lección de gratitud de Siverio, brindis por San Andrés incluido, se vio así correspondida por la generosidad de quienes protagonizaron en la fría noche realejera una conmemoración a la altura del sabio. De Viera y Clavijo.

martes, 2 de enero de 2018

EPISODIOS SURREALISTAS

Solo circunstancias personales, respetables, al borde del desespero, aunque no asumibles desde que transgreden el sentido común y la ética en la esfera pública, pudieron inducir al alcalde de Firgas, Manuel Báez (CC), a cometer el absurdo de suplantar a su hijo en una prueba de oposición a funcionarios de la Comunidad Autónoma.

El episodio revela que el surrealismo en la política canaria es inagotable. Si alguien creía haberlo visto todo, ya habrá comprobado que no es así, que cualquier cosa es posible. Aquí, a la espera de algunas determinaciones que adopten los tribunales, no solo los administrativos sino también los judiciales, ya tenemos a Báez dimitido, esgrimiendo el argumento del arrepentimiento espntáneo, y a un municipio pendiente de la elección de un nuevo regidor, aunque el estigma, social y políticamente, no se borrará en mucho tiempo. Lo dicho: la concurrencia de circunstancias personales ayudaría a comprender, que no a justificar, el dislate.

No fue el único episodio llamativo en los días finales de 2017. El nuevo director general de Industria y Energía, Justo Artiles, se ausentó, hasta el próximo 5 de enero, un día después de haber tomado posesión, el 29 de diciembre. Trámites burocráticos “para dar validez legal a su firma administrativa” son las razones argumentadas desde el propio departamento del que depende el alto cargo, la consejería de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento. Ya se verá si en sede parlamentaria se registran otras explicaciones.

En cualquier caso, seamos conscientes de que estos hechos, con o sin trapisondas, poco favorecen a la política en general y a quienes se dedican a ella. Al contrario, contribuyen a que la sensación de rechazo y desafección siga aumentando. Eso de que todo se puede hacer cuando se está en el poder, además de igualar (injustamente), va generando un descrédito considerable hasta llegar a la rechifla.

Los partidos políticos no solo deberían ser más conscientes del alcance de estas cosas sino más exigentes con sus cargos públicos. Si no, ellos mismos convierten los principios y los códigos éticos en zarandajas. Y esa envoltura de desprestigio seguiría creciendo. Lastimosamente. La política, a estas alturas, ya es algo más que un ejercicio entusiasta y voluntarista. Y aunque en Canarias esté preñada de surrealismo, hay que evitar situaciones como las comentadas.

lunes, 1 de enero de 2018

REDESCUBRIR A PADRON ACOSTA

Aunque sea lo menos académico del acto: al profesor José Miguel Perera Santana (Arucas, Gran Canaria, 1978), doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, le tocó una suerte de premio Gordo cuando al acudir a a presentar el primer volumen de la Biblioteca Sebastián Padrón Acosta (Crítica e Historia Literaria), en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) del Puerto de la Cruz, se encontró con familiares del eminente polígrafo, presbítero, investigador, crítico y escritor portuense, sin duda uno de sus hijos insignes de la primera mitad del siglo XX.
Expresó su satisfacción por tal hecho el filólogo grancanario, estudioso de la obra de Padrón Acosta (1900-1953), en la que basó su tesis doctoral. Ya tiene nuevas fuentes, nuevos testimonios con los que profundizar en sus investigaciones y enriquecer una idea propia que, en su día, brindó a la institución promotora: rescatar y reeditar la biblioteca que reúne textos de todo tipo pero que reflejan, sobre todo, crítica literaria y artística canaria, un material de obligada consulta para los interesados en las materias que abordó.
El mismo José Miguel Perera es el autor del estudio introductorio y edición de este volumen, Las poetisas canarias (Siglos XVIII, XIX y XX), el primero de veinte libros clasificados en cinco bloques temáticos: Creación, Antologías, Crítica e Historia literarias, Historia y Arte. La coleccón, según se explicó, presente no solo la fundamental reedición de escritos importantes de Padrón sino, además, la necesaria recopilación, ordenada y unificada, de sus artículos y ensayos, hasta ahora dispersos en ediciones de la prensa histórica canaria.
O sea, que el Puerto de la Cruz está redescubriendo a Sebastián Padrón Acosta, autor de una célebre poesía dedicada a la playa de Martiánez, “negra playa sonora de las riberas mías”. Pero, en su fecunda obra, destaca el acercamiento a la literatura de mujeres en Canarias desde el siglo XVIII hasta la consolidación de las plumas de Mercedes Pinto y Josefina de la Torre. De ello se ocupa el profesor Perera en su trabajo introductorio, en el que alude a Siluetas de mujeres canarias, una recopilación de trabajos publicada desde febrero de 1922 en el periódico Gaceta de Tenerife, en los que describe la creación de la intelectualidad femenina de la época.
Desde Joaquina Viera y Clavijo pasando por Fernanda Siliuto, Victoria Ventoso Cullen, Cesarina Bento, Carmen González del Castillo hasta detenerse en la producción de Leocricia Pestana, Lía Tavío o Dolores Pérez Martel, José Miguel Perera va engranando el lirismo de autoras que atesoran una elevada calidad literaria que da lustre a esta primera entrega de una biblioteca, la de Sebastián Padrón Acosta, que, sin duda, lucirá mucho más a partir de esta iniciativa editorial con la que se puso punto final a la actividad anual del IEHC, agraciada, además, por ese inesperado premio que fue contar con la presencia de parientes de Padrón Acosta.

