sábado, 31 de marzo de 2018

FORMACIÓN Y PROMOCIÓN TURÍSTICA

No debe pasar inadvertida la reciente comparecencia en el Parlamento de Canarias del presidente de la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias (AMTC) -por cierto, ¿ya se integró el Puerto de la Cruz?- y alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga, quien ha dicho cosas tan serias como que el sistema formativo ha fracasado y que es necesario cambiar un modelo promocional que dura ya veinte años.
Son dos aspectos que requieren atención en plena época de bonanza cuando el sector pasea -no sin cierto triunfalismo- las cifras récord de afluencia y ocupación. Algunas voces han emitido mensajes para que no se hable solo de contar turistas sino de métodos para innovar y alternativas con tal de seguir siendo competitivos y seguir captando mercados.
Rodríguez Fraga entiende que el sistema formativo, reglado y ocupacional, ha sido ya superado en orden a la capacitación turística. Por eso afirma que “se abren nuevos hoteles y el único perfil que plantea nuestra gente es que son de aquí”, prueba de las carencias formativas que percibe.
Esta, de contrastarse y prolongarse, es una situación inquietante de nuestros días y del futuro. Los niveles de exigencia de los turistas incluyen también la mano de obra. Es decir, no bastan el voluntarismo y las prestaciones elementales. Se requiere talento, destreza y eficiencia. Si las carencias se prolongan y el sistema formativo sigue estancado, mal asunto y preocupante futuro.
La otra referencia llamativa en la comparecencia del alcalde adejero es el modelo de promoción. En la última edición de FITUR, en Madrid, ya se levantó una controversia a propósito de las diferentes concepciones de las administraciones públicas. La AMTC participó con un estand propio y eso no terminó de gustar a Gobierno y Cabildos de algunas islas al entender que se rompía la unidad de imagen y alimentaba cierta voluntad de ir por su cuenta. “Unidad no es uniformidad”, vino a decir Rodríguez Fraga, que restó importancia al hecho y se remitió a las acciones similares de otras comunidades autónomas.
Por eso defiende una revisión del modelo promocional, acaso porque en las ferias ya se advierten las tendencias de las exigencias apuntadas y porque se libra una pugna entre los agentes sectoriales a la que hay que ir bien pertrechados. También las administraciones públicas. Bajo el principio “no todos los turistas son iguales ni buscan lo mismo”, el presidente de la AMTC incide en que tal diversidad obliga a un ejercicio de imaginación y hasta de complementariedad con nuevas fórmulas que faciliten las penetraciones en los mercados. Y pone como ejemplo, el peninsular.
Esa pugna, por cierto, revela que “el sector ha estado cautivo de los turoperadores, aunque las plataformas están rompiendo” esa situación, en palabras de Rodríguez Fraga que son un dedo en la llaga, si bien tales agentes representan una parte del negocio turístico que, además, juegan con intereses propios a la hora de escoger, sugerir o promocionar destinos.
Lo importante es que los problemas parecen diagnosticados. Ahora se trata de aplicar terapias que reflejen “una política comprometida y participada”. A ver hasta dónde llega la AMTC y si los responsables institucionales tienen voluntad y se dejan coordinar.





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