martes, 6 de diciembre de 2016

RECONOCIMIENTO A ÁNGEL ACOSTA

La localidad de Tortosa, en Tarragona, debió vivir días pasados las escenas emocionantes que conocimos en el Puerto de la Cruz en 2001 y años posteriores. Inauguraron una plaza y un monumento en honor al artista portuense Ángel Acosta Martín (Puerto de la Cruz, 1922-Tortosa, 2015). Siempre que nos referimos a Jalo -nombre familiar y popular con el que se identificaba al escultor y pintor- brota una doble sensación de respeto y admiración. La hemos expresado en varias ocasiones y ahora, al tener noticia de estos reconocimientos concedidos en Tortosa, la reeditamos.

La ciudad tarraconense acogió en su momento a Acosta y le brindó el ambiente y clima fraternal del que siempre fue un sujeto activo, con su mesura, con su predisposición, con su desempeño. En Tortosa quedaron testimonios del mejor quehacer creativo y también episodios adversos que el artista fue superando con discreción, paciencia y estoicismo.

Los promotores de la iniciativa, por tanto, y las autoridades tortosinas correspondieron a la bondad y a la entrega de Ángel Acosta Martín. Allí estaban el alcalde de la ciudad, Ferrán Bel i Accensi; y el presidente de la asociación de vecinos San Lázaro, Alejandro Gibello. También la nieta del homenajeado, María Acosta Curto, en representación de la familia. El gerente de Turismo del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, Emilio Zamora, asistió en calidad de comisionado por el alcalde, Lope Afonso Hernández, para representar a la ciudad.

Acosta es el autor de la venerada imagen de la Virgen del Carmen que se venera en la parroquia de Nuestra Señora la Peña de Francia. En 2001, tuvimos el honor de conceder el título de Hijo Predilecto de la ciudad, acuerdo que la corporación local aprobó por unanimidad. Cuatro años después, fue reconocido como Hijo Adoptivo de Tortosa. También en 2005, fue inaugurada una plaza que lleva su nombre en la que está ubicado un pequeño monumento, prácticamente al comienzo del antiguo barrio de pescadores (Mequinez-La Ranilla). El busto que ya se contempla en Tortosa, donado por la familia Acosta, es una réplica exacta del que figura en el emplazamiento antedicho.

De esta manera, se perpetúa la memoria de este extraordinario artista portuense que gozó en vida de una gran estima en medios eclesiásticos catalanes y en la producción de arte sacro. Tortosa ha correspondido a la aportación escultórica y pictórica de Jalo, las mejores manos que podían tallar a la Virgen del Carmen.


lunes, 5 de diciembre de 2016

SOMBRAS EN EL PANORAMA MEDIÁTICO

Los resultados del último Eurobarómetro, recogidos por la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), invitan a empresas, profesionales y ejecutivos de medios de comunicación españoles a hacer una muy seria reflexión.

Sí, porque un 59% de la población no considera fiable la información que reciben de los medios frente a un 38% que opina lo contrario. El dato, comparado con los del conjunto de los países de la Unión Europea (UE), es aún más inquietante: el 53% de ellos la interpreta como fiable en tanto que un 44% se manifiesta en sentido opuesto.

Antes de seguir valorando los resultados y otros aspectos, digamos que los datos de este “Eurobarómetro Especial: Pluralismo y democracia de los medios de comunicación” referidos a nuestro país, han sido procesados a través de mil nueve entrevistas personales realizadas entre el 24 de septiembre y el 3 de octubre de 2016.

Llama la atención que el 71% de los encuestados no cree que la información de los medios privados esté libre “libre de presiones políticas y comerciales”, desconfianza que se eleva hasta el 75% en relación a los medios públicos. La idea de pluralismo y democracia en los medios registra, sin embargo, un resultado aparentemente contradictorio: un 57% de los españoles estima que los medios ofrecen diversidad de criterios y opiniones, en tanto que un 41% no lo considera así. En otro plano, el 92 % de los encuestados españoles desconocen qué organismo supervisa los medios de comunicación audiovisuales; pero el 61 % de los que lo conocen consideran que no “es libre e independiente de presiones políticas, gubernamentales o comerciales”.

En medio de ese clima de recelo mediático, es la radio la que parece gozar de mayor confianza entre los soportes o plataformas de distribución de información: un 54% así responde mientras que la de los periódicos impresos y en Internet se queda en el 43 %. Salen malparados los del medio televisivo, cuya fiabilidad es aprobada por apenas un 31% de los encuestados; y las redes sociales, que no superan el 26% de confianza.

Una de las conclusiones de esta entrega del Eurobarómetro 2016 es que aún queda un largo camino que recorrer en Europa para garantizar la independencia de los medios de comunicación nacionales, un factor esencial para mejorar el funcionamiento del sistema democrático.

En ese sentido, el estudio de opinión dedica un apartado a la participación y al grado de seguimiento que dedican los encuestados a debates sobre el papel de los medios de comunicación: alrededor de un 53% lo hace a través de artículos en Internet, blogs u otros medios, en tanto que menos de tres cada diez encuestados participan activamente a través de posts o comentarios. Es decir, se acepta como una actividad más informal que regular. En el mismo apartado se señala que se debe acometer de una vez un plan regulador de alternativas a la difusión de mensajes de odio, insultos y amenazas en los espacios de debate “para asegurar que todos los ciudadanos sientan la libertad de expresarse de forma segura en Internet”.

En fin, el panorama mediático, a tenor de esta encuesta, parece ofrecer más sombras que luces. Y las sombras de la desconfianza, desde luego, son siempre preocupantes.



domingo, 4 de diciembre de 2016

CULTURA BELENISTA

Desde el pasado sábado y hasta el próximo 6 de enero se puede contemplar en la Casa Ventoso del Puerto de la Cruz (antiguo colegio de los padres agustinos) la sexta Exposición de Belenes. Nos correspondió hacer la presentación con un texto titulado 'Cultura belenista' que, a continuación, reproducimos:

Érase una vez... los niños, bueno: gente de todas las edades, dirán y escucharán esta expresión de forma abundante durante estos días. En la tradición popular alude a un pasado antiguo, muy antiguo, y con ella se anticipa o se imagina un universo mágico y maravilloso, al menos en un cuento infantil, a base de repetirla... para ilusionar y entretener, sobre todo para ilusionar. Como la expresión es empleada en muchas lenguas, a lo largo y ancho del mundo, con su traducción literal o adaptada según las respectivas culturas, esa ilusión se universaliza.

