viernes, 2 de febrero de 2018

MENOS SOLOS

La soledad es y siempre ha sido la experiencia central e inevitable de todo hombre”, escribió el norteamericano Tom Wolfe, considerado el padre del “nuevo periodismo” y autor, entre otros muchos libros de éxito, de La hoguera de las vanidades (Anagrama) y Todo un hombre (Ediciones B). Su afirmación será cribada ahora que desde el Reino Unido llega una iniciativa política a la que habrá que prestar atención: la creación por parte de la primera ministra Teresa May de un ministerio de la Soledad, concebido como un instrumento de lucha contra lo que se considera como una “epidemia social”.
Filósofos y profesionales de distintas ramas analizan la soledad desde muy distintos ángulos para obtener conclusiones diferentes. Por ejemplo, el psicólogo Miguel Ángel Rizaldos estima que “habría que diferenciar entre la soledad referida a estar solo sin nadie, y el sentimiento de soledad”. Esta última apreciación entraña la sensación de estar solo, aunque se esté rodeando de gente. Rizaldo matiza que “también puede ser la combinación de ambas cosas: estás solo y te sientes solo, consideras que no le importas a nadie”.
Lo cierto es que se incorpora al vasto campo de la política esta cuestión que brota en plena sociedad del conocimiento o de la comunicación, cuando, en teoría, más cerca estamos todos unos de otros o mejor conectados. Que esa facilidad para saber de aquí y de allá, para comunicar de forma más directa y más ágil, para multiplicar las opciones en las redes de ciudadanía haya nutrido el sentimiento o la sensación de soledad, haya propiciado el aislamiento, resulta toda una paradoja.
Hay unos nueve millones de personas que viven en soledad en el Reino Unido. Y en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), cada vez hay más personas que lo hacen. En 2016, llegó a contabilizar más de cuatro millones seiscientas mil personas que habitan sin compañía, siendo el tipo de hogar que más aumentó, alcanzando el 25,2 % del total de hogares. ¿Por qué se habla de “epidemia social”? Probablemente porque no es el caso de personas jóvenes que deciden por voluntad propia desenvolverse en soledad, pese a vivir hiperconectados en plataformas o redes sociales, sino también de mayores o ancianos que se desenvuelven sin apoyo externo. Otras fuentes señalan que hasta un millón de personas mayores de sesenta y cinco años viven solas en nuestro país. Es fácil deducir que muchas pasan días y días sin hablar con nadie. Otra profesional de la psicología, la tinerfeña Tamara de la Rosa, explica que este aumento posiblemente se deba “más a un cambio de mentalidad y las circunstancias de cada uno. Muchas veces el ritmo de vida, obligaciones y responsabilidades dan poco margen para tener la vida social que realmente nos gustaría”.
El caso es que la soledad ya es un asunto de Estado en el Reino Unido. Aquí creen que, dadas las circunstancias, hay que tratarlo como un proceso de reeducación que requiere de una estrategia nacional que afronte las consecuencias derivadas de una sociedad consumista en exceso de conceptos publicitarios simplistas, pero, a la vez, también generadora de una descohesión o de una desvertebración considerables en tanto los desequilibrios sociales y económicos se van acentuando.
Un asunto de Estado. Que no lo estropee la política. Porque entonces va a tener razón el poeta inglés John Milton: “La soledad a veces es la mejor compañía”.