sábado, 30 de diciembre de 2017

LAS CAMPANADAS TELEVISADAS (Y PASADAS POR AGUA) DE 1987

El Puerto de la Cruz de 1987 se preparaba para despedir el año y recibir el nuevo “en medio de un gran ambiente”. El Día y Diario de Avisos coincidían prácticamente en esta apreciación en sus páginas de entonces. Los últimos días de diciembre de hace treinta años habían sido muy animados, con noticias de distinto signo: los periódicos las recogían y hoy las recordamos, acaso para contrastar las diferencias.
El Puerto dio la bienvenida a Canarias, en 1988, con las campanadas de la torre de la iglesia de la Peña de Francia, transmitidas por Televisión Española en Canarias. El caso es que llovió -en fases, con alguna intensidad- y ello atenuó la brillantez de la fiesta que el municipio dispensó al acontecimiento. A pesar de ello, “el ambiente que registró la ciudad turística fue excepcional”, publicaba Diario de Avisos. Las plazas del Charco y de la Iglesia acogieron riadas humanas “en las que se confundían turistas y nativos en una de las celebraciones más singulares que se recuerdan”. Más detalles de la crónica de entonces: “En el costado sur de la plaza del Charco, las orquestas 'Acapulco' y 'Taoro' comenzaron a animar el ambiente. La feria de atracciones instalada junto al refugio pesquero era un hervidero humano. En los alrededores de la plaza de la Iglesia, la concentración se intensificaba a medida que avanzaban las manecillas del reloj... Las ganas de diversión superaban a las de refugiarse. Así que a eso de las once y media de la noche, el costado sur empieza a “debilitarse” porque la gente inunda el único canal del paseo Quintana y se lanza en busca de la plaza de la Iglesia. El gentío tiene que detenerse a la altura de Agustín de Bethencourt”. Ya no es una “posma” lo que cae: llueve con más fuerza... En zaguanes atestados, consumieron los últimos minutos del año gentes de toda condición venidas de muchas localidades de la isla. Los más desenfadado, los turistas, muchos de ellos en sorprendentes mangas de camisa...”.
La reseña continuaba: “Dejó de llover antes de las doce y renació la alegría. Brindis con botellas y uvas en bolsas plásticas que los más previsores llevaron en bolsos y abrigos. Cuando faltaban cinco minutos, suenan algunos cañones. Se supone que en ese momento comenzaba la transmisión televisada. Quintana está completamente atestado. Besos y abrazos sellan la llegada del nuevo año. El griterío es ensordecedor pero no se oyen las campanadas. Los “fuegos” iluminan la noche portuense, despiertan a más de un crío y dan la bienvenida al 88”.
En la unidad móvil de TVEC, el realizador Francisco Colombo recibía las primeras impresiones de la transmisión. Parece que, en previsión de que lloviera, el día anterior hicieron una grabación que estuvo a punto de ser emitida. En las primeras de la madrugada, el año recién estrenado obsequiaba lluvia constante. “Callaron las orquestas... Se mancharon los trajes brillantes y otros apretaron sus pajaritas... Los marchosos improvisaron el lugar en donde completar la fiesta, ya bajo techo... Alguno agradeció que los altavoces enmudecieran... [El Puerto], pese a la contigencia, salió airoso”, podía leerse.
Los días previos al último de 1987 tuvieron de todo. La Universidad Popular Municipal 'Francisco Afonso' convocaba su primer certamen artístico. La prensa informaba de que solo La Laguna y el Puerto de la Cruz disponían de laboratorio municipal de higiene. Momo Marrero avanzaba en su carrera artística con otro desfile. La baloncestista soviética Uliana Semenova (2.13) se alojaban en el hotel 'Maritim'. El día de los Santos Inocentes el hotel 'Don Manolito', en las cercanías de El Peñón, sufría un aparatoso incendio que causó daños materiales de importancia. El Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) anunciaba un ciclo jurídico y a la vez la reanudación de la Tertulia Iriarte, mientras continuaban las obras de restauración de la iglesia de San Francisco, cerrada al culto desde hacía bastantes años.
Otra obra, la de un estanque para tiburones o cetáceos, avanzaba en el interior de Loro Parque. Se abría la urbanización de la expansión de La Vera. La firma turística 'Thomson' entregaba sus distinciones a varios establecimientos alojativos. Se anunciaba la llegada para enero de dos relevantes políticos venezolanos, los ex presidentes Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez. Finalmente, el brillante jurista español, entonces presidente del Consejo General de la Abogacía Española y senador por designación real en 1977, Antonio Pedrol Rius, plantaba un papayero en el hotel Botánico.
Como puede apreciarse, un final de año ciertamente animado.