La
evasión del ex alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, de
su régimen de arresto domiciliario en la capital venezolana, es un
episodio que acentúa la crisis de Venezuela, por muchos denuestos
que emplee el presidente de la República, Nicolás Maduro, y por
muchos menosprecios que dirija al Gobierno de España, pidiendo que
no devuelva a quien, con un sustancioso bagaje político, anuncia que
va a encabezar la oposición en el exilio.
La
escapatoria de Ledezma, al cabo de unos mil días, pone de relieve
que el régimen totalitario no las tiene todas consigo en cuanto a
seguridad interior se refiere. El episodio –llegó a sortear el ex
alcalde hasta veintinueve controles-- se suma a aquel asalto a una
base militar del interior y a la huida de un oficial de aviación
que, a los mandos de un helicóptero, llegó a sobrevolar la capital
venezolana y lanzar un proyectil, sin que nada más se supiera. El
perfil bajo con que el Gobierno procesó ambos trances refleja un
interés en que no se aprecien fisuras. Pareciera, incluso, que a
Ledezma le dejaron que huyera, aunque la posterior actuación de la
policía política, registrando sin reservas su domicilio –como si
no hubiera bastado aquella abrupta requisa que el mundo pudo ver por
televisión-- dejaba de manifiesto la frustración y a la vez la
incapacidad. Se supone que se les escapó ante sus narices.
En
el relato del munícipe caraqueño –la experiencia de Ledezma,
desde luego, da para un buen volumen-- se consigna que contó con la
colaboración de militares descontentos.
A
la espera de saber qué sucederá ahora con Leopoldo López Mendoza,
otro líder opositor, ex alcalde de Chacao, también encarcelado por
resoluciones de la justicia venezolana; y de las revelaciones que
siga haciendo desde el exterior la ex Fiscal General del Ministerio
Público, Luisa Ortega Díaz, habrá que estar atentos hasta dónde
llega el recorrido de Ledezma, por mucho apoyo que reciba en España
y por mucha proyección que se haga de su labor, ahora con otra
dimensión, desde luego.
¿Será
capaz Ledezma, por ejemplo, de convencer a los restos del naufragio
de la oposición de que las apetencias de poder, más o menos
unipersonales, solo acarrean división? Esa oposición, agrupada en
torno a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), ha cometido muchos
errores estratégicos, entre ellos el de acudir a las pasadas
elecciones a gobernadores, después de haber criticado severamente
las evidencias de fraude en el proceso de la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) que dejó en el país la insólita estampa de dos
cámaras legislativas de representantes del pueblo. María Corina
Machado, la ingeniera y diputada que promovió el concepto de la
“desobediencia cívica”, la mujer que no se arrugó ante Chávez,
Cabello y el mismo Maduro, dijo con claridad nones a la participación
mientras se mantuvieran las circunstancias pero no tomaron en cuenta
su criterios.
“Puedo
ser más util a Venezuela fuera del país”, ha declarado Ledezma
quien ha pedido más autocrítica y menos contradicciones a la MUD.
Será difícil invertir las tornas pero los demócratas que jamás se
rinden, como el ex alcalde, seguirán intentándolo. Aunque sea en
medio de un proceloso mar de tribulaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario