viernes, 21 de noviembre de 2008

ZOZOBRA

Crisis por todos lados, crisis a cualquier hora. Los informativos matinales, en la radio y en la televisión, abren, por lo general, con los índices bursátiles y desde que se señala que uno baja unos cuantos puntos o que el IBEX pierde otros tantos, como consecuencia de, el afeitado, el desayuno o el nudo de la corbata empiezan a ser molestos y hasta un trastorno. Dan ganas de meterse en la cama, que para eso está sin hacer.
Tiempos de penurias, de inquietudes, de preocupaciones... Aunque acudes a grandes superficies y las ves de bote en bote. Y no digamos los restaurantes durante los fines de semana, cuando hay que esperar o irse a otro establecimiento, dado el lleno.
Son las paradojas, los contrasentidos de este tiempo de zozobra en el que una noticia positiva o un avance de una solución, una remontada o un dato favorable se necesita como agua en el desierto.
El fracaso del liberalismo, el hundimiento del capitalismo arrastra, un día y otro también, a tantas empresas, a tantos trabajadores, a tantos profesionales. Quedarse sin empleo es lo peor. Las expectativas de recuperarlo, a corto o medio plazo, son muy limitadas. Y entonces aumenta la incertidumbre, el desasosiego. El que tenga un empleo, que lo cuide, que lo cuide...
No se conocía una situación como ésta. Es verdad que se habían vivido otras crisis, alguna de las cuales fue de gruesos niveles, pero las circunstancias presentes son de marca mayor. Y dicen que no se ha tocado fondo. ¿Dónde estarán los ingenieros financieros? ¿Y los cerebros de la teoría económica? ¿Dónde sus soluciones? Tenemos derecho a reivindicarlas. Nos han engañado a todos.
Que no extrañe si alguien entona la primera estrofa de 'La Internacional': "¡Arriba, parias de la tierra/ en pie, famélica legión...!".
Aunque los cánticos, desde luego, no son la solución.

1 comentario:

Noemi dijo...

Alguien me hablaba, hace unos días, de una especie de anarquía o revolución social desatada del sistema, como método para salvar la "crisis". Un ejemplo era Argentina, cuando en los peores momentos las amas de casa, sin ir más lejos, se unieron a cocinar en sus calderos, y servirle al pueblo anónimo de cuentas y bolsillos vacíos, la comida que también carecían.

Me mantengo escéptica del capital humano español, capaz de aunarse en esta recesión por bien general. Aún. Me da que esta crisis para muchos sólo da beneficios, y a los realmente perjudicados aún no les ha llegado del todo la era de la humildad. Pero de continuar, llegará.


Un beso Salvador, un placer leerte.