Estamos ya en esas fechas en las que casi todos hablamos el mismo lenguaje, el lenguaje de los cuentos, de los símbolos y de las alegorías en torno a un hito o acontecimiento sin igual. Es el soporte de la manifestación válida para renovar o prolongar las costumbres, para cultivar las tradiciones y para dos hechos más: acentuar las creencias y dar rienda suelta a la creatividad artística o al quehacer artesanal.

En Belén, que significa 'la casa del pan', empezó todo. En esta pequeña localidad de Palestina, nació Jesucristo, el Hijo de Dios, el Pan de Vida, el Redentor, el Mesías prometido por Dios desde tiempos remotos. La profecía de Miqueas se ha ido transmitiendo de generación en generación: “Y tú, Belén de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel”.

Entonces, se entiende el uso del término belén, también portal o nacimiento, con los que simbolizar e interpretar el Misterio, el leitmotiv de esta conmemoración: se ve al Niño Jesús que ha nacido, recostado en un pesebre, un recipiente donde se pone de comer a los animales que le sirve de cuna improvisada. Está envuelto en pañales -se supone que hace mucho frío- aunque la ternura popular lo representa poco abrigado. Está entre sus padres, la Virgen María y San José: la Sagrada Familia. Este es el motivo central del belén cuya representación nos mueve a la contemplación del gran misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.

Se ha transmitido a través de sucesivas generaciones. Aunque ya se aprecian representaciones de la Virgen María con el Niño en las catacumbas, fue san Francisco de Asís, en el año 1223, quien promovió la idea de representar la escena del nacimiento de Jesús utilizando personas y animales de verdad. Algún autor sostiene que esto le ayudaba a considerar la realidad del misterio del alumbramiento de Cristo. La iniciativa se afianzó y se hizo costumbre en la Iglesia, de modo que, hoy en día, en los hogares, en las parroquias, en sedes institucionales o centros cívicos, en tantos lugares del mundo, se celebra la Navidad, en un medio ambiente adecuado, diseñando e instalando el belén.

La conclusión es que estamos ante una saludable y piadosa costumbre popular: el belén como una recreación artística y plástica, llena de matices, de las circunstancias y acontecimientos que rodearon el nacimiento del Hijo de Dios. Esa recreación transmite, entre otras muchas ideas, la bondad de Dios con el género humano, la paz universal entre los hombres y entre los pueblos, la unión entre las familias, la concordia y la humildad. Ayuda al creyente a profundizar en la alegría de la salvación de la Humanidad realizada por el propio Jesucristo.
En el siglo XXI, entre la pérdida de valores, el materialismo y otros males de nuestro tiempo, aquellas cualidades cobran más sentido. Lo escribía esta misma mañana, en una red social, el comercial realejero Oswaldo Hernández Báez: “Qué extraño todo. Se ve la Navidad como una posibilidad comercial a lo largo del año. La antítesis de sus inicios. ¿Será que los mercaderes nos robaron la memoria?”, termina preguntándose.

Tras la descripción general, nos detenemos en esta Exposición de Belenes, cuyos promotores van forjando una cultura belenista, exportable, con proyección, otra prueba de la producción creativa y artística de portuenses enamorados de su pueblo que se esfuerzan, en medio de las penurias, en acreditar que su quehacer no desmerece; que si se quiere, se puede; que con empeño, se llega y se logran resultados cada vez más admirables.

Con todo orgullo, la Asociación Cultural Belenista 'San Francisco de Asís' luce ya su título de ingreso en la Federación Española de Belenistas, aprobado en la asamblea celebrada en Madrid el pasado 12 de junio. Martín Álvarez es el factótum. Ángeles Morales, su esposa, no le va a la zaga. Ahí están ellos, erre que erre, trabajando, alargando horas, gestionando recursos, animando a quienes se suman, haciendo, en definitiva, de todo con tal de que la exposición, la gran referencia de las celebraciones navideñas y de año nuevo portuenses, mejore, gane en calidad y haga las delicias de gente de todas las edades y de toda condición social.

Recuerden: érase una vez, Martín Álvarez, y sus afanes cristalizaron en la ilusión de creadores sensibles y pacientes y de miles de niños y adolescentes.

Su dedicación y su ánimo perfeccionista nos traen en esta ocasión la secuencia de siete dioramas que se puede contemplar en el que fue salón de actos de este antiguo colegio. La Anunciación, la posada, el nacimiento, la anunciación de los pastores, el castillo de Herodes, el mercado de Belén, la huida a Egipto y el pueblo de Belén componen esa secuencia del panorama en el que lienzos transparentes pintados por ambas caras permiten, por efectos de iluminación, ver en un mismo sitio dos cosas distintas.

El icodense Maxi Fuentes, un excelente marquetero, nos ofrece, en la misma sala, con el grupo Taller de la Asociación, una renovada composición de belén hebreo en la que destaca la utilización del espacio arquitectónico.

En las otras salas, antiguas aulas, la familia Afonso Armas y Roberto Torres González reflejan en el esmero con que hay que tomarse este tipo de confección, sobre todo, como es el caso del segundo, cuando hay que valorar las centenarias figuras de los Reyes de Oriente. Igual ocurre con el ajuste de los elementos que luce el profesor de Bellas Artes, natural de Guía de Isora, José María Mesa Martín.

Hasta llegar al belén napolitano en el que Martín y Ángeles vuelcan su versátil meticulosidad artística para completar veinte metros de longitud que condensan la composición que es... una auténtica joya.

Luis Dávila, con sus mezcolanzas e interpretaciones curiosas, aporta, en la última sala, ese buen gusto que siempre cautiva.

Unas breves palabras explicativas para acercarnos al belén napolitano, ubicado en la antigua capilla del centro. Este belén representa la época medieval de Nápoles, donde se observan las costumbres de ese entonces, pero también la llegada de los reyes para adorar al niño. Para realizar este belén los autores han tenido que conocer la historia de Nápoles, cómo era el día a día en la ciudad y saber cómo se vestían los ciudadanos.

El belén napolitano es el más llamativo. Las figuras del mismo pertenecen a la realización y proyecto de un nacimiento compuesto por 278 personajes. Son de terracota, es decir, cada personaje está hecho de arcilla modelada y endurecida al horno. Todas las piezas proceden de Nápoles. Explica Álvarez que fue en la ciudad italiana donde compraron los pies, la cabeza y las manos de las figuras. “El resto del cuerpo -dice- lo hacemos en el municipio con vergas y estropajo. El diseño de los trajes y la pintura de las figuras están confeccionados a mano por nosotros. Los zapatos los hacemos de cuero y los ojos son de cristal”.

Esta detallada descripción sirve para contrastar la meticulosidad de quienes han ido incorporando nuevos personajes y nuevos elementos para proporcionar más lustre y realce a esta auténtica obra de arte de la que se sentiría orgulloso, el mismísimo Carlos III que impulsó, allá por el año 700, la costumbre de instalar el belén fuera de las iglesias para así adornar las estancias de los palacios de la nobleza napolitana. En este clásico, un precioso testimonio de usos y costumbres, las escenas representadas reflejan, en un contexto de religiosidad, decepciones y esperanzas, expectativas e ilusiones.

Ilusiones que se van a mutiplicar a partir de ahora, como señalamos al principio, érase una vez..., cuando surquemos el túnel del tiempo para responder a tantos por qué, para establecer semejanzas, para delimitar los pretéritos y para intentar hacer comprender que la vida, entonces, distaba mucho de la visión mercantilista que ahora predomina.

La exposición, para acabar, es una muy sólida contribución a esa gran aspiración de los promotores: lograr que el belenismo sea considerado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. Son ocho siglos de historia y tradiciones. Son millones de personas prolongándolas y renovándolas.

Si se consigue, este esfuerzo de portuenses, allegados y amigos, reunidos en torno a la Asociación Cultural Belenista y forjados en la entusiasta e inagotable cultura del belenismo, será tenido en cuenta y se dará por muy bien empleado.

¡Enhorabuena y mucha suerte!


sábado, 3 de diciembre de 2016

TRAZOS Y PINCELADAS

Velina y Eugenio han unido sus vidas y ahora su creatividad artística. Se diría que esta es la fusión -al menos, formal- del figurativismo de Díaz y la minuciosidad politécnica de Ivánova. Es una fusión respetabilísima con sus respectivas concepciones pictóricas, con sus ideas y sus tendencias. Por eso, los elementos fluyen para realzar las impresiones paisajísticas y la interpretación naturalista del Puerto, muy poco apreciada por cierto, pese a su exuberancia.

Fluyen hasta resultar singularmente atractivos. Tahíche Díaz Peña, uno de sus críticos, pintor y escultor, habló hace unos años de la mirada de Eugenio, qué decía esa mirada: “Ensoñaciones que son miradas desde su mirada -escribe-, desde la vida diaria, desde la nostalgia, desde las pesadillas, miradas desde el sujeto, desde el oriente u occidente, miradas a la tierra desde la tierra, miradas donde se encuentran miradas perdidas, miradas ingenuas; pero todos sabemos que la mirada no es ingenua y está claro que Eugenio, pintor, científico, que busca e indaga en las razones por las que el mundo es como es, nos muestra una mirada (la suya), una preocupación (la universal), una postura (dirección), una devoción (pasión) que decide. Y decide pintar”.

¿Qué? Ahí lo tienen: los paisajes del norte tinerfeño, la Mesa Mota, el trigal, campo de amapolas, el verde tejinero, la retama copiosa y rebelde, el Teide níveo, la peculiaridad de Bajamar, rincones cuyo paso es probable que frecuentemos pero sin reparar en su plasticidad, lo rural desencadenante del bucolismo, incluso en los tonos pasteles empleados para armonizar el impresionismo, modulando la escala policromática que favorece la imaginación de la mirada, fijada con devoción, que también es pasión, como dice Tahíche. A la tierra desde la tierra.

En el silencio impregnado de serenidad que en su pintura descubriera el crítico Joaquín Castro, se adivina la sutileza de quien hace bascular la luz de modo que los colores ofrezcan calidades que hacen remirar reflexivamente su creación hasta hacer dudar: fría o cálida, ¿cuál de verdad transmite? Cuando el propio Castro habla de Eugenio Díaz como “pintor pletórico, intenso, colorista, lírico, soñador...” está hablando de un autor que adversó el estancamiento para avanzar, siempre libremente, hacia horizontes que armoniza con trazo rápido y tonalidades apropiadas. El resultado es siempre llamativo, ese que es todo, menos indiferente. Lo acreditó en entregas anteriores con sus figuras y figurantes, con sus paisajes, con sus bodegones y con sus óleos. Ahora, nuevas ensoñaciones expanden su mirada que, en el fondo, desvela la apacible insatisfacción pictórica.

Velina Ivánova es búlgara. Hay algunos rasgos biográficos que debemos citar para general conocimiento. Se formó en la Escuela de Especialidades Artísticas de Troian, en su país. Avanzados los años noventa, trabajó en los talleres privados de dibujo y pintura con los profesores Motco Bumov y Gueorgui, dos catedráticos de la Universidad de Bellas Artes Veliko Tarnovo. Ingresó para especializarse en pintura en la Universidad San Cirilo y Metodio. Hasta que ya en el año 2000 accedió a una beca otorgada por la Fundación ARAUCO (Artes y Autores Contemporáneos) e impartida por el pintor español Guillermo Muñoz Vera, con la se especializó en “Procedimientos pictóricos de la pintura europea del siglo XVII”.

Es componente de la Asociación Búlgara de Pintores y Escultores y de su homóloga española con sede en Madrid. Está en posesión de varios premios individuales; ha sido jurado de distintos concursos artísticos; ha expuesto, además de en su país, en Madrid, Toledo, Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. Su obra ha sido adquirida por la Casa Real española, el Museo Casa de la Cultura de Elda (Alicante), el Museo Casa del Reloj de la Villa de Santa Cruz del Valle (Ávila) y por el ayuntamiento toledano de Borox.

Estamos, pues, ante una artista consumada. Dotada de una versatilidad asombrosa a poco que se descubra la vivacidad de sus pinceladas sobre tinta china y con aguada, sobre otros colores o con lápiz sobre acuarela y óleo.

Velina no solo ha rescatado sino que ha elevado la miniatura. El retrato o las escenas cortesanas caracterizaron este género a partir del siglo XVI. Se trata de cuadros pequeños, a veces encajados en medallones, relojes de sobremesa o joyeros. Las miniaturas se ejecutan con una cierta variedad de técnicas pictóricas a las que Ivánova no es ajena: óleo sobre cobre, estaño, esmalte o marfil, aguadas sobre pergamino o cartulina y hasta sobre papel vitela.

Algunos estudiosos señalan que la aparición y el desarrollo de la fotografía acabaron con la miniatura. Pero Velina Ivánova parece haberse empeñado en lo contrario. La frondosidad de la vegetación portuense, la del parque Taoro, incluso la más próxima, la que envuelve al barrio donde habita, El Durazno, es una auténtica tentación para los dibujos rápidos y los trazos variados de su lápiz hasta lograr un pulcro y filigranesco detallismo que otorga más valor a su obra.

Esos rincones de generosidad floral, las buganvillas, los rosales, los glaucos y la multiplicidad de tantos matices -hasta en una marina de Martiánez- se rinden ante la meticulosidad de la autora. Hace bueno el principio de que la luz natural es la más recomendable para pintar. Las suyas son obras delicadas ya en acuarelas ya en óleos. Velina Ivánova induce a una suerte de introspección y a un diálogo con el espectador. Ella misma lo ha confesado, “explorando -son sus palabras- un acoplamiento de dos estilos en la pintura, realismo y abstracto, obtengo una unión paradójica de los mismos en los que trato de transmitir y reflejar de un modo analógico a la misma vida real, auténtica y a la vez abstracta, universal y global”.

Un artista anteriormente citado, licenciado en Bellas Artes, Tahíche Díaz, define con soltura la obra de Ivánova, después de destacar su destreza para el retrato, siempre ejecutado con exquisitez: “Un ejemplo de realismo y naturalidad gracias a un minucioso, exhaustivo y paciente proceso, unido a una sensibilidad exquisita”.

La pintura en miniatura, entendida como expresión del arte universal, permite contrastar la intención de la artista, sus sentimientos y sus pasiones. Lo mismo puede decirse del resto de su producción en sus distintas vertientes.


En Trazos y pinceladas (La Ranilla Espacio Cultural, hasta el 31 de diciembre), Eugenio y Velina fusionan, en cierto modo, sus estilos, sus peculiaridades para terminar hablando un pluralista lenguaje pictórico que contiene la evolución de sus creaciones no solo al calor de los sentimientos unidos sino de un espíritu de superación que les hace amar el arte y sus infinitos caminos como personas sensibles y extraordinarias.

viernes, 2 de diciembre de 2016

MONTAJISTAS

Reescribamos los planteamientos de cuando nos llamó la atención, hace algún tiempo, el término ‘montajista’, al haberlo empleado alguien en plena euforia de ciertos escándalos que pululan por algunas cadenas televisivas, en esos programas que asocian a la basura para distinguirlos.

     Nada o casi nada de sus contenidos es casual. Se necesita a alguien, o a más de uno, para gestar la situación y darle luego rango de información o noticia.
En el diccionario, la voz aparece como utilizada en Bolivia, Ecuador y Chile. Dícese del montador de películas o de material gráfico de imprenta. Por lo tanto, el vocablo -si es que así es aceptado- tiene tintes de un derivado: de montaje.
De modo que montajista debe ser el que, en un contexto de comunicación, se presta a hacer cualquier papel en la fabricación de una supuesta información o de una pieza, como decían en televisión. Puede ser, por ejemplo, el conductor o la sirvienta de algún personaje público que, habiendo cesado en su cometido, por despecho o porque les pagan una cantidad, van y cuentan las interioridades de aquel trabajo o de aquella relación con sus jefes.

     Montajista es también la persona que, ansiosa de notoriedad, sin escrúpulos y con ánimo malévolo, se presta a una situación mínimamente urdida para perjudicar o dañar premeditadamente a alguien que un día no hizo declaraciones o produjo cualquier negativa al medio, a un profesional del mismo o al entorno del mismo. Resquemores, revanchismos, móviles políticos y aprovechamientos personales también forman parte del sistema. O de la trama.

     Se le busca un vínculo, se le dice lo que tiene que decir, se le prepara convenientemente, se le obnubila con cifras millonarias de audiencia, se le ofrece un talón... Y ya está: ya es partícipe, ya forma parte del montaje. A este paso, viendo que el caudal de réditos e impunidad  no cede, con el tiempo no es de extrañar que se consigne: de profesión, montajista.

     Hay un episodio célebre en TeleMadrid,  a propósito de una ruta de inmigración ilegal desmantelada hace años en el aeropuerto de Barajas y reactivada por un reportaje de dicha televisión pública para tratar de evidenciar poco menos que un coladero por donde era fácil entrar en el país sorteando controles y demás trámites legales.
Cómo habrá sido el montaje, que los trabajadores de la cadena manifestaron públicamente su vergüenza. La manipulación descarada minaba su propia realización y mermaba -un poco más- la credibilidad del medio. En este caso recordemos que se rasgaron las vestiduras de las consecuencias políticas pero no pasó de ahí.

     El caso es que el montajista, los montajistas, siguen oficiando. No les importa nada: ni el fenómeno de la inmigración ni la función policial ni la seguridad en una instalación aeroportuaria ni la reputación de las personas implicadas. Creen haber logrado lo que querían: sus minutos de gloria (¿de gloria?) y el supuesto desprestigio de quienes ejerciendo cometidos profesionales deben velar para que esas cosas (la red, la ilegalidad, el coladero, la ignorancia y la ingenuidad de televidentes...) no sucedan.

     Les han descubierto. Pero no se engañen: ellos -éstos u otros- lo volverán a hacer. Ya son montajistas profesionales.

martes, 29 de noviembre de 2016

ALGO SE MUEVE EN EDUCACIÓN



Algo se mueve en educación. La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) va a ser modificada en lo concerniente a las reválidas y con ello desaparece una de las preocupaciones que mayor sensibilidad había despertado en buena parte de la comunidad educativa.
Se trata de un paso significativo, plasmado en un acuerdo de la Conferencia Sectorial de Educación, de modo que la evaluación final de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) tenga carácter muestral y no censal, en tanto que la de Bachillerato será semejante, en su mayor medida, a la derogada selectividad, o sea, con exámenes solo de las materias troncales de segundo curso y no de los dos cursos como establece la Ley. Ello supone el fin de las que en círculos políticos y académicos eran consideradas reválidas injustas y segregadoras.
Es probable, tras este paso, que las cosas no queden ahí. Evidentemente, la situación política ha cambiado: el partido gubernamental empieza a darse cuenta de su situación minoría parlamentaria que obliga a hablar, dialogar y negociar, especialmente aquellas cuestiones de calado social merecedoras de algo más que la simple imposición. La educación es una de ellas. Más allá de las coyunturas políticas, lo importante con la educación es alcanzar un modelo estable que satisfaga, en la medida posible, al conjunto de la comunidad educativa.
Por eso, si se persevera en los planteamientos de derogar la LOMCE, además de obtener los necesarios consensos entre gobiernos con competencias en Educación y representaciones parlamentarias en las Cortes, el objetivo final no debiera agotarse en la mera derogación sino en la búsqueda de un pacto social y político por la educación. Esa es la demanda de la sociedad española.
Habrá que estar atentos, en ese sentido, a lo que debate y decida en el seno de la Conferencia Sectorial que acordó, además, crear una subcomisión parlamentaria que habrá de definir o concretar no solo los contenidos de la nueva Ley sino la articulación de la participación social de la comunidad educativa.
Lo dicho: algo se mueve en educación.

lunes, 28 de noviembre de 2016

MENOR CONSUMO TELEVISIVO

La consultora Barlovento Comunicación ha publicado un informe sobre el consumo televisivo en España, una de cuyas conclusiones más relevantes es que ha descendido por cuarto año consecutivo: de doscientos cuarenta y seis minutos por persona y día en 2012 a doscientos veintinueve minutos en el presente año. En 2015, el promedio diario por individuo fue de doscientos treinta y cuatro minutos y en 2016 la proyección estimada oscila entre los doscientos veintinueve y doscientos treinta, o sea, unos cinco minutos menos.

La tendencia es, pues, decreciente, pese a que el consumo de televisión sigue siendo una de las actividades a las que se dedica más tiempo. De hecho, supone un 16% del total día, unas tres horas y cuarenta y ocho minutos. Según el estudio de la consultora, ver televisión, después de dormir o trabajar/estudiar, “es la actividad a la que dedicamos más tiempo en nuestra vida y con toda seguridad, el medio de comunicación social más extendido y numeroso”. Este porcentaje se eleva en el caso de las mujeres al 17% y en los mayores de sesenta y cuatro años, donde la cifra alcanza un 24%.

Otra de las conclusiones tiene que ver con la audiencia. En lo que llevamos de 2016, la audiencia acumulada se eleva a cuarenta y cuatro millones cuatrocientos mil espectadores, es decir, el 99,8% de la población, de cuatro o más años de edad, ha visto algún minuto de televisión y solo el 0,2% no ha sintonizado en ningún momento con el medio. Como media diaria, la audiencia total suma treinta y dos millones seiscientas setenta y siete mil personas, lo que significa que el 73,4% de la población ve la televisión cada día.

Téngase en cuenta que el consumo televisivo es un fenómeno de marcado carácter estacional y es en los meses de invierno cuando más tiempo se dedica a ver televisión. El informe lo pone de manifiesto comparando estos datos: en enero de este año, el consumo promedio ascendió a cuatro horas y quince minutos; en tanto que en el pasado mes de agosto, ese mismo indicador diario se cifra en tres horas y once minutos.

¿Cómo aparece Canarias en el informe de Barlovento Comunicación? Fijémonos en este dato estadístico. En nuestra comunidad, tradicionalmente donde menos se ve televisión, el consumo baja nueve minutos en el presente año sobre una base de tres horas y media que está por debajo del promedio.

El caso es que se ve menos 'tele', a pesar de que sigue siendo la opción de comunicación más extendida o demandada. El impacto de la imagen y la fácil accesibilidad a la multiplicidad de canales lo explican. ¿Será que está perdiendo la capacidad de enganchar? ¿Será que la programación cada vez gusta menos? ¿Será que los televidentes se han hartado? ¿Será que ya no pueden soportar más telebasura, más montajes y más vulgarismos? Los responsables empresariales y los ejecutivos de contenidos estarán haciéndoselo mirar.


domingo, 27 de noviembre de 2016

ÉTICA PERIODÍSTICA: TIEMPO DE EXIGENCIAS (y II)

Se reproduce hoy la segunda parte de la comunicación presentada en un seminario promovido por los alumnos de tercer curso del grado de Periodismo de la Universidad de La Laguna.

Hemos hecho un esbozo, una sinopsis de la forma de actuar que debemos seguir los profesionales de la información para el digno y completo ejercicio del que hablamos al principio, concebido para realizarse con solvencia y en pos del valor añadido de la credibilidad. Ahora bien: las preguntas que ustedes se estarán haciendo son claras. ¿Quién vela por el cumplimiento de estos postulados? ¿Quién fiscaliza? ¿Cómo se corrigen los desvíos?
Existe en el seno de la FAPE la denominada Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo que se constituye como un órgano de control deontológico interno de la profesión periodística. La preside un prestigioso jurista, Rafael de Mendizábal Allende, con quien tuvimos oportunidad de intercambiar criterios en la pasada Asamblea General celebrada en Cartagena.
Su objetivo es fomentar el periodismo ético desde la autorregulación independiente y responsable, a través de la mediación y el entendimiento. Se trata de una instancia arbitral entre la profesión y los ciudadanos que se sientan afectados por determinadas informaciones. Sin ningún poder sancionador, su autoridad moral viene otorgada por las organizaciones profesionales y los periodistas adheridos a ella y supone una alternativa complementaria a la regulación jurídica. La actuación de la Comisión vela por el cumplimiento del Código Deontológico al que hemos aludido a lo largo de esta intervención.

