jueves, 15 de enero de 2026

Geometría laberíntica de Pedro Bellido

 

Confiesa Pedro Bellido Camacho que en aquellas interminables sesiones de negociación de los convenios colectivos del sector de la banca, en las que participó activamente, había tiempo para matar las horas a base de dibujos raros y enigmáticos que cobraban forma y tenían sentido. Raro, pero lo tenían.

Y allí surgieron unos cuantos de los cuadros que, hasta el próximo 23 de enero, expone en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC) con el título 52-25. “Intersecciones entre líneas y planos de color negro”, que definiría atinadamente Javier González Pérez, su presidente.

Bellido, amante del arte, acredita su pasión por las formas inverosímles, por la prolongación de las líneas que parecían finitas, por ese último trazo que alarga la enigmática figura. La creatividad del artista se plasma en geometrías laberínticas, a veces superpuestas, que activan la imaginación del espectador en busca de un significado. Todo es posible: le concede rienda suelta a quiebros inimaginables.

Entonces va configurando su propio estilo que no se agota ahí, que abarca más espacios y penetra en las entrañas de la tierra donde también descubre formas y estructuras originarias de la vida, dotadas de una policromía singular que parece propia del más allá. Pedro Bellido desvela sus estudiadas opciones ante el lienzo: creyó en ellas, en aquellas interminables horas de negociación colectiva en pos de un convenio laboral, y en esos interiores ocultos e inextricables, por no decir inaccesibles.

Su colección del IEHC, elaborada sobre técnicas mixtas, es otro salto en ese trayecto que revela la inagotable paciencia y la búsqueda febril del artista, intrigante, en territorios enigmáticos, colorista y arriesgada. Un buen salto, sí señor.

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