jueves, 1 de febrero de 2018

AEROPUERTO SUR: IMPACTO DE UNA CARENCIA

A ver cómo le dan la vuelta los responsables de las administraciones competentes -porque se la darán y seguro que el PSOE saldrá escaldado- a la denuncia de la falta de previsión que concluye con un cierre nocturno, desde el 3 de abril al 30 de junio del aeropuerto 'Reina Sofía-Tenerife Sur', hecha por el secretario general de los socialistas tinerfeños y alcalde de Guía de Isora, Pedro Martín.
Obras de mejora en la única pista de operaciones motivan el cierre temporal de la infraestructura. Damos por sobreentendido que es el horario más adecuado, el menos perjudicial, el de menor tráfico de operaciones y que los trabajos son inevitables. No se dice en la denuncia el alcance del impacto pero es evidente que lo tendrá. De hecho, el dirigente socialista habla de que la compañía Ryanair ya anuncia cancelación de líneas y vuelos. Atentos a ello porque el período señalado comprende unos meses desiguales (más bien, temporada baja) en lo que a ocupación turística se refiere. Y el problema no afecta solo al sector turístico y a la productividad económica sino también a la movilidad de los ciudadanos en general.
Claro: no hay una segunda pista. Esta es la causa de los perjuicios. Es una vieja demanda. Y la carencia se hará ostensible. Estaba prevista en el plan director del citado aeropuerto desde 1977 y ya ha llovido desde entonces. Millones y millones de pasajeros, miles y miles de operaciones, reformas interiores, mejoras para unas prestaciones más funcionales... pero se olvidaron o fueron posponiendo la segunda pista. Se supone que ese es el fundamento de lo que se considera “falta de previsión”, atribuida en este caso a los Gobiernos de España y de Canarias.
La iniciativa socialista -apoyada, un suponer, por alcaldes de todo signo y por entidades de la vertiente sur de la isla- es válida en cuanto agilizará alguna solución y la propia actuación sobre el terreno, además de la tramitación del proyecto de construcción de la segunda pista, pero ojalá que no entre en el pantanoso terreno de la controversia política, muy dada por estos pagos, como bien se sabe, a una muy poco productiva inversión de tiempo y energías.
Pero no es cuestión de ver quién lanza mensajes de réplica o reproches más ocurrentes sino de mancomunar esfuerzos para minimizar las pérdidas e impulsar las soluciones. Se trata de poner a prueba la solidaridad, el entendimiento y la propia capacidad de gestión. Mucho se sigue hablando de la cooperación interadministrativa: bueno, pues ahí tienen, en el ya insuficiente aeropuerto sureño, una oportunidad para ponerla a prueba.
Ese sí que es un reto. Tanto emplear el término hasta convertirlo en un tópico de programas y discursos. Hay que afrontarlo sin reservas.

miércoles, 31 de enero de 2018

DICE MARICHAL...

Le está cayendo la de Dios es Cristo al presidente de la patronal hotelera y extrahotelera de Tenerife (Ashotel), Jorge Marichal, a cuenta de su afirmación, elevada a primera página, abriendo el periódico (El Día): “En este país, quien se deja explotar es porque quiere”, era el mensaje que luego, cuando ya sonaban los primeros truenos y relámpagos, quiso rectificar. Estimable intención pero no creemos que muy afortunada. No debió nunca decir lo primero; el daño ya estaba hecho y la repercusión difícilmente admitía matices e interpretaciones.

En un sector donde aún no está resuelto el conflicto de las camareras de piso, donde los empresarios, en general, han gozado de ventajas y donde en la danza exitosa de los récords no se bailan aún las piezas del crecimiento salarial; en un país donde predomina la precariedad laboral, donde hay un miedo cerval a perder el puesto de trabajo y donde la reforma laboral causa estragos, Marichal, no debió decir esa frase, servida en bandeja para el entrevistador. Lo que se dice un bombón. Seguro que lo ocurrido le servirá de experiencia, se lo pensará en el futuro antes de expresar alguna idea que, por muy original y arriesgada, termina volviéndose en contra y generando rechazos.

Quizás sea ese el problema de Jorge Marichal, posiblemente aplaudido en silencio por algunos de sus colegas, pero no más. Bueno, sí: tuvo la gallardía de admitir que dijo lo publicado. La crisis ha sido muy fuerte, el coste de la vida sigue obligando a grandes sacrificios y los trabajadores que tienen la fortuna de conservar su plaza o acceder a una, temen toparse con algún jefe muy exigente o recalcitrante y hacen o tragan a sabiendas de que reclamar es una vía que conduce, probablemente, a quedarse sin empleo. La reforma laboral se encarga del resto. No es que quieran dejarse explotar ni coquetear con el esclavismo: lo que desean, simplemente, es llegar a fin de mes y tener la mayor estabilidad posible. La que anhelaba -y anhela- después de que algunos dirigentes de la propia patronal dijeran públicamente que, con la bonanza, había llegado la hora de revisar al alza los salarios. Y en Canarias -el presidente de los empresarios turísticos lo sabe- el régimen retributivo es magro. Esa es la cuestión.

