sábado, 25 de febrero de 2017

¿HAY ALTERNATIVA A UNA MARCA TURÍSTICA?

Los alcaldes de tres municipios del Valle de la Orotava (el de Santa Úrsula no acudió a la cita) coincidieron, en el curso de un encuentro convocado por el rotativo tinerfeño Diario de Avisos, en la conveniencia de una marca turística única. Ya hay alguna experiencia anterior, a principios de siglo, cuando se quiso incursionar en los mercados con un producto complementario basado en las peculiaridades de cada uno de los municipios, pero la intentona fracasó: los desequilibrios presupuestarios y una filosofía más pragmática, aplicable incluso pese a las connotaciones políticas, y añadida la enésima inhibición empresarial, traducida en la contraposición de intereses, dieron al traste con lo que no dejaba de ser una aventura.

Y eso que había entre los antecedentes un provechoso modelo de cooperación interadministrativa como había sido el Plan de Excelencia Turística del Valle que debió servir para ir fraguando lazos o hábitos que se reflejaran en una nuevo concepto, en una nueva nueva cultura de entendimiento para estudiar opciones de futuro que fueran rentables, sobre todo, en el ámbito promocional. Adaptación peatonal de vías, mejora de entornos y espacios públicos, accesibilidad y nuevas dotaciones fueron los frutos de las inversiones de aquel Plan que cualificó la oferta bien es verdad que de forma insatisfactoria.

Esa oferta se sustanciaba en el criterio de la complementariedad. El Puerto ponía los turistas y los establecimientos (sol y playa, por supuesto); La Orotava, la monumentalidad patrimonial y arquitectónica; y Los Realejos, el tipismo, la paisajística rural y las actividades derivadas del naturalismo. Los criterios eran, cuando menos, atrayentes. Otra cosa es que cuajaran y se supiera “vender” el producto. No resultó. Por diversos factores, entre ellos el afán controlador del Cabildo Insular y su sociedad de promoción, muy preocupada en que todo estuviera bajo su paraguas y en que el Puerto no se saliera de sus cauces. Claro: tenía el nombre, la experiencia, la proyección en buena parte ganada desde que empezó a hablarse de turismo como sostén productivo en la isla. Que caminara solo no era, para el órgano insular -muy influenciado también por el poder empresarial- una alternativa que interesase.

Eso significó que volvieran a diversificarse las vías de promoción. Con circunstancias presupuestarias condicionantes. Si ahora mismo, la consignación del gasto turístico asciende a cien mil euros, recordemos que es sensiblemente inferior a los trescientos cincuenta mil que llegó a tener en el pasado, más las cuotas de asistencia a ferias y convocatorias promocionales que permitían estar al menos una vez al mes en los escaparates. Eso es lo que el Cabildo Insular veía con recelo, como si no se quisiera que el Puerto repuntara, tal fue así que, tras el desacuerdo registrado en una nueva redistribución de los fondos presupuestarios, el consistorio portuense afrontó en solitario la última edición del festival de cine que ahora, por cierto, quieren resucitar en otras latitudes.
Es significativo que los alcaldes coincidieran en esta voluntad de contar con “una marca turística única”, cuando no hace mucho, tal como se recoge en el interesante reportaje del citado encuentro, liquidaron la Mancomunidad del Valle por manifiesta inoperatividad y por querer ahorrarse, en realidad, unos miles de euros. Como también llama la atención que el Puerto de la Cruz suprimiese un logotipo que se paseó con éxito y gran aceptación por medio mundo desde los años ochenta (obra de Facundo Fierro) y decidiese sustituirlo por algo bastante más impersonal, acartonado y repetido en otros destinos (con todos los respetos para los creativos).

Pero, bueno, veamos hasta dónde llega esa voluntad, ahora que sigue la bonanza y los alcaldes, faltaría más, se congratulan de los incrementos y de los récords, apelando a unas horas más en sus localidades, a una mayor involucración del sector privado (¡ejem!) y a los supuestos beneficios (están por demostrar, mientras el debate sobre el modelo se prolonga y nadie habla sobre las condiciones de la financiación y del valor patrimonial) derivados de una infraestructura a la que han dado carta de panacea, ¡sin estar aprobado el proyecto!

