lunes, 19 de enero de 2026

Frases e ideas gastadas por el uso excesivo

 

Los "lugares comunes" son frases, ideas o imágenes gastadas por el uso excesivo, como "calor sofocante" o "baño de multitudes", que los autores e informadores suelen evitar para no empobrecer el texto, aunque a veces se usan irónicamente o en contextos específicos como el humor, siendo tópicos, clichés o estereotipos que dificultan la originalidad y la conexión con el lector, y son muy abundantes en redes sociales y discursos cotidianos. 

 

Cabe preguntarse qué son y cómo se emplean estos lugares.

 

· Automatismos: Son atajos mentales y lingüísticos que usamos cuando escribimos rápido o nos falta originalidad, como "el monstruo de los celos" o "se le iluminó el rostro".

  • En literatura: Se consideran un vicio del lenguaje porque restan frescura y sorprenden menos al lector, siendo una muestra de pereza narrativa, según Caja de Letras y Taller Paréntesis.
  • Excepciones: Pueden ser efectivos en el humor (como en "El tío Facundo" de Isidoro Blaisten) o para crear ironía, señala Casa de Letras.
  • En redes sociales: Abundan en Instagram con frases sobre la luna, el amor, o descripciones climáticas exageradas como "el cielo se cayó", dificultando la comunicación auténtica, según WordPress.com y Revista Mundo Diners.

Por supuesto, los lugares comunes son acusados a menudo de inútiles o inservibles. El profesor Félix A. Morales, por ejemplo, en el blog  ‘Siempre en medio’ (WordPress.com) señala, que es lugar común y manoseado decir que un Estado se asienta sobre tres poderes (el legislativo, el ejecutivo y el judicial) y que los tres, desde sus respectivos e independientes ámbitos, ejercen de contrapesos recíprocos para garantizar un saludable funcionamiento de la cosa pública: el punto medio de la virtud aristotélica.

Claro que también es lugar no menos común completar este cuadro identificando a un cuarto poder, externo a la propia cosa pública pero igual de determinante para mantener el equilibrio de lo que a todos nosotros incumbe: la prensa o los medios de comunicación que aparecen en la escena pública enarbolando la bandera del sacrosanto derecho a la información.

Son estos, tiempos de extrañeza, acusaciones o peticiones de demolición. Veamos otros casos: una diputada ecuatoriana dijo en una intervención parlamentaria que “ni cuando bailo, doy paso a los costados”. Fue la respuesta a la tan insistente petición de dar un paso al costado, el eufemismo que siempre se menciona en lugar de renuncia o dimisión. Posiblemente sea el más repetido de todos los lugares comunes en el ámbito político. Cuando se carece de argumentos idiomáticos o narrativos, se suele recurrir a lugares comunes que, en conclusión, si son aceptados como verdad obvia, se trata de un vicio del lenguaje que reemplaza a la originalidad y puede convertirse en el más vulgar de los atajos. 

Este recurso, por cierto, no debe confundirse con la metáfora, que es una excelente idea para expresar, acentuar o ilustrar el discurso; lo malo es que la repetición metafórica se transforma en jerga.

Es común que cada vez que hay un escándalo los representantes políticos y los portavoces reaccionen con la repetida frase “Llegaremos hasta las últimas consecuencias”. Otros agregan: “Caiga quien caiga”; y no cae nadie ni se llega a la primera consecuencia.

Digamos con sinceridad que el lugar común no solo se encuentra en el ámbito político; con el devenir de la comunicación a través de las redes, el recurso alcanza proporciones incalculables. Por eso, el digital de Ecuador ‘Mundo Diners’ señala que no existen manuales ni enciclopedias que nos adviertan sobre el uso innecesario del lugar común. “Sin embargo -añade- la lectura de ensayos, novelas, poesía ayudarán a perfeccionar el discurso narrativo”.

 

No hay comentarios: