sábado, 14 de junio de 2025

EL BOTÁNICO, UNA FRUSTRACIÓN MÁS (1)

 

Agradecemos a los promotores de la convocatoria la confianza y la oportunidad de intervenir en esta conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, este año dedicada a reivindicar el Jardín de Aclimatación de Plantas de La Orotava, cuya denominación, popularmente aceptada, es el Jardín Botánico del Puerto de la Cruz. Aquí está emplazado, aquí se ha consolidado durante siglos y aquí, si alguna vez cristaliza el proyecto de ampliación, va a seguir siendo -ojalá que con una denominación actualizada- un recurso científico, cultural y turístico de primer orden.

El Día Mundial del Medio Ambiente es una jornada que se celebra el 5 de junio desde 1973. Se estableció en 1972 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU).

La institucionalización de la fecha se da en el contexto de la primera gran conferencia sobre cuestiones medioambientales, conocida como la Conferencia sobre el Medio Humano o Conferencia de Estocolmo, celebrada en junio de ese mismo año. Su finalidad era resaltar que la protección y la salud del medio ambiente son cuestiones fundamentales que afectan el bienestar de la población y el desarrollo económico mundial. Además, pretendía motivar a individuos, empresas y comunidades a convertirse en agentes activos del desarrollo sustentable o sostenible y equitativo.

Ese mismo día, también se aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas parea el Medio Ambiente (PNUMA), que ha representado un papel crucial en la coordinación de las actividades a escala mundial para este día.

La fecha, cada 5 de junio, coincide con la apertura de la Conferencia en la capital sueca, para recordar a los gobiernos y organizaciones la importancia de llevar a cabo actividades que refuercen la preocupación por la preservación y mejora del medio ambiente. La conmemoración se hace con múltiples variantes, incluye una gama de actividades que van desde concentraciones en calles a conciertos, plantaciones de árboles o campañas de reciclaje Además, en muchos países, esta fecha es aprovechada para firmar o ratificar convenios de distinto ámbito y establecer estructuras gubernamentales para el manejo ambiental, lo que subraya la importancia sociopolítica del día.

La consultora ‘Garden Atlas’ define los jardines como espacios de diálogo entre la naturaleza y la cultura. Laboratorios donde se entrelazan creativamente los deseos humanos con las potencialidades vegetales, entre las cuales se halla la capacidad de estimular los sentidos y la razón, pero también de regular el medio que nos rodea. Por ello, en un contexto de desequilibrio climático y ecológico como el actual, resulta de vital importancia volver a actualizar el interés por estos espacios de conciliación entre lo natural y lo artificial. Un reto, a propósito, que, según esta firma, no debe recaer exclusivamente sobre la generación de certidumbres científicas sino también sobre la creación de nuevos relatos compartidos que permitan hacer aflorar una sensibilidad renovada e integradora.

Esta es nuestra modesta contribución a uno de esos relatos que, en en síntesis, concebida como tal, es la ampliación del Botánico, la crónica de una frustración más, de una aspiración social que ha esclerotizado, de un hecho que, como muchos otros, representa el quiero y no puedo de un pueblo, de una sociedad acostumbrada a tenerlo todo con la norma no escrita del mínimo esfuerzo, bajo el paraguas del fácil acceso o la poco costosa consecución de los bienes de provisión.

Hace muchos años -lo hemos contado- en un trayecto en guagua desde Santa Cruz fuimos testigos de una conversación entre dos pasajeros extranjeros, uno de los cuales advertía que hacía cinco años que se había ausentado de la isla y había dejado aquel paisaje de la ampliación en las mismas condiciones que ahora observaba desde su asiento y la cristalera.

Después de eso, unos primeros pasos constructivos y una edificación, junto a la siembra de algunas especies vegetales, que avanzaban la realización, que hacían parecer que aquello iba en serio. También, muy buenas intenciones, como en el mandato municipal anterior, cuando el área de Cultura del Ayuntamiento puso en marcha una herramienta que está asociada a una aplicación de juego y a todo un proyecto de actuación. La riqueza botánica está geolocalizada, incluso, gracias a un proyecto de participación dentro del programa ‘Ecosistema Cultural y Creativo’. Pero lástima: el gozo, en un pozo, según se plasmaría con el paso del tiempo en el que apenas mostraban interés los responsables públicos de las administraciones implicadas.

Lo último, lo más reciente de un camino que podríamos recorrer al revés para apreciar la frustración de la que hablamos, fue una Proposición no de Ley (PNL) del Grupo Parlamentario Socialista Canario, aprobada por unanimidad en la Cámara legislativa en la que se pide culminar el proyecto de ampliación. Dice así:

El Jardín Botánico de Puerto de la Cruz se creó en 1788, y su creación supuso la consolidación de una importante región botánica para la investigación científica.  Inicialmente, este jardín se llamó Jardín Botánico de La Orotava y en distintas publicaciones se  destaca que el mismo estuvo en  contacto durante décadas con los  jardines botánicos europeos,  particularmente con los de Francia  e Inglaterra. Sin embargo, el jardín  de Canarias adquirió un  protagonismo diferenciado del  resto, al ser el único de los jardines  europeos en hacerse con las plantas nuevas que se estaban trayendo de los nuevos territorios  de ultramar, muchas de ellas plantas tropicales que no hubieran sobrevivido al traslado directo  a Europa. Se trataba de aclimatarlas en Canarias, para que, más adelante, pudieran soportar el frío  europeo.

El Jardín Botánico de Puerto de la Cruz -prosigue el texto de la PNL- también se convirtió en un laboratorio científico, de  ensayo con fines medicinales, y para buscar usos de las nuevas especies. Este jardín fue visitado por científicos de notable prestigio como Humboldt, Baudin, Ledru,  Barker-Webb, entre otros.

El establecimiento de un jardín botánico  en Tenerife es una idea sumamente feliz,  a causa de la doble influencia que pueda  ejercer este jardín sobre los progresos de  la botánica y en la introducción de  vegetales útiles en Europa”.  

Esta era la cita de viaje a las regiones equinocciales del Nuevo  Continente, de Alexander von Humboldt y Aimé  Bonpland.

En la actualidad, este Jardín de Aclimatación sigue constituyendo un activo natural que visitan  miles de personas para contemplar una importante colección de plantas autóctonas, tropicales  y subtropicales y que, tal como relata su página web, se   trata de una colección de plantas que se han aclimatado a  nuestro clima y son muy difíciles de encontrar en esta  parte del mundo. El Jardín de Aclimatación de La Orotava, dependiente del  Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA),  organismo adscrito a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, contó con una importante inversión de casi tres  millones de euros la pasada legislatura, consistente en la dotación del centro de visitantes con  elementos expositivos y divulgativos necesarios para su apertura al público, de forma que pueda  desarrollarse la actividad de divulgación para la que se ha creado.  

Sin embargo, el tiempo ha pasado y aunque el Jardín se conserva muy bien, hace años que no  cuenta con recursos suficientes para avanzar hacia un modelo de gestión que lo haga más  atractivo tanto para la ciudadanía de nuestra tierra como para los que nos visitan. De tal  manera que no se cuenta con un modelo de gestión que permita reinvertir los ingresos  vinculados a las entradas y a la eventual explotación de las infraestructuras de hostelería con  que cuenta en una continua mejora y mantenimiento del espacio.  No se puede tolerar que un lugar tan emblemático cuente tan solo con una persona responsable del recinto, que a la vez se encarga tanto del jardín como de cobrar entradas. Si bien es cierto que se ha avanzado en proyectos como el centro de interpretación, la  cartografía o una aplicación APP implementada por el Área de Cultura, estas medidas tienen que ir acompañadas de formación, y, sobre todo, de compromiso de las instituciones en la  introducción de un modelo de gestión más autosuficiente y que mejore la calidad de los  servicios que se prestan. 

Por todo lo expuesto, el Parlamento de Canarias aprobó esta Proposición con dos objetivos en el petitum dirigido al Gobierno autónomo: 

1. Desarrollar un estudio de viabilidad económica y jurídica para implantar la mejor  modalidad de gestión posible del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz y, en ese marco,  iniciar los procedimientos administrativos para la gestión de los recursos turísticos con los  que cuenta. 

Y 2. Culminar el proyecto de ampliación del Jardín Botánico del Puerto de la Cruz.

Durante las últimas décadas, desde nuestra modestas tribunas de opinión, hemos expuesto en reiteradas ocasiones la necesidad de tomarse en serio este proyecto.

La última ocasión fue el 26 de marzo del presente año cuando escribimos que “Veteranos ejecutivos del sector turístico en el Puerto de la Cruz se vieron sorprendidos días pasados con las quejas de grupos de visitantes relativas al estado de conservación del Jardín de Aclimatación de La Orotava, popularmente conocido como Jardín Botánico, emplazado en el municipio portuense.

Las impresiones, según relataron, eran muy negativas: abandono, zonas mal cuidadas, desperdicios… Hasta ahora, la tónica convergente se centraba en el abandono del proyecto de ampliación, obras eternas inacabadas pese a contar con consignaciones presupuestarias y, en consecuencia, desaprovechamiento significativo de un recurso histórico, científico, cultural y turístico.

Hace poco, hace unos meses, parecía que la actuación iba a ser reimpulsada pero resultó un espejismo: se volvió al solar donde comenzaron unos trabajos dotacionales y de reacondicionamiento… que ahí quedaron. Los grupos políticos institucionales, que podrían hacer bandera de este proyecto de ampliación, no se han esmerado mucho que digamos. Apenas unas míseras preguntas. La verdad que igual les da vergüenza visitar el lugar y hacerse unas fotos destinadas a redes sociales, el modo o sistema de dar a conocer que una actuación surge, se inicia, se desarrolla (se inaugura) y se firman las actas correspondientes.

Pero no. Ahí está viendo pasar el tiempo, la ampliación del Botánico. Hemos escrito mucho sobre ella. Es más, llegamos a plantearnos que no volveríamos a hacerlo hasta que finalizaran los trabajos, hasta que lucieran los mil distintos tonos de verde, semejando los paisajes de Catamarca, una de las veintitrés provincias en las que está dividida la República Argentina.

Pero quebramos ese propósito ahora que un grupo de ejecutivos del sector empiezan a percibir el malestar de visitantes que extenderán su mensaje crítico o negativo, como si el Puerto no acumulara suficientes impresiones de desidia o parálisis en sus dotaciones públicas. Lo quebramos aportando otro grano de arena. A ver si muchos granos hacen un mucho. Que ya está bien.

Recordemos algunos datos históricos. Hay que remontarse a la Ilustración, cuando en 1788, una Real Orden del Rey Carlos III dispone que en nuestras islas se debía establecer un lugar donde cultivar especies exóticas procedentes de los trópicos, para su aclimatación y posterior envío a Madrid y los jardines reales de Aranjuez. La misión se encomienda a don Alonso de Nava Grimón y Benítez de Lugo, sexto Marqués de Villanueva del Prado (1757-1832). Para el desarrollo del mismo el marqués pidió colaboración, entre otros, del inagotable sacerdote católico, historiador, biólogo y escritor Viera y Clavijo (1734-1813) y en 1790 empezaron los trabajos según planos de su amigo y arquitecto Diego Nicholas Eduardo (1738-1798), que dispuso zonas de siembra de formas geométricas, terminado el trabajo de diseño en 1791. Las primeras 35 semillas se sembraron en 1792.

El naturalista francés Pierre Ledrú (1761-1825) realiza el primer catálogo de especies cultivadas en el Jardín y propone la ordenación sistemática de sus colecciones basada en la taxonomía linneana de 1753. El intento de aclimatación en su traslado a la península resultó fallido debido al clima de interior de la península Ibérica. Después del Siglo XIX, se hace cargo de la institución la Sociedad Económica de Amigos del País; luego, el Gobernador de las Islas Canarias, que lo arrendó a particulares; posteriormente ingenieros agrónomos, hasta que ya a finales del Siglo XX lo asume el Centro de Investigación y Tecnología Agrarias de la Consejería de Agricultura y Alimentación del Gobierno de Canarias. 

La superficie donde se encuentra la exposición principal sigue en pie desde su creación y ocupa unos veinte mil metros cuadrados, con un programa de ampliación, actualmente en ejecución, para ajardinar y dotar de nuevas infraestructuras una superficie adyacente de cuarenta mil metros cuadrados y donde en la actualidad desarrolla programas de investigación sobre la flora y vegetación de las Islas Canarias y sus endemismos. Existen ejemplos de especies raras o con una procedencia de lugares remotos y también importantes colecciones de plantas tropicales y subtropicales de valor económico y ornamental, teniendo especial mérito las variedades de palmeras, bromeliáceas, aráceas y moráceas. 

En marzo de 2015, hace por tanto ya más de diez años, reaparecieron los presupuestos planes de privatización del Jardín. Decíamos entonces que no han concluido las obras de ampliación pero ya se habla de privatizar servicios. Las consignaciones en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de varios ejercicios no han sido enganche suficiente para impulsar y materializar aquéllas y se vuelve a especular con la posibilidad de hacer una o más concesiones administrativas. 

Habrá que aguardar a conocer con exactitud el alcance de esa operación. La titularidad del recinto corresponde a un departamento del ejecutivo autonómico y es preciso concretar si son los servicios de cafetería o similares los que pasarían a manos privadas (el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, desde luego, no tiene camareros ni personal especializado para esos menesteres) o la iniciativa es de mayor calado, donde entonces mucho habría que decir. 

(continuará)


viernes, 13 de junio de 2025

Papeleta

 

Aparecía contrito Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, ante los medios de comunicación que acudieron a la convocatoria de Ferraz. El partido, desmoralizado, crujía, a la espera de la campana que le salvara mientras la derrota se antojaba inevitable. Y sonó, sonó, como aquel relato de Juan José Castillo (entró, entró) cuando narraba el tenis de las primeras figuras españolas que lo elevaron.

Pero la cuestión va más allá de gestos y semblantes para la ocasión. Cierto que es muy serio tener que comparecer públicamente para decir adiós al secretario de Organización del partido, el tercer hombre, el tercero a bordo en el que confías para dirigirla, coordinarla y engrasarla y luego reconoce sus culpas, ante la contundencia de informes policiales, sin olvidar el papel de quien le acompañó en aquella aventura, consistente en afrontar un proceso histórico de elecciones internas para determinar el rumbo de un partido en el que siguen confiado miles de personas y que ha labrado su propia historia no exenta de sinsabores mientras reafirmaba su compromiso de responsabilidad en horas decisivas del devenir de un pueblo.

La cuestión es el futuro mismo, cómo afrontarlo. Porque aún admitiendo que no es fácil acertar con el personal que acompaña en la aventura y que se supone que es de máxima confianza, hay que asumir el coste de las decisiones y tener sentido autocrítico ante el proceder. ¿De qué vale entonces presumir de madurez si llegados a un trance como el que padecen los socialistas españoles se acredita justamente lo contrario, o sea, haciendo lo que no se debe, abonando el terreno de la improductividad, de las fullerías, del cesarismo y de las decisiones no debatidas ni colegiadas? Y eso que la gestión de las política sectoriales es, razonablemente, satisfactoria.

Este es el verdadero problema de los socialistas que no tiene una fácil solución sobre todo porque, entre errores propios, vicios, comportamientos inapropiados, desmoralización y persecuciones (que de todo hay en esa viña político-mediática), el terreno está muy dañado, muy maleado, y no se ve a las generaciones menos añosas como muy motivadas y en disposición de afrontar papeletas siquiera elementales. Es que no se las ha formado adecuadamente, con programas de contenidos sugerentes y mínimamente sistematizados. Si encima se las conduce por los caminos más cómodos, por los del postureo y de las frases cortas propias de ‘reels’ en redes (cuando no de los insultos y descalificaciones), convenimos en que el futuro está más negro que una pelea de cochinos, que esa es la frase con la que solemos despachar algunas disputas inextricables.

Hay que inculcar valores. Y reivindicar los sustratos ideológicos para que esa cesión, ese regalo en bandeja servido a los populismos o los radicalismos, o sea, lo fácil, el acceso casi gratuito a los bienes de provisión, al menos cueste algo. Que los socialistas se pongan manos a la obra tras el aprendizaje de los sucesos de esta legislatura porque también habrán de lidiar con los apremios de las citas electorales. En este ciclo, han acumulado mucho lastre, una rémora por la que habrán de abonar un alto precio. No será fácil pues las circunstancias son adversas. Ya no basta con voluntarismo: la política y las exigencias de la sociedad de nuestros días comportan planteamientos que requieren de respuestas de las organizaciones políticas más avanzadas que, sin merma de la flexibilidad, estén a la altura y sustancien discursos y mensajes que sean coherentes y pragmáticos. ¿Quedará un mínimo bagaje para afrontar ese cometido?

Actuar en sentido contrario equivale a aumentar el desapego, alejarse de la indispensable actividad política y erosionar la democracia hasta límites insospechados. Simplemente.


lunes, 9 de junio de 2025

Frenar la desinformación

Campaña ‘Stop bulos: frena la desinformación’. Ese es el título de una iniciativa gratuita que pretende dotar a jóvenes y adultos de recursos que sirvan para detectar contenidos falsos en internet y redes sociales. La promueve, con el fin de quebrar la difusión de informaciones falsas, las asociaciones iCmedia Galicia y Seniors Españoles para la Cooperación Técnica (Secot).