El caso es que se puede compartir la filosofía, que haría bueno (teóricamente) el tópico del motor económico; pero, no nos engañemos: habrá que crear una cultura diferente (lo que no es nada fácil), a sabiendas de que mucho tendrá que cambiar el 'modus operandi' no solo para acercar posiciones sino para integrarlas y compartirlas. Después de la declaración periodística, teniendo en cuenta que el mandato avanza inexorablemente y que los recursos siguen siendo menguantes, manos a la obra. A ver...


viernes, 24 de febrero de 2017

LA TORTUGA DE FRANCIS

Francis Pérez ya destacaba con un trabajo exquisito. Eso de plasmar en imágenes la vida submarina, ese descubrimiento constante que significa bucear, ya eran inquietudes que trascendían. Acreditaba Pérez la sublimación naturalista de los fondos del mar en medios especializados, en la red, en su propio sitio web, en libros y allí donde le brindaron la oportunidad de exponer sus conocimientos y sus experiencias.
Así saludábamos, en septiembre de 2014, el gran salto de este portuense que ya no es tan desconocido desde que una foto suya sirvió de portada al último libre del prestigioso sello National Geographic, titulado Blue hope (algo así como Esperanza azul), del que es autora Silvia Earle, bióloga, oceanógrafa y prestigiosa científica con más de sesenta años de trayectoria profesional. Siete mil horas bajo el agua, un récord personal de inmersión en solitario a mil metros de profundidad y más de un centenar de exploraciones avalan el trabajo de Earle, considerada como una auténtica ‘número uno’ en la investigación y conservación del mundo oceánico. La portada del libro es la foto de Francis Pérez, tomada, según su propio testimonio, cerca de Los Gigantes, en el sur de Tenerife, a dos o tres millas de la costa, en mar abierto. “No fue una foto pensada sino ocasional, como ocurre con casi toda la fotografía de la naturaleza”, explicó en este mismo periódico.
Pérez se inició en la fotografía submarina en 2001. Le apasiona el mar, vive con entrega cada inmersión. Quería retratar los paisajes del mundo submarino con un estilo propio y lo está consiguiendo. Haber ganado esta selección para la obra de Silvia Earle le consagró entre los sobresalientes del género. Las aguas que bañan Indonesia, Egipto, Malasia, Mozambique, Sudáfrica, Cuba y, por supuesto, Canarias, son los escenarios de un trabajo constante y esmerado, tanto que el propio Pérez confiaba en que sus imágenes sirvieran para “transmitir la fragilidad del maravilloso mundo del silencio y desarrollar así la capacidad humana para cuidarlo y protegerlo”. El que quiera saber algo más o apreciarlo de verdad, que comparta su video de la célebre inmersión en El Hierro.
Y ahora, como no conforme con la conquista, como para acreditar que aquello y esto van muy en serio, para confirmarla y anticipar que aún tiene mucho que plasmar, para robustecer su indeclinable vocación, va y gana el prestigioso World Press Foto, modalidad 'Naturaleza', con una obra titulada Caretta caretta atrapada, que refleja la lucha de una tortuga boba por salirse de las redes en las que está atrapada, impulsándose con sus aletas. La gráfica de Pérez, sin trucajes, es una denuncia de lo que ocurre en los mares y sus profundidades; pero también un canto de libertad animal, una apelación a las conciencias, sobre todo si se fijan en la mirada del animal enredado en una malla gigantesca y que parece clamar para evitar su extinción.
En medio de tanto jolgorio carnavalero, de tanta energía invertida para los tópicos galopantes, la tortuga de Francis nos invita a reflexionar. Hay tantos desmanes y tantas ansias, también bajo la superficie, que ese canto tiene que sonar estruendoso no solo allí donde lo expusieron y lo premiaron sino en el ánimo de quienes contemplamos, todavía con sensibilidad, cualquier expresión naturalista que ensalza la estética infinita.

jueves, 23 de febrero de 2017

CAPTAR MERCADOS, SÍ; PERO CON QUÉ PRODUCTOS

A vueltas con la modernización de las infraestructuras turísticas. Llevamos años con el asunto, con un montón de planes, casi siempre concertados entre administraciones, con un volumen de inversiones considerable que luego no se traducen en actuaciones plenamente satisfactorias pues requieren de suplementos o la falta de seguimiento termina haciéndolas obsoletas más pronto de lo que se esperaba. Cierto que las instalaciones están para eso, para ser utilizadas, y que en algunos núcleos, por diversos factores, sufren un desgaste considerable; pero lo cierto es que muchos proyectos, concebidos para su materialización a medio o largo plazo y para mejorar la oferta de un destino, tardan casi hasta su desfase, de modo que las intenciones de integrarlas -incluso para configurar un modelo- acaban condicionadas.

El asunto ha llegado de nuevo a las Cortes, donde el Grupo Parlamentario Socialista propone un incremento de los fondos financieros del Estado consignados para la modernización de las infraestructuras turísticas maduras (FOMIT) y la rehabilitación de los espacios públicos obsoletos. Se quiere así cualificar y garantizar la sostenibilidad de dichas infraestructuras.

Sobre el papel, impecable. Y seguro que hay que actuar. Otra cosa es acertar -la diagnosis de las corporaciones, en ese sentido, es primordial- y tener visión de futuro. En algunos sitios, desde luego, demuestran no tenerla, acaso porque falta eso, una mínima formulación de un modelo que sirva para renovar atractivos o encantos y captar mercados. En ese aspecto, o nos tomamos muy en serio un mayor valor añadido y un aumento de los ingresos, “no porque vengan más turistas” dice la iniciativa socialista, o el estancamiento será palpable. De hecho, el gasto medio por turista, según algunas estadísticas, ha disminuido. Como se han reducido algunos apartados presupuestarios en el ámbito turístico estatal: en 2016, concretamente, significaron 294 millones de euros menos, más de un 47% en relación con las cuentas de 2011. Al no haber incluido medidas de protección o regeneración medioambiental o las que debían haberse previsto para frenar el desbordamiento de la capacidad de carga del litoral, la situación se complica.

El sector, pues, requiere de planes e inversiones que impulsen aspectos esenciales en el turismo de nuestros días: a los citados, añadamos la innovación tecnológica y el aprovechamiento energético. Solo así será posible elevar el nivel competitivo y manejar con audacia y efectividad los recursos de mercadotecnia que caractericen obligadas campañas y promociones, especialmente, en nuevos mercados.

"No se puede esperar más porque el sector turístico está asistiendo a una serie de transformaciones que, unidas al continuo desarrollo de las nuevas tecnologías, están afectando a la cadena de valor, a los procesos de comercialización y venta, y al propio comportamiento de los consumidores en un mercado cada vez más competitivo", señala la iniciativa socialista.

Entonces, si estamos de acuerdo, cabe presumir que los recursos serán más potentes y que, si llegan las vacas flacas, lanzarse a la captación de mercados andaremos mejor pertrechados.

miércoles, 22 de febrero de 2017

LA CURIOSIDAD DE ALCÁNTARA

Ha pronunciado el periodista y escritor Manuel Alcántara una de esas frases que se convierte en axioma: “Siempre, mientras haya curiosidad, existirá el periodismo”.

Alcántara es un clásico, uno de los grandes, a quienes leíamos con fruición en los años setenta, en la etapa de plena dedicación al periodismo deportivo. Una crónica suya, en Marca, era como una suerte de antesala de literatura. La adjetivación, la metáfora comprensible, la elegancia en la escritura eran cualidades de quien aportaba originalidad y sello propio, especialmente en disciplinas tan complejas como el boxeo. Junto a Fernando Vadillo, Antonio Valencia y Jesús Fragoso del Toro, uno de los admirados maestros. Y muy cerca de nosotros, un alumno aventajado, Antonio Salgado Pérez (Ansalpe), autor de excelentes trabajos sobre el pugilismo canario, que conocía al dedillo.

“El poeta que abandonaba el verso para bajar al ring a escudriñar historias con su estilo propio”, le definió Enrique Delgado Sanz, en un despacho de la agencia Efe en ocasión de la presentación de la obra La edad de oro del boxeo (Libros del KO), coordinado por los periodistas Teodoro León y Agustín Rivera. “El buen cronista convierte el episodio en mitología y Manuel Alcántara transformaba el boxeo en un poema homérico”, dijo a propósito Juan Soto Ivars, en elconfidencial.com. Agustín Rivera, precisamente, señaló que Alcántara “escribía sus crónicas con un solo guante”, afirmación que le permitía distinguirle de otros cronistas, acaso menos apasionados, pues “no se cegaba con patriotismos y siempre esgrimía la justicia, hasta contra sus amigos boxeadores”. Y es que el periodista, cuando comenzó con sus reseñas pugilísticas, ya era Premio Nacional de Literatura.

