viernes, 10 de diciembre de 2021

Embrollo e incapacidad

Enésimo artículo sobre el ruinoso edificio ‘Iders’, desde hace más de treinta años con un aspecto fantasmagórico y espectral en pleno corazón turístico de Martiánez, en el Puerto de la Cruz. No ha sido posible encontrar una solución, pese a los intentos, las quejas y la denuncias. Ni las estampas de desidia ni los impactos de abandono ni la antiestética ni los riesgos de varios tipos han sido, si se nos permite la expresión, colaboradores necesarios.

Pero, claro, cada incendio –y ya van unos cuantos- agita la dimensión del problema mientras los vecinos de los comercios y bloques de viviendas colindantes ya no saben qué decir ni qué hacer después de haber contrastado que todos sus intentos han resultado estériles. El último, registrado en la tarde del miércoles festivo, restituía todas las oscuras sombras de una realidad visible desde fuera, desde las vías que circundan la edificación, desde las terrazas, balcones y alturas de las más cercanas. Una realidad penosa que inspira rechazo.

El tremendo embrollo jurídico surgido en la controversia suscitada en una propiedad privada desde que fue declarada afectada por aluminosis (enfermedad del cemento), es de tal envergadura que una autoridad judicial disolvió el condominio o la junta de propietarios. O sea, que el vacío se hace patente y latente. Para complicar aún más el enredo. Curioso, porque como si lo estuvieran esperando, algunos vecinos estallaron en redes sociales esa misma tarde o a la mañana siguiente. Pareciera que no creen en otra alternativa que la desaparición física del inmueble en ruinas, donde habitan, por cierto, okupas e indigentes que, queriéndolo o sin querer, en menor medida si se admite, son también un factor humano de distorsión

Tengamos presente que los riesgos más evidentes que alteran o perturban la convivencia en los alrededores se pueden desgranar de la siguiente manera:

Seguridad ciudadana, especialmente en horarios nocturnos, si bien no hay que excluir los diurnos, desde horas tempranas, pues muchos okupas permanecen en los alrededores del edificio y transmiten sensaciones peligrosas e intimidatorias a los transeúntes.

Salud e higiene, al tratarse de una edificación abandonada, sin los servicios básicos para quienes ahí conviven. Insectos y roedores campan a sus anchas donde hay suciedad y espacios de residuos orgánicos. Las posibilidades de infección y contagio son más que evidentes.

Deterioro y devaluación galopante de los hoteles, propiedades y establecimientos comerciales de las proximidades.

Impacto negativo para la marca turística Puerto de la Cruz que se expone a una degradación de todas sus promociones si no se pone término a un problema latente en un sector de la ciudad que, pese a ser remodelado no hace mucho tiempo, precisa ya de una clara atención para su reacondicionamiento.

Total, que en medio del embrollo y de la incapacidad, el ‘Iders’, lo que queda de él, sigue afeando.


 

jueves, 9 de diciembre de 2021

El gobierno de los jueces, bloqueado

 

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sigue a la espera de ser desbloqueado. Pero no hay quien lo haga. El buen desbloqueador (?) tendrá que aguardar. Si al cabo de tres años, “estacionado en una pura vía de hecho, fuera de la Constitución y de la ley”, tal como afirma la Asociación Jueza y Jueces para la Democracia (JjpD), el ostensible estancamiento prevalece, cabe preguntarse hasta dónde resistirá el funcionamiento de la Justicia.

JjpD va más lejos y acusa abiertamente al Partido Popular cuya estrategia, que califica de anticonstitiucional y antilegal, según afirma, es la única fuente de su legitimación.

Esta asociación judicial, a la vista del bloqueo que impide la renovación del CGPJ, llega a exigir, en un comunicado, a todos los vocales de este Consejo “su inmediata dimisión”. Y, de paso, apremia a los grupos parlamentarios de modo que redoblen sus esfuerzos para alcanzar un consenso que permita de una vez la renovación del órgano de gobierno de los jueces.

La situación es insostenible. Es la ciudadanía la que padece las consecuencias de intereses cruzados, recelos y apremios. Juezas y Jueces para la Democracia entiende que habría que tener más sensibilidad, “cuando hay bienes jurídicos de bastante menor calado que los aquí lesionados que gozan de protección penal”.

Y explica que por eso, del Consejo suele predicarse que está indebidamente prorrogado, pero, en rigor, debería decirse que está también autoprorrogado, porque tal «intolerable situación» no se habría producido ni podría mantenerse, «sin la complicidad de su presidente y de los veinte vocales con tal estrategia partidista».

¿Cuánto tiempo más en estas poco edificantes condiciones? Hace falta voluntad política y corporativa para poner punto final a un lastimoso episodio de los órganos del poder judicial. ¿La hay? Todo da a entender que no.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Inyecciones económicas para el turismo

 

A la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Reyes Maroto, le cayeron encima cuando, apenas transcurridas veinticuatro horas de la erupción del volcán de La Palma, hizo una lectura optimista del fenómeno natural y predijo una atracción turística para la isla. No escogió bien el momento para la predicción, desde luego, una cuestión de inoportunidad, pero ochenta días después, se ha comprobado que tenía razón: cuando se den a conocer las estadísticas de visitantes y de usuarios de conexiones aéreas y marítimas, así como de las estancias en la industria hotelera palmera, se comprobará el lado positivo del volcán, inferior en cualquier caso, al volumen de daños causado. Pero la ministra andaba en lo cierto: quienes la reprobaron entonces, se delatan solos, callando. Hacen bien.

Reyes Maroto salta ahora a la palestra turística con un triple acuerdo del Consejo de Ministros: aprobación de tres Reales Decretos, basados en inversiones en patrimonio histórico, dotados con setecientos veinte millones de euros; innovación de empresas turísticas y los Caminos de Santiago de España.

