viernes, 7 de agosto de 2015

LOS SIGNOS DEL OCHO

Lleva camino el hotel Marte (Puerto de la Cruz) de convertirse en un espacio habitual de manifestaciones culturales y artísticas. Incluso en agosto, mes poco apropiado para las mismas.
            Ahora ha acogido la presentación de la novela Los signos del ocho (Eride Ediciones, 2013), la segunda del autor malagueño Enrique Ballesteros Fernández, un relato, según dijo, sobre la identidad, la libertad y el poder. Ballesteros (Málaga, 1981) es biólogo, divulgador ambiental, Experto TIC en turismo sostenible y colaborador habitual de distintos medios de comunicación.
            El escritor malagueño había debutado con Ancestra (Eride Ediciones). Ahora desarrolla una trama en la que Javier, el protagonista, aparece perdido en la playa Baños del Carmen, donde no recuerda nada y donde se ve envuelto en una red de corrupción urbanística. A partir de ahí, un proceso de búsqueda constante, de él y de quienes le rodean, un viaje al encuentro de los antídotos del miedo.
            “Signos del ocho nos hacen ser como el infinito que se desconoce”, indicó Enrique Ballesteros quien, en sus explicaciones sobre los contenidos de su obra, habla de la naturaleza, del humor, de la amistad y del sexo como elementos consustanciales de quienes se ven devorados por signos con los que afrontar los enredos y los vericuetos de la corrupción urbanística sustanciada en los convenios, las permutas, las calificaciones de suelo y sus  múltiples formas. “Es lo que está en la prensa y lo que puede seguirse a diario en los medios audiovisuales”, afirmó el novelista a medida que desgranaba las características de su texto. La ficción novelada se desarrolla, en cualquier caso, en un escenario real: la playa (Baños del Carmen) existe, con cierto aire de decadencia tras sufrir maltrato y desidia de administraciones y ciudadanía.
            Aludió el autor a una escritora muy conocida, Ágatha Christie, cuando fue dada por desaparecida tras descubrir la infidelidad de su marido. La novelista utilizó el nombre de la amante de éste cuando se registró en un establecimiento. Sirvió el ejemplo para hablar de la vitalidad de su novela, de las emociones y de las ‘soluciones’ que va ofreciendo su relato.
            Tardes de una sociedad en crisis devoradas en rompeolas que se desvanecen, viene a describir Ballesteros antes de negar que la suya sea una novela pesimista. La intriga con que ha dotado su texto, los signos que va ofertando para ser descubiertos, son reveladores de la condición humana que se desnuda y desenvuelve en los espacios donde tiene que encontrar salidas. “Signos únicos, auténticos, irrepetibles”, concluyó el autor.

              

jueves, 6 de agosto de 2015

MODOS DE INNOVAR

“Innovar no es crear falsas expectativas al cliente para luego no cumplirlas, escribe Yeray González en un interesantísimo suplemento dedicado a la innovación turística y que publica el sitio digital hosteltur.com. No descubre nada, desde luego, pero apunta bien en la dirección de lo que no debe hacerse y de las repercusiones negativas derivadas de la confusión. Algunas ofertas, colectivas o individualizadas, vienen flaqueando precisamente por ni siquiera saber presentarlas. “De nada sirve meterle horas de 'photoshop' a las imágenes de tu establecimiento -escribe González- si luego el cliente llega y ve que el mar está a kilómetros, o que la habitación no es tan bonita como la de la foto cuando reservó”.

         Es el ejemplo adecuado. No hay que rebuscar más para despejar incógnitas o dudas sobre la teoría y la praxis de la innovación turística, principalmente la que debe ser aplicada en la relación directa con el visitante. No solo es engañarle sino que tales métodos -quién sabe si para ahorrarse unos euros- solo sirven para obrar de forma equivocada entre quienes los practican.

