miércoles, 19 de agosto de 2015

TONONO, EL '5', EL RELOJ, EL MITO

Cuando su presencia se hizo habitual y continuada en la selección española, aquí, en Tenerife, le decíamos “el Reloj”, tal era su regularidad, tal era su colocación, tales eran su precisión y seguridad en el cruce, en el corte o el despeje. Al cabo de los años, gracias al libro de José Hernández Viera, hemos sabido que le llamaban “el Omega”. Por esas mismas cualidades que granjearon la admiración de miles de seguidores, de la Unión Deportiva Las Palmas y de España.
Da igual que esa sea otra causa de diferenciación entre los canarios de ambas provincias. A fin de cuentas, apenas se trata de una marca. Lo importante es haberse ganado el respeto y la confianza de quienes compartieron afanes profesionales y de quienes siguieron su trayectoria. Antonio Afonso Moreno, Tonono (1943-1975), registró trescientas trece actuaciones en Primera división, vestido de amarillo, y sesenta y seis en Segunda. Jugó veintidós partidos de Copa, dos de la extinta Copa de Ferias y cuatro de la antigua Copa de la UEFA. Disputó veintidós partidos oficiales con la selección absoluta: debutó contra Checoslovaquia (1-0), en Praga; y se despidió frente a Yugoslavia (2-2) en Las Palmas de Gran Canaria. Su carrera es modélica.
Ahora que la Unión Deportiva Las Palmas se predispone para afrontar su retorno a la Primera división, al cabo de trece años, el recuerdo del singular jugador se vivifica con el libro Tonono Un libero de leyenda, del que es autor José Hernández Viera (Las Palmas de Gran Canarias, 1953), publicado a los cuarenta años de su fallecimiento. La obra, espléndidamente editada, es algo más que un homenaje al futbolista. El autor ha saldado una cuenta pendiente del fútbol canario con su historia: Tonono formó parte de la mejor escuadra amarilla, aquella que memorizamos en los tiempos escolares, la que fue subcampeona de Liga en el ejercicio 1968-69, la misma que vimos jugar en el desaparecido Estadio Insular en algunos saltos desde la otra isla para ver fútbol de Primera división.
Son ciento ochenta y nueve páginas, con fotos inéditas, con gráficas y estadísticas, con testimonios de dirigentes, de técnicos, de compañeros y de periodistas que transmiten una proporcionada dimensión de la personalidad del jugador. Uno de los episodios que se relata, reflejo del talante y de la deportividad que siempre caracterizaron al futbolista, es el de su única expulsión: en la Creu Alta, frente al Sabadell. El árbitro Pelayo Serrano, tras una entrada de Tonono, se precipitó y expulsó al internacional grancanario. Hasta Pasieguito, entrenador del equipo catalán, declaró al final que no se explicaba la expulsión. La redacción del acta y la reclamación del club amarillo debieron influir lo suyo también pues el Comité de Competición no le sancionó. Al domingo siguiente, Tonono volvió a lucir su brazalete de capitán frente al F.C. Barcelona.
Aquel ‘5’se convirtió en un mito. Por eso, José Hernández Viera le adjudica la leyenda en el título de su libro, impregnado de la emotividad que supone rememorar la figura de aquel jugador siempre tan elegante, siempre tan atento al quite, siempre tan buen defensor que aparecía justo cuando el peligro hacía temer lo peor para los suyos.

Las Palmas vuelve a Primera. Evocaremos a Tonono, como a Guedes, como a tantos otros que dieron lustre a la Unión Deportiva. La obra de Hernández Viera es una excelente y oportuna referencia para contrastar los valores de un deportista excepcional que marcó siempre las horas pero también el poderío y la calidad de una época del fútbol canario.

