jueves, 25 de mayo de 2017

VANDALISMO Y DESAZÓN



La asociación “Ya vienen los Reyes”, originaria del Puerto de la Cruz, empeñada desde hace años en revitalizar y dar lustre a la cabalgata de los Reyes Magos en el municipio, se queja con toda la razón de la acción vandálica que algunos desaprensivos han llevado a cabo en las últimas fechas destrozando los enseres y los utensilios que el colectivo, cada vez más numeroso y mejor organizado, empleaba y lucía.
Ya el pasado mes de enero, después de la celebración, sufrieron una primera andanada -si nos permiten la licencia- que costó un gran disgusto, ahora reproducido y aumentado, cuando en un corto plazo de dos semanas, han visto la práctica destrucción de esos soportes de cabalgata, guardados, según explicaron, en algún rincón de la antigua estación de guaguas, edificación abandonada, inutilizada y cerrada por resolución judicial.
Se ve que los vándalos conocen las fisuras de la edificación y saben dónde estaban provisionalmente depositados aquellos soportes. No han tenido en cuenta nada: ni los perjuicios sociales ni el importe de los daños causados ni la ilusión de los niños, vaya. Esos materiales no hacían daño alguno pero algunos se empeñaron en deteriorarlos y romperlos, hasta el punto de que, viendo el alcance de la “hazaña”, los miembros de la asociación ya han anticipado que la cabalgata no podrá salir en la próxima víspera de Epifanía.
Tendrían que recomponer y renovar esos enseres y ya no disponen de tiempo material ni de recursos económicos para hacerlo. Se entiende la desazón de los dirigentes de este animoso colectivo que, con mucho esfuerzo y con probado ánimo emprendedor, lograron devolver a la cabalgata el esplendor perdido, entre abandono e insensibilidad. Ahora afrontan este vacío, o lo que es igual, deben partir de cero si es que la ciudad quiere volver a contar con una de esas realizaciones que siempre suscita expectativas y es aguardada con interés por chicos y grandes.
La parte de vigilancia del lugar casi es lo de menos. Pese a la denuncia de los hechos y de haber tomado alguna medida reparadora, los promotores se han quedado sin soportes. Una lástima. Entre que no se vigila y las acciones vandálicas, el pequeño desastre se ha consumado. Ya sabemos quiénes son los perjudicados.

miércoles, 24 de mayo de 2017

ESMERARSE CON LA MEDICINA DE FAMILIA



En el complejo universo de la asistencia sanitaria, siempre estuvo claro que la atención primaria ha de erigirse en un sólido pilar del Sistema Sanitario Público, de modo que cuando se publican datos y cifras sobre la evolución de dicha atención y se contrasta el aumento de las dificultades que los propios profesionales, se desata la natural preocupación. La sanidad es algo muy serio, nos debe interesar a todos y quienes tienen a su cargo la importante responsabilidad de las prestaciones precisan de las mejores condiciones para llevar a cabo sus tareas.
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) aprovechaba la conmemoración del pasado Día Mundial de la Medicina de Familia para reivindicar un incremento de cuatro mil quinientos facultativos en el cuerpo de médicos de atención primaria para alcanzar el cupo de 8,6 profesionales por cada diez mil habitantes y así acercarse a los estándares europeos.  De su planteamiento, se obtiene el dato canario: en la Comunidad Autónoma harían falta mil cuatrocientos ochenta y seis médicos más para llegar a la media europea.
En España, actualmente, la media nacional de médicos de familia se sitúa en 7,6 por cada diez mil habitantes, una cantidad que la SEMFYC considera baja si se la compara con los 9,6 doctores que tiene de media el conjunto de Europa para este número de ciudadanos. El presidente de esa organización, Salvador Tranche, ha declarado que el aumento se debe producir de forma gradual y reconoce que “sumar un médico de familia más por cada diez mil habitantes permitiría mejorar la calidad asistencial que reciben los ciudadanos”.
Recordemos que sobre los médicos de familia recaen las competencias de atención integral a las personas, la continuidad asistencial, el trabajo con la comunidad, la atención domiciliaria, el abordaje familiar, la actualización permanente y la inquietud por garantizar una buena integración de la atención a la salud entre los diferentes actores que engrosan el sistema sanitario público.
Por tanto, si se acepta que hay un déficit estructural de profesionales en centros de salud y dispositivos de cuidados críticos y urgencias y que el sistema para la cobertura de permisos y salientes de guardia (sin olvidarnos de los contratos a tiempo parcial) no funciona de modo eficiente, es lógico que las administraciones públicas se esmeren para aumentar los recursos reales y robustezcan el sistema sanitario público.
Deben priorizar e invertir. No les queda otra.

martes, 23 de mayo de 2017

ROSELL SALE DEL LABERINTO

La magistrada Victoria Rosell sale del laberinto en el que se vio inmersa contrariamente a su voluntad. La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha archivado el expediente disciplinario que le fue abierto a finales del pasado año tras una denuncia interpuesta por un abogado a raíz de unos hechos ocurridos en noviembre de 2014, determinantes de una recusación por supuesta intervención de la juez en un procedimiento judicial por presunto fraude fiscal que la mayoría de los miembros de la citada Comisión ha considerado que no ha sido acreditada.

Archivado entonces ese expediente, en cuya sustanciación se habrán entrecruzado turbios intereses, Rosell, que fue diputada de Podemos por la provincia de Las Palmas, tiene razones para sentirse satisfecha pues su conducta profesional en este caso no se ha visto manchada como parecía ser la intención de quienes promovieron la acción en su contra. Otra cosa es que lo ocurrido haya distorsionado algunos libres y legítimos planes personales cuya restitución ahora no es posible -la eterna pregunta: ¿quién devuelve?-, si bien queda, en plano positivo, esa parte moral que seguro le reconfortará, aunque el disgusto y las contrariedades de una etapa convulsa no se las quita nadie. Todo lo ocurrido es una muesca en su trayectoria. Puede que lo cuente de manera pormenorizada algún día y entonces sabremos más no solo del alcance de la iniciativa y de sus entresijos político-judiciales-corporativistas sino de su propia evolución anímica antes, durante y al final del proceso.

Es probable que no le hayan quedado ganas de seguir incursionando en política, al tratarse de una experiencia con aristas negativas, pero ha demostrado no arrugarse cuando venían mal dadas. Siempre es delicada la interpretación de las incompatibilidades, máxime cuando hay connotaciones que se prestan a ser manejadas a conveniencia con tal de llevar a cabo los fines que se persiguen. Es el ejercicio cabal y consecuente de la función encomendada, independiente de otras circunstancias y de sus prejuicios derivados, lo que distingue el cumplimiento de las responsabilidades de cada momento.

La magistrada Rosell, a su pesar, suponemos, ha sido protagonista de un episodio controvertido en la agitada vida judicial de Canarias. Se metió, la metieron en un laberinto del que ahora sale después de meses de incertidumbre profesional y personal. El órgano correspondiente del CGPJ ha archivado el expediente disciplinario que le fue incoado: esta es la noticia. Lo que suceda a partir de ella ya es decisión personal. Ya se verá.

lunes, 22 de mayo de 2017

COLABORADORES

Eran atentos y puntuales. Son las dos primeras cualidades que deben ser destacadas. Atentos a la actualidad, a la evolución de los asuntos que solían plasmar en sus textos y a la vida cotidiana de la que ya formaba parte su relación con el medio. Puntuales para hacer llegar -a veces, por su propio pie, esto es, llevar el escrito a la sede o a la redacción- en el plazo muchas veces convenido sobre la marcha, sin necesidad de concertar documento alguno, el artículo convertido en la prueba de la colaboración.

El colaborador, los colaboradores. Su figura fue siempre importante en los medios escritos. Había gente que compraba el periódico determinado día porque entonces se insertaba su aportación. Lo mismo pasaba con publicaciones no diarias. Se aguardaba su aparición para leer y seguir el estilo que gustaba. Algunos crearon escuela y terminaron con una sección fija. O se convirtieron en columnistas. Lo más importante: su producto no era relleno. El valor se lo otorgaba el propio medio por el mero hecho de publicarlo. Primera señal de respeto.

El perfil era de lo más variado. Jóvenes con inquietudes literarias, por ejemplo o ilusionados con ver su nombre en los papeles para ir creciendo y abriéndose un espacio. O personas menos jóvenes, amantes de la escritura y dispuestos a escribir sus impresiones de la vida en general, de la actualidad o de algúna materia en la que, por afición, conocimientos o seguimiento, se iban especializando. Profesionales y funcionarios que, en su tiempo libre, volcaban sus ideas y sus apreciaciones procurando mecanografiar sin errores ni tachaduras para que las correcciones, si las hubiera, merecieran el último crédito antes de la publicación.

La crisis se llevó por delante a muchos colaboradores, incluso a los que ya mantenían una relación consolidada, basada en la lealtad, en los años en que, con solución de continuidad, sus trabajos fueron viendo la luz. Es verdad que, durante mucho tiempo, no percibían emolumentos. Sus escritos eran por amor al arte. Los que terminaron logrando un reconocimiento retributivo -en función del número de textos publicados, por ejemplo- vieron truncado ese ingreso extra cuando alguien -el director, probablemente- tuvo que comunicar -con pesar, seguro- que ya la empresa no abonaría sus colaboraciones y que era libre de intentarlo en otro medio o de seguir pero sin nada a cambio.

El colaborador, los colaboradores. Escribían libremente, sin necesidad de recibir influjos o sugerencias desde los responsables ejecutivos del propio periódico cuyo contenido terminaban cualificando con esa obra, por lo general, paciente y esmerada. Y hasta documentada. Había lectores que pasaban de su aportación y otros que la aguardaban.

Las dinámicas mediáticas han cambiado y los colaboradores también se han visto afectadas. Ya se precisa algo más que su voluntarismo de hace unas décadas. Pero su papel fue siempre respetable y como tal debe ser reconocido.

sábado, 20 de mayo de 2017

DISTRIBUIDOR DE LAS CABEZAS

Las obras tardarán varios años en ejecutarse, se dice en la información periodística que da cuenta de la supresión del distribuidor de tráfico del sector Las Cabezas que forma parte de la carretera insular TF-312, la que va desde la Punta de la carretera hasta Las Arenas, en el Puerto de la Cruz. Se trata, en efecto, de una actuación en la infraestructura viaria orientada a mejorar la carretera, la accesibilidad y la circulación.
La aparición de una grieta en uno de los laterales del distribuidor (popularmente conocido como “Pulpo de Las Cabezas”) ha puesto en guardia a los técnicos del Cabildo Insular que, sin advertir un riesgo inminente, prefieren estar vigilantes y proyectar la solución que, aunque sea a corto plazo, tiene su complejidad y requiere, por lo visto, de algo más que apuntalamientos.
El distribuidor resultó ser una extraordinaria alternativa a los problemas del tráfico rodado que, en el primer mandato de la democracia (1979-83), siendo alcalde Francisco Afonso Carrillo, llegaron a la colapsar los accesos al centro de la ciudad y a los polígonos San Felipe-El Tejar. En aquel cuatrienio se ejecutaron las obras, impregnadas de un cierto aire modernista como valor añadido. Un enlace a dos niveles facilitaría la circulación sin obstáculos por toda la vía TF-312 y los accesos desde el superior a la calle Blanco y a los polígonos.
La ejecución dejó al desnudo los antiguos hornos de cal de Las Cabezas, junto al instituto que lleva el nombre del insigne portuense Telesforo Bravo Expósito. La iniciativa municipal, con una sostenida reivindicación del profesor Manuel Lorenzo Perera, propició su restauración y su integración en el conjunto urbano durante el mandato 1995-99, siendo alcalde Marcos Brito Gutiérrez. El descuido y la falta de mantenimiento han impedido que la zona sobresalga.
Al verse afectada, a ver qué depara la redacción del proyecto que significa, teóricamente, una sustancial transformación de esa fisonomía de la ciudad. Se estima que la actuación se desarrollará en cuatro fases y que el presupuesto puede alcanzar los quince millones de euros cuya financiación será a convenir entre las administraciones competentes.
Habrá que permanecer, pues, vigilantes, por si la grieta descubierta implica los riesgos que ahora mismo no se detectan. Y como ya se anuncia que la actuación puede ser larga, la cuestión es acometer la reposición o la reparación de las barandas que circundan al distribuidor cuyo aspecto es cada día peor. Las denuncias hechas en varias ocasiones sobre su deterioro y desperfectos no han servido de nada, pese a que la peligrosidad salta a la vista. Y si no, que se contraste con una valla de tráfico colocada en una las colgantes sobre la zona ajardinada. Los meses que transcurrieron para reparar la débil estructura que separa una urbanización cercana de la propia carretera obligan a poner atención en ese barandal maltrecho e impropio para uno de los principales accesos al centro de la ciudad.

viernes, 19 de mayo de 2017

FORMACIÓN TURÍSTICA

Las provincias de Las Palmas, en quinta posición, con un 4,22%; y la de Santa Cruz de Tenerife, en séptima, con un 2,76%, figuran entre las que registraron una mayor oferta de empleo en el sector turístico a lo largo del primer trimestre del año, según se recoge en un informe elaborado por Turijobs, el portal de empleo y formación en el ámbito del turismo y la hostelería. Algunos empresarios canarios sensibilizados con este asunto pueden hoy respirar más tranquilos a la vista de los avances. Este dato, unido al del aumento del 15% en el mismo concepto durante el mes de marzo, respecto al mismo período de 2016, refresca, en pleno período de bonanza, el análisis de la formación, un hecho primordial para la competitividad de la oferta y la prestación de los servicios profesionales.

En efecto, el crecimiento progresivo de los últimos años, decisivo en el incremento del Producto Interior Bruto (PIB), ha impulsado el interés de las empresas turísticas en contratar profesionales con habilidades y conocimientos específicos. Puede que aún se aspire a disponer de mano de obra barata, pero no es menos cierto que se requiere personal al que se pide algo más que voluntarismo: dadas las tendencias y tal como evoluciona el mercado, se busca con solidez en su preparación. El periódico El Mundo, basándose en registros de otro conocido sitio web, Infojobs, publicaba recientemente una información que sitúa al turismo como una de las carreras más demandadas por los jóvenes españoles. No es de extrañar, por tanto, que los grados en turismo, los ciclos formativos, los cursos de formación profesional, los másteres universitarios y los doctorados coticen al alza y aumenten considerablemente las opciones para incorporarse con éxito al mercado laboral y auspiciar un desarrollo profesional creciente y solvente.
No es de extrañar, por consiguiente, que un cien por cien de las empresas inscritas de uno de los portales antedichos requieran a un profesional con titulación. Turijobs, en concreto, señala que las categorías que más valoran quienes ofertan empleo son los grados y diplomaturas (15,25%), los ciclos superiores (15,85%) y otros cursos formativos (21,02%). Tengamos presente, según la misma fuente, que un 66,49% de los profesionales registrados posee estudios superiores, en tanto que sigue empequeñeciendo el porcentaje de empleados sin ninguna titulación.
Las áreas profesionales que ofrece el sector, más allá del propio turismo, exponen una interesante diversidad de opciones cuyas temáticas propenden, en muchos casos, a la especialización, lo cual es otro factor positivo. Hay planes y estudios en centros especializados, universidades y enseñanzas online. Están enfocados, tanto para estudiantes como para profesionales en activo, a la hostelería, a la cocina/restauración, a los eventos de distinto tipo y a los mismos cruceros cuyo auge, por cierto, parece debilitarse. Las áreas más demandadas, según Turijobs, son atención al cliente, recepción, aeropuerto y cocina.
O sea, que oportunidades casi abundan y no se deben desaprovechar. Las instituciones y el propio sector privado deberían ahora poner el acento en la importancia de la formación e idear una atractiva serie de incentivos para que los profesionales sepan cultivarse y cuidar aquello que debe ser lo más preciado: el mismo puesto de trabajo. El temor a que el personal de distintos países de la Unión Europea (UE) irrumpa con mejor formación y frene muchas expectativas de empleo sigue existiendo.

jueves, 18 de mayo de 2017

OCIO REGULADO

Será interesante conocer qué recorrido tiene -y cuál será su alcance- el contenido del tercer Encuentro de la Red Vivre la Ville en Europe! (en español, Vivir la ciudad en Europa!), que agrupó el pasado mes de marzo, en Madrid, a representantes de más de ochenta ciudades que debatieron sobre problemas comunes, especialmente los relacionados con el ocio nocturno. La situación se va haciendo cada vez más complicada para todos, desde el tejido empresarial hasta el legítimo derecho al descanso como conceptos que igual se sitúan contrapuestos en el propósito de crecer, ampliar negocio y generar empleo, y la pérdida de calidad de las condiciones de vida. La convocatoria sirvió, además, para estudiar más detalladamente la renovación de las formas de participación política y organización de la sociedad civil, contribuyendo a un proyecto colectivo capaz de afrontar retos fundamentales para el futuro de las ciudades, como la habitabilidad de sus centros históricos o la denuncia de las prácticas sociales no reguladas, especialmente relacionadas con el mal llamado ‘ocio nocturno’, que amenazan la sostenibilidad y el futuro de los barrios residenciales de los centros históricos de muchas urbes.