         Innovar es algo más. Es superar obsolescencia, es brindar atractivos en el conjunto de una oferta, es tener algo más que un perfil en las redes sociales, es mejorar estándares y niveles de prestaciones, es propiciar una política de precios dinámica, es hacer, en definitiva, todo lo que sea posible para que se reconozca la competitividad del producto y para lograr la fidelización del cliente.

         El asunto no se arregla con un par de conexiones a internet o con una “ventajosa” oferta de habitación más spa, por citar algo recurrente. Hay que echar más imaginación y, sobre todo, invertir con fundamento y visión de futuro, única manera de hacer tangible esa innovación de la que venimos hablando desde hace años pero que, por las razones que sea, no termina de cuajar o materializarse. El sector tiene que emprender y arriesgar. Y procurar, de paso, que la Administración también cargue baterías e impulse aquellas actuaciones que, supuestamente, tienen como finalidad superar deficiencias y  crear las condiciones necesarias para que los entornos, los factores inrtrínsecos (como seguridad y transportes) y los soportes de la oferta (entre ellos, los promocionales) constituyan una plataforma permanentemente atractiva.

         Se supone que de esto andarán hablando. Si no, innovar será, sencillamente, un verbo sin conjugar.


miércoles, 5 de agosto de 2015

PAISAJE PRESUPUESTARIO

Cuando comenzaron a sucederse los guiños y las carantoñas políticas en los primeros andares del nuevo Gobierno de Canarias, algunos dijimos que ese amor sobrevenido debía plasmarse en hechos presupuestarios, en actuaciones y acuerdos bilaterales que permitieran por fin a la opinión pública interpretar los principios de cohesión, solidaridad, respeto a las especificidades y cooperación interinstitucional.
            Quizá sea pronto para saber si se acabaron los días de vino y rosas pero, en este agosto que será recordado como el de las cuentas presupuestarias adelantadas y forzadas por interés electoralista, ya brotan las primeras dudas. Baste leer las apreciaciones del presidente del Gobierno, Fernando Clavijo: “Gestos que no son suficientes”, “No se cumplen ni de lejos las previsiones del Régimen Económico y Fiscal”, “Seguimos lejos de la media de la inversión del Estado”…
            Y eso que Canarias, que cumplió con los objetivos de contención del déficit público, es una de las nueve comunidades autónomas donde se incrementa la inversión estatal, un 2,19% más que el ejercicio anterior. Debe ser uno de los gestos considerados insuficientes.
            El caso es que Coalición Canaria (CC) aprecia cálculos para presentar una enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado 2016. El primer análisis de algunos capítulos presupuestarios de la formación nacionalista es lo suficientemente negativo como para entender la razón de esa enmienda que la mayoría parlamentaria del Partido Popular rechazará sin problemas; pero sirve para fijar posición política supeditada a la aprobación de enmiendas.
            Verano, pues, de números y controversias. Igual los días de vino y rosas dejan paso a las polémicas habituales cada vez que se habla de presupuestos. Entonces, el paisaje será el conocido. Aunque ya se atisben los horizontes de la campaña.


