miércoles, 26 de julio de 2017

DECLARACIÓN PRESIDENCIAL

La foto, por mucho que hayan revisado el atrezzo, no es buena. Ni para Rajoy, ni para el Gobierno, ni para el Partido Popular, ni para la marca España. Eso del presidente declarando como testigo en un intrincado caso de corrupción política no es la mejor imagen. Hace fruncir el ceño a todo el mundo, a propios y ajenos. Servirá para que algunos se esmeren en ponderar los valores de la justicia, que no se casa con nadie, esgrimirán, ni siquiera con el mismísimo jefe del ejecutivo. Pero igual ni siquiera recuerdan que no debió producirse ni que la foto simboliza, de alguna manera, lo que simboliza: el juicio a una manera repulsiva de hacer política en la que hubo, por lo que se está viendo, algo más que casos aislados.
Ya habrá tiempo de hablar sobre los contenidos y las repercusiones de la declaración. Las primeras impresiones son... hasta graciosas.

martes, 25 de julio de 2017

¿LIMITACIÓN DE MANDATOS O MÁS FISCALIZACIÓN?

Uno de los rasgos predominantes en la maraña informativa y opinativa que sigue al dinero multiusos del fútbol es la limitación de los mandatos en los máximos cargos de responsabilidad en todos los órdenes, acaso barruntando que es una forma de prevenir enviciamientos, abusos y propensiones a saltarse normas elementales, dirigir o administrar en plan caciques.
Albergamos nuestras dudas sobre si tal limitación chocaría con algunos principios o derechos constitucionales. Se requeriría un gran pacto político que fructifique en una ley de amplio respaldo o consenso para plasmar un acuerdo de esas características. Los partidos se lo pensarán una enormidad: un alcalde es un activo, una potencia electoral. Si lo está haciendo bien y los ciudadanos le otorgan nuevamente su apoyo, ¿por qué cambiar? Hace casi tres décadas, escuchamos atentamente los testimonios de dos alcaldes franceses de pequeñas ciudades que habían sido elegidos tras la Segunda Guerra Mundial y revalidaron con mayoría su condición en las urnas en tres o cuatro convocatorias. Ellos lo interpretaban como buena prueba de gestión que merecía la confianza renovada de los electores, antes que un mero afán de perpetuarse en el poder. Criterio respetable pero seguramente hoy, con el vértigo sociológico, insostenible.
Se puede admitir que mucho tiempo en un mismo cargo aburre, cansa, desgasta, incide en lo rutinario. Merma la iniciativa y hasta la misma capacidad de gestión. No es menos cierto que la experiencia atesorada permite ver las cosas con sosiego y propiciar una toma de decisiones más ajustada. Al menos, mientras se conserve el respeto y así sea reconocido. El poder político -pero también el deportivo, el asociativo, el orgánico, el de cualquier orden- precisa de renovaciones, de acuerdo. Otra cosa es saber cómo hacerlas.

Por eso, tan importante o más que la limitación de mandatos como fórmula higiénico-preventiva, sería la disponibilidad de recursos estatutarios o reglamentarios y su exigible cumplimiento como dinamizadores de funcionamientos democráticos. Eso y unos severos cauces de fiscalización que hagan saltar los resortes a las primeras de un desvío o infracción en la contabilidad de resultados. Dar cuenta periódicamente de los ámbitos de gestión, informar con cierta regularidad y someterse al control de órganos o asambleas no solo es saludable desde todos los puntos de vista sino que contribuye a la transparencia que debe caracterizar cualquier responsabilidad conferida en los ámbitos público o privado. O sea, más democracia, más participación, más colegiar determinaciones...
Es cuestión de autodisciplinarse para ganar credibilidad, para fortalecer la propia capacidad de gestión. Y entonces, acreditando aptitudes y actitudes, desenvolviéndose a la altura de las exigencias de la sociedad de nuestros días y de los mismos ciudadanos, socios o miembros y afiliados, se evitarán muchos riesgos o incurrir en los vicios que, auspiciados y refugiados en la impunidad, terminan descomponiendo, quebrando confianza y todo lo demás, hasta hacer ver que sustentan el afán por perpetuarse.
Cuando se vienen a dar cuenta, puede que ya sea tarde.

lunes, 24 de julio de 2017

FIASCO COLECTIVO

¿Hacia dónde va Canarias? Superado el ecuador de la legislatura, fracturada una alianza de gobierno que aparentaba solidez y solo tenía que dejar fluir una cierta continuidad con caras nuevas; frustrada otra por personalismos y recelos aunque también por carencia de un programa de bases concretas de interés común puesto al servicio de la ciudadanía; pendientes aún los consensos para revisar el sistema electoral; paralizada la renovación de las instituciones autonómicas y abrumada la radiotelevisión pública de las islas a un callejón sin salida, la respuesta es bastante difícil, máxime cuando a punto se está de entrar en el período vacacional. La gente tiene ganas de agosto: pareciera que nunca antes fueran tan deseados los bañadores y los reposos al fresco.
Pero estos factores, en medio de los asuntos domésticos que más interesan al personal, significan, de alguna manera, un fracaso colectivo en el plano estrictamente político. No funcionó un pacto -cuando casi todos decían que era el mejor para la Comunidad- y ni siquiera ha habido opción para ensayar otro. Y lo que es peor: no se aprecian intentos de hacer uso de las opciones que la normativa prevé para salir del impasse. En los estados mayores de las formaciones políticas deben andar flacos o agotados de ideas. O es que no quieren mojarse a la espera de que los agentes externos -incluidos los mediáticos- muevan ficha y se marque en la brújula lo que proceda, supeditado a lo que interesa. Fracaso es no entenderse con un buen soporte parlamentario, de un signo o de otro, y no acercar posiciones en busca de acuerdos para despejar la situación que esta vez parece tener menos agobios económicos que otras veces. Ni en las penurias ni en la bonanza parecen tener remedio los males canarios. La voluntad no bastó, las apelaciones casi a la desesperada, tampoco.
Lo triste del fiasco es que la solución, si la había, habría de venir de Madrid, con lo que se comprueba, una vez más, que en materia de dependencia política, seguimos muy constreñidos. La conclusión es que queda un gobierno monocolor minoritario y se adivina -salvo que los calores, los baños, los paseos y las excursiones sugieran nuevos enfoques- una incertidumbre mayúscula que nadie sabe cómo se resolverá, entre tanto agotamiento y tanto recelo. Inevitable escepticismo. La situación interna de los partidos, salvo excepciones, lo acentúa.
No es ponerse fatalista, después de todo lo que se ha vivido en la historia de la Comunidad, pero Canarias anda abocada al anquilosamiento. Mientras se mantengan las circunstancias.