martes, 18 de agosto de 2015

EL LAGO SIGUE IGUAL

Unos que entran, otros que se van… El Lago sigue igual…
Ustedes perdonen este malísimo remedo de una popular canción de finales de los sesenta para sintetizar la situación del complejo turístico Costa Martiánez. Pero es lo que hay después de haber denunciado el descuido y la anarquía que parecen haberse apoderado del mantenimiento del recinto, con aquella entrada titulada “La lona sobre las tejas del Lago”. Dábamos por hecha una reacción (“…Ya están ordenando la retirada. El Lago, sus atractivos, merecen otra sensibilidad”, era el párrafo final) pero, que sepamos, no se ha producido. Ni siquiera la comunicación que personalmente hemos remitido a la Fundación César Manrique, dando cuenta de los hechos, ha merecido respuesta.
O sea, que el complejo vegeta, pese a la plausible restauración del ‘Homenaje al mar’ y a la renovación -en todo caso, a destiempo e insuficiente- del mobiliario inyectada por el Consorcio de Rehabilitación Turística cuyos fines, que sepamos, eran otros. El Lago sigue igual.
Conste el malestar de algunos usuarios pero sirve de poco, según les hemos dicho, si no va acompañado de alguna otra acción. Simplemente, dejar constancia escrita de la queja. Varios, incluso, acompañan fotografías convertidas en dolientes pruebas.
Así las cosas, es como si lo único que importara, a cualquier precio, es la recaudación de cada día. O la rentabilidad económica de la concesión de determinados servicios, cuyas condiciones, por cierto, están por ver. A la falta de transparencia hay que unir un escaso interés fiscalizador. El Lago fue declarado por el Gobierno de Canarias, en 2005, Bien de Interés Cultural (BIC), pero sigue igual. Su conservación y su mantenimiento, pese a tal consideración, parecen importar poco.
Mientras tanto, no se prioriza ni la mejora en la prestación de los servicios ni las intervenciones apropiadas en el mantenimiento o la restauración de otras piezas del complejo. Ni se sabe del rendimiento de las unidades de explotación. El Lago, joya pública de la corona, es noticia por lonas publicitarias instaladas en lugares inadecuados; por ser escenario de disputas políticas clientelares; por colocación de cadenas que impiden el paso a ciertas zonas; por polémicas en redes sociales referidas al acceso; por la perversión paisajística generada con la introducción de elementos decorativos ajenos a la concepción imaginada por el artista lanzaroteño; por celebración de ‘macrofiestas’ que es probable dejen más pérdidas que beneficios y, en fin, por problemas de personal y recursos humanos que vienen a reflejar, simplemente, una gestión global deficiente.
El complejo requiere de atención, reiteramos. Una cosa es que vegete y   otra, muy distinta, que no exista voluntad política para tratar esa instalación como se merece y como requiere su renombre para intentar mantener un fisco de competitividad. Esa voluntad tiene que ser palpable. Con oscurantismo o mirando para La Palma, nada se avanza.
Al revés: Unos que entran, otros que se van… El Lago sigue igual…