Anden atentos los empresarios porque la primera dotación es la nueva regulación del Fondo para la Competitividad de las Empresas Turísticas (FOCIT), dotado actualmente con quinientos sesenta y cinco millones de euros, y que estará dirigido a financiar, con préstamos, proyectos de empresas que mejoren la competitividad del sector turístico, en especial aquellos que contengan actuaciones de digitalización, accesibilidad, eficiencia energética y economía circular.

La segunda inversión es la concesión de casi ciento diez millones de euros en subvenciones directas a Comunidades Autónomas y entidades locales para el mantenimiento y rehabilitación de patrimonio histórico de uso turístico. Un total de treinta y siete bienes de interés cultural en pequeños municipios se beneficiarán de esta partida.

Reyes Maroto tiene claro que hay que avanzar hacia un modelo turístico más sostenible, digital, seguro e inclusivo, por lo que la prioridad es consolidar la recuperación y avanzar en la transformación y modernización de ese modelo.

En cuanto a la tercera medida aprobada por el Consejo de Ministros, consiste en el reparto de un máximo de cuarenta y millones de euros para impulsar actuaciones transformadoras que mejoren la sostenibilidad, la digitalización y la competitividad en destinos pertenecientes a cualquiera de los Caminos de Santiago existentes en España.

Buenas noticias, en fin. La desazón generada por las derivadas o secuelas de la pandemia se ve de alguna manera compensada por mejoras tangibles para robustecer la recuperación del sector. Es positivo.



martes, 7 de diciembre de 2021

'Turismo de Tenerife', en la OMT

 

La entidad pública ‘Turismo de Tenerife’, dependiente del Cabildo Insular, creada en su día –año 1992- con el objetivo de promocionar y potenciar los valores de la isla como destino turístico que recibe, salvo en los años de pandemia, millones de turistas al año, y se convierte en uno de los líderes del mercado receptivo, se ha integrado en la Organización Mundial del Turismo (OMT). Es, por tanto, una buena noticia, que permitirá a la entidad, entre otros hechos, participar en grupos de alto nivel en materia de sostenibilidad o turismo activo.

Téngase en cuenta que ‘Turismo de Tenerife’ es la resultante de la unión de diferentes administraciones públicas y el sector privado hasta constituir una sólida red que ha impulsado el desarrollo de varios proyectos en la isla y la planificación de estrategias turísticas eficaces, además de establecer alianzas que han contribuido al crecimiento y cualificación del sector experimentados por la isla en los últimos tiempos. El trabajo de esta entidad pública evoluciona desde tres grandes secciones: Promoción turística, Actuaciones en destino y Promoción económica.

Pues bien: en la vigésimo cuarta Asamblea General de la OMT se ha formalizado esta incorporación. El presidente del Cabildo Insular, Pedro Martín, justificó “que el nivel de madurez, la capacidad y el potente desarrollo de las estrategias de Turismo de Tenerife acreditan su incorporación”. Martín ha recordado, además, que Tenerife fue la primera isla española en convertirse en Destino Turístico Inteligente, y que en mayo de este año recibió la certificación como destino Biosphere, “lo que garantiza nuestro compromiso medioambiental, social, cultural y económico, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

La Asamblea centró su atención en el alcance de la pandemia, los consecuentes desafíos del sector, la trascendencia de la innovación, la educación y el desarrollo rural como factores para afrontar procesos de reconstrucción o recuperación. Recordemos que la OMT organiza en diferentes destinos del mundo congresos y conferencias con una nutrida participación de otros destinos y miembros afiliados. En este sentido, según fuentes de ‘Turismo de Tenerife’, la isla aspira a acoger eventos que, además de visibilizar y constatar su capacidad organizativa, pueden nutrir como fuente de negocio a la cadena de valor MICE (congresos, eventos, viajes de incentivos y presentaciones de productos) que genera negocio y promoción indirecta de valor añadido.

Ha sido explícito el Ceo (consejero delegado) de ‘Turismo de Tenerife’, David Pérez, al señalar que la integración en la OMT favorecerá el aprendizaje y la asimilación de la experiencia de otros destinos: “Se trata -dijo- de compartir, intercambiar e interactuar con el resto de la cadena de valor turístico a nivel mundial, con todo lo bueno que eso puede traer”.

Pérez hizo hincapié en que el nuevo posicionamiento de destino no solo se centra en acciones comerciales o de marketing: “La apertura al mercado norteamericano y países de oriente medio, donde no somos un destino tan conocido como en el ámbito europeo, requiere de participación y visibilidad en organismos y foros internacionales de turismo donde se debate y se toman decisiones”. El objetivo, por tanto, “es trabajar el prestigio y la reputación de un destino vacacional líder, competitivo y con experiencia, con vocación de diversificarse e internacionalizarse, como es Tenerife”, concluyó.

En definitiva, la incorporación a la OMT tiene que ser provechosa.




lunes, 6 de diciembre de 2021

Una reforma a la espera

 

La Constitución cumple hoy cuarenta y tres años. Ya está lejana en el tiempo la fecha en que los españoles comenzaron una andadura democrática, sensiblemente amenazada años después. Muchas experiencias, la propia historia moldeándose, aunque los principios esenciales siguen incólumes: un Estado social, democrático y de Derecho. La libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, valores superiores del ordenamiento jurídico.

Esto se mantiene, sí; pero la voluntad de reforma del texto constitucional, es lo que se ha paralizado. Para el PSOE y su secretario general, Pedro Sánchez, que esgrimió tal reforma como una prioridad si accedía a la presidencia del Gobierno, ya no lo es. En Ferraz admiten el cambio de prioridades, al centrarse en estos momentos en la recuperación económica. El portavoz socialista Felipe Sicilia, reconocía la pasada semana que no se planteaban cambios en este momento en el título referente a la jefatura del Estado para eliminar la inviolabilidad del Rey. Una puerta que se había reabierto en las últimas semanas. Si bien mantienen el espíritu reformista, un debate que dicen estar "dispuestos a afrontar", subrayan también la falta de consenso. Fuentes de Moncloa avanzan que no se pondrá sobre la mesa la eliminación de la inviolabilidad en los actos conmemorativos por el 43 aniversario de la Carta Magna, limitándose a exigir a los populares que no veten la reforma del artículo 49.

Con esta posición del partido gubernamental, el cambio de prioridades por la crisis del coronavirus, la falta de consensos, la irrupción de Vox y la institucionalización de Unidas Podemos, ahora en el ejecutivo, son algunos de los elementos que anticipan que no se abrirá el melón constitucional en la XIV legislatura, ya en su ecuador. A pesar de ello, en el anterior aniversario de la Constitución no fueron pocos los barones del PSOE que reclamaron plantear una reforma en clave federal, como Miquel Iceta, Ximo Puig, Francina Armengol y Maria Chivite.

Las formaciones independentistas, por otro lado, critican que “en nombre de lka Constitución, “se impida dar cauce al desarrollo de la voluntad democrática” de sus pueblos y “se criminalice y reprima cualquier ejercicio democrático” que persiga este objetivo. Por eso exigen al Gobierno una reforma radical de la Carta Magna. Sabido es que cualquier modificación de la Carta Magna necesita un respaldo mínimo de tres quintos del Congreso. Al menos se requeriría el apoyo del PP, pero los partidos que sostienen al Ejecutivo alegan que” ni está ni se le espera” Como ejemplo, ponen el veto de los populares a retoques conceptuales como el del artículo 49.

El pasado mes de octubre, en efecto, en el curso de una entrevista radiofónica, el presidente del Partido Popular (PP), Pablo Casado, ya advertía que los tiempos no están para esos posibles menesteres y cerraba cualquier posibilidad de discusión: “Con la que está cayendo en Cataluña, si abrimos el texto constitucional, estaremos cometiendo un error”.

Así las cosas, no habrá reforma de la Constitución de 1978. Seguirá el debate sobre su procedencia o la necesidad de acometerla, pero las circunstancias no aconsejan. Eso sí, en el fondo se aprecia un consenso bastante amplio en torno a algunas cuestiones determinantes, como reforzar el Estado del Bienestar, desarrollar el Estado de las Autonomías en un sentido federal, ampliar derechos y libertades e incorporar Europa al Texto Constitucional”. Eso sí, se reconoce a continuación que "una reforma solo será posible desde el consenso del conjunto de la sociedad española, también de las fuerzas políticas" a las que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, hace "un llamamiento de diálogo y concordia para iniciar un tiempo nuevo", argumentando que "después de más de 40 años, ha demostrado necesitar una urgente actualización".

Será mucha la urgencia pero, por ahora, todo da a entender que la reforma constitucional tendrá que esperar.

domingo, 5 de diciembre de 2021

La formación lingüística de los periodistas (y II)

(La primera parte fue publicada en la edición de ayer)

Un periodista colombiano de postín, Enrique Santos Montejo, uno de los fundadores del diario El Tiempo, advertía hace algunos años que el periodista estaba obligado a redactar y revisar sus escritos con el fin de asegurarse de que los mismos estuvieran bien logrados y pulidos.


Aludimos antes al espacio de las redes sociales que va mutando y se va agigantando, al compás de avances tecnológicos, hasta límites insospechados. Claro que influyen en nuestro modo de hablar y de escribir. Repasemos algunas valoraciones de autores como Mario Tascón, periodista especializado en el universo digital y los nuevos medios, director de la consultora Prodigioso Volcán y coordinador del manual Escribir en internet. Preside la Fundación del Español Urgente (Fundéu). Autor, además, de un libro recomendable, El derecho a entender, cuyo subtítulo, La comunicación clara, la mejor defensa de la ciudadanía, posiblemente sea una auténtica sentencia en los tiempos convulsos y desmadrados que nos ha tocado vivir.


Asegura Tascón que nos movemos del monólogo al diálogo. Por eso pondera una frase del escritor Vicente Verdú: “Los periodistas durante mucho tiempo pensamos que a la gente le gustaba escuchar y descubrimos que lo que le gustaba era hablar”. Nunca ha habido una oportunidad –volvemos a Tascón- de comunicarse con los lectores como hay en la actualidad.


Los españoles nos creemos los garantes de este idioma. Pero no es así. El resto de hispanohablantes tienen mucho que decir. Aunque sea por la cantidad de personas que viven en América. Es la principal oportunidad del español para seguir creciendo y evolucionando”, afirma un Manuel Tascón muy juicioso cuando señala que las “redes sociales obligan a los periodistas a un entrenamiento continuo. El ejercicio de titulación en Twitter es constante”.


En una época en la que se han puesto de moda nuevamente los géneros breves, cuando los refranes y los chistes siguen siendo aceptados con estimable éxito -la red Twitter tiene mucha determinación en ello-, el responsable de comunicación online y redes sociales del BBVA, Txema Valenzuela, nos acerca a la importancia del lenguaje escrito en la actualidad con esta breve descripción:


Ahora nuestra identidad está formada por una foto muy pequeña y todo lo que escribimos. Y eso hace que nos preocupemos muchísimo más por lo que redactamos. Estamos participando en un medio global. Todo lo que decimos puede llegar a todo el mundo”.


De ahí su advertencia sobre la incorrección en el lenguaje en Internet, “que nos acaba arrastrando”, escribe. Emplea como ejemplo los errores del lenguaje deportivo que antes tanto abundaban, “pero ahora el económico se lleva la palma”. Y razona: “Muchas veces los que estamos en el origen de la comunicación (las empresas), cuando emitimos notas de prensa, empezamos escribiendo mal y eso se traslada a los periódicos. A menudo se utilizan expresiones sin sentido y eso cala en la prensa”.


Más radical aún parece María Cappa, licenciada en Periodismo, con prácticas en Onda Cero, RadioTelevisión Española y El Mundo, además de colaborar en la revista Líbero, quien para justificar el buen uso de la lengua como escudo del periodismo para defender la verdad, pone los siguientes ejemplos: los recortes son ‘ajustes’ para los poderosos; el rescate es una ‘linea de crédito’ y los desahucios son ‘ejecuciones hipotecarias’.


Los riesgos del surgimiento de una nueva ortografía para Internet son anticipados por el traductor y presentador de televisión, Xosé Castro. “La Real Academia –afirma- nos sirve hasta que encendemos el ordenador. Tenemos una especie de ortografía técnica aplicada”. Sostiene Castro, tras reparar en el hecho de que en muchos periódicos se utiliza un tipo de letra en su versión digital y otro para la versión impresa, que hay que superar la tentación de “dejarnos llevar por esta coloquialidad de los medios sociales y contribuir a la creación de ciberanalfabetos”. Concluye: “Somos la persona que escribe”.


Dediquemos los próximos minutos al lenguaje inclusivo, generador de no pocas polémicas entre quienes creen que es imparable el proceso de adaptación a la fuerza arrolladora de nueva terminología, abanderada, por cierto, de igualdad o de alguna connotación ideológica; y entre quienes prefieren seguir con el uso común de toda la vida, máxime si está sustentado en alguna resolución académica. Es paradójico, a propósito, que se reclame a las academias y a las instituciones una intervención en el vocabulario o en la lengua, cuando lo general en los últimos tiempos han sido un mal disimulado rechazo hacia hacia cualquier política de imposición normativa.


José Luis Moure, doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, quien presidiera durante varios años la Academia Argentina de Letras, autor de numerosos artículos y de ponencias sobre su especialidad, filología de la cronística castellana medieval, asevera que “es una evidencia comprobable que los cambios lingüísticos que se imponen en una sociedad son aquellos que alcanzan difusión en los sectores más vastos de la población, y que usualmente –con las excepciones esperables en todos los procesos humanos- nacen de procesos evolutivos de la propia estructura del idioma; de la búsqueda de una mayor expresividad (sobre todo en el léxico); de la designación de realidades antes inexistentes (el mundo de la técnica es un buen ejemplo); y, en una suerte de corolario de esto último, de las modificaciones sociales compartidas. En lo que atañe a la gramática propiamente dicha, suele prevalecer casi siempre una simplificación del sistema”.


Moure cree que a la hora de moldear o de aceptar la propuesta “inclusivista”, es preciso separar “la preocupación que está en su base –legítima en tanto procura el reconocimiento, defensa o ampliación de derechos de un sector de la sociedad- de los mecanismos, en este caso de intervención en la lengua de quinientos millones de usuarios, a los que se confía la empresa”.


Otro autor relevante, el venezolano David Figueroa Díaz, licenciado en Comunicación Social por la Universidad Católica de Maracaibo, iniciado en el género de opinión desde su juventud, un estudioso del lenguaje oral y escrito, opina que es justo reconocer que “cada día aumenta el interés en muchas personas por adquirir facilidad en el manejo de la gramática y la ortografía, lo cual es plausible, y se evidencia en las frecuentes publicaciones en redes sociales y otros medios, en los que de manera regular surgen inquietudes al respecto”.


Dice que la mayoría de esos contenidos son útiles para aclarar dudas; “pero a veces la intención se desvirtúa pues están plagados de purismo y de otros elementos que, lejos de aclarar, confunden”. Eso sí, advierte Figueroa que el “purismo no es malo. No obstante, si se aplica en exceso, pudiera resultar improductivo”.


La ya citada María Cappa ha dejado escrito que las redes sociales, los medios digitales, la radio, la televisión y, en menor medida, la prensa, “forman parte de ese contexto del que se nutren tanto el adolescente como los amigos o familiares con los que se va a relacionar. Es decir que, en parte, del buen o mal manejo que se haga en los medios de comunicación, y su consecuente influencia en la sociedad, dependerán las habilidades intelectuales de los ciudadanos”.


Si estamos de acuerdo, entonces, en que los periodistas, en concreto, o sea, aquellos que acercan la realidad a los consumidores de información, y los ciudadanos, en general, no manejan el lenguaje, se terminará aceptando como válidos los intentos de manipular la realidad por parte de quienes tienen el poder. Sobre los periodistas recae la responsabilidad de usar el lenguaje con conocimiento y con seguridad, de manera que cuenten la realidad para que los destinatarios de su escritura o de su expresión la entiendan en su verdadera dimensión. Si las palabras o los textos de los periodistas tienen una mayor repercusión social, cabe exigirles por tanto una mayor responsabilidad sobre el uso del lenguaje.


Coincide con ello Javier Lascurain, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, figura destacada en la agencia EFE y alma mater de la Fundéu BBVA, cuando afirma que “cuanto mejor maneje el lenguaje un periodista, mejor se entenderá su mensaje”. Lo dice a sabiendas de que un profesional de la información “no se limita a contar cosas, sino que lo relevante es saber qué cosas se cuentan y para qué”.


Y es que “el periodista es un hablante de calidad”, tal como define la profesora ayudante del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Valladolid, Silvia Hurtado González, en un interesantísimo trabajo sobre el tema que nos ocupa, titulado “Los periodistas y la lengua”. Dice Hurtado que “la palabra del periodista no es, desde luego, la palabra mágica o ritual que crea la realidad, pero no debe ocultarla con trampas semánticas cambiando el verdadero nombre de las cosas. No es un uso inocente del lenguaje sino que es un arma política y de dominio social cuyas consecuencias son, a veces, imprevisibles”.


Siguiendo su argumentación, una de las preocupaciones esenciales del periodista, debe ser que las palabras signifiquen lo que quieren decir. “En caso contrario –añade- la lengua no comunica convirtiéndose en un catálogo de lugares comunes, porque basta con repetir las mismas trampas semánticas insistentemente para que éstas acaben por incorporarse a esa galería de tópicos con que se acostumbra a describir la realidad para hacerla más tolerable”.


Luis Antonio de Villena, en un artículo en El Mundo, publicado en mayo del 2000, condensó este pensamiento, o sea, devolver a las palabras su sentido original y normalizado con una poética reivindicación: “¡Palabras, palabras, palabras! Todo está en ellas. Conviene pues limpiarlas y cuidarlas. Para que no se superpongan semánticamente y obren como tósigo o lengua de culebras”.


Pero es el filólogo vallisoletano, escritor y periodista, Tomás Hoyas, quien glosa con brillantez metafórica el uso de la lengua y de las palabras. Dice: “Porque ese bien tan precioso como indispensable que es la lengua, la sustancia primera y última del pensamiento, sabe acomodarse o resurgir: mezclarse híbrida y mestiza, permanecer intocable como un museo indestructible. O hacerse amiga de préstamos a intercambios con la humildad que solo poseen los inmortales. La lengua siempre vive en casa del herrero con cuchillos de palo. Es una herencia tan maravillosamente habitual que solemos dilapidarla sin ningún escrúpulo, casi como los amores de madre, que son ciegos y nunca los echamos de menos. Pero la lengua es amable incluso con quienes resultan sus amistosos enemigos, y nos ha dejado en usufructo el habla, para que cada uno vista el lenguaje con ropajes de adjetivo carmesí o harapos empolvados de desidia y desconocimientos”.


Hasta el léxico periodístico del deporte, como apunta otro profesor vallisoletano, Jesús Castañón Rodríguez, quien nos obsequia con la publicación de algún trabajo personal en su prestigioso sitio digital, idiomaydeporte.com, participa en lo que llama la fiesta de la inteligencia. “Contribuye –precisa- con su cruce de energías creativas a rehacer mundos imaginados y permite a los pueblos transformar la realidad hostil en una posibilidad de disfrutar hasta redescubrirse con ilusión. Y el periodista guía las emociones y pone las palabras en juego para conectar los recintos deportivos con la sociedad. Si lo hace con equilibrio, precisión, claridad e ingenio dentro de las leyes del propio idioma, además alcanza una gran influencia social”.


Terminamos con otro texto de un paisano, Zoilo López Bonilla, licenciado en Bellas Artes, residente en Barcelona, que, reflexivamente, envuelve con idealismo los elementos que hemos manejado en este recorrido con el que hemos pretendido acercarnos a “La formación lingüística de los periodistas”.


Sobre aquella inmensa y sosegada explanada de silencio, la palabra tomó tranquilamente asiento y allí aguardó pacientemente, durante siglos, hasta que hicieran su aparición la idea y el pensamiento para ponerse inmediatamente bajo su incondicional servicio.


Sin embargo, la palabra jamás se sentiría responsable absoluta de sus actos; estos siempre fueron propiedad exclusiva de sus únicos dueños: la idea y el pensamiento, respectivamente.


Desgraciadamente para nosotros, la palabra no gozará jamás de la independencia necesaria que le permita rechazar frontal y formalmente, -de manera totalmente autónoma-, determinadas ideas y pensamientos expresadas a través de ella.


Es por ello que cuando cualquier ser humano se siente visiblemente vilipendiado por la idea o el pensamiento expresado por alguno de sus congéneres no parece de recibo obligarle a que retire sus supuestas ofensivas palabras porque estas, de ninguna manera, jamás pueden ser culpables de la responsabilidad que sólo atañe al pensamiento y a la idea. A estos ofensores sólo cabe atribuirles aquello que se entiende por haber hecho, simplemente, un mal uso de la palabra”.


Confiamos en que lo dicho no les haya aburrido y sí resultado provechoso.


-> Texto de la intervención leída en la apertura de las VII Jornadas del Español de Canarias (Lengua y medios de comunicación) convocadas por la Academia Canaria de la Lengua y la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna). 



sábado, 4 de diciembre de 2021

La formación lingüística de los periodistas (I)

 

Agradecemos, en primer término, al profesor Hernández la oportunidad de intervenir en esta convocatoria de la Academia Canaria de La Lengua.


Nuestra intención es la de ofrecer una interpretación periodística, que no profesoral, (“...uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto…”, que diría el poeta), de un aspecto en el que a menudo no se repara y lo que es peor, no se cuida ni se perfecciona, como es la formación lingüística de los periodistas.


Así, nos vamos a remontar a octubre de 1985, cuando Madrid acogió el Congreso de Academias de la Lengua Española. En las conclusiones, hubo hasta dieciséis propuestas en defensa del castellano. En la primera, figura de forma explícita el factor que prueba la relación de dependencia entre la unidad de la lengua y los medios de comunicación. Dice así:


Resulta particularmente importante el análisis de la lengua en los periódicos y revistas, porque se trata de un registro que goza de mayor permanencia que los que corresponden a otros medios de comunicación”.


Otras dos propuestas aludían a esta preocupación de los académicos de todo el mundo hispanohablante. Así quedaron consignadas:


Hay que fomentar en los diarios, radionoticieros y noticieros de televisión, columnas o secciones de orientación gramatical”.


Antes de señalar errores o vicios es necesario que los lingüistas analicen y describan el estado de las lenguas en la prensa”.