La Fundación de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, con la participación de todas aquellas personas, empresas y entidades comprometidas con sus objetivos, facilita que el funcionamiento y actuación de esta Comisión se desarrolle desde la más estricta autonomía e independencia. La Comisión está integrada por personalidades pertenecientes al periodismo, al derecho, al mundo académico y a otras actividades relevantes de la vida social. La Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo forma parte de la Alliance of Independent Press Councils of Europe.

Hay que referirse también a otras normas éticas que van desde los códigos hasta los estatutos de redacción de algunos medios, pasando por los libros de estilo y hasta por algunas recomendaciones para las buenas prácticas en la información sobre materias concretas como es la violencia de género.

Nos detendremos brevemente en el Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, aprobado en noviembre de 1993; y en el Código Europeo de Deontología del Periodismo, que fue aprobado por unanimidad en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en julio de ese mismo año, siendo ponente y redactor el catedrático español de Filosofía y Moral del Derecho y Ciencias Jurídicas, y parlamentario europeo hasta 1993, Manuel Núñez Encabo, muy amigo, por cierto, de Canarias y de algunos de sus representantes públicos como lo fuera en el Parlamento Europeo el catedrático de Derecho Internacional, Manuel Medina Ortega.

Los nueve principios del Código de la UNESCO merecen ser reproducidos. Es un documento de cabecera. Estudiantes y profesionales debemos tenerlo como piedra angular de la actuación periodística.

1. El derecho del pueblo a una información verídica:

El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.

2. Adhesión del periodista a la realidad objetiva:

La tarea primordial del periodista es la de servir el derecho a una información verídica y auténtica por la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado.

3. La responsabilidad social del periodista:

En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales.

4. La integridad profesional del periodista:

El papel social del periodista exige que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información, y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado.

5. Acceso y participación del público:

El carácter de la profesión exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del público a la información y la participación del público en los medios, lo cual incluye la obligación de la corrección o la rectificación y el derecho de respuesta.

6. Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre:

El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional que conciernen a la protección de los derechos y a la reputación del otro, así como las leyes sobre la difamación, la calumnia, la injuria y la insinuación maliciosa, hacen parte integrante de las normas profesionales del periodista.

7. Respeto del interés público:

Por lo mismo, las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional, de sus instituciones democráticas y de la moral pública.


8. Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas:

El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos de las personas, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas político, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de forma que favorezca en todo la paz y la justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional.

9. La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad está confrontada:

El compromiso ético por los valores universales del humanismo previene al periodista contra toda forma de apología o de incitación favorable a las guerras de agresión y la carrera armamentística, especialmente con armas nucleares, y a todas las otras formas de violencia, de odio o de discriminación, especialmente el racismo.

El Código Europeo en el que tanto tuvo que ver, como dijimos, el profesor Núñez Encabo, es no menos ilustrativo. Los epígrafes de sus principios consagran, de por sí, aspectos esenciales del comportamiento de los periodistas, como el primero,
Noticias y Opiniones. Establece, por un lado, que “el ejercicio del periodismo comprende derechos y deberes, libertad y responsabilidad”; y por otro, que “el principio básico de toda consideración ética del periodismo debe partir de la clara diferenciación, evitando toda confusión, entre noticias y opiniones”. Y define ambas con precisión:

“Las noticias son informaciones de hechos y datos; y las opiniones expresan pensamientos, ideas, creencias o juicios de valor por parte de los medios de comunicación, editores o periodistas”.

El derecho a la información como derecho fundamental de las personas, editores, propietarios y periodistas ocupa el segundo apartado de este Código Europeo, para el que “la información constituye un derecho fundamental reconocido como tal por el Convenio europeo de los derechos humanos y las Constituciones democráticas cuyo sujeto o titular son los ciudadanos, a quienes corresponde el derecho de exigir que la información que se da desde el periodismo se realice con veracidad en las noticias y honestidad en las opiniones sin injerencias exteriores, tanto de los poderes públicos como de los sectores privados”.

En este apartado, se deja claro que “ni los editores o propietarios ni los periodistas deben considerarse dueños de la información. Desde la empresa informativa, la información no debe ser tratada como una mercancía sino como un derecho fundamental de los ciudadanos”. En consecuencia, sigue el texto de este principio, “ni la calidad de las informaciones u opiniones ni el sentido de las mismas deben estar mediatizadas por las exigencias de aumentar el número de lectores o de audiencia o en función del aumento de los ingresos por publicidad”.

Por ello, antes de completar esta visión, a grandes rasgos, del Código Europeo, nos van a permitir que insistamos en la idea de la información como derecho fundamental pues se trata de uno de los asuntos que mayor relevancia puede adquirir en nuestro país, ahora que, con Gobierno ya constituido y actuando a plenitud, se afronta la legislatura con la necesidad de contar con una Ley General de la Comunicación, recientemente reivindicada por la Federación de Sindicatos de Periodistas de España, que esté en consonancia con la legislación vigente en la Unión Europea (UE) y en otros países del mundo.

El órgano ejecutivo de dicha Federación, tal como hemos escrito esta misma semana, recuerda que no solo es la Ley mordaza lo que se debe estudiar y debatir sino que reclama que en esa Ley General de la Comunicación conste la definición de los derechos y deberes de los periodistas así como el estatus de los periodistas y colaboradores a la pieza. La Federación da otro paso cuando plantea con toda nitidez que una tercera parte del espacio radioeléctrico quede reservada para emisoras de radio y televisión del Tercer Sector sin ánimo de lucro.

Enlacemos estas últimas consideraciones con el apartado del Código Europeo en el que nos habíamos quedado. Es el que versa sobre La función del periodismo y su actividad ética. En él se fija que no todo vale, que en el ejercicio del periodismo el fin no justifica los medios, por lo que la información deberá ser obtenida a través de medios legales y éticos.

Prestemos especial atención a otra consideración relevante de este mismo epígrafe: “En el periodismo no se debe confundir lo conflictivo o lo espectacular con lo importante desde el punto de vista informativo. El periodista no mediatizará el ejercicio de su función con la finalidad principal de adquirir prestigio o influencia personal”.