Pasará la tormenta (no va con segundas) y dentro de nada, con otra feria o con algún anuncio de esos que elevan las expectativas, aunque luego no se cumplan, el mensaje de Marichal se diluirá puede que con solución comparativa de asalariados de otros sectores. De momento, ha sacudido a la órbita empresarial, al hecho turístico, a los espacios políticos y al ámbito mediático. Ojalá fuera tan fácil como ha querido decir. Ojalá.

martes, 30 de enero de 2018

ABANDONO EDUCATIVO TEMPRANO

Sobre el papel el dato es bueno pero habrá que cómo lo valoran las autoridades educativos, los docentes y los expertos: según el ministerio de Educación, cruzados los datos estadísticos de la Encuesta de Población Activa (EPA), dependiente del Instituto Nacional de Estadística (INE), y la Encuesta Comunitaria de Fuerza de Trabajo (Labour Force Survey), de Eurostat, el abandono temprano de la educación y la formación se situó en Canarias en 2017 en el 17,5%, un 1,3 % menos respecto al año anterior. En el conjunto de España, la tasa es del 18,3 % y descendió un 0,7 %. Canarias está entre las nueve comunidades que figuran entre las que están por debajo de la media nacional, analizado el porcentaje de población entre 18 y 24 años que no ha completado el nivel de Educación Secundaria y no sigue ningún tipo de formación o educación.
El ministro del ramo, Íñigo Méndez de Vigo, ha aprovechado para recordar que el objetivo trazado para el año 2020 con el índice de abandono educativo temprano es estar por debajo del 15 %. Y es que, pese a que siete comunidades autónomas han logrado reducirlo hasta situarse por debajo de ese umbral, la media nacional aparece muy por encima de la europea.
Los datos del ministerio de Educación, por cierto, revelan una acusada diferencia entre varores y hembras pues mientras los primeros abandonan o no siguen estudios, en un 21,8 %, las segundas alcanzan el 14,5 %. La evolución desde 2008 refleja que la disminución del abandono de los hombres está siendo bastante mayor (16,2 puntos) que la de las mujeres (10,6 puntos). Siempre según los datos del ministerio, el año pasado la tasa de abandono de la población que posee la nacionalidad española descendió hasta el 15,9 %, suponiendo una mejora de 0,6 puntos respecto a 2016. Esta tasa es menos de la mitad de la tasa de la población extranjera, 35,8 %, aunque en 2017 para este colectivo disminuye 1,7 puntos.
A la espera, como decimos, de esas valoraciones, sirva como adelanto la que formulan la Fundación del BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) que recomiendan combatir el abandono educativo temprano con acciones y programas que “permitan reincorporar en el proceso educativo a los jóvenes que salen de él, reducir la repetición de curso y concienciar de las ventajas a largo plazo asociadas con alcanzar estudios posobligatorios”.
Esto significa que hay que seguir esforzándose. Primero, en evitar deserciones educativas que dejen incompletos lo estudios iniciados. Y luego, en posibilitar opciones de reincorporación que signifiquen oportunidades para disponer de las titulaciones que luego son exigibles para acceder al mercado laboral, cada vez más complicado pese a los vientos favorables de la bonanza en algunos sectores productivos.
La citada Fundación señala, precisamente, que la recuperación económica en nuestro país incide de distinta manera en la situación laboral y educativa de los jóvenes españoles, “en función de la Comunidad Autónoma en que residan”.
Lo dicho: a seguir esforzándose.


lunes, 29 de enero de 2018

COSO: ¿A LAS CUATRO O A LAS SEIS?

