lunes, 25 de febrero de 2019

EL TURISMO COMO PRIORIDAD

Elevar la prioridad e iniciativas de los gobiernos locales en favor del turismo con una visión transversal a medio plazo y con la mayor implicación y puesta en común entre todas las concejalías y demás entidades públicas implicadas”, es el primer punto del decálogo de políticas turísticas municipales de Exceltur, una asociación sin ánimo de lucro formada por veinticuatro de las más relevantes empresas de toda la cadena de valor turística y de los subsectores del transporte aéreo, ferroviario, marítimo y terrestre, alojamiento, agencias de viajes y turoperadores, medios de pago, alquiler de coches, hospitales turísticos y centrales de reservas. La organización, que en su Declaración de Principios expresa su voluntad de potenciar un mayor reconocimiento socioeconómico de lo que aporta y representa el turismo como principal sector de la economía española, ha publicitado dicho decálogo recientemente en el Barómetro de la Rentabilidad de los Destinos Turísticos Españoles (Enero-Diciembre 2018).
No es que sea muy novedoso el planteamiento pero el mensaje es muy válido para quienes se supone que a estas alturas están elaborando ofertas programáticas para los comicios que se avecinan. Está dirigido, especialmente, a los responsables y candidatos de ámbito municipal, no en vano insiste en que el turismo es cosa de todos y que, por tanto, hay que cuidarlo, fijándolo como una prioridad que requiere de una visión y de un tratamiento transversal que refleje una respuesta real y eficaz tanto para cualificar el producto y hacerlo competitivo como para atender las demandas de nativos, clientes o visitantes.
Fíjense que habla de puesta en común de las concejalías y demás entidades públicas implicadas, una idea en la que venimos insistiendo desde 1995, cuando accedimos a responsabilidades públicas locales. Un municipio turístico que se precie requiere de esa atención transversal desde su administración. No se trata de trabajar pura y exclusivamente para el turismo sino de cuidarlo adecuadamente para que ese sostén productivo, en torno al cual gira prácticamente el eje de casi todas las actividades, esté fortalecido y funcione de la mejor manera posible.
El segundo punto del decálogo de Exceltur -del que seguiremos ocupándonos en otras entradas- lo deja meridianamente claro:
Repensar a futuro la mejor hoja de ruta turística para cada destino y sus recursos precisos: Concretar/consensuar el posicionamiento estratégico diferencial que cada municipio/destino sienta más factible y socieconómicamente más rentable y deseable por todos los agentes sociales y operadores de la cadena de valor y la ciudadanía”.
Si esto se cumpliera, o mejor dicho, se tradujera en la práctica con políticas sostenibles, seguro que las promociones y las fotos en las ferias tendrían unos soportes sólidos y creíbles.

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