El conjunto las diferentes administraciones y la propia Unión Europea (UE) dispondrán, para su ulterior determinación, de algunas bases convergentes con las que se intenta prevenir los males ya detectados, corregir los desvíos y, en definitiva, crear hábitos saludables en espacios que son de todos y en los que los derechos de cada cual deben ser respetados. Por ejemplo, las ofertas turísticas, festivas, lúdicas y gastronómicas deben enmarcarse “en horarios y condiciones no lesivos para la salud de los residentes en los centros históricos de las ciudades”, según el avance de las conclusiones del citado Encuentro.

Muchas de las asociaciones vecinales participantes están a favor del “ocio regulado” pero reclaman voluntad política para contribuir a alcanzar normativas satisfactorias y no plegarse a inhibiciones o presiones empresariales o de 'lobbies' y grupos de interés que dificultan posibles acuerdos y su incidencia en los propios comportamientos sociales. Esa idea, “ocio regulado”, evitará, teóricamente, que las zonas de bares y terrazas de núcleos urbanos concretos y de zonas residenciales se conviertan en lo que ya se conoce como “bar continuo”.

La presión turística, el ruido o el exceso de ocupación de la vía pública traen como consecuencia problemas a los que se enfrentan -muchas veces sin ordenanzas operativas o sin saber qué hacer- las administraciones locales. Pero es que, además de los derivados del ocio, hay que afrontar problemas de conservación, mantenimiento y protección de centros urbanos históricos, de alto valor patrimonial, social y cultural, que quedan a expensas de acciones vandálicas o delictivas difícilmente controlables. La seguridad, en efecto, es otra de las asignaturas que hay que aprobar en este que no parece fácil examen. Se trata de que esos centros no se conviertan en meros centros de ocio. Y como el argumento de la actividad económica y de los empleos muchas veces no se sostiene, habrá que esmerarse para que todos cuantos forman parte del sistema productivo se integren responsablemente y contribuyan a que la calidad de vida se algo más que una frase hecha o un concepto teórico.

miércoles, 17 de mayo de 2017

EN MEMORIA DE ALBERTO MANZANARES

El suspiro de la tarde de ayer dejaba un sabor amargo con la noticia del fallecimiento de Alberto Manzanares Pourtau, depositario que fuera durante muchos años del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz. Disfrutó de su jubilación todo lo que pudo pero la enfermedad que sobrellevó en silencio y con buen talante terminó doblegándole.

Era un tesorero de los de antes, de esos que explican la complejidad de un balance y una liquidación presupuestaria con lenguaje llano y asequible. Nos enseñó las claves de la recaudación municipal para afrontar un plan a medio y largo plazo “y llegar a fin de mes”. Eso sí: había que asegurar las fuentes, a lo largo de todo el año. “La nómina del personal, lo primero", solía decir. Desde los ingresos mensuales del complejo 'Costa Martiánez' a la participación en los ingresos del Estado; de las detracciones del Régimen Económico Fiscal (REF) a la Contribución, transformada luego en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). “Los ingresos son habas contadas -dijo en cierta reunión con otros ediles-; lo que hace falta es saber administrar los recursos”.