De aquel Congreso se recuerda aún la ponencia presentada por el profesor Fernando Lázaro Carreter, cuyos dos últimos párrafos versaron, respectivamente, sobre la influencia de los medios de comunicación en el desarrollo de la lengua y la importancia de una política colectiva de los pueblos hispanos en aras de una deseable unidad lingüística. Vamos a reproducirlos:



Primero: “Hacen falta unos organismos prestigiosos que estimulen los impulsos conservadores de la lengua (…) Las academias ya no pueden proceder como antaño. Si en períodos anteriores les bastaba con su instalación en el nivel cultural más alto, y su perfecto acuerdo con la literatura –con cierta literatura- para quedar justificados, precisan hoy, si de verdad quieren influir en la vida del idioma, acordarse con el nuevo modo de vivir la lengua en el seno de la vida social. Y, para ello, necesitan las academias una alianza estrecha con los medios de comunicación. Han de unir la autoridad que ellas deben poseer merecidamente con el poder impresionante de radio, prensa y televisión. Hemos de juntarnos todos en esta gran empresa, que no es estética, sino de honda frecuencia social”.


Y segundo: “Importa, en efecto, vitalmente a los pueblos hispanos mantener la unidad lingüística. Es ella la que ha de darles la fuerza precisa para hacerse conjuntamente importantes en un mundo de bloques. Aflójense, rómpanse los nudos idiomáticos que hacen sólida la red de nuestros pueblos y el siglo futuro conocerá la carrera de todos ellos hacia la insignificancia”.


El profesor José Luis Martínez Albertos, hoy catedrático emérito de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, cuya obra ‘Redacción Periodística’ tanto nos ayudó en la primera etapa de Diario de Avisos, intérprete de aquel Congreso madrileño y autor de un espléndido trabajo titulado “Formación lingüística del periodista”, llegó a la conclusión de que “los medios de comunicación desempeñan un papel de relevante importancia en la lucha por asegurar cierto grado de unificación idiomática”.


Martínez Albertos, que sigue recomendando “leer mucho y buena literatura”, afirmó que “el gusto por el idioma es lo que hay que conseguir”, y es ese sabor el que hay que paladear a la hora de formarse.


Por supuesto, el español lleva siglos evolucionando en su viaje por el tiempo. Hace unos años encontró un nuevo lugar llamado redes sociales que, de alguna manera, actúan como aceleradores de los cambios que se están produciendo en los idiomas. Varios estudiosos concluyen que no tiene sentido mirar este hecho con recelo. El que fuera adjunto a la dirección de El País, actual jefe de opinión de la plantilla de eldiario.es y miembro del consejo de redacción de la revista Cuadernos de Periodistas que edita la Asociación de la Prensa de Madrid, Gumersindo Lafuente, precursor del periodismo digital en nuestro país, considera que “las academias no deberían velar por la pureza del idioma, sino por su evolución. Si no evolucionara, tendríamos que acabar abandonándolo porque perdería su función”.


Lafuente lo explica con un ejemplo muy ilustrativo: “Hemos pasado de una época en la que se hablaba mucho por teléfono (nos regañaban porque hablábamos demasiado y no escribíamos cartas) a una era en la que se escribe muchísimo. Hemos pasado de un uso de la lengua más oral a uno más escrito”. Y remata: “Nunca se ha escrito tanto desde que existe el correo electrónico y se utiliza el chat. Esto nos obliga a utilizar de forma diferente las palabras y a organizar bien el lenguaje. Es una buena noticia”.


El lenguaje, entonces, resulta un instrumento de trabajo primordial en el periodismo de nuestros días. Hay que perseverar pues en las facultades de las universidades, públicas y privadas, y en centros de formación, para conceder a la carga académica dedicada al lenguaje la importancia y la dimensión necesarias.


Cuando un profesional domina el lenguaje –puede leerse en un trabajo aparecido en el sitio digital SOMA Comunicación- hay más posibilidades de que no cometa errores. Para ello ha tenido que pasar por una formación pero el cuidado de las palabras no se ha de quedar en el título universitario colgado en el salón de los padres. Los periodistas tenemos la responsabilidad del contenido que publicamos, ya sea por el fondo en cuestión como por la forma. Igual de importantes son los mensajes que transmitimos porque sabemos que crean opinión pública, tendencias y modelo de comportamiento como el modo de expresarlo”.


Respetemos, pues, el lenguaje, base indispensable no solo de una buena escritura sino de una estimable capacidad expresiva. Las normas lingüísticas están para algo y van más allá de la ortografía, por lo que hay que recordar la gramática y la diversidad de sinónimos y antónimos. La revolución digital que también ha afectado a la comunicación ya no considera a los periodistas como los únicos que han de cuidar la lengua: están también los blogueros, vivan o no de sus portales digitales, y todas aquellas personas cuya capacidad comunicativa en las redes sociales es alta. Todos hemos de ser conscientes de la responsabilidad como comunicadores.


La Real Academia Española se esfuerza en ofrecer herramientas de trabajo que faciliten la tarea y la Fundación del Español Urgente (Fundeu BBVA) atiende dudas lingüísticas desde Twitter con una capacidad de respuesta muy alta, en tanto que su web es un lugar clave para despejar incertidumbres.


La brevedad y la concisión, la claridad y la sencillez, la vivacidad y la plasticidad deben ser los pilares o los ejes sobre los que gire el lenguaje periodístico. Por tanto, hay que describir o expresar el mensaje de la manera más sucinta y precisa, si se puede, eludir detalles innecesarios. La claridad y la sencillez del lenguaje distinguen cualquier texto y cualquier discurso. Hay que evitar expresiones oscuras, retorcidas o ambiguas y estructurar los textos de manera ordenada y bien secuenciada. Hay que aspirar a un estilo ágil y dinámico; luego el lenguaje a emplear, para facilitar la lectura y la comprensión, debe caracterizarse por el empleo de formas directas y atractivas.