sábado, 22 de julio de 2017

CUARENTA AÑOS DEL LAGO

César me enseñó a amar la belleza, especialmente la que yo no distinguía”, confiesa con seriedad persuasiva el ingeniero Juan Alfredo Amigó. “César disfrutaba de la naturaleza desde que abría los ojos y puede que durmiendo también. Lo que no le gustaban eran los pastiches”, revela con desenfado evocador José Luis Olcina, el otro ingeniero. Ambos fueron los encargados de interpretar y plasmar con criterios técnicos y científicos las ideas del genio inagotable. Los dos, muchos años después, contaron sus experiencias profesionales y humanas al lado del artista lanzaroteño. ¿Notan ustedes cuando los aplausos suenan de una forma distinta porque entrañan afecto y reconocimiento? Así sonaron en la antigua sala 'Andrómeda', concebida también por él, remodelada para albergar un casino que significó un fiasco, pero que todos recordamos con la luminosidad acentuada por sus miles de espejos, la cúpula abierta para contemplar el cielo portuense y los acuarios que acreditaban que estábamos en la única sala de fiestas submarina del mundo.
Licencia para la nostalgia. El cuarenta cumpleaños del complejo turístico 'Costa Martiánez, popular Lago del mismo nombre -y en alguna jerga turístico-peninsular, en plural, 'Los Lagos'- arrancó con un “NO-DO” y todo -en realidad, la única fuente que sirve como documento audiovisual- como para que nada faltase. La firma concesionaria de parte de los servicios del complejo, Ocio Costa Martiánez, promotora de los actos conmemorativos -a los que, al final, ha terminado sumándose el Ayuntamiento, pese a la discordia- empezó a palpar la buena respuesta que tendrá la iniciativa, en la que ha sido incluido un curso universitario que, sin duda, la revaloriza: lo dirigirá el catedrático de La Laguna, Francisco Galante Gómez, profesor de la Universidad y director de la cátedra cultural “César Manrique”, de la citada institución. “El Lago: una obra ejemplar en su cuarenta aniversario”, es el título del curso orientado a profundizar en un mejor conocimiento de la dimensión de la obra manriqueña. A ella también se refirieron los dirigentes de la concesionaria, Ruymán Hernández Rodríguez y Claudio Martín Sosa. Sandra Rodríguez González, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de la localidad, soltó con sobriedad una de las perlas de la tarde: el Lago, siempre de titularidad pública; y nunca gestionado por manos privadas. Algunos propugnamos esa idea hace años, cuando sonaban los tambores en sentido contrario.
Bueno: lo importante era el testimonio de Amigó y Olcina, apellidos que los escolares memorizamos, posiblemente por tan repetidos en la elemental cartelería de la época y porque cada vez que Manrique aparecía en los periódicos siempre se le veía flanqueado por los ingenieros. Un testimonio que explicó el origen de su relación con el artista y con las sucesivas administraciones locales, encabezadas por Felipe Machado del Hoyo, Felipe Machado González de Chaves y Antonio Castro García; y que no olvidó al constructor Luis Díaz de Losada ni al aparejador Elías Fernández del Castillo ni al perito industrial José Antonio Hidalgo. Ni a otros muchos trabajadores que se dejaron la piel hasta hacer suya la obra, en una singular identificación. Sobre la pantalla aparecieron los primeros planos, los básicos. Y aunque sabe Dios dónde fue a parar, la servilleta, siempre la servilleta sobre la que Manrique fraguó el proyecto de la infraestructura que cambió definitivamente el tratamiento del litoral portuense y la oferta turística del municipio.
Una conclusión: el Lago, hoy en día, no hubiera sido posible construirlo. No por los costes, que, por cierto, se ajustaron de forma escrupulosa, sin desvíos -ciento veintinueve millones de pesetas la construcción y el resto, hasta trescientos, para completar la dotación- sino por las dificultades en la tramitación de los proyectos, impactos medioambientales, restricciones, financiación y todo eso. Pero el arte y el empeño pudieron más para terminar materializando una de las más formidables obras de transformación de una zona de litoral que proyectó el nombre del Puerto de la Cruz, Tenerife y Canarias a escala mundial. Y el de César Manrique que, desde entonces, adquirió renombre universal. Todo el mundo le quería tras aquella epopeya casi diaria de respeto a la naturaleza, de armonización y de sostenibilidad cuando el concepto aún era desconocido.
Amigó y Olcina, que también respondieron a preguntas de los asistentes, desgranaron recuerdos y anécdotas, algunas cargadas de emotividad. Las esculturas, el túnel que atraviesa, sus pinturas, los monumentos, los árboles invertidos, el sistema de fuentes de elaboración propia para imaginar un volcán de agua... Fue un tributo a Manrique, de acuerdo, pero también a la obra, al patrimonio y a una de sus señas de identidad. Un tributo condensado en rasgos que destacaron: en el diseño intuitivo, en el sentido vitalista de sus realizaciones, en el factor sorpresa, en la integración en el paisaje, en el respeto a la arquitectura popular y tradicional, en la originalidad de diseños y minuciosidad de los detalles, en la genialidad y la capacidad creativa...
La noche de la inauguración, en la que César estuvo pensando a la vez que remataba los cantos rodados o decidía la vegetación de las orillas, era un chiquillo descontrolado en su contento”, dijo Amigó. Olcina rememoró cuando subió a la azotea del hotel “Tenerife Playa” para verificar y enmendar las pruebas de la iluminación. Cantó y bailó Josephine Baker, la sirena de los trópicos, para los centenares de invitados, puede que fuera la primera vez de un ballet acuático en la isla, los fuegos artificiales encendieron y sobresalieron aquella noche, distinguida, por supuesto, entre las muchas que han acogido espectáculos y presentaciones de todo tipo en un recinto que es Bien de Interés Cultural (BIC). Hubo también, por cierto, días después, una inauguración popular, con puertas abiertas.
Una página brillante en la historia de la ciudad. Historia que esta iniciativa de Ocio Costa Martiánez ha realzado. Seguro que para despertar sensibilidad y conciencia en un pueblo poco, muy poco dado, a ponderar su patrimonio.
El ciclo de actos conmemorativos, pues, no pudo comenzar mejor. Los mentores se sentirán estimulados, seguro. Suerte.

viernes, 21 de julio de 2017

ESTRATEGIA EUROPEA

El turismo se mueve y es lo bueno al margen del incesante torrente estadístico tan favorable, de récord en récord. Porque hay que cultivar el medio, no solo porque pueda sobrevenir alguna coyuntura desfavorable sino porque mantener todos esos indicadores de crecimiento y expansión exige pensamiento y dedicación.
Así hay que interpretar la última gran movida: el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean Claude Juncker, dispone ya de una comunicación suscrita por cuarenta eurodiputados, más de setenta miembros del Comité Europeo de las Regiones (CdR) y representantes de la industria turística, en la que solicitan “una estrategia integral y plurianual” de apoyo al sector turístico. La petición está fundamentada en la necesidad de contar con políticas de ámbito europeo pues entienden los firmantes que las problemáticas del sector en el marco de la Unión Europea (UE) no pueden ser estudiadas y resueltas en cada país. El turismo es la tercera mayor industria entre los Veintisiete, genera el 10 % del Producto Interior Bruto (PIB) comunitario y proporciona empleo al 15 % de la población de la región. Los datos, pues, son reveladores.
El CdR basa su reivindicación en que siendo Europa el destino turístico líder en el mundo, sus planteamientos con respecto al crecimiento económico o la generación de empleo requieren de la solidez indispensable para afrontar políticas conjuntas, orientadas, además, hacia la sostenibilidad. El documento dirigido a Juncker -rubricado también por el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo- advierte de “los desafíos masivos para el turismo, como la creciente brecha de inversión, los trámites burocráticos para las pequeñas y medianas empresas, la necesidad de alinear el sector con los objetivos de ahorro energético y prevención del cambio climático, así como la digitalización”. Es decir, cuestiones que forman parte de la gestión cotidiana y requieren de respuestas comunes para robustecer el propio sector.
No se olvidan de otros problemas como la falta de formación entre los empleados y aspirantes a acceder a puestos de trabajo (especialmente en ciertos niveles), las consecuencias del terrorismo y la competencia de los destinos localizados en otros continentes. En opinión de los firmantes, esas problemáticas no se pueden abordar desde el ámbito nacional de los países miembro.
Si convenimos en que el turismo “con frecuencia regenera áreas arruinadas y regiones menos desarrolladas, en particular las rurales”, y que, de alguna forma, contribuye a crear “un sentimiento de orgullo en la ciudadanía europea” pues favorece el entendimiento mutuo dentro de la UE, estaremos de acuerdo en que esa estrategia para el desarrollo del sector turístico es muy necesaria y conveniente. El caso es que no se tarde demasiado en ser elaborada ni en llevarla a la práctica. Ahora que los vientos soplan favorables, hay condiciones propicias para que el análisis de la realidad y de las perspectivas de futuro se haga con pragmatismo y con ganas de alcanzar esos objetivos.


jueves, 20 de julio de 2017

CALIDAD DE CONTENIDOS ANTES QUE VIRALIDAD

La directora del periódico inglés The Guardian, Katharine Viner, ha querido reivindicar el papel de los medios de comunicación que valoran la calidad antes que la viralidad de sus contenidos que calificó de 'vitales' en un contexto en el que “es muy sencilla la propagación de rumores y noticias falsas”.

El testimonio de Viner, expresado en ocasión de la entrega de la decimoquinta edición del premio de periodismo Diario Madrid, se une a la ya larga serie que sirve de soporte autocrítico en unos momentos delicados para la profesión, no solo por las dificultades de acceso al mercado laboral con unos mínimos de estabilidad sino por la incredulidad o la pérdida de confianza en un escenario muy controvertido en el que casi todo se cuestiona y que despierta tantas dudas que no son de extrañar apreciaciones de desconfianza que terminan primando. Seguramente porque la propagación de rumores y noticias falsas, para servir intereses de todo tipo, es un elemento generador de opiniones a la carta que terminan sustituyendo a los hechos, simplemente porque estos no existen, mejor dicho, son falsos o no se corresponden con la realidad.

Así es muy difícil informar, hacerlo con rigor, generar la confianza necesaria para emitirla con credibilidad. Algunos destacados periodistas coinciden en señalar la abundancia de información, impulsada por la extensión de Internet, como factor determinante del escenario aludido. La propia Katharine Viner ha definido: una batalla caótica. En ese sentido, se advierte nuevamente de los riesgos de las plataformas digitales y redes sociales cuya malvada utilización propicia noticias falsas o tratamienros informativos desajustados y distorsionadores de la realidad. De esa manera, la función de interés público de los medios degenera por completo.

El premio otorgado a The Guardian se basó en “su compromiso con la verdad en la era de la posverdad”. El jurado valoró la trayectoria de su directora como ejemplo de “vigorosa y potente aportación argumental a favor de la verificación de las fuentes informativas como nutrientes del periodismo”. Katharine Viner quiso hacer honor a tal circunstancia y abogó por la necesidad de “dejar las cosas claras a los lectores”, de modo que sea una obligación explicar las razones y decisiones que el medio defienda y adopte. Y es que, como ella misma señala, “el periodismo de calidad y la confianza es importante”. Por eso, lanza sin reservas una vieja máxima que debería hacer reflexionar a cuantos tienen vínculos en los distintos ámbitos mediáticos, ya sean empresarios o profesionales: “El periodismo no está para estar al lado de los poderosos sino para estar del lado del pueblo y enfrentarse a los poderosos”.

Puede que suene demasiado utópico pero maldita la hora en que se pierda el romanticismo para seguir defendiendo la libertad de expresión, la verdad, el pluralismo, la vocación, la información rigurosa, el oficio, el producto periodístico de calidad y la profesionalidad bien acreditada y valorada. Todo sea por verdadero amor al periodismo y sus valores.

miércoles, 19 de julio de 2017

NO LE DEN PENA, SEÑOR SOLER

Lo que de verdad da pena, señor Soler, es en lo que han convertido ustedes Catalunya, a donde la quieren conducir, cómo barruntan gobernarla... La admirada Catalunya, la vanguardista, la emprendedora, la luchadora por las libertades, la europeísta, la avanzada en el desempeño cultural y artístico, la tolerante y la transgresora, la del seny, la capaz de hacer unos memorables Juegos Olímpicos, la tierra que acogió a tantos necesitados de trabajo, la que superó trances históricos adversos... en qué la han transformado.

Es lastimoso, de verdad, señor Soler, que unos nobles ideales que pudieran sustentar el deseo de autodeterminación de un pueblo, hayan generado tanta antipatía y tanto rechazo. Por unos modos equivocados, por unos planteamientos maximalistas, por un victimismo inapropiado, por acercarse al totalitarismo, por no haber sabido dar una respuesta a la corrupción política que avergüenza a tanta gente de bien, por el sectarismo y la exclusión de la que vienen haciendo gala, por el menosprecio a la sensatez, por la fractura abierta en la sociedad catalana, por amenazar a policías y funcionarios, por purgar a disidentes en cargos de responsabilidad pública, por el oscurantismo que se revela como último recurso de lo que ya es una opera bufa... Son tantas cosas que sustancian la decepción...

El nuevo director de los Mossos d'Esquadra (policía autonómica), Pere Soler i Campins, ya alardeaba de catalanismo y antiespañolismo hace unos meses cuando proclamó (es un decir) en su cuenta de Twitter, que “espero que nos vayamos ya porque me dais pena todos los españoles”. No hace falta presumir de españolismo, aquí y ahora, para rebatir a Soler y manifestar que así ni se ganan adeptos ni se siembran las semillas de una convivencia como nacionalidad o como Estado soberano. Porque lo que dan pena son afirmaciones como esa que nada tienen que ver con las características de la Catalunya que hemos conocido durante buena parte de nuestra existencia. Ni el más mínimo favor a la rica historia de la comunidad catalana, trufada muchas veces de incomprensiones y atrapada en un debate sociológico reducido ahora al simplismo superior de ser o no ser independientes.

Claro que ha habido declaraciones y posicionamientos más graves que este del señor Soler que habrá querido presumir de compromiso ideológico cuando, en realidad, al ser designado para un cometido público tan delicado como es gestionar la policía autonómica, debería estar haciendo gala de mayor ecuanimidad que es (un suponer) el núcleo de la profesionalidad que se aguarda de un cuerpo de seguridad.

Pero no, señor Soler, lo que da pena es haber contrastado el propósito que reserva a los Mossos: una policía entregada al régimen que seguramente querrán implantar. No le den pena los españoles que asisten, pacientes, tolerantes e indignados, a una carrera alocada hacia ninguna parte. No le den pena quienes aún creen que con política, diálogo, Constitución y Estatuto, es posible una solución.

¿Sabe lo que es penoso? El fundamentalismo y la pérdida de raciocinio. Usted acaba de acreditarlo.

martes, 18 de julio de 2017

LOS REALEJOS ENCABEZA LA TRANSPARENCIA

Con una puntuación de 6,84, el Ayuntamiento de Los Realejos aparece el primero entre las instituciones locales tinerfeñas y el tercero entre las canarias de más de veinte mil habitantes según el informe presentado recientemente en el Parlamento de Canarias por el comisionado de Transparencia y Acceso a la Información Pública. El ayuntamiento realejero, en efecto, figura en el grupo de cabeza de veinte instituciones entre las noventa y seis analizadas que cumplen con los requisitos exigidos en la Ley de Transparencia. Con esa puntuación, solo se ve superado por los municipios de Las Palmas de Gran Canarias y Arrecife y está por delante de otros como San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y los siete cabildo insulares.

La puntuación señalada se basa en un índice de transparencia que valora el cumplimiento por parte de las instituciones en base a un total de doscientas obligaciones del articulado de la citada Ley, Se desglosa tanto el grado de publicidad activa de cada institución así como la accesibilidad a la información que éstas ofrecen y trasladan a los ciudadanos.

Es natural que tanto el alcalde, Manuel Domínguez (PP), como la concejala de Nuevas Tecnologías, Laura Lima, expresen su satisfacción por estos resultados, a sabiendas de que el esfuerzo debe perdurar con tal de repetirlos o mejorarlos. Desde la entrada en vigor de la Ley Canaria de Transparencia -también conocida como Ley Spínola, consejero del Gobierno de Canarias en aquel momento- el ayuntamiento realejero dispone de su propio portal de transparencia, disponible en el sitio web municipal.

Se sabía que no iba a resultar sencillo cumplir con las exigencias legales y poner en marcha los recursos digitales para que la ciudadanía contrastase que lo de la transparencia no es un concepto cualquiera. Al contrario, se convierte en un elemento esencial para cualificar la democracia y hasta para prevenir la corrupción de la que muy pocos se libran. Los ciudadanos tienen derecho a saber en qué se invierten sus contribuciones o cómo se administran los recursos presupuestados o cómo se han priorizado los gastos públicos contabilizados.

La transparencia es mucho más: es una manera de distinguir el funcionamiento de los responsables gubernamentales de cualquier entidad. La vida local precisa de soportes que hagan ver y utilizar la accesibilidad para contrastar el por qué de muchas decisiones y los fundamentos que justifiquen su traducción práctica. Al cabo de varios mandatos municipales y en plena era de los incesantes avances tecnológicos, es inconcebible que aún haya oscurantismos en la gestión de una administración pública o negativas a facilitar información sobre cualquier materia que se maneja casi cotidianamente. La transparencia, aceptémoslo, es ya consustancial al funcionamiento de lo público y a la gobernanza de las instituciones y organismos.

El municipio de Los Realejos, en su categoría, ha obtenido un aprobado notable en su desempeño de transparencia. Sus responsables han cumplido con su deber, desde luego, pero como todavía se advierten disfunciones e incumplimientos en el ámbito municipalista, es consecuente destacar este logro que, insisimos, no debe agotarse ahí sino servir de estímulo para perfeccionar las prestaciones, tanto del portal de transparencia como de la administración de los recursos públicos.

lunes, 17 de julio de 2017

REGISTROS TURÍSTICOS POSITIVOS

Según la agencia de estadística comunitaria, Eurostat, España encabeza la clasificación de los principales destinos turísticos de la Unión Europea (UE) en 2015. Entre las diez primeras regiones más visitadas, aparece Canarias en primera posición, por delante de Catalunya, Baleares y Andalucía. La misma fuente indica que Canarias sigue siendo la principal región turística de la Unión, con noventa y cuatro millones de pernoctaciones en el citado año. España, junto a Francia e Italia, acaparan los destinos turísticos más frecuentados, con seis sitios que se corresponden con las comunidades citadas más las de Valencia y Madrid.
Poco o nada que añadir a otros registros que confirman la pujanza del sector servicios y su peso en el conjunto de la economía productiva. Desde ese año, además, salvo altibajos casi imperceptibles, las tendencias se han confirmado, los crecimientos fluyen, los empresarios acentúan su contento, muchos trabajadores han accedido al mercado laboral -seguro que no en la proporción que debe corresponderse con esas cifras- y el Gobierno, los gobiernos, a presumir de la bonanza.
Eurostat advierte que "en la Unión Europea el turismo es un asunto interno" pues en torno al 90 % de las pernoctaciones en el bloque comunitario corresponden a ciudadanos residentes en los Estados miembros. "Esto significa que los turistas de países de fuera de la UE solo representan el 10% del total", precisa la agencia. El dato es sobresaliente para interpretar tanto las preferencias como la evolución de los mercados turísticos. En lo que respecta a las noches turísticas de los residentes en la UE, el 85 % de ellas se registra en el interior de la misma y solo un 15 % en países no comunitarios.
Otros datos, extraídos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ponen de relieve el auge del sector turístico en nuestro país son los referidos al volumen de negocios de las agencias de viajes y operadores turísticos que subió un 3 % en mayo del presente año con respecto al mismo mes de 2016. La media de los cinco primeros meses del año aumentó en un 4 %. Todo da a entender que los índices positivos son consecuencia del excelente comportamiento estacional en otorño e invierno, después de una preocupante caída en julio de ese año, cuando las agencias españolas “sufrieron” el éxito de los destinos nacionales, tras la cosecha de acaparamiento que sembraron los turoperadores internacionales. Será interesante contrastar ahora esos datos con los rendimientos del presente verano cuya “excepcionalidad” positiva ya ha sido anticipada por los grandes empresarios del país.
No dejan de ser curiosos los indicadores sobre el volumen de negocio de las agencias de viajes, de las que se llegó a anticipar su práctica desaparición después de casi dos lustros de crisis. Pero desde hace más de dos años, las cifras son positivas y siguen creciendo para confirmar la recuperación de este subsector que siempre fue un soporte importante importante del medio turístico, que formó y dio empleo a muchas gente, además de convertirse en la alternativa para muchos autónomos cuando la crisis golpeó duramente. Estos positivos índices del INE sobre la cifra de negocio del sector de las agencias de viajes y turoperadores, van en la misma línea que otras cifras que, a falta de estadísticas propias del sector (sus asociaciones no las elaboran), también apuntan crecimientos. En mayo pasado, por ejemplo, las cuatro mil doscientas veintitrés agencias españolas con licencia de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) realizaron 1,7 millones de transacciones (incluyendo todo tipo de operaciones). La producción fue en ese período de 444 millones de euros, un 0,5% más. Debe tenerse en cuenta que el dato del aumento de transacciones (la gran mayoría correspondiente a reservas emitidas) es el más relevante para la rentabilidad de las agencias, por encima de la producción, dado que desde la desaparición de las comisiones porcentuales sobre la tarifa, el margen les llega a través de la tasa o cuota que cobran al cliente por cada emisión.
En definitiva, estos datos, reflejo de la evolución y de las tendencias, confirman que, coyunturas al margen, el sector servicios en España conoce el mejor y más rentable momento de su historia.