Bueno, pues ese Manuel Alcántara propina ahora un sutil golpe, con un solo guante, un uppercut certero invitándonos a la curiosidad para mantener encendida la llama del periodismo, sometida a casi todos los soplos que en el mundo han sido -el último, el del mismísimo presidente de los Estados Unidos- para sufrir el apagón, pero nunca el tiro de gracia. Y para ello, insiste en la función de formar, tan importante como la de informar, seguro que con la intención de cultivar intelectos sanos, interesados (curiosos) y críticos.

Fue la cuentista y poeta norteamericana Dorothy Parker la que sentenció que “la curiosidad no se cura con nada”, aunque Pedro Almodóvar es quien se enorgullece de que la naturaleza le haya dotado de “una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias... La curiosidad es lo único que me mantiene a flote”. Seguro que el maestro Alcántara brindaría con la afirmación de Parker y si bien igual no comparte la irracionalidad de la que habla el cineasta, lo importante es que los propios cambios que están produciéndose en los medios de comunicación, en un frenético devenir, deben ser examinados con curiosidad, pues tal como ha señalado, “en este oficio hay que renovarse diariamente”.

Ya saben: cultivando la curiosidad para que el periodismo sea eterno. Nada mejor que un poema del autor malagueño (Si vivir consistiese en darse cuenta) para entenderlo:

Si vivir consistiese en darse cuenta,
ganar el corazón, perder el hilo,
mostrarle el pasaporte a los espejos,
ponerse a hablar de usted consigo mismo,
volver por las aceras sin memoria,
demorarse en los labios conocidos,
si vivir fuera sólo estar sobrando,
estar de más, estar más que perdido,
saber que no hay remedio, que los dioses,
famosos por sus sombras y sus signos,
ya planearon sus crímenes perfectos,
sus crímenes sin rastro y sin motivo,
si vivir consistiera en aquel tiempo
en el que no queríamos morirnos,
si vivir fuera ser un extranjero
que llega a amar mucho a un país distinto,
si vivir no tuviese consistencia,
sólo un momento dado y no pedido,
si los muertos se mueren, que se mueren,
nadie, nunca jamás, estuvo vivo.