lunes, 17 de agosto de 2015

ERRORES CONCATENADOS

Alguien del PSOE debería explicar, de forma convincente, el por qué de acudir a la Fiscalía General del Estado antes de que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz,  compareciese en sede parlamentaria para dar cuenta de la insólita reunión que mantuvo con Rodrigo Rato en la sede del ministerio. Consistió en presentar una denuncia contra el ministro por la presumible comisión de tres delitos: prevaricación, omisión del deber de perseguir delitos y revelación de secretos. Cierto que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en otro de sus insólitos anticipos, había dicho antes que no se esperara nada de la intervención del ministro; pero, salvo estrategia envolvente del propio presidente ya en marcha, ello no empece de una acción más sosegada y, sobre todo, más sólida y consistente, a partir de las razones esgrimidas, una vez escogida la vía judicial para complementar la política e intentar esclarecer otro inaudito episodio de la legislatura que se agota. Las posturas se resumen en denunciar y despachar antes de hablar, antes de conocer un testimonio. Vivir para ver. E Interpretar.
         Pero, bueno, a la espera de evaluar el alcance del paso dado, si precipitado o soporte de una pretendida involucración que aumentase el descrédito del jefe del ejecutivo, le ha costado mucho a Fernández Díaz y a su partido justificar la reunión con el ex vicepresidente, ex director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex presidente de Bankia, investigado policial y judicialmente como presunto autor de cinco delitos fiscales y otro de blanqueo de capitales. Desde que el hecho trascendió a los medios de comunicación, es como si se hubiera sucedido una cadena de errores, hasta el punto de concluir -aunque sea lo fácil- que la entrevista nunca tenía que haberse producido.
         Puede que el ministro estuviese guiado por la buena fe, por principios de amistad solidaria y hasta por respeto al rango que en el pasado ostentara Rodrigo Rato, pero, por mucha comprensión mediática que pudiese encontrar, la imprudencia o la negligencia, unidas a la infortunada gestión de los elementos intrínsecos, iban a tener unas consecuencias ciertamente negativas. Tiene razón el ministro: estos asuntos relacionados con la seguridad personal son suficientemente delicados como para exigir la máxima cautela y la máxima reserva. Pero, por tal razón, hay que andarse con el máximo tino y ponerse en el día después, es decir, medir los efectos de la reunión, especialmente por las formas y hechos que siguieron. Ni el comunicado inicial del ministerio; ni la primera versión de su titular negando que se tratara sobre “la situación procesal”; ni la contradicción del propio imputado al desvelar que hablaron “de todo lo que me está pasando”; ni la aparición en escena de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), alegando que no hay constancia de denuncias presentadas por Rato sobre amenazas a su integridad física; ni que se haya sabido que éste carece de cuenta personal en la red social Twitter (supuestamente, donde se acumularon las amenazas) son bazas a favor del ministro Fernández Díaz cuya dimisión fue la inevitable petición unánime de los portavoces parlamentarios que intervinieron en la comisión.

         Curiosamente, en el marco de los errores concatenados, la iniciativa judicial promovida por los socialistas parece ser la última carta que queda al ministro. En el debate político parece derrotado y si no renuncia, podemos hacernos una idea de su negativa. Pero igual en los vericuetos judiciales halla algún subterfugio. Por eso, que alguien del PSOE explique el alcance de esa denuncia antes de comisión.

sábado, 15 de agosto de 2015

REFLEXIÓN TRAS EL ÉXITO

Si se repiten hasta cuatro sesiones que no estaban inicialmente previstas, es que la cosa ha sido un éxito de crítica y público, que es como se decía en el argot. La puesta en escena de En lenguas del Puerto te veas, en la sala ‘Timanfaya’, ha significado uno de los acontecimientos del año en el pequeño universo local. Ha servido para pulsar la creatividad de portuenses que parieron la idea o se subieron por primera vez a un escenario. Para que algunos conocieran, también por primera vez, el espacio donde se hacía la función. Para que se transmitiera el mensaje autocrítico de una sociedad conformista, muy dada a la nostalgia, como si ésta fuera a devolver el esplendor de otrora. Para interpretar la reivindicación de una profesional del teatro, Mónica Lorenzo, empeñada en que su pueblo no sea un páramo de resignación y de indolencia cultural.
         Ahora que este “relato elocuente del alma portuense” empieza a ser historia, bueno será que reflexionemos sobre el alcance de su significado, comenzando por la necesidad de contar con recursos culturales propios. Cierto que con poco se puede hacer mucho pero no basta para quienes se embarcan en proyectos e iniciativas que se frustran precisamente por no contar con mínimas apoyaturas. La obra cultural es costosa, desde el punto de vista de su emprendeduría. Se requiere, sobre todo, constancia. No desfallecer y sobreponerse a las adversidades y a las limitaciones que se van sucediendo es primordial. Quienes participen activamente de estas ideas han de dedicar, sobre todo, tiempo. Y aceptar que las satisfacciones van a ser pocas y efímeras.

