miércoles, 19 de enero de 2011

EXPRESIÓN INAPROPIADA

Es probable que haya querido decir otra cosa. O emplear otro término. Pero lo cierto es que se refirió a Los Realejos como "pueblo sumido en la indecencia" hasta 2003, año en que ganó la alcaldía el candidato de su partido. Las acepciones lexicográficas de indecencia son dos:
--Falto de decencia o de modestia
--Dicho o hecho vituperable o vergonzoso.
Por tanto, ni siquiera es una exageración de Francisco Linares (Coalición Canaria), a quien tenemos por político moderado, defensor de sus planteamientos de ideas en el que se denomina terreno de la racionalidad, respeto y tolerancia. Es que no es verdad, de ahí que pensemos que se trate de un lapsus línguae (error involuntario que se comete al hablar) manifestado en el curso de un acto político en el que quizás convenía una dosis de enardecimiento.
Un ilustre bloguero realejero, Jesús Manuel Hernández, se ha percatado de la boutade y le ha pedido a Linares que presente disculpas.
Tranquilo, Francisco: ni la primera ni la última de las frases dichas en campaña electoral, cuando parece que todo vale y que pronunciada allí, en casa, no va a pasar nada. El problema es que se ofrece la intervención en directo o se graba y se emite posteriormente y no todo el mundo es como Jesús, tan concienzudo y tan puntilloso, y al que como buen realejero, estas cosas, dichas de su pueblo, duelen, por lo que se ha apresurado a reprobar el aserto. Tranquilo: cosas perores circulan por ahí y a estas alturas de la película pocos son los que se molestan. Quizá haya sido un problema de ignorancia o desmemoria coyuntural.
No hubiera sobrado corregirlo sin necesidad de esa mención, de esas coordenadas comparativas, o lo que es igual, procedía usar un argumento en positivo, con recursos propios. Linares, sencillamente, debió liberarse de esa manía de algunos políticos villeros de todo signo consistente en opinar públicamente de los avatares de los vecinos y colindantes cuyos representantes, por cierto, no son nada pródigos a la hora de devolver esa pelota. Por supuesto, tiene todo el derecho y toda la legitimidad para hacerlo. Pero el subconsciente le traicionó.
Se insiste: no es verdad lo de la indecencia. Hasta 2003, Los Realejos experimentó como municipio una importante transformación. Se empeñaron sus representantes en modernizar y poco a poco lo fueron logrando. Del poético ocho de los caminos se pasó a importantes avances sociales a la espera de consolidar el modelo de desarrollo de la localidad. A otros corresponde la defensa pero, ciertamente, no faltó decencia en ese quehacer común realejero. Habría decisiones políticas criticables, como en todos lados, pero no se caracterizaron dichos avances por hechos que causaren afrenta o deshonra.
Lo importante para Linares es que no se contagie del lenguaje grosero, arrabalero y de sumidero que desgraciadamente galopa en algunos medios y círculos sociales de nuestros días. Como docente que es, y como político que experimenta situaciones inesperadas, seguro que el empleo inapropiado de esta expresión le sirve para reflexionar y pensárselo dos veces la próxima vez.
Suerte.

1 comentario:

Jesús M. Hernández dijo...

Mi reconocimiento por el contenido de tu entrada. Dentro de lo negativo del afer, el amigo Álvaro Hernández Díaz (el poeta) se alegrará por tu mención del "ocho de los caminos".