Los estudiantes y los permanentes aprendices que debemos ser los periodistas hemos de ser sensibles a la evolución del lenguaje. El mal uso del idioma, esto es, los errores ortográficos, la falta de cuidado con la sintaxis a la hora de escribir o presentar las noticias, la mal entendida economía del lenguaje y, en general, todo el material informativo, es indicador de cierto déficit formativo y automáticamente genera pérdida de credibilidad.


Permitan que contemos una anécdota familiar al respecto. Una noche, durante la cena, veíamos los cuatro un programa de una televisión local en la que el locutor/presentador dijo textualmente:

-El (cargo público), a raíz de la decisión adoptada, andó desorientado.

Inmediatamente, llamamos la atención:

-No se dice andó sino anduvo.

Los dos hijos, entonces en formación de bachilleres, disconformes, replicaron casi al unísono:

-Pues lo dijo (el locutor), así que tiene que estar bien dicho.

Nos remitimos, claro, para aclarar a los hijos, a la particularidad irregular del verbo andar y a esta forma concreta del pretérito perfecto simple, antes indefinido. Tengamos presente, de acuerdo con la periodista Elena Álvarez Mellado, que las palabras y estructuras más frecuentes de un idioma son las que tienden a acumular irregularidades. Por un lado, las palabras que usamos a diario sufren más desgaste, lo que favorece o acelera que experimenten cambios más drásticos. Y por otro, el mismo uso elevado que fomenta irregularidades en los vocablos más frecuentes mantiene en mucho casos el resguardo de otras oleadas de cambio más generales que aplicamos en bloque al resto de palabras para homogeneizarlas.


Lo cierto es que errores de ese calibre –ya se ve cómo cunden- generan críticas comunes a los medios, a los periodistas, locutores, locutoras, redactores y presentadores o presentadoras. En numerosas ocasiones, artículos, conferencias o coloquios, hemos apoyado las iniciativas que fomenten la lectura entre niños y jóvenes así como el espíritu crítico a la hora de formar, incluso en la Universidad, ante la abundancia y la pluralidad de la oferta informativa. Se trata de estimular una buena escritura, el respeto por las normas ortográficas y un mejor uso del lenguaje que, en el caso del español, en virtud de su belleza intrínseca ofrece tantas posibilidades y matices, como bien lo han demostrado escritores, poetas, autores y periodistas. Todo esto, ¿qué significa? Debemos ser cuidadosos con el lenguaje. Por un respeto elemental al mismo idioma, y a los lectores, radioescuchas, telespectadores y hasta anunciantes,

(Continuará)


Un periodista colombiano de postín, Enrique Santos Montejo, uno de los fundadores del diario El Tiempo, advertía hace algunos años que el periodista estaba obligado a redactar y revisar sus escritos con el fin de asegurarse de que los mismos estuvieran bien logrados y pulidos.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Discursos de odio

 

El Consejo de Europa, en su Recomendación de 20 de octubre de 1997, define el discurso de odio como “todas aquellas expresiones que propagan, incitan, promocionan o justifican el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras formas de odio basadas en la intolerancia; incluyendo la intolerancia expresada por el nacionalismo agresivo, el etnocentrismo o la discriminación y hostilidad hacia las minorías, los migrantes y las personas de origen inmigrante”. Puede afirmarse, a partir de esta Recomendación, que los discursos de odio están bastante bien definidos lingüísticamente –aunque luego sea complejo articularlos legal y socialmente–, tienen consecuencias y conviene pensar sobre ellos. Eso ha propiciado intensos y hasta acalorados debates y ha hecho que el alcance se haya extendido a la identidad de género, la diversidad funcional y al sexo.

Los discursos de odio son un tipo de acto de habla, una acción intencional ejecutada mediante palabras, según decía el filósofo británico John L. Austin y pueden ser un estímulo que activa los sistemas sensoriales, motrices y emocionales del cerebro. Para la catedrática emérita de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Violeta Demonte, legalmente, los discursos de odio son aquellos que incitan a mirar con rechazo a determinadas minorías, o no minorías, vulnerables. “Por lo tanto, quienes afirman que ciertas imprecaciones y actos de homofobia, pongamos por caso, no guardan relación alguna con afirmaciones discriminatorias de la extrema derecha, o de cualquier persona, simplemente olvidan lo que se sabe o, acaso, desdeñan los conocimientos y reflexiones razonadas de muchas disciplinas, puesto que los discursos que tienen intención y procuran efectos son performativos, son acciones”, escribe la profesora Demonte.

Cada vez son más numerosas en nuestro país las demandas por presuntos delitos de odio, derivadas de discursos políticos o de afirmaciones hechas en medios de comunicación siguiendo una línea más o menos continuada que, en todo caso, es necesario contrastar. Otra cosa es que prosperen. Pero los actos de odio son contagiosos: eso es un hecho. Violeta Demonte señala que otra característica de los actos verbales de odio es que son dispersivos, contagiosos y emocionalmente efectivos; y suelen ser deshumanizadores: el “otro” pasa a ser una cosa. Son también ecoicos y aglutinan a los afines. Dice que sobre lo que hay que reflexionar es sobre la disposición cognitiva a aceptar como mejores, y dar el rol de explicación, a las generalizaciones más simples, si se corresponden con nuestros estereotipos y nuestros sesgos; la influencia de los grupos sociales con los que se convive; la tendencia a no fundar nuestras generalizaciones en pruebas y en datos; la disposición a autoengañarnos si esto ratifica una creencia y la persistencia del odio en nuevos lugares de culto como son ciertos medios de comunicación y las redes sociales.



jueves, 2 de diciembre de 2021

Restricciones por doquier

 

Veintiocho países de la Unión Europea/Espacio Económico Europeo (UE/EEE), son considerados territorios de riesgo. Reino Unido, de alto riesgo entre los terceros países. Además, siete naciones del sur de África. Así lo ha decidido España tras la aparición de una nueva variante de la COVID-19, Ómicron, cuyos peligros de contagio, a la vista de la reacción de autoridades, gobiernos y organizaciones de salud, son evidentes. El listado de países está vigente desde el pasado 29 de noviembre hasta las cero horas del próximo domingo 5 de diciembre. Es un listado que se revisa cada siete días en función de cómo evolucione la situación. Su actualización es publicada en el sitio digital del Ministerio de Sanidad.