         Es la hora, pues, de evaluar el esfuerzo de quienes hicieron posible En lenguas del Puerto te veas. Para convencerse de que el termómetro cultural del municipio tiene que funcionar y de que los recursos, los pocos que haya, deben ser cultivados. No hay que hacerse demasiadas ilusiones con la administración local: falta, sobre todo, sensibilidad y un compromiso claro por el fomento de la creatividad propia.  Y eso que Mueca, Periplo o el mismo festival sobre Agatha Christie son ejemplos de querer impulsar afanes participativos. En fin, hay que ponderar la iniciativa y la idea de los promotores de este montaje escénico tan exitoso: ojalá haya sido el primer paso, otro primer paso de otras realizaciones artísticas y culturales.  Aunque sigamos viéndonos en lenguas portuenses.

viernes, 14 de agosto de 2015

LECCIÓN DE CIVISMO Y PATRIOTISMO

Circulan en la red imágenes de los inusuales prolegómenos del encuentro Francia-Serbia de baloncesto. Son dignas de ver, de conservar y de exhibirlas como ejemplo cada vez que se hable de deportividad o de caballerosidad.
En el protocolo previo al  juego, las dos selecciones alineadas, se predisponen todos a escuchar los himnos nacionales. Se inicia la interpretación del francés pero a los pocos segundos se interrumpe. Tras una breve espera –una avería, se supone- se reanuda pero se deja de escuchar en seguida. La disfunción no acarrea pérdida de composturas o similares.
Entonces, los jugadores franceses empiezan a entonar ‘La Marsellesa’ y el público que llena el recinto produce una ovación. Se percibe claramente el canto a capella de los baloncestistas galos. Es inevitable la emoción, es inevitable la admiración.
Es la reacción de la madurez, del civismo y hasta del patriotismo. Aquí, donde estamos acostumbrados a tener una controversia mayúscula por la interpretación del himno en un acontecimiento deportivo, hemos vivido justo lo contrario.
Y la épica Marsellesa sigue triunfando. The Beatles la utilizaron para introducir aquel inolvidable “All you need is love”. Siempre invitando al amor, a la fraternidad, a la solidaridad. El himno sobrevive a las disfunciones técnicas y hace que los representantes del pueblo y los espectadores hagan honor a su significado y a su simbolismo.

Las imágenes, insistimos, son dignas de ver. Son dignas de que las contemplen en colegios e institutos como contenido de educación para la ciudadanía.

jueves, 13 de agosto de 2015

LO QUE ESCONDEN LAS OLAS

Es el décimo libro de los presentados en lo que va de año en el hotel Marte, del Puerto de la Cruz. Lo que esconden las olas (Plaza y Janés Editores), de Emma Lira (Madrid, 1971), es la recreación de la historia de un naufragio ocurrido en el Mediterráneo en 1906. Presentó Enrique González y la autora desgranó con mesurada pasión las claves de su narración, dominadora del escenario, no en vano su anterior entrega, Búscame donde nacen los dragos (Plaza y Janés Editores, 2013), es una sólida ambientación de la isla, de los sentimientos y de los afanes de los personajes para profundizar en la cultura ancestral.
        Ahora indaga en las incógnitas de un terrible suceso, el naufragio del trasatlántico italiano ‘El Sirio’, ocurrido a tres millas de la costa española. Había zarpado de Génova. La autora se apoyó en un breve documental para explicar cómo confluyen todos los ingredientes de la intriga que predomina en su texto. Es, según la autora, una novela coral, es decir, desmenuzada desde varios ángulos, sobre un hecho que no debió ocurrir. Los sueños de tantas personas a bordo quebraron; los de los personajes creados por Lira tuvieron un inesperado y abrupto final.
        ¿Qué ocurrió? ¿Por qué encalló El Sirio? ¿Cómo aquel experimentado y ducho capitán, Giuseppe Picone, pudo cometer errores de principiante? ¿Por qué huye? ¿Por qué aparece una caja fuerte vacía? ¿Cuántos niños viajaban en Tercera clase? ¿Cuántos inmigrantes? ¿Cuántas paradas clandestinas? Emma Lira fue planteando estas y más preguntas para condensar las fases de su relato, desde el momento en que sucedieron los hechos hasta los actos y los testimonios de la centenaria conmemoración, en Cabo de Palos, donde se concluye que lo peor de la historia es el capitán Picone (“el gran villano”, definió) y quienes abandonaron a su suerte a los desesperados e impotentes pasajeros. Y lo mejor, el espíritu solidario y activo de pescadores y personas que intervinieron en aquel improvisado rescate, el mayor, sin duda, de los hasta entonces conocidos.
        La autora hace una radiografía de la sociedad de la época. La sutil y exquisita sensibilidad de la que hizo gala en la sencilla pero sustanciosa presentación quedó de manifiesto  al enfatizar sobre la personalidad del capitán cuando leyó un breve fragmento de su texto, válido para entender o interpretar lo inextricable de todos esos elementos que nutren la intriga contenida en la novela. Esa cualidad, por cierto, es la que más distinguen los críticos de sus creaciones literarias.  