sábado, 15 de julio de 2017

VERANO PREVISIBLEMENTE EXCEPCIONAL

La patronal hotelera espera otro verano excepcional. La estabilidad de la demanda extranjera y la recuperación del mercado nacional son factores determinantes para que EXCELTUR, una asociación sin ánimo de lucro que engloba a las veintitrés empresas más relevantes de toda la cadena de valor turística y de varios subsectores (desde el transporte al sanitario), haya hecho, por medio de su vicepresidente ejecutivo, José Luis Zoreda, un anuncio meridianamente optimista.
Y es que el balance del segundo trimestre del año se cerró con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) turístico del 4,6% respecto a los tres meses precedentes. Ese resultado permite calcular a EXCELTUR un incremento de seis décimas en la subida prevista para final de año, un 4,1 % frente al 3,5 % publicitado en abril pasado. Aumentó en el segundo trimestre la afluencia de visitantes pero se registró una caída de la estancia media. El gasto turístico se elevó muy poco, apenas un 0,3 %, pero significó un cambio de tendencia. El selecto empresariado sigue sacando pecho con la creación de empleo: casi noventa y seis mil nuevos puestos en dicho período.
Zoreda explicó la caída de la estancia media en los denominados “establecimientos reglados”: el alquiler vacacionalno regulado se disparó nada menos que un 37 %. Eso justifica que mientras las llegadas de viajeros extranjeros se incrementaron un 12 %, las pernoctaciones en hoteles lo hicieron solo en un 9 %.
Así las cosas, EXCELTUR tiene claro que, ante un verano de apoteosis, “hay que gestionar la congestión y su relación con la capacidad de acogida de los recursos y los residente”, entre otras cosas para ir paliando la contestación social que ya se manifiesta en algunos destinos importantes. Ya el año pasado, se cuestionó en Islas Baleares la capacidad de carga o presión que pueden soportar. Y el Ayuntamiento de Palma aprobó, esta misma semana, una moratoria de un año para licencias de construcción de alojamientos de uso turístico en el centro histórico y otras tres zonas de la ciudad.
Canarias, por delante de Galicia, Cantabria, Navarra y Comunidad Valenciana, encabeza la serie de destinos beneficiados durante el segundo trimestre que se analiza. Y es que los españoles, “con una mayor alegría en el gasto”, impulsaron el mercado nacional tras la desaceleración advertida en el ciclo enero-marzo. Es verdad -siempre según EXCELTUR- que los viajes al extranjero se incrementaron un 17 %, pero dentro del país optaron en su mayoría por modalidades de alojamiento más económicas.
Los empresarios encuestados por la organización expresan su satisfacción: más del 66 % reconoce haber incrementado sus ventas, en tanto que casi un 60 % mejoró sus resultados. Para el verano, pronostican sin reservas un aumento de ventas con respecto al año anterior, de modo que un 63 % de empresarios anticipa una mejora interanual de resultados. De la consulta se desprende que un 46,7 % confía en aumentar la plantilla laboral.
Finalmente, por sectores de actividad, los hoteles urbanos registraron el mejor comportamiento, gracias al reflotamiento del turismo de negocios. Para que los beneficios del negocio sean completos, también las agencias de viajes experimentaron un avance positivo como consecuencia de la mejora del mercado interno. Sin embargo, el transporte no consiguió traducir en buenos resultados el alza en la cifra de viajeros o usuarios de coches de alquiler.
Pues eso, que el turismo, el sector servicios sigue tirando. Las coyunturas favorecen. Siempre hay algún pero casi todos se apuntan a lo positivo. Al verano excepcional que augura el empresariado.

viernes, 14 de julio de 2017

PLANES MUNICIPALISTAS

Cruzado el ecuador del mandato, los municipalistas saben que empieza la contrarreloj. Lo saben bien, hasta el punto de que alguno ya ha apresurado la candidatura a la reelección. O sea, dos años de campaña. Entretanto, culminación de obras, encargos de proyectos, agilización de expedientes y otros trámites que sirvan para materializar o desbloquear actuaciones e iniciativas. Hay ediles, los veteranos, con ritmo y experiencia para avanzar. Para otros, los repechos se harán interminables y habrán de derrochar dosis de imaginación con tal de justificar aquello que, por distintas razones, no podrán culminar. Quienes queden rezagados tendrán que esforzarse. Que se preparen técnicos, funcionarios y personal laboral: esta carrera también tiene mucho que ver con ellos y saben que van a ser exigidos. En fin, que todos tengan suerte.
    El caso es que la Federación Canaria de Municipios (FECAM) ha dejado para esta segunda mitad del mandato unos planes sectoriales que, presentados al presidente del Gobierno de Canarias, pudieran servir, teóricamente, para impulsar sus propósitos. A ver qué dice el ejecutivo, que anda a saltos, como saben, entre el monocolor minoritario y una nueva alianza que lo sustente. Si la primera duda estriba en lo apropiado del momento en que han sido dados a conocer, la siguiente consiste en la incertidumbre que se genera con la misma estabilidad y capacidad de acción del Gobierno. Sumadas vacaciones, carnavaleos y festejos a los planes y compromisos propios, la fijación de prioridades, por un lado; y la asignación de recursos suficientes, por otro, es evidente que el tiempo va escaseando. La lucha contra el crono está abierta. Es evidente que hay que apretar los dientes.
    La FECAM se basa en datos actualizados de población y desempleo y pretende que los objetivos se concreten en propuestas para los presupuestos de años sucesivos. En su declaración de intenciones, el organismo municipalista estima que los planes propiciarían el impulso social y económico que necesita el archipiélago. Desde un plan integral para la financiación de obras públicas a una sustancial mejora en el ámbito de las infraestructuras de tecnologías de la información, las propuestas de la FECAM abarcan otras coordenadas de las competencias de los ayuntamientos y persiguen promover la inserción sociolaboral de los ciudadanos y una oferta de servicios públicos de calidad. ¿Habrá tiempo para todo eso? Esa es la gran duda. Pero la contrarreloj ya está en marcha. 