martes, 4 de agosto de 2015

APÓSTOL

Manuel Pérez Cedrés (Puerto de la Cruz, 1973) sorteó como pudo la pregunta de los cinco sentidos aplicados a su novela y la terminó definiendo, al tacto, como sedosa, aterciopelada. Su pretensión es clara: sublimar la reflexión y expandir ésta a partir de la palabra como medio de comunicación. Es una novela en la que se ausculta a  las mujeres. Tanto, que si es interpretada en clave de ensayo sociológico sobre el alma femenina, también es válido.
            Apóstol (Nova Casa Editorial, Barcelona), de Pérez Cedrés, fue presentada, por cierto, en un espacio que va ganando enteros en la oferta cultural del Puerto de la Cruz, el hotel Marte, cuyos propietarios y dirigentes se han empeñado en acoger a cuantos creadores -jóvenes, especialmente- tratan de proyectar su obra de la manera más directa, esto es, cara al público, coloquiando, haciendo revelaciones y ofreciendo matices complementarios a su escritura o a su pintura. Un acierto del establecimiento, sin duda. Una manera de cualificar la oferta propia o del destino y de comprometerse con la difusión del hecho cultural. Ojalá se hubiera hecho antes.
            Allí estaban Emilia Vié para introducir y Yolanda Arenas, autora del prólogo, arropando al novelista, entusiasmado éste con sus confesiones: la exaltación del amor romántico, de los sentimientos, del mayúsculo amar y ser libre. “Estoy descubriendo en mis lecturas recientes que soy una persona cada vez más observadora”, reveló. Por eso, Lucas, el personaje creado, se convierte en “un faro iluminado, es un espectador activo”, según describe.
            Entonces, desde la segunda línea, no se lee; se piensa. El amor como principio de todo. He ahí el quid de la sublimación. Una novela en la que la mujer representa la liberación. El autor exhibe, en la presentación, un fragmento de la película Cinema Paradiso como fuente de inspiración. La secuencia que reproduce invita a pensar, a discernir sobre la carencia de límites en los sentimientos genuinos. Y para que nada falte, hace una concesión a la pasión musical que ya se advirtiera en su opera prima, El samurai desnudo (Éride Ediciones), proyectando Insensatez, una magistral interpretación al piano de Tom Jobim. Es, a ritmo de ‘bossa’,  la banda sonora de Apóstol.

            Yolanda Arenas, con voz pletórica de registros radiofónicos, intercaló entre sus respuestas la lectura de fragmentos del texto de Pérez Cedrés, en los que fue posible descubrir los afanes de Lucas, su búsqueda, su amargura trágica y hasta la personalidad de las mujeres que van apareciendo en su vida. Con la misma intensidad de su estreno novelesco, solo que menos caótica, es la profundidad de la reflexión propiamente dicha; son las puertas de los sentimientos que se van abriendo para despejar los momentos de duda y las incertidumbres que se van concatenando, de forma invasiva y subyugante, con pretendida solución de continuidad. El desenfado y el desparpajo de Emilia Vié, hurgando en las entrañas del escritor y su obra, echaron el resto. El terciopelo de Apóstol estaba servido para la lectura.

lunes, 3 de agosto de 2015

CUENTAS Y GESTOS

Andaba la cosa de guiños y amores sobrevenidos cuando el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista Canario, Iñaki Lavandera, hizo un ejercicio memorístico, de esos en los que basta rescatar unas cuantas cifras demostrables, para advertir que quienes ahora se muestran tan generosos y tan proclives a entenderse -el fin justifica los medios, está claro- llevan un tiempo (toda una legislatura) incumpliendo y restando, por lo que cabe dudar de las intenciones que saltan a la vista de la proximidad electoral.
            Recuerda Lavandera que, tan solo en convenios, el Gobierno que ha presidido Mariano Rajoy y del que forma parte José Manuel Soria, adeuda a la Comunidad Autónoma casi mil millones de euros. Es llamativa la capacidad de supervivencia del ministro canario: cuando parecía tocado, cuando hasta en su propio partido empezó a ser cuestionado, cuando su crédito político menguaba, sacó el cuello y dio una brazada para intentar dejar claro que el malo era otro y todos felices, que vuelven los días de vino y rosas. Que aquí estoy yo…
            Pero, en fin, saca cuentas Lavandera y se encuentra con que, en materia de carreteras, por ejemplo, había 869 millones de euros comprometidos por Ley hasta el presente año, con una cuantía anual de entre 205 y 237 millones, pero no se han invertido 638 millones. En obras hidráulicas, había una previsión para este período de 154 millones de euros: como consecuencia de una reducción unilateral, el Gobierno de la nación suprime 63 millones para financiar actuaciones en el archipiélago. En un tercer concepto de cooperación territorial, las reducciones son evidentes: de 67 millones de euros consignados en 2011, se bajó a los 8 de 2012 y a poco más de 170.000 euros en 2013. En los dos ejercicios siguientes, cero al cociente.
            En materia de empleo, la cosa se pone de color hormiga. Según la versión del portavoz socialista, los Presupuestos Generales del Estado (PGE) consignaron, para los años 2011 y 2012, la cantidad de 42 millones de euros. La cifra enflaqueció el año siguiente hasta quedarse en 10 millones de euros. Y se quedó en cero, como lo leen, en los ejercicios  2014 y 2015. Otros capítulos, como el de infraestructuras turísticas o el complementario del Programa de Opciones Específicas por la Lejanía y la Insularidad (POSEI), también han visto recortadas sus dotaciones, en unos 130 millones de euros en números redondos. La guinda de este amargo pastel de restricciones presupuestarias para Canarias es la ayuda a la desalación de aguas que pasaron de 10 millones de euros en 2011 a 3,5 del presente ejercicio.
            La oportuna puntualización de Lavandera no solo ha servido para sustanciar la argumentación esgrimida por el anterior ejecutivo autonómico en su tirante relación con Madrid sino para señalar que, a estas alturas, en asuntos de financiación, prioridades y recursos presupuestarios, hay que apoyarse en hechos y pruebas para acreditar que los guiños, las carantoñas y las intenciones en vísperas electorales son apenas gestos para un personal cada vez más incrédulo.


sábado, 1 de agosto de 2015

LA LONA SOBRE LAS TEJAS DEL LAGO

Por un lado, el sitio web TripAdvisor, que puede presumir de aglutinar la comunidad de viajeros más grande del mundo, con información sobre emplazamientos turísticos en cuarenta y cinco países y con un registro que ha llegado a alcanzar los trescientos setenta y cinco millones de visitantes únicos al mes, ha distinguido al complejo turístico ‘Costa Martiánez’ del Puerto de la Cruz (popularmente, el Lago), como el segundo parque acuático más importante de España, el quinto de Europa y el vigésimo del mundo. Se trata de los premios ‘Travellers Choice Attractions’, instituidos por el citado sitio y otorgados tras consulta a los millones de visitantes. Se tiene en cuenta la cantidad y la calidad de las opiniones emitidas.
            Y por otra parte, las obras de restauración del ‘Homenaje al mar’, denominación del gigantesco monumento de César Manrique localizado en el mencionado complejo, pueden darse por concluidas, según fuentes municipales. Han costado casi cincuenta y nueve mil euros y la financiación ha corrido por cuenta del Consorcio Urbanístico de Rehabilitación del Puerto de la Cruz. Se trata de una escultura de un gran impacto estético, elaborada sobre hormigón beige y piedra volcánica.
            Sobre el papel, dos buenas y estimulantes noticias. El complejo necesita de revulsivos, hace años que su mantenimiento deja mucho que desear, abundan las quejas de los usuarios sobre deficiencias palpables, los servicios no son los mejores, desde luego, las atracciones no culminan… Es una joya de la corona sobre la que pesa la alargada sombra de la privatización. De hecho, está cada vez más extendida la opinión de que lo están dejando ‘morir’ para facilitar la entrada de la iniciativa privada.
            No se trata de amargar pero el caso es que las dos menciones positivas se difuminan rápidamente cuando se comprueba que han colocado unas banderas balinesas modernistas de cinco metros -anunciadoras de no se sabe muy bien qué- además de unas lonas publicitarias ¡sobre las tejas de las edificaciones de tipología canaria de la “Isla del Lago”! Como lo leen: sobre el mismo tejado. Es la lona sobre las tejas del Lago, emulando el título de una célebre película. En los alrededores también han puesto camas balinesas, como si encajaran o como si pretendieran una insólita fusión con la genuina tipología canaria, o sea, en una zona precisamente distinguida por la recreación de la arquitectura canaria como es la del restaurante y anexos.
            Nos negamos a pensar que la Fundación César Manrique, nacida entre otras cosas para vigilar y proteger la conservación de la obra del genio lanzaroteño, haya podido autorizar -si es que fue consultada- esa instalación. En el Puerto se han cometido -y se cometen- muchos atentados, urbanísticos y paisajísticos, estéticos, tipológicos, pero estas lonas son una suerte de gota que desborda esos desajustes y esas incongruencias. ¿Pero es que alguien pudo autorizarlas? ¿Bajo qué criterios? ¿Ningún responsable, del gobierno local y del propio complejo, ha reparado en ello?
            De modo que de poco sirven una distinción internacional y una necesaria mejora monumental si luego nos damos de bruces con impactos como ese, tan visibles, tan antiestéticos, tan horrendos, tan de adefesio.
            Ya están ordenando la retirada. El Lago, sus atractivos, merecen otra sensibilidad…