        “En Tenerife, donde los dragos, descubrí que la historia estaba viva. Y ahora, entre olas escondidas, es el pasado el que llama al presente”, concluyó la autora. Toda una invitación para adentrarnos en su capacidad fabuladora.

miércoles, 12 de agosto de 2015

VIOLENCIA EN LA INMIGRACIÓN

El fenómeno de la inmigración irregular, ese al que la todopoderosa Europa no ha podido ni ha sabido encontrar solución, cobra una inquietante y hasta ahora desconocida dimensión: los inmigrantes se rebelan, se violentan, chocan con las autoridades locales. Las imágenes ya no solo de llegadas masivas; ahora también de enconos y enfrentamientos físicos. Malo. Y preocupante.
        Las hemos visto en Reino Unido, Francia y Grecia. También, aunque por otros motivos, en Salou (Tarragona, España).  La presión va en aumento, la insatisfacción es notoria, el desespero se agiganta… Es la subsistencia en la tierra prometida. Es aferrarse a lo que sea: por muy mal que se pase en Europa, por muy infames las condiciones, no será peor que en sus países de origen.
        Quieren cruzar el ‘Eurotúnel’: la policía de ambos lados trata de frenarles. Hay dispositivos siquiera para minimizar el impacto. En Grecia, los agentes de la autoridad se emplean con brusquedad y fuerza para intentar ordenar la avalancha. A las islas italianas llegan tan exhaustos –los que tienen la dicha de llegar- que solo quedan recursos para ser asistidos.
        Se revuelven y se resisten los ciudadanos africanos. Hasta ahora, de comportamiento pacífico y resignado. Pero se está produciendo un salto en el modo de conducirse: un uniformado, que está cumpliendo con su deber, es un enemigo. Ya no se le respeta, ya no se siguen sus indicaciones… Empieza a tener la situación un aire de descontrol, de desbordamiento: los gobiernos respectivos, en el marco de su legitimidad, habrán de plantearse muy bien qué hacer, más allá del choque inicial para repeler o rechazar. Esta reacción de los ciudadanos africanos y asiáticos que se han arruinado para poder llegar hasta allí, que no quieren volver atrás porque les espera lo peor, esta reacción complica mucho las cosas y proporciona a la tragedia humana unos tintes de mayúscula incertidumbre.
        Entre tanto, hay personas crueles y sin escrúpulos que siguen enriqueciéndose con el tráfico de seres humanos, con el sufrimiento de oleadas de personas que buscan un mundo mejor tras haber salido de su infierno.
        Sobre esas personas los gobiernos también deberían hacer algo, ¿no creen?


