jueves, 3 de febrero de 2011

DEL QUERER... Y DEL PODER

Era -y es- el pacto más importante suscrito en este país desde aquellos de La Moncloa en plena Transición. La foto final no será similar. Entonces aparecía el presidente del Gobierno y los primeros dirigentes de los partidos políticos, empeñados en tomar una decisión que tranquilizara al país y estimulara a la población para salir de la crisis. Esos momentos se inmortalizan: la foto, la célebre imagen.
No será así porque, aunque la ocasión lo requería, entre las prisas, las formas equívocas, los errores protocolarios y hasta las pocas ganas que habría de aparecer junto a quienes alcanzaron un consenso social y político en circunstancias tan delicadas -el crecimiento del desempleo no cesa- reventó la inmortalización, reducida en este caso, a miembros del Gobierno y primeros responsables de las organizaciones empresarial y sindicales. Quienes no han querido estar en la foto sabrán valorar su ausencia: ahora tendrán que fijar posición en las Cortes y no parece que vaya a ser contraria.
El acuerdo sobre la reforma del sistema de pensiones llega en un momento crucial. Hay quien habla de éxito teniendo en cuenta las condicionantes de salida, el enroque y lo complicado de las negociaciones. Se llegó a temer lo peor. Es apropiado referirse al acuerdo en términos de logro si se tiene en cuenta el alcance de la estabilidad y la voluntad de dejar fuera de la refriega política un asunto de esta naturaleza que interesa a todos, principalmente a quienes, aún estando en activo, ya hacen cálculos sobre su jubilación y sobre las pensiones que percibirán a partir de ese momento. La cuestión era hacer viable o sostenible el sistema. Y al menos hay una respuesta, no plenamente satisfactoria pero sí con una música que no disgusta tanto.
Aunque la foto haya quedado circunscrita a quienes hemos mencionado.
Es curioso: después de cada huelga general de la democracia, se han registrado importantes determinaciones en el ámbito sociolaboral. El apunte es para quienes dudábamos de la utilidad de aquel paro del pasado mes de septiembre. Ahora, Cándido Méndez (UGT) no ha dudado en señalar que este pacto es consecuencia de aquella huelga.
Son las cosas del querer... y del poder.

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