martes, 18 de enero de 2011

INVOLUCRARSE

Es difícil encontrar la alternativa al modelo turístico de sol y playa pero hay que intentarlo. Se viene hablando de ello desde hace algún tiempo sin que el día a día y la falta de decisión faciliten los primeros pasos. Por ahora, se sigue teorizando. No está mal pero si se verdad se quiere abrir nuevos caminos o ensayar con otras modalidades, hay que proponérselo y ejecutar. Que se vea algo, que se vea...
Los andaluces parecen tenerlo claro, según se desprende de una encuesta hecha a profesionales y otas personas en el marco del Plan de Calidad Turística 2010-12. El número de entrevistas realizadas, 13.246, revela la importancia que hay que conceder al estudio, primero que se realiza en Internet en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Las conclusiones más relevantes: hay que fortalecer la promoción de productos alternativos como los espacios naturales, el turismo gastronómico, los alojamientos singulares y el turismo accesible. O sea, que haya vida más allá de la playa.
Inciden los encuestados, por cierto, en una cuestión a la que en Canarias venimos concediendo aún poca importancia: la formación del personal, considerada entre los andaluces como un factor de seguridad para que un turista vuelva a visitar un destino turístico. El mejor dominio de los idiomas se revela primordial. De ahí que casi el 95 por ciento de las personas entrevistadas considere que para conseguir experiencias turísticas satisfactorias, el cliente debe sentirse atendido durante todo el itinerario o toda su estancia, es decir, desde que elige el destino hasta que coge el avión de vuelta.
En ese marco de atención involucremos a la población local. Lo venimos propugnando desde nuestra pertenencia pretérita a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Los vecinos de un municipio o destino considerado turístico han de interpretar un papel fundamental a la hora de que el visitante se lleve la mejor impresión. No se trata de servilismo sino de amabilidad lo que hay que procurar. La población local ha de ser consciente de lo que representa el turismo como sector productivo y por eso debe esmerarse en comportamientos que generen confianza, seguridad y estabilidad.
Así fue en el pasado, cuando con menos recursos que ahora, el voluntarismo y las ganas de agradar suplían distintas carencias. Si se quiere fidelizar una clientela, no se puede estar al margen de lo que el turista viene buscando. En la encuesta que nos ocupa, casi el 91 por ciento de los entrevistados considera importante o muy importante que los vecinos se involucren en el cuidado de las cosas propias y en la identificación con los valores cívicos para lograr que el visitante repita.
A ver si nos enteramos.

1 comentario:

Jesús M. Hernández dijo...

Imagínense ustedes que un turista (peninsular o no: ellos saben más idiomas que nosotros) que viene a Puerto de la Cruz sintoniza en su hotel la televisión. Y escucha, atónito, lo que se dice de la propia ciudad, de sus representantes democráticos, de su policía, del propio visitante... Y cuando observe, además, la crónica de sucesos en la autonómica, las sensaciones no deberán ser agradables.
Lo dicho: comportamientos y valores cívicos. Todos, sin excepción.