sábado, 3 de marzo de 2018

CARNAVAL CON APENAS ATRACTIVOS

Sin alharacas y sin proyección mediática -cada quien es muy libre de escoger los métodos para expresar o transmitir sus mensajes- la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife (Ashotel) y el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) del Puerto de la Cruz se han dirigido al Ayuntamiento manifiestando su rotunda discrepancia con el horario bajo el que se desarrolló el coso del Carnaval portuense -empezó pasadas las seis de la tarde, casi cuando anochecía- y solicitando que se vuelva a las inveteradas cuatro de la tarde, desde que se celebraba en lunes aún en el antiguo régimen.
Lo escribimos: iban a lucir poco los participantes e iban a disfrutar bastante menos los turistas que, a esa hora, poco más o menos, están ya cenando en sus hoteles, aun cuando algunos pudieran seguir el desarrollo desde comedores privilegiados y habitaciones con balcones que dan al itinerario. Un efecto añadido: consta que hubo algún intento hotelero de organizar bailes o similares en sus establecimiento después del coso pero, por tal horario, desistieron.
De modo que la patronal turística y una entidad privada que todavía se ocupa de menesteres promocionales -es posible que muchos ciudadanos y otros colectivos también lo hayan hecho- objetaron lo que no dejó de ser una simple y frustrante experimentación. Debería tenerlo en cuenta el concejal delegado, Ruymán García (CC), quien hizo una valoración del Carnaval excesivamente triunfalista y con poca autocrítica en los medios de comunicación, mientras el malestar entre amplios sectores ciudadanos se hacía palpable, principalmente en redes sociales.
Es curioso que ya se esté hablando del Carnaval de verano -cuando se trata de desbarrar, es difícil encontrar un freno- sin que haya un propósito perceptible de impulsar medidas y contenidos que revaloricen las carnestolendas verdaderas, esas que se hacen a base de ir creando progresivamente una cultura y un ambiente participativo que garanticen la continuidad y sean, por sí mismas, un reclamo, además de sustanciar la propia personalidad de la elebración.
Se trata de introducir atractivos que favorezcan la concentración de espectadores en núcleos apropiados; de propiciar la creación de grupos locales y dotarlos con unos mínimos para estimular su quehacer y de potenciar, con mejores recursos organizativos, los números del programa que ya están consolidados o pueden todavía crecer. Puede que el problema sea la carencia de personas, de carnavaleros de ambos sexos, que en el pasado se desenvolvían sin mayor interés que el de animar y hacer que lucieran niños y jóvenes. No ha habido relevo, es verdad; y por eso, hay que reintentarlo para generar esa cultura caranavalera que dé paso a su vez a microindustrias productivas locales.
El Carnaval portuense, para bien o para mal, tiene mucho de espectáculo y eso obliga a cuidarlo. Ashotel y CIT, pero también muchos sectores ciudadanos, han dicho que no al coso de las seis de la tarde del sábado de Piñata, por ejemplo. Bueno, pues ya hay una base sobre la que trabajar y reformular, a ver si de paso logran que algun canal local de televisión ofrezca imágenes para esa mucha gente que no puede salir de las casas y siempre quiere ver estas cosas siquiera para tratar de reconocer a quienes desfilan o entretenerse con la belleza y el ritmo de los participantes.
Ese espectáculo no riñe con la personalidad diferenciada que en el pasado tuvo el Carnaval del Puerto. Ahora, salvo contadas excepciones, apenas tiene capacidad de atraer y se le ve entre difuso y menesteroso.

1 comentario:

Jose Carlos Gracia dijo...

cada vez peor, horario absurdo como siempre nos ganan las palmas