Todos los que conocieron su etapa de esplendor convergen en que
fue una escuela inigualable, un centro avanzado de la industria turística,
situado, además, en un enclave singular. Hoy reabre sus puertas, tras una
rehabilitación sustantiva que lo eleva a la máxima categoría turística, el que
ahora se llama Gran Hotel Taoro. Un hecho histórico (Permitan abrir un
paréntesis para rendir tributo a todos los empresarios y profesionales que se
curtieron allí y dignificaron un establecimiento que superó adversidades de
siniestros y se reconvirtió en un casino, el único gestionado por una
administración pública cuando, con la recuperada democracia, el juego fue
legal, autorizado y regulado).
El Taoro, aún en sus fases más críticas y deplorables, que las
ha tenido, siempre fue una seña de identidad del municipio y del destino
turístico al que se abonó, de forma indeclinable, tras los escarceos y tímidos
intentos, después de la Segunda Guerra Mundial, allá en los finales de la
década de los cincuenta del pasado siglo. La propaganda de ahora habla de
refugio urbano de lujo y de estandarte de la cultura y memoria del Puerto de la
Cruz. Su reapertura significa, además de la recuperación de una joya arquitectónica,
el renacer de un lugar que forma parte del acervo sociocultural portuense,
tinerfeño y canario.
El flamante Gran Hotel Taoro cuenta
con 199 habitaciones y suites, cinco restaurantes con propuestas firmadas por
chefs reconocidos internacionalmente, un lobby bar, y un ‘wellness center’
(salud) firmado por la exclusiva marca de cosmética Anne Semonin. El conjunto
ha sido concebido para el viajero contemporáneo que busca equilibrio entre
legado histórico, excelencia en el servicio y experiencias personalizadas,
proyectando la esencia del hotel hacia una nueva era. Erigido en Puerto de la
Cruz, reconocido por su rica arquitectura histórica, su vitalidad cultural y su
gastronomía local, supone el escenario perfecto para descubrir la auténtica
esencia del norte de Tenerife.
La sociedad ‘Tropical Hoteles’ ganó
la licitación convocada por el Cabildo Insular de Tenerife, propietario del
inmueble. Ya hemos escrito que el Gran Hotel Taoro viene a cualificar la oferta
socioturística de la localidad portuense y de las islas. Desde hace años,
incluso desde otros cometidos públicos, abogamos por ese hecho a sabiendas de
que era primordial para promocionar adecuadamente y captar segmentos de
mercado, Ahora, precisamente, en una coyuntura mundial de máxima incertidumbre,
el establecimiento resurge seguro que con el propósito de sus mentores de
devolver al esplendor original y reverdecer laureles, hasta consolidar un sello
propio y vanguardista que trascienda fronteras y sea un emblema que combine
excelencia, innovación y sostenibilidad.
El Gran Hotel Taoro tiene que ser un
icono. Si fue el primer gran hotel de lujo de España, diseñado por el
arquitecto francés Adolphe Coquet, si desde sus orígenes, albergó a viajeros
ilustres, realeza, políticos, personajes públicos, si albergó una cena/reunión
para seis jefes de Estado europeos en 1985 con motivo de la inauguración del
Astrofísico (IAC), ahora debe escribir nuevas páginas en consonancia con las
exigencias y experiencias de la sociedad e industria turística de nuestros
días. Es una nueva etapa de su riquísima historia, al frente de la cual estará
un competente profesional de la dirección hotelera como es Gustavo Escobar a
quien solo hay que desearle mucha suerte en su cometido.
Felicidades a todos y mejor porvenir.
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