jueves, 13 de julio de 2017

UN CORONEL TRISTEMENTE CÉLEBRE



En medio del ya crónico desbarajuste venezolano, ¿qué importancia puede tener que el Ministerio Público (Fiscalía) haya imputado al coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Bladimir Lugo Armas, como incurso en la presunta violación de derechos humanos cometida recientemente en la Asamblea Nacional Legislativa? Hombre, aparentemente ninguna, o escasa, sobre todo teniendo la gravedad de otros hechos en plena crisis política, institucional, social y económica que no se sabe dónde y cómo desembocarán. O si este otro dato, una inflación acumulada en el país en lo que va de año que ya alcanza el 176 %, no fuera lo suficientemente delicado como para hacernos una remota idea de lo que significará reequilibrar esa economía productiva o recuperarla para proporcionar una mínima estabilidad y trazar los horizontes de futuro, también muy incierto, sobra decirlo.
Pero es que ese coronel Lugo, responsable de la seguridad del Parlamento venezolano, ha protagonizado algunos hechos visibles en medios de comunicación y redes, uno de los cuales es el manifiesto ejemplo de lo que no debe hacerse por parte de un militar de alto rango. Resulta que va y se dirige al mismísimo presidente del Congreso –se deduce que, protocolariamente, es el número dos del país-, en una estancia del palacio legislativo y no solo rehúye las preguntas que este le formulaba a propósito del maltrato que habían recibido algunas señorías –entre ellas, varias mujeres- sino que se permite a voz en grito ufanarse de su mando en plaza (“¡soy el jefe de la unidad aquí”!) y hacer gestos ostensibles de que se retirase, zarandearle ligeramente y hasta empujarle por la espalda hacia la puerta de la estancia. Totalmente fuera de lugar. Inadmisible. Por mucho coronel que sea. Ese milico, en fin, es un cobarde. Por tal acción: eso no se le hace a ningún ciudadano y mucho menos a todo un presidente del Congreso.
Por tal acción, no se puede descalificar, desde luego, a todo un Ejército pero sí nos da una idea de cómo un hecho ¿aislado? plasma la actual situación interna de las Fuerzas Armadas venezolana. Y, sobre todo, su proyección al exterior. Lo peor es que después de tan “ejemplar” comportamiento, el coronel Lugo fue condecorado días después ni más ni menos que por el propio presidente de la República. De chiste, si no fuera de lo que se trata.
El caso es que, probablemente no contento con la “hazaña” –no hay más remedio que entrecomillar estos términos- el tristemente célebre coronel Lugo tuvo un papel cuando menos confuso en la invasión de la sede de la Asamblea por parte de un colectivo de ciudadanos que transgredieron las medidas de seguridad, agredieron a varios diputados, intimidaron a personal de la institución y ocuparon sus dependencia durante casi seis horas. ¿Dónde estaba, qué hacía el coronel Lugo mientras tanto? ¿Le condecorarán también por esa incierta función?
El Ministerio Público, de momento, le cita y le imputa cargos por presunta violación de derechos humanos. Hoy mismo tendrá que hacer su primera declaración. Quizás sea vitoreado como héroe antes de acceder a la fiscalía. Seguro que no entrará escondido en el maletero de un coche. Sus agresiones físicas y verbales serán analizadas a la espera de determinar las responsabilidades a que hubiere lugar.
Pero, claro, esos hechos no pueden quedar minimizados. Aunque la vida de las personas, en el curso de las protestas, sea lo más importante. Y aunque las dificultades de abastecimiento se vayan tornando insostenibles. Una inflación del 176 % en el curso del año no es moco de pavo. Sobre todo, cuando los pensionistas –al menos los que ya se han ido del país- ni siquiera reciben su paga, la recompensa proporcional de toda una vida de trabajo y cotizaciones.
Pero un coronel empujando y avasallando ante las cámaras a un dignatario, o no actuando como debiera ante la invasión de unos bárbaros, no es de recibo, no. Por fortuna –confiemos- ya tiene quien le impute.

miércoles, 12 de julio de 2017

DOS ENTRAÑABLES QUE DICEN ADIÓS

Otros dos amigos que dicen adiós. Cuando la vida se apaga, siempre hay un dolor humano y sentimental que solo el tiempo -y a veces, ni eso- es capaz de cicatrizar. Personas apreciadas que supieron ganarse el afecto de sus semejantes. Su amistad, en sí misma, es un recuerdo gratificante que hoy, cuando ya no están entre nosotros, ponderamos.
Es el caso de Ángel Delgado Martín (Los Realejos, 1940), quien fuera gobernador civil de la provincia de Santa Crruz de Tenerife desde abril de 1991 hasta 1996, cuando cesó tras la victoria electoral del Partido Popular. Licenciado en Derecho y graduado social por la Universidad de La Laguna, era funcionario del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Fue delegado de Trabajo en Santa Cruz de Tenerife y Gerona y ejerció también como inspector general de servicios en el Instituto Nacional de Empleo (INEM). Otro de sus destinos: director ejecutivo de la Organización de Trabajos Portuarios (OTP), cargo que simultaneó con su puesto de secretario de la Comisión Interministerial para el Desarrollo y las Reformas Portuarias.
Ángel fue un socialista metódico. La seriedad fue la característica de sus cometidos, aunque no faltaron dosis de humor y socarronería cuando terminada la jornada o la reunión, compartía con compañeros y amigos ese rato de asueto y convivencia que tanto echan de menos los políticos actuales. Delgado fue un tecnócrata que dejó una buena estela tras su paso por los departamentos en Madrid, como pudimos comprobar personalmente. Sabedor de que los gobernadores de su tiempo debían ocuparse fundamentalmente de la seguridad, quiso en todo momento hacer una labor eficaz, sin que se notara. Austero y equilibrado a la hora de facilitar informaciones, respetó al máximo la relación con directores de medios y periodistas. Después de su paso por el Gobierno Civil -entonces aún no era Subdelegación del Gobierno- pudo seguir carrera política pero prefirió ejercer de nuevo la profesión de jurista. Huyó de honores y prebendas. Fue consecuente con su personalidad.
Otra pérdida que causó profunda consternación fue la de Jesús Yanes Fuentes un portuense que tenía 63 años, emprendedor en el sector del ocio, de los primeros en llevar a cabo la fórmula de dotar a bares y cafeterías de música en vivo y pequeños conciertos. El “Bar Suso”, en el desaparecido hotel Martina del Puerto de la Cruz, se convirtió en un clásico en ese género. Hijo del inolvidable empresario portuense Manuel Yanes Barreto, logró superar las secuelas de un aparatoso accidente de tráfico. Y es que tenía alma de hacer cosas distintas: deportivamente, fue un excelente jugador de tenis de mesa (en sus años mozos, ping-pong), con un saque muy personal que le permitía ganar partidos a 21 con mucha facilidad. Y además de esta práctica, fue un estupendo billarista, especialmente en la modalidad de carambolas. Algunos golpes suyos parecían auténticas filigranas.
Yanes vivió a tope sus aventuras empresariales y sus diversiones. Vestía a la moda, disfrutaba con la primera música 'tecno' y repartía entre sus amistades toda esa ingenua bondad que es posible haya sido traicionada en más de una ocasión. Pero se ganó a pulso ser correspondido y si en ocasiones fue incomprendido, siempre nos quedará la impresión de un hombre modesto y bondadoso. Un enemigo del encono y de la discordia.
Como Ángel Delgado, Yanes ya no está entre nosotros. Les echamos de menos, como ocurre cada vez que los entrañables, los que huyeron de oropeles y ambiciones, dicen el adiós definitivo.