Como ha ido consolidándose, la desinformación digital es una amenaza global. Es uno de los grandes males de la comunicación de nuestros días. Será difícil pero no queda otra que poner freno y erradicar a este fenómeno que crece y evoluciona, a medida que se desvirtúan los intereses y se confunden los planos y las intenciones de las empresas mediáticas y los editores. Los consumidores de información están llamados a interpretar un papel decisivo. Está claro que, en buena medida, de ellos depende una respuesta crítica, cabal y consecuente. Lo que no puede ocurrir es que, amparándose en la libertad de expresión, algunos (que son unos cuantos) crean que todo el monte es orégano y sigan pervirtiendo los usos y los canales informativos. Las exigencias de la sociedad son otras: hay que esforzarse para que cuaje la idea.

La campaña fue presentada días pasados en la Escola Municipal de Artes e Oficios de Vigo y se enmarca en un proyecto europeo denominado ‘Break the Chain’ (algo así como ‘Rompe la cadena’), centrado en la mejora de competencias mediáticas de la ciudadanía. Lo que se pretende, según los promotores, es que los ciudadanos sepan donde informarse y cómo identificar una noticia falsa para no compartirla, como primera medida, y romper en consecuencia la cadena de difusión que las viraliza en las redes sociales. Tengamos en cuenta que el informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial sitúa la desinformación como uno de los principales desafío a corto y medio plazo. La campaña se desarrollará a través de sesiones prácticas y teóricas impartidas por voluntarios seniors de la Secot y colaboradores de iCmedia en centros educativos, asociaciones y entidades que lo soliciten. La manipulación de imágenes, los sesgos de la información, el impacto de las redes sociales en la salud mental de loe menores y la identificación de contenidos generados por inteligencia artificial (IA).

Por cierto, uno de los asuntos más atrayentes es el uso responsable de las herramientas de verificación. Los promotores recordaron que existen plataformas dedicadas a contrastar la información que circula en la red, por lo que aprovechan para animar a los participantes a consultarlas antes de compartir cualquier contenido dudoso.


 

domingo, 8 de junio de 2025

La senda y la producción anchietana

 

Agradezco, en primer término, la oportunidad que se nos concede desde la Cátedra Cultural ‘Padre Anchieta’, de la Universidad de La Laguna, para clausurar estas III Jornadas Anchietanas, convocadas con el título “José de Anchieta: lenguas y bulos”. Mi reconocimiento a las autoridades académicas; al director de la revista ‘Anchiétea’, ilustre compañero Eliseo Izquierdo Pérez; y a las áreas competentes del Ayuntamiento lagunero a cuya confianza deseo corresponder con este texto titulado “La senda y la producción anchietana”.

Unas breves consideraciones antes de desglosar el contenido de la publicación que aparece cuando se cumplen setenta años de la creación de la cátedra, la primera y más antigua de las establecidas en las universidades canarias, por tanto, la decana de las implantadas en la Universidad lagunera, que cumple así con su propósito de conmemorar la fecha con iniciativas que acercan cada día más la figura del santo escritor a la sociedad, empezando por la canaria, como bien precisa el editorial.

La cátedra, creada por Orden del entonces denominado Ministerio de Educación Nacional en febrero de 1955, tiene como objetivos primordiales estimular y difundir trabajos científicos, históricos y literarios sobre las relaciones de nuestro archipiélago con el mundo hispanoamericano, como también con el cercano continente africano, y sobre la personalidad y la obra plural del gran humanista que la da nombre. Esta publicación que hoy presentamos, ‘Anchiétea’, es el órgano de expresión y difusión.

Aún persiste en la memoria de muchos canarios el acto de elevación a los altares de José de Anchieta. Recordemos que su canonización por el papa Francisco, por un procedimiento poco común dentro de la Iglesia católica, es altamente significativa. La personalidad del eminente religioso adquirió plena dimensión universal, lo que ha contribuido a extender e intensificar su valoración y la de su obra literaria y doctrinal.

Poeta, lingüista, historiador, dramaturgo y epistológrafo, que todo eso fue José de Anchieta cuya memoria honramos al glosar esta publicación.

Cuatro trabajos y una crónica anchietana, más una página dedicada a las reseñas biográficas de quienes son los autores de dichos trabajos engloban su contenido, precedido de una preciosa foto a color de María Pisaca, detalle de un barco de la romería de Tegueste del año pasado.

'La Casa Anchieta. Historia de una rehabilitación’, de Alejandro Beautell, es el título del primer capítulo -si nos permiten- de esta publicación que condensa la rehabilitación arquitectónica de la casa así reconocida, el lugar donde nos encontramos. Es la que ocupa el número 10 de la plaza del Adelantado en San Cristóbal de La Laguna, habitada por José de Anchieta desde su más tierna infancia hasta su primera juventud, momento en el que abandonó la isla, llamado a convertirse en un hombre para la historia. La vieja casa Anchieta había tenido muchas vidas, claro, antes de que, en el verano de 2016, según relata Beautell, “la visitara acompañado de mi padre y colega, con el encargo de restaurarla”. Fue habitada por escribanos, santos y poetas. Después fue otras muchas cosas y desde el año 2007 el inmueble había permanecido abandonado, sin uso, condenado a la muerte lenta de los edificios vacíos.

Alejandro Beautell señala, al referirse a la rehabilitación, que la intervención pluridisciplinar es una estrategia responsable que debe darse no solo en la redacción del proyecto sino durante todo el proceso de recuperación del edificio. Y lanza un certero vaticinio: sin esa perspectiva global y coordinada que considera el edificio, a la vez, tanto un documento histórico (su valor histórico-arquitectónico) como una construcción que ha de cumplir una función determinada y como un objeto físico que es su integridad constructiva, no es posible garantizar la supervivencia de nuestro patrimonio cultural en el futuro.

Alejandro Beautell García es arquitecto por la Escuela Superior de Las Palmas de Gran Canaria desde 2005. Completó su formación académica en la facultad de Arquitectura, Construcción y Planeamiento de la Universidad de Eindhoven, en Países Bajos. Realiza su actividad profesional en el estudio que comparte con su padre, el veterano arquitecto, Fernando Beautell Stroud, y la compatibiliza con la docencia y la investigación como profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Europea de Canarias. Entre sus obras relevantes figura el Plan Director del Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna.

