lunes, 22 de enero de 2018

MIL EUROS Y MEJORES CONDICIONES DE TRABAJO

La Unión General de Trabajadores (UGT) lo tiene claro y lanza su mensaje: 2018 tiene que ser el año de los mil euros de salario mínimo por convenio. ¿Cuál será la respuesta de la patronal? Es toda una incógnita después de ciertos discursos, entre los que no falta el de los propios empresarios, partidarios -al menos, algunos- de elevar los salarios.
En teoría, el acuerdo alcanzado hace poco para fijar una nuevo Salario Mínimo Interprofesional (SMI) es un antecedente positivo. Pero las centrales sindicales no se conforman y han hecho sonar sus timbres reivindicativos de otra redistribución de la riqueza y del poder adquisitivo como soportes esenciales de unos salarios dignos.
Por eso, UGT es partidaria de renovar, que no prorrogar, el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), hasta el punto de condicionar su firma si hay plenas garantías de mejoras de los salarios y de los derechos de los trabajadores. De ahí surge la idea de los mil euros como salario mínimo... y por convenio. Para que no haya dudas.
Si se acepta la bonanza económica plasmada en registros de crecimiento y si se admiten los buenos resultados de las empresas (el Producto Interior Bruto (PIB) se ha incrementado a lo largo de los últimos cuatro años, de modo que aquéllas ya han recuperado los beneficios previos a la crisis), es consecuente que los sindicalistas traten de impulsar un reparto equitativo de la riqueza a través de la negociación colectiva. Objetivo: los mil euros.
Pero también se trata de mejorar las condiciones laborales. Y eso significa propiciar la creación y mantenimiento de empleo estable y de calidad, recuperar la ultraactividad de los convenios, hacer hincapié en la protección de los trabajadores en las pequeñas y medianas empresas y fomentar la igualdad de trato y oportunidades en todos los convenios.
Sobre el papel, y en el actual contexto sociopolítico -no olvidemos la proximidad electoral- los retos son muy interesantes. El secretario general de la UGT, Pepe Álvarez, tras subrayar que las peticiones de su organización son justas, señala que “la patronal tiene que ser consciente de que se trata de medidas positivas sobre el consumo y la economía”.
Pero no todos los empresarios parecen dispuestos a satisfacer ciertas demandas. Se ha comprobado con las reticencias para transigir con la revitalización del convenio sectorial que pretenden los trabajadores. Pero es que, además, el empresariado debe ser consciente de lo que entraña la reducción y la reordenación del tiempo de trabajo, no digamos de la formación y cualificación de los empleados ante los retos de la digitalización. Tendrán que revisar ciertas rigideces y ciertos anquilosamientos porque hay avances e innovaciones imparables. Ya se está viendo con la actuación de las empresas multiservicios.
Y la patronal debe pensar, además, en la brecha salarial que obliga a tener en cuenta el principio de igualdad.
En fin, un año decisivo para experimentar los profundo cambios que se requieren en el mundo laboral. Primordial, según UGT, los mil euros. Pero las condiciones de trabajo también importan.

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