martes, 11 de julio de 2017

EL VALOR DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El filósofo español Emilio Lledó, próximo a los noventa años, premios Nacional de las Letras y Princesa de Asturias de Humanidades, ha soltado otra de esas manifestaciones que ponen de relieve cómo con algunas ideas básicas hay que estar siempre atentos: la libertad de expresión, por ejemplo.
En una época en la que todo vale, en la que se imponen la difamación, las falacias y el estilo procaz y tabernario, en medios de comunicación y en redes de ciudadanía, invocando un derecho fundamental ya consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las constituciones de muchos países democráticos, entre ellas la española, Lledó ha venido a decir que la libertad de expresión “no vale para nada si solo sirve para decir imbecilidades”. Y miren que se dicen unas cuantas, diariamente. Y si solo fueran imbecilidades...
No es que el filósofo, nos parece, quiera anticipar alguna suerte de límite sino advertir de la inutilidad del principio y hasta de su degeneración a medida que se avance en la manifestación de los pensamientos sin orden ni concierto, sin unos mínimos reparos y lo que es peor, sin temor al ridículo y a la incursión en ámbitos presumiblemente delictivos. Hay tanta permisividad, tanta procacidad, tanta indulgencia y tanta impunidad mediática que este concepto básico de nuestra convivencia va desvirtuándose sin que los aprovechados de turno reparen en lo que costó conseguirlo y consagrarlo mientras lo exprimen sin pudor, hasta el punto de recurrir al victimismo cuando alguien intenta -incluso en legítima defensa propia- frenar los excesos.
Lledó, que no es de los pesimistas precisamente, duda entonces del valor -o de los valores- de la libertad de expresión, cuando la retahíla de imbecilidades se desgrana cotidianamente sin que se advierta propósito de la enmienda. Buenos tiempos para los insultos, las descalificaciones, los absurdos y los despropósitos...; malos para el rigor, mejor dicho, para la sensatez. Simplemente para eso, para la cordura.
Lo advierte, como una enseñanza más, el propio filósofo: “La verdadera libertad de expresión -dice- es la que procede de la libertad de pensamiento. Lo que hay que hacer es mentes libres”. Y eso es lo que habría que tener en cuenta para madurar en democracia y en convivencia social. De ahí que haya que poner mucha atención y toda la mejor voluntad posible, con un acusado sentido pragmático, en ese intento promovido por la profesión periodística de incluir el estudio de la función de los medios de comunicación en el futuro Pacto por la Educación y, por tanto, en planes educativos. Ya lo hemos explicado en otra ocasión: se trata de formar a los escolares -a partir de la etapa de Enseñanza Secundaria- de modo que éstos enriquezcan sus conocimientos y se conviertan en ciudadanos más críticos, con los mismos medios y con la realidad en la que se han de desenvolver.
Quizás así nos acerquemos a las mentes libres, fruto de las cuales -un vaticinio- habrá otra claridad, otro comportamiento, otras pautas de conducta. Mentes libres para decir menos imbecilidades y hablar con propiedad, para hacer de la libertad de expresión un principio apreciado y cultivable y no convertirlo en un refugio recurrente, marrullerro y atrabiliario.

lunes, 10 de julio de 2017

LA REMUNICIPALIZACIÓN VA

Va cobrando fuerza el término . El vocablo es algo feo, cuando menos raro, pero se va abriendo paso a medida que en el ámbito municipalista se van registrando cambios en orden a la gestión de los servicios que un ayuntamiento ha de prestar.
El concepto, también conocido como reinternalización, se explica como aquella actuación de un ayuntamiento basada en la recuperación de la gestión directa de servicios públicos que se están prestando de forma indirecta. Algún autor sostiene que el término debe ser delimitado con claridad pues a menudo se utiliza con escaso rigor jurídico, lo que supone (según el profesor zaragozano Cándido Marquesán Millán) pasar por alto algunos aspectos que tienen una gran trascendencia práctica. La primera precisión, pues, es esa: para remunicipalizar o reinternalizar, debe existir un servicio que tiene el carácter de público y es prestado por un ayuntamiento aunque sea de forma indirecta.
El asunto abunda en el debate, ya clásico, a propósito de si es más eficiente y hasta más barata la gestión privada de los servicios públicos que la pública o prestada directamente por la administración local. Los ayuntamientos españoles han experimentado algunas modificaciones al respecto desde que las corporaciones democráticas, a finales de los setenta del pasado siglo, emprendieron la ardua tarea de funcionar con más cercanía a los ciudadanos y mejorar sus condiciones de vida. Ha habido de todo, resultados para todos los gustos que, en cualquier caso, habría que analizar a partir de las características de cada municipio y las razones que aconsejan la modalidad de la prestación. Ideológicamente es indiferente: ayuntamientos de gobiernos progresistas o de izquierda asumieron también el modelo privado que fue imponiéndose en la década de los ochenta, fruto del impulso neoliberal. No tardó la dicotomía: mientras la gestión pública se identificaba con burocracia, ineficiencia y vicios de funcionamiento, la privada o indirecta significaba -en la teoría- pasar la responsabilidad a terceros (es decir, casi desentenderse), ganar en agilidad y procurar beneficios para la ciudadanía.
En definitiva, un escenario de pugilato, alimentado por intereses: estigmatizar lo público y alimentar la creencia o la opinión de que la gestión privada es mejor, más eficiente y hasta más barata. Con el tiempo se ha demostrado que no es así y algunos se han caído, no con todo el equipo porque las cuentas de resultados siempre se resisten y buscan cualquier resquicio, sino con pruebas tangibles de que la reducción de costes se hace a cuenta de la precarización de las condiciones laborales de los trabajadores o mermando la calidad de los servicios que se prestan. Ya son numerosos los casos en que los contratos terminan saliendo más caros que la gestión directa.
Entonces, la tendencia ahora es la de remunicipalizar o reinternalizar, aún contrastado el afán de 'lobbys” y grupos de presión económica que se revuelven para no perder posiciones... ni negocio. Pero datos y números son llamativos. Veamos: en París, la remunicipalización del agua ha significado la reducción de un 8 % en el importe de las tarifas. En ciudades de Canadá, Reino Unido y Alemania se constatan también disminuciones en prestaciones del servicio de recogida de basuras, eléctrico o sanitario. En Munich (Alemania), las autoridades municipales se están planteando la creación de un servicio público de energías al cien por cien renovables para el año 2025. Y en España, la experiencia del consistorio de León, con votos de PP y PSOE, la titularidad municipal del servicio de limpieza viaria y recogida de basuras, debe ser tenida en cuenta: ahorro de ocho millones de euros y subrogación de más de doscientos puestos de trabajo.
En conclusión, siendo respetables las modalidades -por sus rentabilidades las conoceréis-, se trata de estudiar a fondo la viabilidad de la gestión directa de ciertos servicios públicos que, según se va saliendo de la crisis, favorezca el interés general y ponga blanco sobre negro ventajas y rendimientos. No está por demás, con las experiencias acumuladas y con un elemental sentido progresista, volver a poner en valor lo público, democratizado y transparentado con todas sus consecuencias.
La remunicipalización va.


sábado, 8 de julio de 2017

POLÉMICAS TERRENALES

Anda una parte de la ciudadanía portuense bastante desconcertada por mor de una polémica centrada en diferencias entre cofradías religiosas a cuenta de las actividades de las Fiestas de Julio. Las diferencias, con los debidos respetos, parecen obedecer a nimiedades trufadas de empeños y orgullos, a celos o intolerancias, no a cuestiones de fondo poderosas y trascendentales, capaces de alterar una estructura o una determinación tradicional; por tanto, nada que no parezca susceptible de arreglo a poco que haya voluntad y diálogo. Por consiguiente, ni merece entrar en esas discrepancias, dignas, desde luego, de mejor empeño. Que se entiendan las partes, de verdad, pues en esta vida terrenal todo tiene solución. Y que no hagan de la controversia un espectáculo deprimente de campanario y derivados.

Porque lo peor, desde luego, es la instrumentalización del hecho religioso. Eso sí que es grave. Y llevamos un tiempo preocupante en el que no solo quiere tener razón quien más difame, ofenda e insulte sino que invocar divinidades o santidades con tanta alegría y con tanta superficialidad resulta tan simple y sin costes añadidos, que ello se inscribe en el marco de un comportamiento más propio del surrealismo y del esperpento.

Las creencias religiosas son tan íntimas, tan personales, tan propias que merecen, por sí solas, un respeto. Pero no: hay que alardear, poco menos que presumir, para dar lugar a postureos y expresiones inconvenientes, por muy de buena fe con que se quiera defender algunas posiciones. A ver quién descalifica más, a medir el grosor de los infundios y de la tendenciosidad. Ese es el daño que se causa, el que lastima conciencias y el que merma el fervor, nos parece.