Y como todos los tesoreros, de la Administración o de cualquier otro orden público y privado, fue un sufridor. Pero tenía una rara habilidad para sortear a los acreedores, de los que se compadecía en no pocas ocasiones y a los que invitaba a un cortado para sobrellevar los apuros. En los primeros años de la democracia, siguiendo indicaciones de los responsables políticos -especialmente del alcalde Afonso-, se puso al frente de los procedimientos que se seguían para abonar el importe de actuaciones en fiestas y actividades deportivas. Hizo su equipo a la medida: Gonzalo y Francisco Carrillo, Pepe Martín, Carmela Estévez, Paco Hernández, Miguel Díaz y Felipe Cabo le tuvieron en alta estima, con repestuoso afecto, por sus métodos y por su tolerancia. Como con la Intervención y la Secretaría General había que llevarse bien, procuró coordinarse y armarse de paciencia para saltar los mil y un obstáculos burocráticos hasta hacer efectivo el mandamiento de pago. Terminó conociendo, como el que más, a los habituales visitantes en su despacho de la casa consistorial: a los acreedores, a los perceptores de alguna ayuda, a los bomberos de la Mancomunidad, a los contratistas... ¡y a los murgueros!

Hizo buenas migas con el resto de funcionarios. Hablaba de política lo justo, con cierta socarronería. Pasaba de polémicas. Quiso incursionar, siguiendo consejos de algún amigo peninsular a principios de los ochenta del siglo pasado, en el mundo de la televisión local pero no cristalizaron sus proyectos. Llegó a entusiasmarse con el tenis y animaba a quienes se iniciaban con la raqueta para incorporarles al club (Oceánico) que contribuyó a mantener. Manzanares terminó siendo un atento contertulio en una de esas escasas reuniones que todavía se mantienen en céntricas cafeterías portuenses. No importaba que anduviera algo desfasado: los razonamientos del sentido común y esa socarronería de la que hablamos le hacían quedar bien.

martes, 16 de mayo de 2017

ALEMANIA PENALIZA FALACIAS Y MENSAJES DE ODIO

A la espera de la tramitación y confirmación parlamentaria, el Gobierno alemán ha tomado la iniciativa y ha aprobado una Ley que penaliza a redes sociales que no retiren con la debida diligencia los contenidos considerados ilegales, es decir, las informaciones falsas o difamatorias y los mensajes de odio.

El ministro de justicia alemán, Heiko Maas, después de precisar que la normativa no restringirá la libertad de expresión pues su aplicación solo será efectiva en publicaciones o emisiones que sean tipificadas como de odio y cuando se acredite que se trata de contenidos intencionadamente falsos, apuntó que, “al igual que en las calles, tampoco hay hueco para la incitación penal en medios sociales”. Y pone el dedo en la llaga al señalar que “Internet afecta a la cultura del debate en nuestra sociedad. La radicalización verbal es, a menudo, una etapa preliminar de la violencia física”.

Los alemanes saben de lo que están hablando. Recordemos que, teniendo en cuenta antecedentes históricos -el respeto a la memoria y la aceptación de no repetir jamás ciertos hechos-, les está prohibido negar públicamente el holocausto y promover el racismo. A la vista de la evolución del fenómeno migratorio y de los riesgos que entraña la amenaza terrorista, saben que los peligros que acechan en las redes y -quizá menos- en los medios de comunicación, no pueden quedar impunes. Opiniones radicalizadas, inspiradoras de odio y exclusión, no deben tener cabida.

De ahí que la nueva Ley prevea durísimas sanciones económicas para aquellas redes y stios web donde se publiquen este tipo de contenidos y no sea retirado en los plazos que establezca la propia normativa y que van desde veinticuatro horas a siete días. Se trata de poner punto final a la impunidad. La noticia no debería pasar inadvertida para ciertos canales emisores de nuestro país donde, además de disfrutar de una situación claramente irregular y al margen de la Ley, se ofrecen contenidos y opiniones que, confundidas o entremezcladas en el vasto campo de las apreciaciones políticas, transgreden elementales normas de respeto a la privacidad y al honor. Hay poner coto a tantos desmanes y hacer bueno el dicho: no todo vale.

El ministro Maas advierte a los responsables de redes y portales. Veremos si en instancia europeas el ejemplo cunde y se fijan unas reglas de juego que todos terminemos aceptando. De momento, para fortalecer la argumentación de la justificación de la Ley, desvela que Twitter apenas borra un 1% del contenido denunciado por los usuarios, en tanto que Facebook ya lo hace en un 39%. Estos porcentajes pueden ser claramente insuficientes a la vista del grosor de los mensajes.