viernes, 31 de julio de 2015

SE APAGA UNA SEÑAL RADIOFÓNICA

Se apaga una señal en la radio. Hay motivos para estar tristes. Cada vez que cierra un medio -y hemos asistido a ese punto final de unos cuantos en los últimos años- un manto de preocupación y zozobra se extiende sin remisión: es la libertad de expresión la que sufre, es la oferta mediática la que se reduce, es la profesión la que se resiente, es el empleo el que pierde puestos…
Se apaga Teide Radio, al cabo de veinticinco años. Nacida al calor de Diario de Avisos, asistíamos a su alumbramiento, a las primeras emisiones. Incluso, hasta fragüamos planes profesionales. Participamos activamente en varios programas. Supimos de los proyectos de expansión y de los afanes de mejora de equipos e instalaciones. Quedan los desvelos de ejecutivos, de directores, de quienes tuvieron a su cargo la responsabilidad de la emisión, de estar en el aire en momentos adversos… Aunque quizá pudieron hacer más. Para estas cosas son indispensables la sensibilidad y la dedicación. Luego está la gestión, que tiene inevitables vaivenes, desde luego. La historia de Teide Radio es la de una subsistencia plagada de dificultades. Es una trayectoria con  altibajos, cierto. Nació para competir, quiso tener una fórmula propia y diferenciada: los profesionales que se incorporaron a la emisora, tanto los que se abrían paso como aquellos otros que gozaban de prestigio, hicieron cuanto pudieron para no desmerecer; por momentos, parece que lo conseguían, pero… no fueron suficientes los intentos ni los esfuerzos. Al cabo de un cuarto de siglo, no ha podido mantenerse. Lástima.
Teide Radio deja de emitir. Es natural que las voces de sus locutores, de sus redactores y de sus contertulios despidieran una tónica de tristeza.  Se quedan sin trabajo -lo peor- y sin poder continuar la vocación que llevan dentro. La radio ha sido la vida -literalmente- de muchos de ellos. Programas, coberturas, transmisiones, alardes… Hay quien dirá que se trata de una víctima más de la crisis y hay quien justificará otras políticas empresariales. Los indicativos de Teide Radio no volverán a escucharse, salvo resurgimiento poco probable. Echaremos de menos cierta frescura en el quehacer cotidiano, la que quería ser una seña de identidad en el espectro radiofónico. Ya no lo ocupa, desapareció.
Y es que cuando una emisora de radio se apaga, se pierde tanto. Gracias a cuantos la mantuvieron, con su empeño, con su cariño. Periodistas, locutores, técnicos, publicistas, operadores de control, colaboradores… La historia de la emisora, esa que se trabaja y evapora a diario, sin darnos cuenta apenas, es su historia.