martes, 11 de agosto de 2015

CALLE TEGUESTE, UNA CAUSA COMPLEJA

La calle Tegueste, en Punta Brava (Puerto de la Cruz), empieza a ser una causa compleja. Se hundió, parcialmente, el pasado 13 de mayo, a pocos días de los comicios locales. Desde entonces, por seguridad, fue necesario desalojar a los vecinos de algunas viviendas y cerrar el paso por un extremo de la vía. Y desde entonces, una sucesión de molestias y quebrantos. Fuimos de los primeros en reconocer que, por las características del lugar, no iban a ser fáciles ni cómodas las soluciones. El Ayuntamiento dispone ya, por lo visto, de los informes técnicos indispensables para hacer viables las que proceda. Pero las circunstancias comienzan a ser apremiantes: pasado mañana jueves se cumplirán tres meses del suceso.
         Gabriella Gulleserian publicó en Diario de Avisos (domingo, 9 de agosto) un interesantísimo reportaje sobre el drama que se vive en la calle Tegueste, en sus alrededores y en el propio barrio. Se titula ‘La puerta de la esperanza’: es el relato de la solidaridad y del desespero a la vez. Una historia convertida en causa de justicia social. Una reivindicación, un canto en forma de pancartas, pegatinas y declaraciones de distinto tenor -hay quien ha hablado de anexionarse a Los Realejos- pero que convergen en la necesidad de una apremiante solución.
         Ojalá que las administraciones se esmeren en orden a agilizar la ejecución de tal apremio. Recelo hay en cualquier obra pública que se haga en el Puerto: lentitud en la tramitación y mala suerte. Y dudas agigantadas con actuaciones que chocaron con directrices de planeamiento y se quedaron a medias (o a menos) o inconclusas, hasta surgir auténticos monumentos al abandono, edificaciones fantasmagóricas que solo vienen a remarcar un proceso de decadencia.
         La puerta de la esperanza -por seguir utilizando el título de Gulleserian- no solo debe ser la auspiciada por unas familias que permiten el uso de una serventía de paso para que el resto de vecinos puedan acceder a sus viviendas sino la que se abra para lograr que las familias desalojadas vuelvan a sus hogares y para resolver los problemas colaterales que han ido surgiendo desde el derrumbamiento parcial.
         Pero ocurre que la esperanza debe materializarse con hechos. Es natural que la gente ya no se crea nada, que desconfíe. Es hora de que las palabras, las que deben ser transmitidas en forma de explicaciones veraces, se traduzcan en soluciones físicas.

         La complejidad de la causa de la calle Tegueste bien lo exige. 

lunes, 10 de agosto de 2015

POSITIVA DECLARACIÓN TURÍSTICA

En una denominada Declaración en apoyo de una industria turística de calidad, suscrita por cocineros y reposteros, maîtres y camareros, gobernantas, conserjes de hotel y la Federación de Servicios de la central sindical Comisiones Obreras, se señala que entre los principales problemas del sector figura el de la precariedad laboral, “que presiona a la baja sobre la profesionalidad y la propia competitividad del sector”. En otras palabras, el empleo turístico de calidad retrocede y la pérdida de profesionalidad en el sector es palpable.
            Hay que prestar atención a esta circunstancia en plena bonanza. Es bueno que las conclusiones salgan de los propios operadores a poco que hagan un análisis autocrítico. Mejor ahora, desde luego, cuando el empresariado debe ser consecuente: el crecimiento puede y debe hacerse sobre bases sólidas, para mejorar la oferta en todos los sentidos, por si los mercados varían su rumbo y se vuelve a experimentar una evolución negativa, que nada es descartable en el negocio.
            La Declaración pone de relieve no solo el concepto de calidad en el empleo sino el impulso sostenido de formación que hay que realizar para robustecerlo y hasta para concienciar a quienes directamente forman parte del hecho turístico. "La calidad en el empleo, junto con las necesarias infraestructuras físicas e inteligentes, tiene un papel decisivo para el desarrollo turístico sostenible y de calidad, además de precisarse un esfuerzo de formación tanto de los responsables (públicos y privados) como de los trabajadores y trabajadoras", expone el citado documento.
            Los firmantes advierten, además, los perniciosos efectos que tales debilidades causan para alimentar, de paso, la economía sumergida que tanto daño está causando en el sector. El intrusismo, la oferta alegal, el empleo sumergido, precario y casi sin derechos, en su grado más alto, representan un auténtico lastre para un sector productivo del que presumen algunos gobernantes con las cifras estadísticas sobre la mesa pero con pocas medidas o iniciativas correctoras de tales problemas.
La Declaración -positiva si lo que tiene de compromiso se cumple-,  subraya que la citada precariedad laboral "supone una pérdida de profesionalidad que afecta a la calidad de la oferta turística, además de suponer una brutal competencia desleal para aquellas empresas que apuestan por la oferta reglada, empleo de calidad y el cumplimiento de los convenios colectivos sectoriales tanto en lo económico como en lo social".
            Las organizaciones profesionales que han suscrito el documento deben incidir en las políticas públicas que se vienen aplicando, uno de cuyos ejes, la denominada desregulación normativa en materia de contratos laborales, subcontratas de servicios o convenio colectivo, junto a la reducción de gasto público que ha afectado a los controles del Estado (inspección, judicatura…), han generado un proceso poco favorable para el sector.

