A todo el colectivo Gánigo. Con mi
gratitud perpetua.
“Comunicar es conectar nuestras historias
vitales”, escribió recientemente Natalia Sara, periodista, consultora de
comunicación estratégica y reputación, especializada en gestión de riesgos y
crisis. Su currículum, contrastado en Pamplona, Madrid y Barcelona, donde ha
enseñado en escuelas de negocio y en la Escuela de Periodismo y Comunicación de
Unidad Editorial, refleja, ante todo, una sólida experiencia que parte de una
premisa: “Lo que no se comunica no existe”.
Por eso se esmera en transmitir mensajes
plenos de vitalidad, como el que tratamos de hacer llegar días pasados, lunes
santo, en la convocatoria de entrega del premio ‘Gánigo de honor a la
comunicación’, concedido por la asociación social y cultural del mismo nombre,
hombres y mujeres sensibles ante el hecho y la actividad cultural, aquella que
se hace en bodegas, garajes, salones de mobiliario elemental o quizá renovado y
algunos escenarios sin que sean necesarias convocatorias rimbombantes, solo
guitarras, laúdes, bongós y voces.
Son tantas las historias vitales que
Felipe Hernández Ruiz ha ido concatenando, con amistades de todas las islas,
con sentimientos que brotan y hacen bueno el pensamiento de Carlos Pinto Grote,
compositor del poema “Llamarme guanche”, tan pleno, tamaña exaltación de la
personalidad de los aborígenes canarios. A él pertenece uno de los lemas de los
reconocimientos de la asociación: “Darle vueltas al barro y que el gánigo
nazca”.
En uno de los santuarios culinarios de
Icod de los Vinos, restaurante El Carmen, disfrutamos del aire que comunica la
improvisación, el buen talante, las ganas insulares en cualquier localidad de
compartir una velada espontánea, divertida, alegre, bullanguera… Hasta el
último latido de su último pulso, tenía Pinto Grote el corazón hecho de
libertades, “aunque caminara sin camino”, como su propio verso.
Allí, ante un montón de invitados, agradecimos el galardón, como
lo reiteramos ahora, con un pensamiento de Eduardo Galeano que seguro gustará
al locuaz Felipe Hernández Ruiz, alma mater de la convocatoria y
organización: “Para qué escribe uno sino es para juntar sus pedazos”. Ahora que
estamos en las postrimerías, lo palpamos mejor.
Le correspondió la semblanza a Agustín
González, escritor villero de raíces ranilleras, co-director de Diario de
Avisos. Abrumados nos sentimos y fue lo único que acertamos a resumir. Porque
todo el colectivo ‘Gánigo’ es un canto respetuoso a la amistad, a las
libertades, al quehacer modesto y productivo. La escritura de Pinto Grote, que
disfrutaba con la cerveza inglesa (‘ale’, así la pedía) mientras respiraba los
aires del Atlántico frente al pequeño gran muelle del Puerto de la Cruz,
sobrevoló de nuevo cerca del Drago milenario: “El amor es el sentido de la vida
y la única manera que tiene el hombre de salvarse”.
Gracias, gracias a todos.
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