Fremiot Hernández González, licenciado y doctor en la Universidad Complutense de Madrid, con premio extraordinario en ambos grados, docente en las universidades laborales de Cheste y Tenerife, es al autor del segundo trabajo aparecido en esta publicación, titulado ‘El acróstico y otros poemas dedicados a José de Anchieta en el Orpheus Brasilicus.

Se trata de una obra del siglo XVIII publicada en Lisboa, aunque redactada en Bahía (Brasil). Su contenido son una serie de escritos en latín, fruto principalmente de un concurso literario que tuvo lugar en el colegio de los jesuitas de aquella ciudad brasileña en el año 1736. Después de la introducción, en la que, entre otras cosas, se repasan los ejemplares existentes y su contenido, se editan, traducen al español y se comentan algunos de los poemas que en él figuran, destacando el acróstico en el que se relata el milagroso amansamiento de un toro bravo por el propio José de Anchieta.

El lexicógrafo y poeta portuense Juan de Iriarte y Cisneros, tío del poeta y dramaturgo Tomás, compuso ciento catorce epigramas, de los que dejó esta definición:


“A la abeja semejante,

para que cause placer,

el epigrama ha de ser

pequeño, dulce y punzante”.

En consonancia, el profesor Hernández González alude a un suceso, a un hecho maravilloso que tiene que ver con los poderes de lo escrito por la mano de Anchieta, pues hasta las olas del mar le obedecen. Se cuenta en el mismo que echan mano de un papel que había sido escrito por él para calmar una tempestad. La belleza descriptiva de la estrofa seleccionada impone:


“Por todas partes con ruido de olas el mar está encrespado

mientras una embarcación elevada se dirige al proceloso abismo.

Se le arroja un papel escrito por los dedos de Anchieta

y el oleaje deja de hacer ruido; una voz muda enmudece el mar.

Bajo la voluntad del héroe están los elementos; somete

al mar la letra escrita por la mano del jefe de los elementos”.

Todo da a entender que algunas facetas del personaje eran bien conocidas. En otro orden de cosas, se pone de relieve la labor humanística que la Compañía de Jesús estaba llevando a cabo en el siglo XVIII en Brasil, todavía entonces colonia portuguesa, continuando así el trabajo iniciado por José de Anchieta quien fue considerado el primer maestro de escuela de esta parte del Nuevo Mundo.

Fremiot Hernández González ha llevado a cabo investigaciones del latín antiguo, medieval y humanístico. Participó, igualmente, en el libro titulado ‘José de Anchieta. Vida y obra’, editado en La Laguna en 1988. Obra suya es la edición crítica y traducción al español de la ‘Carta de Anchieta sobre la naturaleza de Brasil’, publicada en 2017. Por último, fue miembro del proyecto de investigación titulado “Padre Anchieta”, elaborado por la Universidad de La Laguna y financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia.

Eliseo Izquierdo Pérez se pregunta si vinieron de América los “barcos” (entrecomillado) tinerfeños. (Con un referencia del santo Anchieta). Este es el título de su entrega, resumida en que desde hace trescientos veinticinco años se mantiene en Tenerife la tradición de llevar en las romerías y procesiones de mayor popularidad del nordeste de la isla unos curiosos artefactos artesanales en forma de navío, sobre carretas tiradas por bueyes. Comenzó en San Cristóbal de La Laguna en 1699 y se extendió únicamente por la comarca de Aguere y sus aledaños, sin que se sepa bien cómo y de qué manera surgió la costumbre. El autor plantea como posible antecedente directo de los “barcos” laguneros los “veleros” que, desde el primer tercio del siglo XVI, se construían en México para determinados espectáculos teatrales y para la celebración de algunas de las grandes victorias militares de la época en las que participaban la tropas españolas.

Izquierdo rescata una copla que circuló en el XVII en las fiestas laguneras de Los Remedios que gozaban, según el presbítero e historiador José Rodríguez Moure, de “una gran celebridad”. Dice así:


“De Candelaria, la Virgen;

de Güímar, señor San Pedro;

de Arafo, San Agustín;

de la ciudad, Los Remedios”.

El periodista y escritor lagunero, Eliseo Izquierdo Pérez, licenciado en Filología Románica y en Ciencias de la Información, periodista, premio ‘Patricio Estévanez’ de la Asociación de Periodistas de Tenerife, autor de numerosas publicaciones, cronista oficial de este municipio, académico de honor de la Real Academia Canaria de Bellas Artes, ha contribuido, además, con dos trabajos, que le fueron solicitados por Roma, a la publicación del volumen Positio supercanonizatione aequipollenti (2014), de la Congregación de la Causa de los Santos, para la canonización del religioso y lingüista. Escribe sobre esta curiosa tradición, circunscrita a la isla de Tenerife, al área geográfica del nordeste para ser precisos, refiriéndose a los barcos -metafóricamente, son en sí mismos, una hermosa metáfora, según desgrana- que nunca han rebasado los “confines de su navegación auroral”, la de finales del siglo XVII ni han recalado o buscado refugio en latitudes insulares en las que sí encontraron otras tradiciones isleñas.

Estamos ante una tradición tricentenaria que sigue viva en los cuatro municipios del área metropolitana de Tenerife. Los vecinos cultivan las que deben ser estimadas como preciadas señas de la identidad del pueblo. Ahí brota la interrogante de Izquierdo: ¿vinieron de América los barcos? Él mismo responde:

Es innegable la semejanza de los “navíos” americanos y tinerfeños, en latitudes tan distantes y distintas. Unos y otros son artefactos para “navegar” por mares imposibles, para moverse y avanzar en tierra, unos en medio de una naturaleza ubérrima, tropical y subtropical; otros entres trigales, huertas de papas y verduras, calles, caminos y veredas, o o entre el oleaje del gentío. Los aúna la exigencia de calidad constructiva… Comparten ser artilugios ideados para la utilería teatral. En todos se aprecia, con mayor o menor intensidad, la similitud de elementos constructivos y la profusión naif de formas ornamentales…”.