martes, 21 de febrero de 2017

AQUEL HOMENAJE A MARINA ACOSTA

Se cumplen hoy treinta años del homenaje que, en el anterior inmueble del Casino Taoro, recibió la inolvidable peluquera portuense Marina Acosta Molina. La Asociación de Mujeres Empresarias, el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) y el Ayuntamiento de la localidad coordinaron la convocatoria que resultó un completo éxito.
Marina se vio arropada por familiares, amigos y allegados. Estaba a punto de jubilarse. Había sido de las primeras en ejercer este oficio en la ciudad turística. Su establecimiento estaba localizado en la céntrica calle Agustín de Bethencourt.
Marina, en cualquier caso, fue algo más que una peluquera. Con el paso del tiempo se convirtió en una excelente esteticista que, en ocasión de carnaval, fiestas locales y presencia de bellezas portuenses en Alemania, ferias y promociones, se ocupó con esmero de las mismas. Remataba su quehacer con el cuidado personal de señoritas que igual pasaban sus primeros días fuera de casa.
Era amable, discreta y servicial. Sabía cómo llamar la atención. Aconsejaba con sutileza para que nunca pareciera una imposición.
Conocía el oficio sobradamente. Estaba al tanto de las tendencias e intuía las formas que mejor podía lucir una candidata con arreglo a sus cualidades y los diseñor que habría de vestir. Trabajaba con delicadeza y enseñaba a sus colaboradoras con la elegancia que luego se vería reflejado en peinados y maquillados. Ponerse en manos de Marina era una válvula de seguridad.
Salvador Ledesma firmó un reportaje en Diario de Avisos que describía la trayectoria de la recordada peluquera. Se inició en plena guerra civil hasta que se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria, donde residió un tiempo hasta que fue captada por el profesional Raymond quien se convertiría en su gran maestro. La escasez consecuente de los conflictos bélicos condicionaba las opciones de los arreglos, de ahí que valorase, en la fecha de su homenaje, los tintes líquidos como elementos fundamentales de cualquier peluquería.
Se señala en el reportaje que París fue una obsesión para Marina Acosta. A partir de los años cincuenta, hizo varios viajes con el propósito de contrastar y perfeccionar sus conocimientos. Aprovechaba para traer recursos estilísticos y materiales que aquí, prácticamente, eran desconocidos.
Después de un traslado a La Orotava, se asentó definitivamente en el Puerto que se abría al turismo y donde las extranjeras visitaban reiteradamente su establecimiento. El alcalde de entonces, Isidoro Luz, y los empresarios Enrique Talg y Gerardo Gleixner, tuvieron mucho que ver en esa mudanza que habría de resultar definitiva.
Acosta, dada la escasez de profesionales del ramo, peinó y arregó a todas las candidatas y reinas que en el Puerto fueron. En el citado reportaje cuenta, con cierto orgullo, que en una ocasión peinó a las señoritas que iban a bordo de una veintena de carrozas. Se caracterizó por cuidar siempre todos los detalles: “No es solo el peinado -afirmó a Ledesma-, se debe cuidar también el traje, tener en cuenta el corte de la cara. En fin, es algo mucho más complicado que lo aparenta”.
Marina Acosta fue una eficaz colaboradora del Ayuntamiento. Hasta que pudo y tuvo fuerzas, su sabio asesoramiento hizo brillar a muchas bellezas portuenses. Participó activamente, durante dieciséis años, en el intercambio carnavalero con Düsseldorf. En la ciudad alemana recibía constantes reconocimientos, conocían de su arte. Cuando llegó la formación profesional y se aampliaron las opciones de enseñanza, se sintió encantada con la sensibilidad que acreditaban quienes habían escogido este camino. Es más, tuvo palabras de elogio para la incipiente Universidad Popular Municipal (UPM), “una excelente cantera de profesionales”, según pronosticó. Y no le faltaba razón.
El homenaje, como dijimos, tuvo una muy favorable respuesta y sirvió para acreditar el aprecio que supo ganarse aquella excelente profesional, más de cincuenta años al servicio de los demás... y de la estética.

lunes, 20 de febrero de 2017

JAQUE MATE A LA PLUSVALÍA

La resolución del Tribunal Constitucional (TC) que suprime la vigente regulación del Impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, más conocido como plusvalía, no debe dejar indiferente a nadie, ni a administradores ni a administrados. Es una decisión trascendental que conllevará una revisión sustancial de este tributo local, una notable fuente de ingresos para los ayuntamientos. Y en hablando de modificaciones tributarias... ya se sabe. Cualquier cosa...

La plusvalía, un tributo directo de naturaleza municipal, hasta ahora, grava la revalorización de los inmuebles cuando son objeto de una operación de venta pero, en la práctica, es abonado siempre, aunque dichos inmuebles hayan perdido valor. Aquí se fundamenta la decisión del TC: no es legal aplicar un impuesto cuando no se ha producido una ganancia económica. El pago de la plusvalía se calcula en función del valor marcado por el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), antiguamente conocido coloquialmente como 'la contribución'. La cuota se cuantifica de modo automático hasta resultar un porcentaje que depende del tiempo que ha transcurrido desde la adquisición.

Se ha hablado de la injusticia de este impuesto. Claro, el máximo tribunal remarca la importancia del principio de capacidad económica consignado en la Constitución Española, de modo que aquí, en su resolución, interpreta que tal principio no solo es aplicable al sistema tributario en su conjunto sino que debe formar parte de cada figura impositiva. ¿Qué ha ocurrido? Muy sencillo: por un lado, no parece razonable que en el IRPF cuando se vende un inmueble ya se grave la ganancia patrimonial, si la hubiera. Porque en caso contrario, lo que se incluye en la Base General del IRPF es una pérdida patrimonial. Pero, por otra parte, la situación de crisis inmobiliaria ha supuesto que el contribuyente que vendia un inmueble por un precio menor computaba en su IRPF una pérdida patrimonial. Sin embargo, con la plusvalía había que pagar sobre el incremento del valor del terreno urbano, sin atender a la realidad del hecho y sus consecuencias, esto es, una pérdida patrimonial.