El alicaído Carnaval del Puerto de la Cruz anda envuelto ahora en una de esas absurdas polémicas que, lejos de reactivarlo, o reanimarlo, merma todavía más su proyección y su propia capacidad de acogida y participación. Anda el personal bastante desconcertado y desanimado con la oferta carnavalera, de modo que si le añaden ingredientes de esos que terminan desnaturalizando, mal rumbo para la fiesta.
La controversia es una cuestión horaria. A alguien se le ha ocurrido -seguramente razones habrá- modificar el comienzo del coso -otrora llamado, en programas y manifestaciones varias, apoteosis, con razón, desde el momento que era una manifestación de gran entusiasmo en algún momento de una celebración colectiva- señalado para las cuatro de la tarde, incluso desde cuando tenía lugar el lunes carnavalero, para arrancar a las seis, cuando atardece. Pero cuando va quedando menos luz diurna, uno de los grandes factores de brillantez y esplendor a poco que hiciera buen tiempo.
Dicen que, entre esas razones, figura la posibilidad de contar con grupos carnavaleros de Santa Cruz de Tenerife, desde hace unos años desaparecidos bien porque despiden en la capital su gran fiesta bien porque los responsables de esta no les permiten -dicen también- participar en la portuense.
Sea como fuere, el coso del Puerto de la Cruz no se levanta con un cambio horario. Y menos como el que es objeto de la polémica. A las seis, que en la práctica será, como mínimo, media hora más tarde, no solo palidece el día sino que la mayoría de turistas alojados en sus hoteles -principalmente los de 'todo incluído'- querrán prepararse y acudir puntualmente a la cena (los comedores se abren alrededor de las siete). Entonces, resultará complicado -salvo los que se alojen en establecimientos cercanos y vayan directamente, sin pasar por las habitaciones- que acudan como espectadores que vienen a divertirse y a disfrutar del supuesto espectáculo. Si a eso se añade que la noche se echa encima más rápido de lo que percibimos, mucho nos tememos que el coso termine adjetivándose nocturno. Ni siquiera un supuesto argumento 'ahorrativo' como pudiera ser la supresión de la cabalgata anunciadora, sería válido para aprobar la ocurrencia del nuevo horario.
Vamos a ver: a lo largo de los últimos años, se ha demostrado el empobrecimiento del Carnaval portuense, sobre todo, del coso, poco atractivo, menos musical, con evidente menor participación y menos atractivos. Una celebración como esta, el coso como una de las principales convocatorias del programa carnavalero, no debe estar -salvo alguna coyuntura excepcional y forzada- supeditada a modificaciones horarias sino a un trabajo más serio y continuado de fortalecimiento de los propios contenidos carnavaleros, esto es, el fomento de los grupos, el estímulo de sus bases, las dotaciones de ayudas y locales para que haya ambientes adecuados que, de paso, hagan crecer el espíritu -y la materia- de la fiesta.
Una concentración en movimiento, un desfile de grupos, colectivos o individualidades, tiene éxito -y proyección turística, no nos olvidemos- si está cuidado y cultivado desde dentro, si cuenta con alicientes -la participación de representaciones alemanas o de otra nacionalidad es digna de consideración- y se hace en fechas, marcos y horarios apropiados. La gran verdad es que en el Puerto hay menos grupos y los ánimos carnavaleros se han debilitado.
Esto es lo que hay que revisar y corregir. Hoy ya, casi en todos sitios, se hace Carnaval, con su dimensión y su afán de divertimento. Es una fiesta en la que hay que cuidar la propia personalidad y buscar rasgos diferenciadores. El Puerto tuvo eso. Ahora ya, corre evidentes riesgos de haber perdido encantos... y hasta su sitio o estatus carnavalero.
Ahora, se discute -murgas al margen, porque casi no hay- si a las cuatro o a las seis. Como si el municipio no tuviera otras cuestiones más serias de las que ocuparse.

sábado, 27 de enero de 2018

RECURSO VALIOSO Y PERECEDERO

Rafael Ben-Abraham Barreto (a quien no disgusta, en cualquier caso, que le llamen Cayetano) invita a reflexionar “sobre el tiempo que moldea nuestro carácter” -escribe- en este libro suyo que desglosa ciento ochenta seis ideas e idealizaciones (cabe añadir, por nuestra parte, evocaciones), expresadas con ameno lenguaje periodístico y con las que interpreta la realidad más cercana, la que más le ha influido.

Eso fue lo que dijimos, hace dos años justos, cuando la obra, titulada Rehenes del tiempo (La Ranilla Editorial) vio la luz para plasmar los pensamientos de “un tiempo sin el cual no maduran las uvas o es imposible la existencia como la entendemos o percibimos ahora”. El autor, consciente de las ataduras y de los condicionantes, sugiere con sutileza una suerte de liberación: “La vida es mucho más que sus ciclos -afirma en uno de sus apartados-, aunque estos sean determinantes de su evolución o retroceso. Girar y ascender simultáneamente conduce a la elevación espiritual”.

