lunes, 19 de marzo de 2018

RUDI HÖHE, SOSTÉN DEL INTERCAMBIO CARNAVALERO

Desde Düsseldorf (Alemania), llega la triste noticia del fallecimiento, el pasado jueves 15, de Rudi Höhe, un entusiasta empresario que se convirtió en un sostén fundamental del intercambio caranavalero entre aquella ciudad y Tenerife, más concretamente el Puerto de la Cruz.
Rudi fue miembro fundador de la Guardia de Honor de Düsseldorf, en plena cuenca del Rhin. En 1985 fue elegido Príncipe del Carnaval y participó con Renate, su esposa, en las celebraciones y el intercambio de aquel año. Renate fue designada Princesa (Venetia). A partir de entonces, fue un asiduo visitante de la localidad portuense, a la que siempre tuvo presente en cada convocatoria, especialmente cuando accedió a la vicepresidencia del Bund Deustcher Carneval, organización que aglutina a todos los fiestas carnavaleras de Alemania.
Ejerció también como miembro honorario de la Gran Sociedad del Carnaval, el mayor club carnavalero de la ciudad. Luego, estuvo vinculado al Comité Organizador del Carnaval para el intercambio con Tenerife (Puerto de la Cruz), hasta que cumplió setenta años en 2005, año en que dejó tales tareas. Trabajó estrechamente junto a Eduardo Lobenstein, Gerardo Gleixner y Alex Biederlack por el lado portuense; y Gregorio Entner y Horst Morgenbrod por el alemán, también promotores y ejecutivos de una iniciativa que ha permitido una singular promoción del destino turístico de la ciudad en la Renania-Westfalia y toda Alemania.
Antes, fue uno de los componentes fundadores del Club de Carnaval de Amigos de Tenerife, una sección de la Guardia de Honor de la ciudad de Düsseldorf cuyo germen quedó sembrado en los jardines del hotel San Felipe en 1997 y cobró carta de oficialidad dos años después. Era el club más pequeño de la historia del Carnaval de la ciudad alemana.
Rudi deja un gratísimo recuerdo entre sus amigos y colegas que dieron vida y contenido a un singular intercambio de la fiesta carnavalera, en el que una delegación portuense, encabezada por la reina del año anterior, participa en las celebraciones no solo de Düsselforf sino de varias ciudades límitrofes, como Neuss, Moenchengladbach, Düisburg y Krefeld. Luego, ya en vísperas de la Piñata, son los alemanes quienes, con sus príncipes al frente, disfrutan de los actos finales del Carnaval tinerfeño, especialmente lo del Puerto de la Cruz.
Su papel activo se orientó al fomento de la participación de empresarios y organizaciones con el fin de dar más realce al intercambio. Celoso y atento con su cometido, era habitual verle en las reuniones preparatorias, en las actividades intramuros y en los desfiles en el exterior. Uno de sus logros consistió en que el alcalde portuense estuviera presente en el arranque del Carnaval alemán, programado para las 11 y 11 del 11 de noviembre y aplaudió una idea similar para materializarla en la localidad portuense el 12 de diciembre, a las 12 y 12 del mediodía. Gestionó personalmente, en varias ediciones, la aparición de la reina del Carnaval portuense y su corte de honor en las transmisiones televisadas del Lunes de rosas y otras celebraciones. También estuvo presente en la firma de los documentos oficiales del hermanamiento entre Düsseldorf y el Puerto de la Cruz, allá en el año 2000.
Rudi Höhe se ganó el respeto y el aprecio de cuantas representaciones del Puerto de la Cruz han participado en este intercambio que ya ha superado las cuarenta y seis ediciones.


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