    

miércoles, 29 de julio de 2015

UNO QUE PIDE FUSILAMIENTO

Lo ha servido en bandeja.
Va Miguel Ángel Rodríguez, quien fuera portavoz del primer gobierno de José María Aznar, y suelta en medio del fragor del desafío soberanista de Catalunya:
-A Mas le falta un fusilamiento.
Que se sepa, hasta ahora, no ha pasado nada. Es probable que consideren a Rodríguez tan 'outsider' que ni se den por aludidos, de modo que su afirmación haya sido tomada como una 'boutade' más que se ha ido al limbo, pese a lo que entraña.
Pero el caso es que ahí está la bandeja de la comparación. Sin ir más lejos, con el asunto que tratamos ayer relativo a la denuncia formulada contra un vecino de Güímar por escribir en Facebook que la policía local era "una casta de escaqueados", razón por la cual le han aplicado un artículo de la conocida por 'Ley mordaza', al constituir -interpretan- una infracción leve.
Venga, comparemos: uno pide un fusilamiento (no hay matices posteriores, luego que cada quien interprete lo que quiera), para el presidente de una institución tan importante como la Generalitat, elegido democráticamente en las urnas. Y el otro, en un legítimo ejercicio crítico, ha escrito (con matices explicativos, pero sin pruebas) que los policías locales eluden sus compromisos u obligaciones.
Si andamos en un Estado de derecho y hay que conducirse con arreglo a leyes, reglamentos, ordenanzas y demás, que sea igual para todos. No puede ocurrir que el irrespeto sea perseguido y sancionado y ciertas 'carencias' que sugieren ciertas 'soluciones' pasen a dormir el sueño de la impunidad.
Pero ya se sabe quienes hicieron y aprobaron la Ley y, encima, dejaron las puertas de la Administración abiertas para su aplicación.

martes, 28 de julio de 2015

EL ESCAQUEO COMO IRRESPETO

La denuncia formulada contra un ciudadano de Güímar por parte de la policía local, con aplicación de la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, más conocida por ‘Ley mordaza’, sigue dando que hablar.

El denunciado había escrito en una red social comentarios alusivos -nada favorables, desde luego- al estatus policial. “Lo mejor para controlar a una casta de escaqueados, bien acomodados en convenios y estatutos, es alejarlos del centro del poder. Sí señor. Qué grandes. Y para bordar la jugada, les ponen un kiosko con caipiriñas, hamacas y una piscina”, viene a decir y así ha quedado registrado, de modo que la policía, rauda y veloz, tomó el camino del artículo 37 de la denostada norma para tratar de zanjar la cuestión. Ley y tente tieso.

El asunto tiene varios enfoques, más allá del irrespeto con que el cuerpo de policía local sienta que le han tratado. Está en su derecho, oigan. Hasta es posible que aleguen en su favor que no es cierto lo de las caipiriñas y demás. Pero si la expresión ‘casta de escaqueados’ es la que sustancia y ha dado pie a la tramitación de la denuncia, amparándose en una Ley que, teóricamente, fue pensada para otra cosa, entramos en ese controvertido e interpretable terreno de las ofensas, llevadas, incluso, al ámbito personal.

Escaquearse se emplea habitualmente, desde los tiempos cuarteleros, como la manera de eludir, un trabajo, un compromiso o un deber. Como seguro que habrá de todo en la policía local de Güímar, es decir, buenos, celosos, eficientes profesionales, y no tan buenos ni tan celosos ni tan eficientes, la generalización es, como todas, injusta. Pero la cuestión de fondo es otra: escaqueado, aunque fuese verdad, ¿es una conducta merecedora de una denuncia como infracción leve de las consignadas en la Ley?

Cuesta aceptarlo, sobre todo, después de comprobar un día tras otro cómo se suceden y se multiplican en los medios de comunicación expresiones y vocablos atribuidos a personas o cargos públicos que son auténticos insultos. La inmensa mayoría, por cierto, quedan en la impunidad. Algunos de esos cargos, por cierto, se han despachado a gusto. Y entre la libertad de expresión, el laxo criterio de considerar a los damnificados personajes públicos y políticos que todo lo tienen que aguantar, algunas insólitas decisiones judiciales y las pocas ganas de pleitear, ese terreno impune se agiganta.

Otro enfoque: a este paso, con la ‘Ley mordaza’, habrá que andarse con mucho cuidado en las redes sociales. Quienes han creído que todo en ellas estaba permitido, y que se podía escribir cualquier denuesto, que se lo piensen, sobre todo, cuando de cuerpos de seguridad se trate.

Lo peor es que el reflejo del escaqueo lo valora y lo enjuicia la Administración.



lunes, 27 de julio de 2015

RELATO DEL ALMA PORTUENSE

Carmen de León se inspiró en un viejo dicho que condensa la idiosincrasia de los lugareños para lograr “un elocuente relato del alma portuense”. Lo meritorio de la idea estriba en hacer un montaje escénico, casi una representación teatral, no con actores amateur sino con gente común, tan predispuesta como desenfadada para contar sus vivencias, contextualizadas en sus barrios, en sus ocupaciones, en algunos episodios históricos y en los problemas cotidianos.
        El viejo dicho, En lenguas del Puerto te veas, toda una filosofía de vida, un modo de ser, propicia una sencilla puesta en escena, sin alardes: un doblez blanco trufado de elemental luminotecnia para que lucieran las siluetas sombreadas, mientras los actores, con atuendo colorista a juego, van desgranando individualmente sus soliloquios, plagados de experiencias personales y de alusiones a las efímeras glorias y a las frustraciones latentes. Un arcón lateral, con su nombre  en la pantalla, del que iban sacando adminículos, era todo el complemento de aquel escenario para la ocasión.
        La idea cuaja en casi dos horas de producto original –al que faltó ritmo en algunas interpretaciones- que va más allá de un ejercicio de divertimento popular. En cierto modo, es un alegato crítico: los portuenses sienten mucha nostalgia del esplendor pretérito, han dedicado y dedican mucho tiempo a su costumbrismo, como creyendo que es posible reeditar hechos que protagonizaron ellos mismos o sus antepasados. Pero son poco emprendedores, apenas ponen empeño en hacer cosas nuevas, en incursionar en las potencialidades socioculturales. Les falta iniciativa y a menudo, desde hace algunos años, no encuentran mucho apoyo (público y privado) que digamos. Hasta se destaca su incapacidad para mantener o conservar las pocas cosas que han puesto en marcha.
        La sala estuvo llena –como que van a repetir el próximo miércoles-, hubo alguna concesión a la interactividad y el público siguió con respeto y ganas de disfrutar de algo nuevo, distinto y propio. Identificarse era fácil, estaba al alcance y lo consiguió. Lo bueno del alegato, entre nombretes, personajes y episodios, es que está trufado de la inocencia y del estilo indirecto que suscita los aplausos de los espectadores cuando éstos captan el mensaje, especialmente en los asuntos domésticos. Algunos silencios también son reveladores.
Por orden de aparición: Pedro Pacheco, Carmen Hernández, Conchi Hernández, Menchu Cejas, Ulrike Maassen, Darío González, Magüi Padrón y Carmen de León, que oficia  de cronista-introductora, junto a Diego Cejas y Anahi Turpin, entre bambalinas, dieron vida a una idea que no es un espectáculo pero que cristalizó con estimable satisfacción, pese a los imponderables y las limitaciones. La granada interpretación del manifiesto final de Mónica Lorenzo, propietaria de la sala, la única profesional de la performance, es, con acento afrancesado, una reivindicación desmenuzada del quehacer cultural local, hecha con tanta aplicación y tanto amor propio que ojalá quede como una pieza recurrente que lo estimule.

De momento, las lenguas portuenses ya tienen una pequeña nueva dimensión.