Esto debe ser muy tenido en cuenta, sobre todo para evitar circunstancias y estilos plagados de divismo o petulancia y carentes de la necesaria humildad. Los ejemplos de lo ocurrido con algunos profesionales en el transcurso de los atentados de París son la antítesis de cómo debe conducirse un periodista que debe rehuir -no está mal que lo volvamos a recordar aquí y ahora- las tentaciones de protagonismo o convertirse en el quién, en el sujeto de la noticia.

Los estatutos de la redacción periodística, válidos para regular las relaciones profesionales de los periodistas con los propietarios o editores en el interior de los medios de comunicación; las Situaciones de conflicto y casos de protección especial, así como Ética y autocontrol en el periodismo son otros apartados del Código que nos ocupa y que, desde su formulación teórica, deben ser llevados a la práctica por los actores periodísticos con un claro ánimo de garantizar la libertad de expresión, mejorar la calidad de los productos informativos y ganar credibilidad de modo que el papel de medios y profesionales corresponda a las exigencias de la sociedad de nuestros días.

Las reflexiones del profesor Roger Jiménez, a quien citábamos al principio de esta exposición, sirven también para ir acabando. Debemos admitir que, en términos generales, la práctica deontológica está en retroceso en el periodismo escrito. Es decisivo no subestimar jamás al lector pues “es capaz -afirma Jiménez- de advertir dónde se encuentra la estafa, la manipulación, el truco mercantil, la publicidad encubierta o la descarada inclinación política... [Acumular poder o hacer negocio y viceversa], (significa) el peligro de que se imponga el silencio, la cortina de humo, la información como sucedáneo y la consiguiente deserción de los lectores”. Y sentencia: “Nada es comparable a poder mirarse cada mañana en el espejo sin sonrojarse”.

En ese sentido, hacemos nuestras y las trasladamos a quienes pronto serán graduados o licenciados, unas recomendaciones del profesor Jiménez cuando, interrogado por las medidas que convendría adoptar para el mejor cumplimiento de los principios deontológicos, responde:

“Estos tiempos de crisis en el sector necesitan, más que nunca, de periodistas bien preparados, lúcidos y honrados. La libertad para escribir en democracia y sin censura, pero también para iluminar sombras, denunciar injusticias y delitos de los poderosos, quebrar los tabúes, evitar el sectarismo, no caer en la trampa de servirse de la página editorial como arma arrojadiza para intereses que no son los del lector, para ventilar disputas personales. La respuesta está en el rigor, el vigor, la firmeza y la humildad”.



 Agradezco la atención con que se nos ha seguido esta tarde, confío en que no se hayan aburrido y que lo expuesto haya enriquecido su proceso de formación. Ya saben: rigor, vigor, firmeza y humildad.

sábado, 26 de noviembre de 2016

ÉTICA PERIODÍSTICA: TIEMPO DE EXIGENCIAS (I)

Ética periodística: tiempo de exigencias, es el título de la comunicación que presentamos hace unas fechas en el curso de un seminario convocado por los alumnos de tercer curso del grado de Periodismo en la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna. La reproducimos en dos entregas, hoy y mañana.


Agradezco a los promotores de este seminario la oportunidad de intervenir y de compartir estas consideraciones, fraguadas al calor de un sentimiento vocacional y de una experiencia profesional que desemboca en el objetivo de querer un mejor periodismo y de ambicionar, sanamente, un digno ejercicio profesional que se corresponda con las exigencias de la sociedad de nuestros días.

“Estos tiempos de crisis en el sector necesitan, más que nunca, de periodistas bien preparados, lúcidos y honrados. La libertad para escribir en democracia y sin censura, pero también para iluminar sombras, denunciar injusticias y delitos de los poderosos, quebrar los tabúes, evitar el sectarismo, no caer en la trampa de servirse de la página editorial como arma arrojadiza para intereses que no son los del lector, para ventilar disputas personales. La respuesta está en el rigor, el vigor, la firmeza y la humildad. La prensa tiene mala prensa entre amplios sectores de ciudadanos a los que no les parece que cumpla con su deber”.

Estas son palabras del ganador del III Premio Internacional de Periodismo “Cátedra Manu Leguineche” y autor del libro “Deontología periodística”, Roger Jiménez. Nos parecen bastante ilustrativas para condensar el diagnóstico de los males que nos aquejan y los ideales o principios de quienes han escogido este camino para realizarse profesionalmente. Fíjense que habla de rigor, vigor, firmeza y humildad, sin duda cualidades muy preciadas para ejercer con solvencia. Preparación, lucidez y honradez, dice el profesor Jiménez más arriba, virtudes no menos relevantes. Seguro que haremos referencia a todas ellas en el curso de la presente exposición.

Porque se trata de informar mejor, de opinar con sólidos fundamentos y de ejercer, en definitiva, con espíritu de superación para ser mejores periodistas y para especializarse de forma cabal y consecuente. Hay que romper esa apreciación bastante extendida de la mala prensa que tiene la prensa. Claro que no es fácil pero tampoco hay que arrugarse. El propio Jiménez, citando al célebre periodista italiano Indro Montanelli, afirma que solo es posible combatir la tendencia abrazando los principios éticos, procurando que los profesionales del periodismo hagan bien su trabajo: “Que no pierdan -dice- su conciencia crítica, que no la sustituyan por la conciencia empresarial o por la de los poderosos que pugnan para que ciertas noticias no salgan a la luz. La independencia de un periodista depende únicamente del periodista”. El pensamiento de Montanelli es revelador: “Quien quiere hacerse respetar puede hacerse respetar. Son contados los editores de medios, privados o públicos, que se atreven a enzarzarse en una guerra con un periodista de carácter y que goce de un cierto crédito ante la opinión pública. Esta es la verdadera garantía de su independencia, no este o aquel aspecto empresarial de la editora”.

Abrazar principios éticos para desempeñar el cometido con solvencia. Quedémonos con esta idea para dimensionar el papel del informador o del periodista. Porque para Roger Jiménez, quien fuera director adjunto de La Vanguardia y presidente de la Asociación de la Prensa de Barcelona, “parece como si los periodistas hubieran perdido el rumbo de su oficio y la orientación acerca del papel que les corresponde en el gran teatro del mundo”. Claro que no quiere mostrarse pesimista “porque estoy persuadido -revela- de que todavía quedan profesionales románticos, conscientes de su cometido de servicio al público y plenamente dedicados a la tarea de intentar llevarlo a la práctica en beneficio de la sociedad, que debe implicarse cada vez más en esta tarea “cómplice” de exigencia deontológica”.