Por eso, Barreto reflexiona sobre la edad de la Luna o acompaña el vuelo de las golondrinas en busca de metáforas y latidos poéticos que impulsan el traspaso de las dimensiones del espacio y el tiempo. Sabe que va a encontrarse con espejismos pasajeros y fugaces, hasta concluir que solo los sueños nos aproximan a la realización de las utopías.

Los rehenes, de lo que sea, quieren franquear su propio destino y el escritor mismo revela que, tras su travesía por el Mar Muerto, se percató de que llegaría un momento en la vida “en que determinados aspectos de la existencia se convierten en lastres que acentúan la pesadez”. Ahí se pregunta si estará preparado para soltar las amarras y emprender la singladura sin retorno.

La respuesta está en las páginas de este libro que habla del tiempo, ese que acotará y precisará la profundidad del fondo del puerto donde caerá el ancla. La reflexión más intimista le hace ver que la madurez se aleja de sus contornos, “pese al tiempo inexorable que nos acota y consume”.

El tiempo, siempre el tiempo, como factor existencial, como una realidad difícil de administrar mientras incide en los estados anímicos y en las voluntades. El tiempo que discurre y que se agota para tal propósito, para cualquier querencia o para culminar lo que se ha emprendido. Barreto lo plasma atinadamente cuando encabeza con la palabra Autoestima esta revelación:

“Cada ciclo de nuestra vida es una invitación a la purificación física y espiritual, a la superación de la postración que representa el acomodo a estereotipos ajenos impuestos y que nada tienen que ver con la esencia del modelo de perfección o seguimiento de unas pautas de conducta respetuosas consigo mismo y con los seres cercanos. La autoestima que tanto se proclama y se reivindica, a veces sucumbe ante la hostilidad que implica el rechazo a la indiferencia o al reconocimiento de las limitaciones materiales que nos acotan y nos abocan al vacío más absoluto: la indiferencia y el desprecio”.

Es decir, el tiempo es también solidaridad, básica para no caer en ese abismo tenebroso, del que solo se sale, si es que se puede, con perseverancia y con plena consciencia para no escurrirse y para apreciar los valores que se atesoran y que, a menudo, son relegados hasta hacer que se desmorone la propia personalidad.

El contenido de la publicación, ilustrada con reproducciones del pintor castellonense Juan Mezquita y de José Palomares y prologada por Ana Valentín, es la colección de artículos y greguerías aparecidas en la sección dominical 'La Ranilla', del periódico El Día, firmadas con el seudónimo Herzog, entre finales del año 2004 y mediados del 2011. Ana, en su texto, escrito “desde la transparente prisión de nuestro propio tiempo”, señala que Rehenes... “es el eco del mar, el aroma de la brisa, la puesta de sol o la luna a medio llenar”.

Rafael Ben-Abraham Barreto, ya había manejado ese mismo título, 'La Ranilla', para un volumen anterior en el que exponía las visiones desde el Puerto de la Cruz, identificándolas con el nombre del que ha sido uno de sus emblemáticos sectores urbanos, injustamente tratado, por cierto, en algunos relatos periodísticos que fabricaron una leyenda estereotipada que no se ajusta mucho a la realidad.

El autor, que dijo en otro foro encaminarse a la trilogía, acredita en esta entrega que “nuestra vida apenas es un lapsus o un soplo exhalado desde que salimos del seno materno”. Se trata de textos breves, con plétora metafórica, vocablos únicos para introducir, alfabéticamente ordenados, adjetivos, figuras y preguntas que se van desgranando para descubrir que conservan su frescura. El escritor desmenuza las estaciones -las del tiempo y las otras-, sus impresiones personales -licencia para la subjetividad, desde luego- como si quisiera liberar a quienes estuvieron retenidos y obligados a cumplir determinados convencionalismos.
“Creemos tenerlo en nuestras manos, pero estamos acotados por él hasta que trascendemos la materia que nos envuelve, ese caparazón frágil, mutante y efímero”, aclara Barreto.

Se nota, ya lo dice él mismo, que las ideas brotaban y fruto de sus impulsos “descendían al teclado en cuestión de minutos, apremiados por la urgencia informativa o la voracidad del tiempo”. Es el sino del periodista, su pugna consigo mismo para plasmar ideas y percepciones, su afán y su celo constantes que no solo sellan un rostro sino que estimulan un quehacer comprometido con la escritura, primero en su versión periodística y luego tratada en forma de libro.

