lunes, 22 de octubre de 2018

HIPOTECADOS, ATENTOS

Pues se supone que hoy debe pasar algo en los bancos españoles después de la ya célebre sentencia del Tribunal Supremo (TS), determinando que debían ser los bancos y no los clientes quienes abonasen el impuesto de las hipotecas, decisión congelada -y a revisar- por la misma instancia judicial apenas veinticuatro horas después, alegando -en una nota informativa del presidente de la sala de lo Contencioso-Administrativo, Luis María Díez-Picazo- “la enorme repercusión económica y social del fallo”.

El fin de semana debió ser atroz para todos: web y cajeros de los bancos, bloqueados o sin funcionar y sin informar sobre los pasos que debían dar los clientes y afectados; los gabinetes del TS, trabajando sin cesar hurgando en los tratados más recónditos para justificar de manera argumentada la controvertida decisión; los economistas y expertos de los poderes financieros estrujándose las meninges para dar forma e implementar las medidas correctoras y unos cuantos mortales preguntándose si, con decisiones así, la Justicia va a recuperar credibilidad. La confusión está servida; el desconcierto es mayúsculo.

El caso es que las asociaciones de consumidores acogieron con satisfacción el fallo del TS relativo al Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD). Teóricamente, ponía punto final a lo que consideran, desde hace años, “abuso bancario”. En efecto, la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España (Adicae) estima que ocho millones de hipotecados han abonado indebidamente el AJD. Pero su felicidad y su gozo duraron muy poco: las entidades financieras comprobaban cómo su cotización en bolsa caía en picado pues las reclamaciones iban a ser algo más que una lluvia fina. La citada sala mandó a parar: el pleno del Supremo tendrá que decidir sobre un auténtico giro jurisprudencial, si lo confirma o no. En definitiva, quién es el que paga o lo que es igual, quién es el sujeto pasivo.

En las vigilias del fin de semana, se puso de relieve por parte de los afectados que la sentencia es firme y que por el momento no ha sido revocada, anulada ni suspendida. La Adicae, tras calificar de “sorprendente e irresponsable” la anunciada revisión del TS, ha aprovechado para declarar que “la banca lleva muchos años amedrentando y chantajeando a la sociedad civil, al Gobierno y a la Justicia”. Es interesante su recomendación: “La banca tiene que abandonar toda esa inercia conservadora del siglo XIX”, rubricada con una expresión muy gráfica: “actitud cacique y usurera” que solo busca ganar tiempo”.

Para el portavoz de otra asociación, FACUA-Consumidores, Rubén Sánchez, “esto es un escándalo y huele muy mal”, remitiéndose de paso a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que consolidó en una resolución la protección a los consumidores. “Incomprensible -dice Sánchez- que ahora el Supremo emplee un argumento similar al que fue rechazado por el tribunal europeo”.

En cualquier caso, hay dinero por medio. Y cuando eso sucede, ya se sabe que la banca nunca pierde. La de hoy debe ser una jornada esclarecedora; así que hipotecados, atentos.

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