Ahora hay que pechar con las consecuencias, independientemente de que el tributo, concebido como hasta ahora, tienda a desaparecer. Que va a haber una disminución de la recaudación en las arcas municipales, es evidente. Eso obligará, probablemente, a revisar al alza el otro impuesto de gestión local, el ya citado IBI. Puede que se avecine un aluvión de ciudadanos que soliciten la reclamación de la liquidación efectuada en concepto de plusvalías. Pregunta al canto: ¿de dónde sacarán los ayuntamientos fondos para devolverlos a los ciudadanos?

Y en ese sentido, otra consecuencia: ¿se 'mojará' el Gobierno, siquiera en forma de crédito extraordinario? Quizá la resolución del TC impulse la negociación para reformar la Ley de Haciendas Locales, en concreto, lo concerniente a la financiación. El ejecutivo, por las razones que sea, ha estado pasivo, como si no quisiera complicarse más la existencia con problemas de esta naturaleza que, seguro, duelen más que la corrupción misma. Véase, de forma muy parecida, lo que viene ocurriendo en ámbitos bancarios o financieros con las cláusula suelo donde, desde 2013 a 2017, el Gobierno no articuló medidas válidas de solución.

Lo dicho: una resolución del Constitucional que no deja indiferente. Es un verdadero jaque mate a la plusvalía. Atentos a las repercusiones futuras, si es que por fin inciden de forma justa en los contribuyentes.

sábado, 18 de febrero de 2017

ARTE DE LUTERÍA (Y MÚSICA EXQUISITA)

David Sánchez cambió su maestría de educación física por el pequeño taller que abrió en El Ortigal, donde perfecciona su condición de lutier, esto es, una persona que construye o repara instrumentos de cuerda. Y para quienes no tenían otra referencia de la lutería que la más o menos apreciada en las actuaciones del grupo argentino de humor, Les Luthiers, ahora tienen una excelente oportunidad de contrastar su arte en la exposición que ofrece (hasta el próximo 2 de marzo) la sala La Ranilla Arte Cultura bajo el título “Lutería, de la tradición a la expresión”, inaugurada anoche con presencia del consejero de Empleo, Comercio, Industria y Desarrollo Socieconómico del Cabildo Insular de Tenerife, Efraín Medina, quien descubrió el lugar para su satisfacción.

Sánchez presenta doce instrumentos que reflejan un quehacer exquisito, un probado amor por la obra bien hecha. Es la artesanía elevada a la exquisitez. Si, por un lado, el autor trata de romper la rigidez que, en muchos casos, parece caracterizar el oficio, no solo lo consigue sino que logra también una originalidad fuera de lo común con sus nudos, sus pliegues y sus curvas, formas caprichosas y filigranescas que revelan un quehacer esmerado, una labor manual que arranca, si se quiere, de un retroceso al pasado para avanzar hacia concepciones en las que resulta visible una confección pletórica de matices plásticos y estéticos.

Huye David Sánchez de la repetición mecánica de piezas, como si desafiara la producción industrial con una creatividad osada y perfeccionista. Es, si se quiere, una forma de reivindicar la artesanía pura, hasta hacerla una “disciplina artística por derecho propio”, un primer paso fundamental para poner en valor el trabajo de quienes se dedican a estas labores y a duras penas ven recompensadas su dedicación.

Las doce instrumentos que exhibe en La Ranilla Arte Cultura son el fruto de la exploración, de nuevas incursiones para hacer ver que los obstáculos no son insalvables, sean cuales sean los materiales que se empleen. Cuando las cuerdas de las guitarras, las contras y los timples ya están dispuestas, aptas para tensionar y afinar, el artista habrá completado una tarea singular, primorosa.

Como lo fue también la presentación de Josele Del Pino, un portuense virtuoso de la contra y del timple, que deleitó, junto a su alumno, el realejero José Javier Machado, con unas interpretaciones que reflejaron el dominio de las cuerdas de estos instrumentos. Josele, además, originario del barrio, se llevó hasta La Victoria los aires de la marea y los ambientes de la plazoleta Pérez Galdós, su pasión por la música. Allí compone, investiga y enseña. Con fresca esponatenidad, no solo introdujo el arte de David Sánchez sino que explicó, sin estridencias, el alcance de su quehacer. Del Pino es ya un timplista consumado, un músico al que hay que escuchar con atención pues en cada entrega hace gala de una soltura sobresaliente, como si se paseara por las cuerdas e invitara a que le acompañasen en una nueva interpretación. Su discípulo, deesde luego, ya lo hace.