Los criterios de inclusión que se siguen para determinar las zonas de riesgo de color rojo oscuro, rojo naranja o gris, están basados en los indicadores combinados de las autoridades del bloque europeo y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. La situación, sencillamente, es delicada: Europa está nuevamente en el epicentro de la emergencia sanitaria, agravado por la aparición de nueva derivada del virus, de la que aún se conoce muy poco. Las vacaciones invierno están encima y ha sido necesario reactivar dispositivos de vacunación. Para la designación de las zonas o países de riesgo de la Unión Europea y del Espacio Económico Europeo, se toma como referencia los criterios contemplados en la Recomendación (UE) 2020/1475 y la Recomendación (UE) 2021/119.

España ha advertido de riesgo de contagio para los que viajen a Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumania y Suecia.

En cuanto a los terceros países, todos se consideran de riesgo. Destaca el Reino Unido que, recordemos, es el primer mercado emisor de pasajeros que escogen España y se desplazan por vía aérea. Los ingleses han endurecido las restricciones de entrada para sus ciudadanos. Los visitantes británicos, así como los del resto de terceros países clasificados de riesgo, ya no podrán ingresar al territorio español sin un certificado de vacunación COVID-19 con pauta completa, después que el Gobierno español endureciera las restricciones de viaje ante la aparición de la nueva mutación del virus Ómicron, una decisión que entró en vigor ayer miércoles. La decisión del Ministerio de Interiores prohíbe a los ciudadanos británicos ingresar al país con solo presentar un Certificado COVID-19 o una prueba de PCR negativa tomada tres días antes de la llegada, como lo hacían hasta ahora.

Adicionalmente, en la presente lista actualizada fueron incluidos siete países del sur de África a causa de la aparición de la nueva variante de coronavirus, “potencialmente de riesgo para la salud pública”: Botsuana, Esuatini/Suazilandia, Lesoto, Mozambique, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue. A los pasajeros procedentes de estas naciones, se les requerirá a su llegada a España, la presentación de un certificado de prueba diagnóstica de infección activa (PDIA) con resultado negativo, realizada en las setenta y dos horas anteriores a su llegada a España para NAAT (pruebas de amplificación de ácido nucleico, p.ej.: RT-PCR, RT-LAMP, TMA) / 48h para RAT (test rápido de antígenos).

En definitiva, con los británicos advertidos, o lo que es igual, el Reino Unido considerado territorio de alto riesgo, el revés para el receptivo canario y español no lo quita nadie. Habrá que estar atentos a la evolución de los mercados. Las primeras impresiones convergen en que las reservas ya notaban desde el lunes un índice de cancelaciones bastante alto.

La recuperación tendrá que esperar. De momento, restricciones por doquier.



miércoles, 1 de diciembre de 2021

Prevenir ante el acoso

 

Pasó injustamente inadvertida, en el marco de la pasada conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la importancia que hay que conceder a la ratificación del Convenio 190 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) relativo a la violencia y el acoso en el trabajo.

Básicamente, en virtud de su contenido, los empresarios de los medios de comunicación se ven obligados a garantizar la seguridad de los/las periodistas cuando trabajen fuera de la redacción y recoge de forma específica la violencia “online” obligando a los Estados a adoptar legislación que proteja a los/las profesionales de los ataques en redes y a crear mecanismos de denuncia.

Además, incluye protecciones específicas para los colectivos más vulnerables, susceptibles de recibir más mensajes de odio y discriminación en el lugar del trabajo. Es evidente que hay que contar con dispositivos o herramientas de modo que las profesionales se sientan protegidas y se atrevan a denunciar situaciones que menoscaben su integridad.

El Congreso de los Diputados dio su visto bueno al mencionado Convenio la semana pasada. La Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), que preside Nemesio Rodríguez, se congratuló de tal hecho y ahora aguarda a que, una vez lo apruebe el Consejo de Ministros, comience a ser aplicado, “puesto que recoge normas concretas para perseguir el acoso en el mundo laboral y ampara no solo en el centro de trabajo sino en el ejercicio de las tareas profesionales en donde se lleven a cabo, lo que le hace especialmente importante en el caso de los/las periodistas, como destaca la Federación Internacional de Periodistas (FIJ) que ha participado de forma activa en la aprobación de este convenio y está insistiendo en su ratificación.

Desde la Federación se insiste en que el acoso que sufren muchas periodistas a través de las redes sociales, un hecho que preocupa de manera especial porque los ataques personales amparados en el anonimato pueden conducir a acciones posteriores difíciles de prevenir.

Hace escasas fechas, el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, se vio obligado a destituir a su director de gabinete tras un presunto caso de acoso. La FAPE ha hecho un llamamiento a extremar el rigor a la hora de abordar las noticias sobre violencia machista para que se huya del morbo, del sensacionalismo y de las noticias falsas.

La organización que aglutina a los periodistas españoles insta a los periodistas a cumplir los protocolos para el tratamiento de la violencia de género con el fin de informar de la manera más correcta, contrastando siempre la noticia con fuentes autorizadas y expertas y respetando el derecho al honor, a la imagen y a la intimidad de las víctimas.

En el marco de nuestra función informativa, dice un comunicado de la FAPE, los/las periodistas debemos contribuir de forma decidida a erradicar el grave problema social y estructural que supone la violencia de género.