Y su conclusión:

En esa línea, sinuosa pero sin fisuras violentas, cabe incluir como posible ocurrencia factible de algún isleño retornado, la de reproducir en su tierra, como novedad, la estampa de los barcos que había contemplado, como muchos otros indianos, con sorpresa y con entusiasmo, como “navegaban” tierra adentro en el otro lado del océano. La incógnita -condensa Eliseo Izquierdo- se mantiene en el aire de las incertidumbres y las posibilidades”.

El estudio y edición crítica, con aparato de fuentes, y versión rítmica al español del poema O Deus alme, de José de Anchieta, cuyos ochenta y cuatro versos ocupan las páginas 84 al 86 del manuscrito de Algorta y abre la edición de los “Poemas eucarísticos”, realizada por Armando Cardoso, original de Miguel Rodríguez-Pantoja, completa las cuatro entregas que conforman el contenido de esta publicación.

El autor es doctor en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla y catedrático de Filología Latina de las universidades de La Laguna y Córdoba. Sus líneas de investigación son filología, lingüística y literatura latinas, traducción y tradición clásica. Iniciador y director del grupo de investigación sobre Anchieta del Departamento de Filología Clásica y Árabe de la Universidad de La Laguna y coordinador del libro ‘Anchieta. Vida y obra’, publicado en 1988. Autor de trabajos sobre la obra latina del apóstol de Brasil y de la introducción, edición crítica, traducción rítmica y notas del volumen ‘Poemas ocasionales de José de Anchieta’, aparecido hace ahora cuatro años.


“Dios criador, que todo con tu poder lo gobiernas,

y sin embargo estás siempre sometido a tus siervos,

no desdeñando asumir la vida sujeta a la muerte

y en el duro madero de la cruz dar la vida”.

Son los primeros versos de ‘O Deus alme', (la expresión, literalmente ‘Dios nutricio’), un bellísimo canto a las bondades divinas que ensalza sin reserva, consciente de una vida venturosa, sin daños, una vida desbordante de bienes: “Vida de Dios feliz, placidísima, vida apacible, dulce amor, de mi vida deliciosa existencia”.

Corona este poema eucarístico con una proclamación entusiasta del tránsito que sucede a las muchas heridas consignadas:


“Pero tales tristezas sufrir debo ahora: un alegre fin tendrán todas ellas: el paraíso divino.

Porque a los nubarrones les sigue un cielo sereno,

da lugar la noche tenebrosa al día claro.

Yo también, tras las duras penas del siglo presente,

de mi Señor plenamente gozaré para siempre”.

Pero la senda y la producción anchietana prosiguen. Estas terceras jornadas son una buena prueba de ello, de la riqueza creativa del personaje que sigue brindando sus aristas para que los estudiosos e investigadores nos acerquen su fe, su desempeño y su obra.

Esta nueva aparición de ‘Anchiétea’ estimula el quehacer y más producciones que, sin duda, enriquecerán los afanes de la cátedra promotora y de los órganos universitarios que los sustenta.

Enhorabuena. Muchas gracias.


viernes, 6 de junio de 2025

¿Aliada o enemiga?

 

Encarna Samitier, presidenta del grupo mediático ‘20minutos’ -cuya edición gratuita debe ser de las pocas (si no, la última) que circulan en España- alertó recientemente de los riesgos de desinformación que comporta un mal uso de la tecnología, ante la que los periodistas y el universo mediático tienen que luchar. Lo hizo en el curso de una convocatoria promovida por la agencia de noticias ‘Sevimedia’ en colaboración con la consultora ‘Estudio de Comunicación’, la cuarta con mejor reputación corporativa en en nuestro país y primera en el sector de la comunicación según el conocido ranking ‘MERCO 2022 Empresas y Líderes’; y en la que también participó la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

La interrogante de la convocatoria era si para los periodistas, la Inteligencia Artificial (IA) debe ser considerada una aliada o una enemiga. Samitier arrancó de una afirmación: “Tener miedo a la IA es como si hubiésemos tenido a la rotativa”. Y argumentó que “la historia del mundo, la historia de los medios de comunicación desde hace dos mil años es la historia de los avances tecnológicos”. Sin embargo, recordó que el sector no debe dejarse “deslumbrar” ni perder el foco de que la “IA se alimenta de las personas”. Por eso es importante defender o preservar la componente humanista que también forma parte de esa modalidad tecnológica.

Encarna Samitier utilizó un ejemplo que pone de relieve la profesionalidad del periodista, sobre todo para advertir de los efectos del denominado “periodismo ciudadano”. “Hay quien cree -precisó- que por tener un móvil puede ser reportero. Sería como decir que ‘si utilizo un extintor, soy un bombero’. O sea, mi primo con un teléfono móvil no es un periodista: me puede contar lo que ha pasado, pero luego un periodista confirma, contrasta y elabora la información veraz, acorde al artículo 20 de la Constitución”.

La presidenta de ‘20minutos’ recordó que la verdad es cara y barata la mentira. Es una división simple pero que importa tener en cuenta en unos tiempos en que la desinformación avanza al galope tendido, sin que se sepa bien cuál es el final de una jungla espesa de intereses de todo tipo en la que hay un rótulo de ‘todo vale’ que nadie sabe quién instaló pero es constatable.

La pregunta es si la IA ha venido para impulsar un periodismo distinto, más puro, más académico, o para agigantar los desmanes que se ven a diario, casi informativo tras informativo, boletín tras boletín. Desmanes preñados de sesgos incluso sustentados en mentiras. La IA debería ayudar a las empresas y sus editores, si fuera posible hasta para desenmascarar a la prole de quienes operan sin miramientos y sin escrúpulos de ningún tipo, acosando a cargos públicos o personajes determinantes en la configuración de un hecho noticioso.

Pero no será fácil. La cada vez menos incipiente AI aún está lejos de madurar. El presidente de la FAPE, Miguel Ángel Noceda, presente también en la citada convocatoria, puso el foco en uno de los datos que revela un estudio reciente: el 90 % de las empresas periodísticas carecen de un departamento específico de regulación de nuevas tecnologías. En este sentido, invitó a las empresas del sector a adaptarse a las tecnologías y adaptar también sus reglamentos y códigos deontológicos.

Explicó Noceda que en la última asamblea de la FAPE, que tuvo lugar en Cádiz, “decidimos hacer una comisión para estudiar el impacto de la Inteligencia Artificial y ver cómo adaptamos el código ético y deontológico de la profesión, no a la inteligencia artificial, sino a todas las nuevas tecnologías”. Según ese estudio dado a conocer por la FAPE, un 57,6 % de los periodistas cree que la responsabilidad de “poner orden en el uso ético de la IA corresponde a las organizaciones profesionales y, según el 41,8 %, esa labor de regulación debe implicar también a las administraciones públicas.

Mientras tanto, seguirá funcionando una comisión de quejas de deontología del periodismo -compuesta por magistrados, periodistas y académicos- que se encarga de “evaluar y analizar las actuaciones de los propios medios” y animó a los profesionales, a “cualquier ciudadano, cualquier empresa, cualquier institución” a que denuncie cuando vea vulneraciones”.


lunes, 2 de junio de 2025

Armas Marcelo, el honor de ser canario


La vida, las circunstancias, nos obsequiaron hace muchos años con haber compartido un partido del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, junto a Mario Vargas Llosa y Juancho Armas Marcelo. Jerónimo Saavedra, siendo ministro para las Administraciones Públicas, había obrado la posibilidad de unirles en aquel imponente escenario, donde al término del encuentro, fue posible participar en una animada charla sobre fútbol, literatura y periodismo.

Desde entonces, con otros amigos de las islas (Julio Martín Cruz, Armando Marcos, Paco González Concepción, Alberto de Armas…), profundizamos en la amistad con Armas Marcelo, a quien habíamos citado en algún texto para el propio Saavedra, a partir de aquella obra suya, ‘Las naves quemadas’, una suerte de odisea de la conquista de América, que tiene su origen en Salbago, una isla imaginaria de las Canarias, y culmina en la búsqueda imposible de El Dorado. La novela transcurre entre los siglos XV y XVI, y mezcla reconstrucción literaria y ficticia, tomando anécdotas de las Crónicas de Indias y combinándolas con episodios y personajes inventados, que son metáforas de la entonces historia reciente de América Latina.

Luego, años después, hubo otra oportunidad para saludar a Vargas Llosa en el teatro ‘Pérez Galdós’ de la capital grancanaria, cuando Saavedra, siendo alcalde,  le nombró Hijo Adoptivo de la ciudad, una condecoración concedida en 2010.

















En los exteriores del teatro Pérez Galdós, antes de la visita de Vargas Llosa, esperando su llegada.

Pero es de Armas Marcelo de quien hablamos, ahora que le han distinguido, con todo merecimiento, con el Premio Canarias de Literatura.

Escritor, periodista y comentarista cultural. Se licenció en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid. En 1978 se instaló en la capital española para desarrollar sus actividades editoriales, literarias y periodísticas. Su amplia producción literaria incluye novelas, ensayos y estudios literarios, pero también textos de catálogos de exposiciones, prólogos, correspondencia, discursos y pregones, además de numerosos artículos en revistas, congresos y suplementos, como TiempoLetras LibresABCD las Artes y las LetrasBlanco y Negro Cultural El Urogallo. Como periodista, ha colaborado en radio y televisión como comentarista, tertuliano y director de programas. Es miembro de varias academias de la Lengua y fue director de la Cátedra Vargas Llosa de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes hasta 2020.

La intervención de Armas Marcelo en el acto de entrega de los premios fue muy aplaudida. Habló en representación de los galardonados. Fue quien glosó la canariedad y el honor que supone ser canario. Y a todos los canarios reclamó «hacer archipiélago» para lograr un mayor avance de las islas, tal como se logró en el pasado, cuando «fuimos necesarios para el mundo y para Europa». En ese pasado, dijo el escritor,  «Canarias fue protagonista de la Historia (con mayúsculas); de la Historia de Europa y de la Historia de América. Fuimos Canarias en América, viajeros y fundadores de ciudades importantes». Tanto fue así que «la gran epopeya histórica de Canarias es la emigración isleña a América».

«Recordemos que por la isla de La Palma entró la luz de la Ilustración y el libre pensamiento en España. Y, por La Palma y gracias a Europa, volvimos a ser necesarios para España». Y ahora es «tiempo de hacer archipiélago», apeló Armas Marcelo.



 

viernes, 30 de mayo de 2025

Qué triste, qué cruel

 

Las circunstancias quisieron que coincidiéramos, junto a Paco Pomares, en el espacio de RadioTelevisión Canaria (RTVC), ‘Buenos días, Canarias’, durante el que se transmitía la llegada de un cayuco al puerto de La Restinga, en El Hierro. El imprevisible final tenía reservada la carta de la zozobra de el embarcación que, según se supo con posterioridad, procedía de Guinea Conakry, a más de dos mil kilómetros del enclave herreño, con unas ciento cincuenta personas a bordo.


Estábamos en plena conexión. Fue una experiencia singular, de esas que se viven con una intensidad fuera de lo común, en vivo y en directo, como suele repetirse hasta en los ‘spots’ promocionales ya en desuso. Pasaban los minutos, la tensión fue creciendo, el cayuco había volcado, cuando ya tocaba los diques del pequeño embarcadero…, a duras penas, con la imagen reflejada en las pantallas interiores, mientras se sobresaltaba -sin que apenas se notara- la ilación del relato de la periodista presentadora y coordinadora, Pilar Rumeu, consciente de la gravedad de la situación y con mucho temple, mascándose la tragedia indeseada, la impotencia en la distancia pero también allí en el Mar de las Calmas, donde gritos, brazos, saltos, lamentos y movimientos a la desesperada convergían en una precipitada y apurada operación de salvamento y rescate, en la que participan no solo los operarios de Salvamento Marítimo, una unidad Salvamar, sino también voluntarios, cruzrojistas y miembros de clubes de buceo (Si alguien aún dudaba de lo que es la solidaridad activa, allí pudo comprobar cómo los resortes, en tratándose de vidas humanas, funcionaron con diligencia).