viernes, 17 de febrero de 2017

LATÍN

El inusitado éxito editorial de un libro -ocho ediciones en pocos meses- del que es autor el profesor italiano Nicola Gardini ha resucitado al latín, si es que estaba liquidado, hecho del que cabe dudar a la vista de la cantidad de expresiones que se utilizan e intercalan en textos y formulismos de muy distintos ámbitos. Dice algún crítico que el libro, en sí mismo, es una provocación pero lo cierto es que el debate para aceptar al latín como lengua oficial de la Unión Europea (UE) parece abierto. Lo que son las cosas: los ingleses, a punto de marcharse de la estructura -no dicen que se llevan su idioma- y los analistas contrastan cómo la lengua fundacional de su cultura lleva camino de convertirse en un soporte esencial quién sabe si para reafirmar la identidad, justo ahora que los escépticos van in crescendo -¿lo ven?- y los problemas de la propia UE se complican.
Nos enseñaron que se hablaba en la región del Lacio y que se extendió por todo el imperio romano, de modo que se le sitúa como el origen de las lenguas románicas. Hasta la Edad Moderna, fue lengua de cultura. Muchas veces se nos remarcó lo de lenguas clásicas -junto al griego- y hasta en la terminología estudiantil era frecuente escuchar lo de ‘lenguas muertas’. El bachillerato de letras de entonces, desde luego, tenía en el latín una asignatura de referencia. “Gallia omnis divisa est in partes tres”, conservamos de Julio César en De bello Gallico y como ese primer pasaje, muchos otros, hasta La Eneida, de Virgilio, traducida ya en preuniversitario. Declinaciones, las cuatro conjugaciones, los verbos irregulares, raíces y desinencias, la ordenación… Hubo, en el caso personal, excelentes profesores entonces y a cuya memoria van dirigidas estas líneas: Maruja Martín Real, Alfonso Trujillo Rodríguez (en Segunda Enseñanza del Puerto de la Cruz) y Orencia Afonso de la Rosa, en el colegio San Agustín de Los Realejos, ambos centros desaparecidos. El latín sirvió de mucho, desde luego, para reafirmar la vocación por las letras.
Hay que agradecerle al profesor Gardini esta insólita recuperación de la lengua de Séneca y de Cicerón, que, al cabo de los años, fue instaurada por ley en nuestro país como asignatura troncal del bachillerato. No sabemos si Europa terminará hablando latín -es memorable el episodio de la salutación en esa lengua entre el Papa Juan Pablo II y el entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván- pero, aunque suene retro, no parece una extravagancia y seguro que contribuye a expresarse mejor, que buena falta hace, y a disponer de un instrumento de comunicación extraordinario, no menos necesario.

jueves, 16 de febrero de 2017

LA DEMOCRACIA, DAÑADA

El todopoderoso líder de Podemos, Pablo Iglesias, igual reparte algún beso en el Congreso que aplaude en pie ardorosamente la exposición de algún compañero de su bancada que gesticula con un “baja, si te atreves” dirigido a un diputado del Partido Popular, Ángel González, quien le habría amenazado desde su escaño con un “¿Quieres que vaya o qué?”. Las partes deberían reflexionar sobre este comportamiento, ya advertido por la presidente de la Cámara, Ana Pastor, impecable en su mesurado modo de llamar la atención:

-Ruego respeto y silencio para el orador (en ese momento intervenía el ministro Montoro), el mismo que se merecen todas sus señorías. Veo que mis palabras no son muy teniads en cuenta. Tengo una función muy complicada pero les puedo asegurar que en el orden se va a mantener en esta Cámara. Lo primero es respetar si quieren que nos respeten los ciudadanos. El respeto se gana respetando a los que pueden ser sus oponentes políticos pero que representa a los españoles...

Porque, en efecto, no está el horno de la política para más bollos de encono público entre sus ejercientes. Incluso a quienes entienden poco de debates, a los menos familiarizados con sus entresijos y hasta se disgustan con ellos y los contemplan con desdén, les molestan y no escatiman críticas ni rechazo cuando contemplan escenas como las vividas en la sesión de control al Gobierno en la Cámara baja.