Lo importante es acabar con prácticas reprobables en las que se manejan falacias, vilipendios y vituperios que solo vienen a probar que la sociedad está enferma y expuesta a influjos muy negativos que agravarían su estado por una de las vías más accesibles en nuestros días: la comunicación en la red.

lunes, 15 de mayo de 2017

EL SELLO DE LA PANDILLA

Tiene Antonia Jaster la fibra de las grandes actrices británicas que ahora trata de inculcar a los integrantes de La Pandilla, un animoso y entusiasta grupo de portuenses amantes de las tablas que hacen menos ociosas sus jubilaciones y más productivo el tiempo libre de quienes aún se mantienen en activo, para prolongar aquella vena teatral que caracterizó el Puerto de hace unas décadas, cuando cursaba temporada en El Penitente el ambulante Teatro Popular Español y cuando aún existían el 'Topham', el salón del antiguo colegio de los Agustinos... y la casa, en la calle Santo Domingo, de don Jesús Hernández 'el Maestro', para ensayar entre olores a tinta y el trantran de las máquinas de la antigua imprenta.

Jaster dirige el plantel y saca el máximo partido del amateurismo de quienes aparecen en escena y de los recursos que posibilita el patio de recreo de aquel colegio, en cuyo empedrado aún lucen despintadas las líneas que delimitaban una reducida cancha de baloncesto. ¡Ay, las limitaciones! A los actores les mete en la piel de personajes que pasean con gracejo vario penurias, frustraciones, desenfados y afanes. Y así logra que los papeles sean interpretados sin grandes alharacas pero con un digna solvencia. Y en cuanto al atrezo, más no se puede pedir: en una escalera lateral, el rincón de un cementerio -con lápidas y todo- y un escenario al aire libre -justo delante del aún existente salón ahora utilizado para otros menesteres- donde la austeridad no impide la polifuncionalidad del mobiliario y la versatilidad de los usos. Una grabación de fondo, con voces de los propios actores y música ambiental, utilizada para entrada y salida, completa el cupo de elementos.

Se supone que Ángel Camacho Cabrera, autor de la obra, asistente en primera fila a la representación del pasado sábado, se habrá quedado satisfecho con los resultados de “A sus órdenes, señor director”, la sucesión de tres obras humorísticas cortas, concebidas, sobre todo, para hacer reír y pasar un rato de divertimento. Efectivamente, “El abrigo de Marta”, “Blanco Radiante llama a su puerta” y “A sus órdenes, señor director” dejan fluir la sencillez y la fácil comprensión de las situaciones/insinuaciones que se concatenan a la espera de una solución previsible pero que se aguarda con expectativa para culminar la escenificación de forma gratificante.

Carmen Dolores Pacheco, Manuel Jiménez y Carmen Yuste, junto a los niños Sofía Jiménez, Celia López, Bruno García, Juan Baltar, Laura Block y Francisco Ramos, hacen en “El abrigo de Marta” un ejercicio paradójico de dolor e hipocresía. Nadie puede creerse que aquel querubín ponderado fuera el padre de las criaturas que su viuda desconocía. Por allí, por las escaleras de madera, aparecen y desfilan tras despedirse a coro de la señora.

Lupe Abrante y Mara Martínez, amigas del alma, se confían sus intimidades entre 'gags', martingalas y ambigüedades calculadas que se superponen en “Blanco Radiante llama a su puerta”, donde el caústico Jesús Camacho se desvive por la limpieza y una camisa adorada mientras Alberto Castilla se beneficia de los efectos de una pócima explosiva.

Y, finalmente, Julio Rodríguez y Antonio Castro, revelan sus aptitudes en los dislates encadenados de “A sus órdenes, señor director”. El jefe y el secretario. El primero, con sus exigencias, que va improvisando según se fija y que reclama sin dar opción a que el subordinado satisfaga en sus gestiones las demandas de aquél. Castro es el más natural de todos los papeles del plantel, obra tal cual, se sofoca y se desenvuelve al ritmo frenético que termina con el “¡No, señor director!”, remate rupturista de la representación después de tanto agobio.

En fin, que La Pandilla hizo las delicias en la primaveral noche portuense, aportando a la decimoquinta edición de Mueca un necesario sello local. El grupo, recordemos, tiene en su haber un originalísimo pregón de las Fiestas de Julio antes del que se colgó el cartel “No hay entradas”, un éxito de crítica y público, ahora revalidado porque esa fibra de Antonia Jaster se va contagiando un primor.