            Hecha la Declaración -veremos cuál será la respuesta de los poderes públicos-, se trata ahora de hacer el seguimiento adecuado y producir alternativas valientes para el desarrollo de una industria turística sostenible y de calidad. El propio texto lo destaca para la consecución de este objetivo: “Tanto la calidad de la oferta como la calidad del empleo son el valor añadido necesario”.

sábado, 8 de agosto de 2015

LO QUE DEBEMOS LOS PORTUENSES

El Puerto de la Cruz, al terminar 2014, es el noveno de los ochenta y ocho municipios canarios con mayor deuda por habitante: 800,69 euros. En Tenerife solo es superado, en este concepto, por Buenavista del Norte y Los Silos. Así se recoge en el informe anual de SIELOCAL, el portal de Información Económica Local. El índice es superior al de la media provincial, cifrado en 380,85 euros por habitante.
         Para situar a los lectores. Según se explica en el citado informe, el índice relativo a la deuda per cápita (DPC), o endeudamiento por habitante, se obtiene dividiendo la deuda total existente a una fecha determinada entre el número total de habitantes, es decir, la DPC es igual a Deuda Total dividida entre el Número de Habitantes Este indicador refleja el montante de deuda per cápita, y ha de ser analizado observando su evolución a lo largo del tiempo, o comparándolo con los valores que adopta en ayuntamientos de similar tamaño. Obviamente, cuanto mayor sea este ratio, mayor es el nivel de endeudamiento de la entidad y mayor riesgo de insolvencia se produce.
         ¿Qué se entiende por deuda pública? Está así conceptuada en disposiciones europeas que son de aplicación. Por “deuda pública” se entenderá el valor nominal total de las obligaciones brutas del sector “administraciones públicas”, pendientes a final de año, a excepción de las obligaciones representadas por activos financieros que estén en manos del sector “administraciones públicas”. La deuda pública estará constituida por las obligaciones de las administraciones públicas en las categorías siguientes: efectivo y depósitos, títulos que no sean acciones, con exclusión de los productos financieros derivados  y préstamos, conforme a las definiciones del SEC 95.
Del informe de SIELOCAL se desprende que en España el número de municipios con datos es 8.117. El Puerto de la Cruz figuraría en el segmento de localidades entre 20.0001 y 50.000 habitantes para el que se calcula un promedio de 545,93 euros.
Cada portuense, por tanto, debe casi 801 euros. La deuda viva total, según el ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, entre los cincuenta y cuatro municipios de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, asciende a 23.568.213,42 euros. El número de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es 29.435. Hechas las debidas operaciones con esas cantidades, el Puerto se sitúa en 2014 en el noveno lugar (entre ochenta y ocho) de la clasificación canaria; y el ochocientos veintinueve (entre ocho mil ciento diecisiete) de la nacional.

En el comienzo del mandato, sería bueno que en el Ayuntamiento se debatiese sobre este asunto que, grosso modo, no pinta bien, entre otras razones porque desconocemos cuáles serían las medidas para reducir esas cantidades y mejorar esas clasificaciones, nada lucidas. Recordemos que está en vigor la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Su principal objetivo es la austeridad, o sea, todas las administraciones públicas deberán establecer un "límite de deuda como garantía de sostenibilidad presupuestaria" pudiendo ser sancionadas en base a "la reincidencia y la gravedad de los incumplimientos". Por lo tanto, tal y como dice la ley, y tal como se subraya en el informe de SIELOCAL, este índice es fundamental para garantizar la sostenibilidad presupuestaria de una institución local y se deberá tener muy en cuenta para evaluar la situación de un ayuntamiento.