A las Cortes se va a trabajar, a defender ideas, a intercambiar criterios, a expresar con rigor y hasta con ironía crítica (quienes sepan hacerlo) los planteamientos que ilustren a la ciudadanía. Sobra, pues, la gestualidad chabacana. Y no digamos el lenguaje verdulero, pletórico de groserías, ante el que luego llegan a escandalizarse si lo prtotagonizan otros y lo siguen en redes sociales, debates internos o medios audiovisuales donde dan rienda suelta a tacos, soeces y dichos insultantes o descalificadores.

El Congreso no se puede convertir en un circo, en un escenario barato de expresiones malsonantes, en una representación repudiable alejada de la auténtica finalidad en el templo de la democracia. Por eso, es tan plausible la intervención de la presidenta Pastor, apelando a algo tan elemental como es el respeto para dejar hablar y permitir ser escuchado, como rechazables los desafueros de aquellos diputados que se ganan a pulso las antipatías al conducirse de forma tan impropia e inadecuada. Se dirá que siempre ha habido incidentes de este tipo, que en legislaturas anteriores también hubo episodios lamentables; y es verdad. Pero no es menos cierto que la democracia madura y que a estas alturas, además de seguir ponderando lo importante que son las formas en política, ya hay (un suponer) experiencia y tablas suficientes como para evitar manifestaciones de tensión cercanas a la riña zafia y cuartelera.

Que mediten las partes cuando repasen el video de la sesión y el diario de sesiones. Esas estampas no solo no les favorecen sino que hacen un flaco favor a la democracia. ¿Serán conscientes de lo que transmiten a la ciudadanía? ¿Se quejarán luego de la desafección política? País.

miércoles, 15 de febrero de 2017

DIVERGENCIAS EN LA PATRONAL

Fuimos de los primeros en advertir que los vientos favorables que soplaban -y soplan- en el sector turístico no se correspondían ni con la generación de empleo ni con progresos en la cualificación de éste. Igual se han producido algunos avances en los últimos meses para minimizar aquella apreciación pero el que se haya desatado una suerte de cisma en la patronal hotelera, a propósito de la incidencia, parece indicar que no íbamos errados. Los trabajadores deberían estar atentos al problema: a fin de cuentas, ellos son los directamente afectados.

Veamos. En la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), se está produciendo una divergencia sobre las condiciones laborales. Por una parte, el empresario presidente de una importante cadena hotelera, Antonio Catalán, ha tenido la valentía de denunciar los niveles de precariedad de colectivos como el de las camareras de piso, a cuya problemática nos hemos referido en alguna ocasión. “Nosotros no externalizamos los pisos. No se puede pagar tres o cuatro euros por habitación; aceptar eso supone un deterioro del producto y de la imagen”, ha dicho Catalán en el sitio web especializado, cerodosbe.com. Alertan algunos dirigentes de la CEHAT de un posible fraude de ley si la externalización se sustancia con una reducción retributiva para los empleados.

Pero por otro lado, el presidente de la Confederación, Antonio Molas, ha señalado que mientras se cumpla la legalidad vigente no se comete infracción alguna, por lo que recurrir a la subcontratación como una fórmula para reducir los costes laborales está al alcance de los empresarios.

Alguno de ellos ha interpretado ya que las dos partes tienen razón, aunque, en el fondo, lo que late es una diferencia en el modelo laboral turístico. Las divergencias están servidas si tenemos en cuenta los antecedentes en forma de declaraciones públicas contrapuestas que evidenciaron el cisma del que hablamos. Ahora habrá apelaciones a la cordura y a la necesidad de resolver las discrepancias en el seno de la organización.

¿Y los trabajadores, mientras? Lo dicho: atentos que deben estar. Ya las centrales sindicales, Comisiones Obreras y Unión General de Trabajadores, manifestaron su rechazo a la precariedad y reivindicaron más empleo y mejores condiciones de trabajo a medida que los porcentajes de crecimiento y ocupación seguían subiendo. A su voces se unieron las de un movimiento, Las Kellys, que han llegado a denunciar salarios de setecientos euros por jornadas que las camareras consideran agotadoras. Un dato, por cierto, hasta ahora no desmentido: hay unas doscientas mil camareras de piso en España. La mitad están subcontratadas por empresas de servicios, de modo que con esa medida se salta la aplicación de los convenios del sector.

Entonces, si hay que reconocer que haya empresarios con sensibilidad y visión para entender que algunas situaciones son acreedoras de corrección, también habrá que confiar en que la bonanza a cuantos más alcance, mejor.