Se entrecortaba, como es natural, el relato de Eduardo Pulido, redactor de RTVC, y el desespero de los noes de su cámara, Maribel Armas, desbordados ambos ante el suceso cuya magnitud aún se desconocía. Se sabía que ellos estaban allí, que su testimonio era de una gran trascendencia periodística y mediática, que eran notarios afectados por el dolor y la impotencia. Juani Brito, la directora del programa, se movió con su destreza habitual, ultimando esos detalles que, inapreciables, son de gran valor sobre todo en los directos. Y aquel era uno de primerísimo orden. Porque primero, y ante todo, fueron periodistas: lo que veían y contaban iba a ser imagen de portada, eran las secuencias de aquello que debían visionar las autoridades y representantes institucionales que se reunían por enésima vez en el lugar de los hechos, en busca de una solución exenta de peligros y de riesgos, una solución a esa tragedia humana que no distingue entre hombres, mujeres y niños, embarazadas y nadadores que apenas flotan o de hecho no saben y que, según se supo, se cobró en La Restinga siete víctimas más. Eran las imágenes y el desespero que debían ver esos comisionados y si alguien las pasa a las autoridades de los países africanos y a las mafias traficantes de seres humanos, aunque dudemos de su dolor, mejor; a ver si las conciencias impulsan otras medidas pues una cosa es intentarlo, a la desesperada, en busca de la tierra de promisión, y otra muy distinta, jugarse la vida.


Murieron en la orilla, al cabo de más de dos mil kilómetros de su partida. Su travesía solo sirvió para eso: para morir. Qué cruel y qué triste. La experiencia, a nuestros años, también marcó. Hasta la taxista lo notó.


lunes, 26 de mayo de 2025

Un modelo para entender la desinformación

 

Bulos y barro. Cómo la dana ejemplifica el problema de los desórdenes informativos’ (Catarata, 2025), es el título de un ensayo publicado en Valencia en el que los autores, Dafne Calvo, Lorena Cano-Orón y Germán Llorca-Abad, analizan, desde la experiencia directa, cómo se produce la desinformación en tiempos de crisis y cuál es el papel que desempeñan los medios de comunicación, las redes sociales y la ciudadanía.

Cuando el procedimiento judicial abierto para esclarecer lo ocurrido está aún en fase de elaboración y cuando arrecia la controversia política (acentuada por las últimas reuniones de familiares de las víctimas y de los damnificados), el libro es una excelente referencia para entender los efectos colaterales de aquella tragedia. La obra, que combina el análisis teórico con ejemplos concretos del suceso, desarrolla el llamado modelo estándar de (des)información (MEDI), una propuesta interpretativa para entender las dinámicas estructurales, económicas y narrativas que configuran el ecosistema comunicativo actual. Lejos de ofrecer soluciones simples, los autores exploran el fenómeno desde sus múltiples ángulos, incluyendo el uso instrumental de los bulos, la pérdida de centralidad de los medios tradicionales y la fragilidad de las rutinas periodísticas ante la presión de la inmediatez.

La desinformación es uno de los males de nuestros día. Los bulos y las informaciones falsas se van multiplicado, últimamente con el factor añadido de los odiadores y provocadores que se lanzan a la caza del personaje público con tal de arrancar no ya una declaración sino algún gesto, alguna reacción -si es destemplada o acompañada de exabruptos, mejor- que siembre más dudas, que infle el desconcierto y trate de remarcar el clima de de encono y desazón que ya sabemos a quiénes favorece.

De ahí la importancia de este análisis, llamado a ser un soporte ilustrativo de la manipulación de las fuentes y del sesgo tendencioso que cobran ciertas coberturas. Llama la atención que la obra no solo se detenga en el análisis de casos sino que también proponga medidas, a partir de la necesidad de una mayor transparencia de los medios y la seguridad de la verificación de los hechos. Mientras Dafne Calvo insiste en que informar debe entenderse como “un acto político que sirve de instrumento para habitar en la sociedad”, Cano-Orón subraya que las audiencias deben poder seguir el hilo informativo pese a la sobreabundancia de contenidos.

Bulos y barro’ (un título muy en la línea de la inolvidable obra de Vicente Blasco Ibáñez, ‘Cañas y barro’, escrita a principios del siglo XX),  dedica también un espacio relevante al papel del periodismo local. Según las autoras, durante las primeras horas de la catástrofe, fueron los medios próximos los que mejor cubrieron lo ocurrido, frente al retraso de las grandes cabeceras nacionales. “Hay que reivindicar medios que sean mucho más locales, provinciales, que de alguna forma reflejen como importante aquello que para esa ciudadanía lo es”, afirma Cano-Orón en unas declaraciones.

El impacto de las redes sociales en la evolución de la catástrofe también es objeto de estudio y análisis. Desde un ángulo, se reconoce que han facilitado la movilización ciudadana, han amplificado notablemente la propagación de rumores. “Las redes entorpecen un conocimiento un poco más sosegado y certero, y por eso son también gasolina para la difusión de bulos”, advierte Cano-Orón. Calvo, por su parte, llama la atención sobre la contradicción en la que operan los medios: “Hay una lucha entre lo que el periodista debería hacer y lo que puede hacer”.

Las autoras reclaman una “comunicación institucional real” durante emergencias, con portavoces claros y mecanismos preparados para informar con rigor. “Durante la DANA no hubo una figura que representara la oficialidad, como ocurrió con Fernando Simón en la pandemia”, sostiene Cano-Orón. Y concluyen que es necesario reforzar las rutinas periodísticas y los vínculos de confianza con las audiencias si se quiere combatir la desinformación desde dentro del propio sistema comunicativo.