Hablemos de esta exigencia. Debemos consignar que la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), en la que están integradas las de Tenerife y Las Palmas, ha aprobado y dispone de un Código Deontológico cuyo preámbulo nos permitimos reproducir porque es una premisa bastante significativa:

“En el marco de las libertades civiles consagradas en la Constitución, que constituyen la referencia necesaria para una sociedad plenamente democrática, el ejercicio profesional del Periodismo representa un importante compromiso social, para que se haga realidad para todos los ciudadanos el libre y eficaz desarrollo de los derechos fundamentales sobre la libre información y expresión de las ideas.


“Como su sujeto e instrumento de la libertad de expresión, los periodistas reconocen y garantizan que su ejercicio profesional es el cauce de manifestación de una opinión pública libre dentro del pluralismo de un Estado democrático y social de Derecho.
“Pero los periodistas, también, consideran que su ejercicio profesional en el uso y disfrute de sus derechos constitucionales a la libertad de expresión y al derecho a la información, está sometido a los límites que impidan la vulneración de otros derechos fundamentales.
“Por ello, a la hora de asumir estos compromisos, y como verdadera garantía que ofrece a la sociedad española, a la que sirve, la profesión periodística entiende que le corresponde mantener, colectiva e individualmente, una intachable conducta en cuanto se refiere a la ética y la deontología de la información. Los periodistas, integrados en la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, se comprometen con la sociedad a mantener en el ejercicio de su profesión los principios éticos y deontológicos que le son propios”.
Vayamos desmenuzando algunos conceptos de este preámbulo. Habla del sistema de libertades civiles y del ejercicio del periodismo como un importante compromiso social, sostén del desarrollo de derechos fundamentales relativos a la libre información y expresión de las ideas. Da por hecho que canaliza una opinión pública en el marco de las características del Estado consagrado en el artículo 1 de la Constitución de 1978. Advierte que hay límites pues no se puede vulnerar otros derechos fundamentales, y concluye que la profesión debe velar por el mantenimiento, individual y colectivo, de una intachable conducta en lo concerniente a la ética y la deontología de la información.
El Código de la FAPE está dividido en tres partes. En la primera se recogen los denominados Principios generales. La segunda está dedicada al Estatuto y la tercera incluye los Principios de actuación.
Es menester detenerse en algunas ideas básicas que ayudan a valorar la importancia de una herramienta de esta naturaleza. Para informar, para escribir y para opinar, hay que saber manejarla. Y la destreza se consigue no solo con los conocimientos teóricos sino a base de oficio.
Por ejemplo: el primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad. Eso significa que hay que defender la necesidad de la libertad de investigar para luego difundir con honestidad tanto la información como la libertad del comentario y de la crítica.
Algo en lo que hay que insistir las veces que haga falta pues abundan los incumplimientos que, a su vez, degeneran en errores, falacias y distorsiones: el periodista respetará el derecho de las personas a su propia identidad e imagen, de modo que tenga muy presente los siguientes considerandos:
a) Solo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento.
b) En el tratamiento informativo de los asuntos en que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, el periodista evitará la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias.
c) Las restricciones sobre intromisiones en la intimidad deberán observarse con especial cuidado cuando se trate de personas ingresadas en Centros hospitalarios o en instituciones similares.
d) Se prestará especial atención al tratamiento de asuntos que afecten a la infancia y a la juventud y se respetará el derecho a la intimidad de los menores.
El periodista debe asumir el principio de que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario, principalmente cuando los contenidos informativos estén sometidos al conocimiento de los tribunales de justicia. No es lo mismo un acusado que un condenado; no es lo mismo un reo que un delincuente. El término presunto/presunta se convierte pues en una referencia primordial.
Pide el Código que se extreme el celo profesional “en el respeto a los derechos de los más débiles y los discriminados”. En este sentido, es taxativo cuando expresa que:
a) Debe, por ello, abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona o cualquier enfermedad o minusvalía física o mental que padezca.
b) Debe también abstenerse de publicar tales datos, salvo que guarden relación directa con la información publicada.
c) Debe, finalmente, y con carácter general, evitar expresiones o testimonios vejatorios o lesivos para la condición personal de los individuos y su integridad física y moral.
El ejercicio de la profesión periodística debe estar amparado en unos derechos y deberes que darían carta de naturaleza a un Estatuto profesional para garantizar su independencia y equidad en el desempeño de dicha profesión. Por ello debe estar amparado, en su empresa o por las organizaciones asociativas o corporativas, para mantener el secreto profesional o vigilar el cumplimiento por parte de las administraciones e institucionales públicas de su obligación de transparencia informativa. No menos importante es que respete y haga respetar los derechos de autor que se derivan de toda actividad creativa.
Los Principios de actuación establecidos en el Código Deontológico de la FAPE orientan el desempeño profesional más adecuado. Habría que tomárselos con un sentido de mayor autoexigencia. Recordemos que hay un compromiso con la verdad, luego no hay que falsificar documentos ni omitir informaciones esenciales ni tampoco publicar material informativo falso, engañoso o deformado.
Se alude en esta tercera parte del Código a dos situaciones poco frecuentes en el ejercicio cotidiano. Por una parte, la oportunidad de replicar: sin necesidad de que los afectados acudan a la vía judicial, el periodista deberá facilitar a las personas físicas o jurídicas la adecuada oportunidad de replicar a las inexactitudes. Y por otra, el escrupuloso respeto al método off the record, “cuando haya sido expresamente invocado o se deduzca que tal fue la voluntad del informante”.

Una apreciación importante dentro de este apartado. Se señala que “el periodista establecerá siempre una clara e inequívoca distinción entre los hechos que narra y lo que puedan ser opiniones, interpretaciones o conjeturas, aunque en el ejercicio de su actividad profesional no está obligado a ser neutral”. Y nada de primas ya que “no aceptará, ni directa ni indirectamente, retribuciones o gratificaciones de terceros, por promover, orientar, influir o haber publicado informaciones u opiniones de cualquier naturaleza”.
(continuará mañana).