La cristiandad es otra cosa, se cultiva de otra manera. Más tolerancia y respeto, menos egoísmo e insolidaridad. Soluciones de consuno donde hay contraposiciones que las partes hacen insalvables. No se debe -entendemos- hablar ni obrar en nombre de quienes predicaron o enseñaron justamente lo contrario. Esa es la instrumentalización, el desvirtuamiento de significados o simbolismos por una foto, por un logro efímero, por una imposición o por un capricho. Eso viene ocurriendo con fines espurios, en medio de celebraciones, oficios y procesiones, incluso las de intramuros. Malos los afanes de acaparamiento, el principio de sostenella y no enmendalla, el radicalismo, el fanatismo, la incomprensión...

La cúpula eclesiástica no debe ser insensible a estos fenómenos, que pueden ir a más, hasta hacerse incontrolables. Es lo peligroso. Está bien la permisividad pero no captar fieles por la vía facilona y anárquica, pan para hoy y hambre para mañana, nunca mejor empleado. Por eso, sería positivo enseñar al que no sabe, si nos permiten la expresión, esto es, hacer pedagogía, formar, prevenir, distinguir, recomendar y fijar las reglas, hasta dónde se puede llegar para luego hacer valer la auctoritas, que, en estos caso, solo unos pocos cuestionan.

Nadie está pidiendo que cargos públicos renuncien a credos ni a opciones de participación en sus derivados. Lo que se discute es el aprovechamiento, la manipulación, el exhibicionismo, el apego y la invocación para desnaturalizar factores. A estas alturas del Estado aconfesional, esas cosas deberían estar claras pero parece que el panorama es cada vez más complicado.

viernes, 7 de julio de 2017

DEJACIÓN REPROBABLE

Ha pasado prácticamente inadvertido en el vértigo informativo cotidiano la tremenda filípica que soltó el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, a un Parlamento Europeo (PE) prácticamente vacío. Ante el considerado pleno de la institución, espetó: “El Parlamento Europeo es ridículo, muy ridículo”. Cuentan las crónicas que apenas eran treinta los eurodiputados presentes de los setecientos cincuenta y uno que componen la cámara, distribuidos entre veintiocho nacionalidades, cincuenta y cuatro de ellos españoles. Se trataba de repasar y analizar el semestre de presidencia de Malta. Se ve que interesaba muy poco, de ahí la invectiva de Juncker que aludió a un escenario sustancialmente distinto si estuvieran presentes Angela Merkel o Emmanuel Macron. Hasta que llegó el presidente del PE, Antonio Tajani, y mandó a parar, no solo afeando la que parecía ser una sincera confesión del presidente de la Comisión sino recordándole que “el Parlamento Europeo el que debe controlar a la Comisión y no al revés”. Juncker no se arredró, pidió más respeto para las presidencias (también de los países pequeños) y anunció que no volvería a convocatorias como aquella tan poco correspondida.

Discernimientos competenciales, peticiones y propósitos al margen, el caso es que una estampa episódica como la de la Eurocámara, a la que el presidente Juncker puso letra y música, posiblemente para evitar males y desprestigios mayores, debe hacer reflexionar a los representantes que la pueblan. No hace falta cargar tintas demagógicas: se supone que allí van a trabajar, a propiciar soluciones, a transar alternativas y a legislar eficazmente con vocación de mejorar las condiciones de vida de cientos de millones de habitantes de la Unión Europea (UE). Ausentarse de forma tan ostensible es escandoloso. Esa foto de las bancadas vacías es demoledora, tan apta para la crítica facilona de quienes repudian la política y convierten a sus actores poco menos que en unos aprovechados e incumplidores de sus responsabilidades y tan dada a la reprobación -no solo la populista- que lo ocurrido invita a hacer examen de ética política. Da igual que los reglamentos de los respectivos grupos parlamentarios prevean sanciones por ausencia y similares: no basta, no son suficientes para reparar el daño causado.

A menudo, los políticos de toda condición y niveles piden respeto a los ciudadanos, sobre todo cuando muchos de éstos critican abiertamente o sin mucho fundamento sus propias actuaciones. Completamente cierto que a veces se pasan con insultos o denuestos. Pero no acudir al puesto de trabajo, al honrosísimo lugar que significa la expresión de la voluntad popular, es difícilmente perdonable. La política en general no puede permitirse a estas alturas -y menos en Europa- imágenes de instituciones vacías. Una dejación tan masiva como la que nos ocupa es merecedora de reprobación. Juncker no aguantó más y lo soltó. Los europeos ni homogeneizan sus afanes ni se vertebran socialmente con inhibiciones reales como las que brindaron los eurodiputados. A estas alturas, ya deberían saber lo que duele.

jueves, 6 de julio de 2017

SE SIGUEN YENDO LOS BUENOS

Se siguen yendo los buenos.
Hasta parecen escoger el día adecuado para que les despidamos.
En efecto, en una mañana fría y lluviosa, en ese inconfundible medio ambiente lagunero, incluso en julio, dijimos adiós a Carlos González Segura. Atestada la iglesia de la Concepción, con personas que buscaron el cobijo del templo ante las inclemencias, con el obispo Álvarez oficiando, Carlos recibió la penúltima prueba de afecto de quienes sabían de su bonhomía, de quienes correspondieron a su amabilidad, de quienes sabían de su predisposición a buscar soluciones sensatas y dialogadas.
Un funcionario ejemplar, a quien conocimos a bordo de un avión de Binter, hace años, cuando nos disponíamos a asistir a la toma de posesión de José Segura como delegado del Gobierno. Carlos sería designado, horas después, subdelegado del Gobierno en la provincia. Desde entonces, una relación cordial, fluida y respetuosa, circunstancias que no quebraron ni siquiera cuandio cesó en aquel cometido institucional.
Un socialista cabal, discreto, comprometido con quienes de verdad lo necesitaban, que no gustaba de zancadillas ni de componendas y a quien dolían los comportamientos personalistas o de clanes internos que causaban heridas en la organización, sobre todo cuando trascendían en los medios de comunicación.
Gran amigo de Pedro Zerolo, le acompañó en Madrid durante sus últimas horas. Después de su paso por la subdelegación, acreditó su valía de gestor en el Consorcio Insular de Bomberos, desde donde daría el salto a la Dirección General de Recursos Humanos de la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. Su alto sentido de la responsabilidad le hizo en todo momento cumplir con los cometidos que le fueron asignados.
Sobrellevó su enfermedad sin victimismos, la prueba de su discreción y de su entereza.
No hicieron falta alardes en su despedida. Mejor dicho: en medio de aquella mañana desapacible, recibió el último adiós, bañado en silencio y lágrimas, el testimonio de afecto de quien supo ganarlo con su talante y con su trayectoria pública. Los alardes fueron el aire gélido y la fina lluvia que le acompañaron tantas veces, en su juventud, en su ruta hacia la universidad y hacia sus centros de trabajo, en las calles laguneras, con abrigo o con paraguas. Recordando poemas de Machado o de Pedro García Cabrera o de Carlos Pinto Grote. Siendo uno más entre los miles de vecinos que han configurado la singular personalidad de una ciudad que ayer se vestía para hacer honor a un hombre bueno, a un servidor público que fue ejemplo de honestidad y entrega con los suyos y consigo mismo, con las instituciones y las personas a las que se debía.
Se siguen yendo los buenos.
Hasta siempre, Carlos, el buen Carlos González Segura.