martes, 5 de junio de 2018

SERVICIOS MUNICIPALES SATISFACTORIOS, PERO...


Dice el vicepresidente del Observatorio de los Servicios Urbanos (OSUR), Francisco Caamaño, quien fuera ministro de Justicia, fundador y también primer director de la Fundación Democracia y Gobierno Local, que “los ayuntamientos prestan un amplísimo abanico de servicios con unos niveles de satisfacción y de calidad razonables”. Los municipalistas deben haber recibido el mensaje estimulados para proseguir su trabajo, a sabiendas de que amplios sectores de la ciudadanía, en cualquier localidad, siguen cuestionando muchas prestaciones. Y lo que es peor: continúan quejándose -a menudo con razón- de la falta de mantenimiento para que las ciudades y los pueblos luzcan y para que sus habitantes perciban que sus impuestos están bien empleados o redistribuidos. Y para que la calidad de vida, en fin, sea lo que prepondere.

¿Cómo se mide ese grado de satisfacción? Pues OSUR y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) preparan ya la segunda gran encuesta anual con la que auscultar los índices y la evolución de la valoración ciudadana de los servicios públicos municipales, en su condición de usuarios y contribuyentes.

El presidente de OSUR es Ramón Tamames quien ha afirmado que “para los gobiernos locales de gran utilidad contar con un recurso que permite conocer, como en otros países, la calidad de los servicios desde la perspectiva de los usuarios”. El Observatorio ha puesto a disposición de la FEMP los resultados de la primera encuesta con el fin de contrastar tanto la metodología como los resultados. Se quiere que la Federación haga sus aportaciones, de modo que la nueva entrega resulte más completa. Por ejemplo, se quiere aumentar el número de ciudades evaluadas y mejorar la representatividad de algunas provincias. De esa manera, será posible comparar la calidad y la eficiencia de los servicios prestados por distintos operadores y ayudar a los ayuntamientos en sus valoraciones.

Calidad, eficacia y agilidad. Estas tres parecen ser las cualidades esenciales de los servicios públicos que han de prestar las administraciones locales. No es fácil alcanzarlas. Pero los gobiernos deben intentarlo pues los ciudadanos se percatan cada vez más de lo que funciona bien y no tan bien, independientemente de la incidencia en sus propias condiciones de vida. Los ciudadanos, además, exigen con razón que tales servicios den respuesta a sus demandas y necesidades. Se nota en tanto en las quejas y denuncias como en las apreciaciones favorables que insertan, sobre todo,  en redes sociales.

Otra cosa es el camino de esa tríada de factores. Recorrerlo con la actual regulación normativa de procedimiento y control no resulta sencillo. Pero hay que cumplirla. El propio Caamaño reconoce el impacto que, en todo caso, debería favorecer la gestión de los servicios públicos pues contribuiría a palpar y reafirmar la autonomía local.

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