El autor nos obsequia con una de sus más bellas metáforas: “El crepúsculo dibuja soles de algodón”. Vamos a interpretarla como un grito de serena rebeldía o de apacible pero no resignada contemplación de la existencia. Es como si concluyera que el tiempo dicta sus lecciones a diario y aunque presienta que no figura aún entre sus alumnos aventajados, hace que los sentimientos de los rehenes (que, de alguna manera, somos todos) maduren con fluidez con una paradójica visión de alejarse o querer alejarse del ombliguismo y del ensimismamiento.

El jesuita escritor español Baltasar Gracián, que cultivó la prosa didáctica y filosófica, sentenció que lo único que realmente nos pertenece es el tiempo. “Incluso aquel que nada tiene, lo posee”, añadió. En efecto, por ahí también descubrimos que somos rehenes. Como seres humanos, es prácticamente el único hecho que podemos experimentar.

Rafael Ben-Abraham Barreto, Cayetano, invita en este libro, de algún modo, a que reflexionemos para liberarnos de prejuicios. Palabras, conceptos, ideas y hasta ensoñaciones: que no sean obstáculos para vivir, para aprovechar cada momento, cada minuto, cada segundo. En estas páginas van a encontrar opciones. Tantas como para convenir con el escritor y político norteamericano Joseph Randoplh que “el tiempo es, a la vez, el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos”.

Es, si se quiere, una paradoja incómoda. Pero, aplicada en Rehenes del tiempo, se nos brinda para que aprovechemos algo más que su lado amable o positivo. Es toda una enseñanza.

(Texto de presentación del libro Rehenes del tiempo, de Rafael Ben Abraham Barreto, leído en el acto convocado por el Rotary Club del Puerto de la Cruz en el hotel 'Botánico', el jueves 25 de enero de 2018).

viernes, 26 de enero de 2018

LICENCIA PARA LA NOSTALGIA



Fue la noche de Elfidio. Pero fue, sobre todo, la noche de la emotividad, de los recuerdos, la noche del periodismo militante. Hubo licencia para la nostalgia, claro que sí, porque su época activa en la redacción de El Día es una referencia obligada en la historia del periodismo insular y porque sus aportaciones, también en medios audiovisuales, son un testimonio valiosísimo para interpretar el compromiso con el periodismo.
Fue la noche de Elfidio Alonso Quintero, galardonado con el premio ‘Patricio Estévanez’ de la Asociación de la Prensa de Tenerife para reconocer su trayectoria profesional. Allí explicó lo de las largas esperas al lápiz rojo del censor, el columnismo temprano “Al filo de la madrugada”, las primicias exclusivas  (por ventajas horarias) como el resultado de un combate de Cassius Clay, el final de la transmisión de la agencia EFE para que le constara al director Salcedo y las páginas literarias, de las pocas, por no decir las únicas que entonces se hacían en rotativos nacionales. En la madurez, además de la escritura, investigación y canción coral con un hito llamado Sabandeños  y política activa, la aportación en “Música de las dos orillas”, título de aquel espacio en Radio Nacional de España en Canarias, y los análisis en Canal 7 del Atlántico, una de las primeras pantallas en la televisión local. Apresurada síntesis de una carrera poliédrica que, lo que son las cosas, en una misma fecha, la del patrono de los periodistas, encontró el reconocimiento de estos y el de la Universidad de La Laguna, por su contribución a la canariedad desde las voces e instrumentos sabandeños. Con razón hizo esfuerzos para sortear los nudos de la gratitud y de las emociones. Estuvieron muy bien empleados.
Y fue también la noche de Juan Cruz Ruiz, quien glosó su itinerario periodístico, el de la época citada, no en vano compartida, muchas noches compartidas hasta culminarlas en el vecino frío lagunero. Cruz hizo una de sus piezas magistrales en la que incluyó a Elfidio padre, don Elfidio, director del ABC republicano, el diputado del exilio, el periodista de valores inmarcesibles. Cruz atendió una vez más la llamada de las islas, quiso estar lado de uno de sus maestros en la noche de su galardón y se lució, tirando de vivencias y de perspectiva, hasta entrecruzar y perfeccionar la relación familiar y profesional padre-hijo.
Aquel testimonio y la propia intervención de Elfidio hijo, fueron un periodismo redivivo. El de una época en que las redacciones efervescían entre teletipos, reporterismo, compañerismo, llamadas de atención, anécdotas y apremios, más la ilusión de ver los frutos del trabajo al día siguiente. Familiares, amigos y compañeros le arroparon en una fecha inolvidable. En una noche emotiva cuya licencia para la nostalgia se justificó por sí sola hasta ganar memoria y corazones.

jueves, 25 de enero de 2018

MUCHAS SOMBRAS Y POCAS LUCES

No son buenos tiempos para el periodismo, para una profesión que se debate entre incertidumbres y vaivenes. En cualquier caso, las circunstancias aconsejan una reflexión que, hecha en torno a la festividad del patrono, sirve para contrastar ideas o criterios e impulsar la autocritica, sin perjuicio de posibles alternativas, incluso en los más modestos actos conmemorativos.

Y es que el periodismo, como se concluía en el informe sobre el estado de la profesión, hecho sobre la base de una gran encuesta promovida por la Asociación de la Prensa de Madrid, sigue condicionado por amenazas muy serias. Las expresaba su presidenta, Victoria Prego, cuando hablaba de la crisis de su propia credibilidad y del auge premeditado de las noticias falsas “con el fin de confundir a la población de las sociedades libres y democráticas”. Hasta un cierto descrédito de la profesión, alimentado por los populismos de distinto signo y por la impunidad de contenidos o tratamientos transgresores, resulta un serio inconveniente para recuperar terreno y confianza.

En medio de este escenario, una expresión se ha hecho familiar: el cambio de negocio, un factor que cada vez es más asumido, aún a sabiendas de que pone en peligro las ediciones impresas mientras las innovaciones tecnológicas, vía digital, van dejando a la radio en un trance delicado. Algunos países, como Noruega, ya afrontan el reto y empiezan a dejar atrás la frecuencia modulada, aunque los costos sean muy elevados, al menos en la fase inicial. Por el lado del producto impreso, en España ya conocemos el anuncio de la desaparición de dos cabeceras de postín, como Interviú y Tiempo, en tanto que desde Argentina han llegado las desalentadoras noticias del mismo trance con El Gráfico, un título emblemático en el periodismo de aquel país y de toda Sudamérica que no va a poder cumplir cien años como era deseable.

Esto supone pérdida de puestos de trabajo, de ahí que se concatenen reivindicaciones salariales y unas mejores condiciones laborales. Frente a la idea, cada vez más consolidada, de que poco importa la calidad de los contenidos y de los productos, los editores y las empresas deben esmerarse para que la pérdida de empleo no empobrezca aún más el panorama informativo y de la comunicación.

Ello conlleva un riesgo, cada vez mayor, a la vista del espectacular crecimiento, consistente en que las redes sociales se conviertan en un único medio de información. Los responsables de algunas plataformas parecen ser conscientes y están adoptando algunas medidas -especialmente en el orden de impedir la circulación de noticias falsas- que aún deben cristalizar.

Y por encontrar alguna luz en un contexto de precariedad e incertidumbres, queda el consuelo de que gracias a las nuevas tecnologías, muchos profesionales han reconducido sus trayectorias y hasta han encontrado posibilidades de afrontar proyectos autónomos en plataformas o sitios digitales.

miércoles, 24 de enero de 2018

PENSIONES: INQUIETUD Y MALESTAR


No estuvo afortunada, ni muchísimo menos, la diputada Celia Villalobos, a la sazón presidenta de la comisión del Pacto de Toledo, cuando días pasados, en plena fermentación del descontento por el paupérrimo incremento de las pensiones, dijo públicamente que “hay un número importante de pensionistas que están ya más tiempo en pasivo, cobrando la pensión, que en activo, trabajando”.

No vean cómo tuvo que haber sentado la boutade a los pensionistas. La diputada, además, se permitió recomendar, especialmente a los ciudadanos de menos de cuarenta y cinco años, que ahorrasen, que pensaran en un fondo privado “no tiene que ser del banco sino de la empresa”, precisó), de modo que cuando engrosen las clases pasivas dispongan de un suplemento.

Claro que la señora Villalobos, con antecedentes dialécticos y gestuales bastante infelices, se olvida de que en varios países de la Unión Europea los jóvenes que empiezan a ahorrar, pensando en su futuro, la tasa de desempleo juvenil es cuatro veces inferior a la española, que bordea el preocupante 40 %.

Declaraciones así no contribuyen, para nada, a despejar la incertidumbre que se cierne sobre el Fondo de Pensiones. Al contrario, enredan, añaden más pimienta al pote, por lo que no hay que extrañarse de que se acentúe el malestar. Que, a mayor abundamiento, sea la primera responsable de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo quien se luzca con estos razonamientos, la inquietud y el enfado prosiguen in crescendo.

La célebre hucha de las pensiones se ha ido vaciando, casi al galope tendido, tal es así que para abonar las del presente año el Tesoro Público hará una operación presupuestaria de préstamo a la Seguridad Social cifrada en quince mil millones de euros. Aquí tuvo la oportunidad de Villalobos, si quería quedar bien, de reivindicar fondos para el rescate de las pensiones, como los hubo para la banca o para otros sectores. Pero no: se lanzó a la maltrecha red de los sufridos pensionistas, recriminándoles, poco menos, el tiempo que dedican a hacer uso de un derecho y que no tiene, precisamente, una dotación cuantiosa. De ahí que se siga ganando apreciaciones críticas cada vez más subidas de tono.

Que las tenga en cuenta porque, salvo renuncia o relevo al frente del pacto toledano, este tendrá que seguir reuniéndose y decisiones serias va a tener tomar. Los ciudadanos, los pensionistas, para ser exactos, no son unos abusadores.

martes, 23 de enero de 2018

ATENCIÓN AL MERCADO BRITÁNICO

España lució músculo en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), con su festín de plusmarcas y sus tendencias vanguardistas, pero el sector ya tiene razones para no dormirse en los laureles so pena del posible retroceso de algunos registros y del estancamiento en las innovaciones llamadas a dinamizar o cualificar determinadas ofertas y varios productos.

Especialmente, en el mercado británico, el emisor más importante para nuestro país y para Canarias. Algunos empresarios y promotores no han ocultado su preocupación a la vista de algunos datos ulteriores al 'brexit'. Por ejemplo, la economía, que solo crece al 1,5 %. Y la libra esterlina que se ha depreciado en torno al 15 %. O este otro: la inflación ha llegado al 3 %, el doble que en la Unión Europea. Más: los precios del transporte, la luz y el gas ascienden y ascienden. Por si fuera poco, está constatado que destinos competidores como Egipto, Túnez y Turquía parecen superar su inestabilidad y se lanzan sin reservas a la competencia con la vieja fórmula de los paquetes vacacionales. La Asociación de Agentes de Viajes Británicos (ABTA) ya dijo, antes de acabar FITUR, que los citados países han vuelto al mercado en el presente año. Y que, seguramente, los precios se reequilibrarán y el impacto libra-euro se notará considerablemente. Así las cosas, es previsible un escenario en el que España registre descensos de afluencia de turistas y de gasto.

Cierto que habrá que aguardar a la materialización definitiva del 'brexit', prevista para la primavera de 2019. Pero ya se aprecian ajustes económicos que repercuten en el negocio turístico. La devaluación de la libra frente al euro, ya citada, es una incidencia palpable. Se refleja en que, a pesar de los índices de crecimiento en llegadas del turismo británico (+7 %) y en gasto por cliente (+9,5 %) durante el pasado año, se contrae la capacidad de gasto de los británicos, aunque sigan viajando. En otras palabras, de no mediar la devaluación de la libra, el gasto hubiera sido superior.

Serán importantes la determinaciones que tomen los operadores. Tanto las compañías aéreas como los responsables políticos que decidirán qué hacer con la denominada tarjeta sanitaria europea. Si fuera suprimida para los británicos (otra consecuencia del 'brexit'), tendrían que contratar pólizas o seguros médicos para poder viajar a cualquier país de la UE y ello encarecería sus vacaciones.

Problemas pueden surgir también con los permisos de residencia. Unos trescientos mil británicos que viven en nuestro país pueden verse afectados por eliminación de derechos o medidas de tipo fiscal, lo que incidiría claramente en el mercado inmobiliario.

En fin, los intereses turísticos están amenazados. Se dijo y se constató en FITUR como si de un primer aviso se tratara. A ver cómo reacciona el sector pero vayámonos haciendo a la idea de que 2018, con estas previsiones, no será un año cómodo.