jueves, 24 de enero de 2019

EN EL DÍA DEL PATRÓN

(Perdonen que hablemos de nosotros).
Los periodistas conmemoramos hoy la festividad del patrón, San Francisco de Sales, fecha que debería servir para reflexionar sobre el estado de la profesión o sobre los problemas que la afectan. O para expresar la solidaridad con quienes de verdad la necesitan. O para mantener algún tipo de jornada de convivencia, tan poco dados que somos a la vida asociativa.
La oportunidad es buena para reafirmar el propósito de contribuir a enriquecer la convivencia democrática y seguir defendiendo el ejercicio libre del periodismo al amparo del artículo 20 de la Constitución. Y es que hay que garantizar el derecho de información de los ciudadanos, primordial en nuestro régimen de libertades que hay que preservar para ponerlo a salvo de riesgos de restricciones y condicionantes. Ello no obsta para plantear la necesidad de formación y autocrítica permanente con tal de evitar males como el amarillismo, la tendenciosidad, la carencia de rigor o el sensacionalismo que se convierten en vicios y terminan degenerando en un penoso espectáculo que acarrea pérdida de credibilidad y prestigio.
La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), organización profesional mayoritaria en nuestro país, ha hecho público en esta fecha un comunicado en el que insta a defender el periodismo y la libertad de expresión. Su llamamiento es significativo y merece ser reproducido:

-A toda la sociedad, para que asuma que la defensa de la libertad de expresión no es un asunto que concierne solo a los periodistas. Debería de ser un compromiso de todos los ciudadanos para que su derecho a la información veraz se vea garantizado al máximo, con especial visión crítica hacia las llamadas “fake news” que se distribuyen de forma masiva por redes sociales.
Dada la importancia de la educación en la estrategia para abordar la desinformación, la FAPE ha propuesto a los grupos parlamentarios la inclusión en la ESO de materias vinculadas a la alfabetización mediática.

-A los grupos parlamentarios, para que deroguen las normas de la “ley mordaza” que atentan contra el ejercicio libre del periodismo
También les instamos a que sigan el ejemplo del Parlamento Europeo y modifiquen la ley vigente a fin de que las becas sean obligatoriamente remuneradas.
Igualmente, pedimos la modificación del decreto que excluyó a los profesionales de la información del derecho a dar clases de lengua y literatura con el peregrino e injustificado argumento de que el periodismo había pasado a ser considerada una carrera de Ciencias Sociales y Jurídicas en lugar de Humanidades.

-A los editores, para que mejoren las condiciones laborales de los periodistas y fotorreporteros, tanto de plantilla como de colaboradores y autónomos, acaben con la discriminación salarial y de promoción profesional de la mujer, respeten y remuneren los derechos de autor y dejen de utilizar becarios para ocupar puestos de trabajo estructurales.

-A los jueces y fiscales, para que recuerden que el secreto profesional de los periodistas es un derecho fundamental de la Constitución y que la jurisprudencia, en los casos de filtraciones, exime de este delito a los periodistas y lo atribuye en su caso a los funcionarios que hayan facilitado la información.

-A las facultades de Periodismo y Comunicación Audiovisual, con el fin de que adapten sus materias a las necesidades reales del mercado laboral, amplíen las plazas de profesores asociados y cumplan los convenios de prácticas, negándose a firmar los que no fijen una retribución a los becarios y tutorizando las mismas, como contempla la legislación.

-A las administraciones y empresas públicas para que sean ejemplares en su política de personal y contraten única y exclusivamente a periodistas titulados para las tareas de comunicación, en las condiciones requeridas para cualquier otro profesional de la Administración con titulación universitaria.

-A los periodistas, para que promuevan el periodismo de calidad, basado en la difusión de información veraz, verificada, contextualizada, comprobada con las fuentes y respetuosa de los códigos éticos y deontológicos, sobre todo de aquellas normas que establecen que debemos respetar los derechos de las personas a su propia intimidad e imagen, a la presunción de inocencia y al de rectificación de una información que el afectado considere inexacta y cuya divulgación puede causarle un perjuicio”.

En el día del patrón, además de recordar a quienes ya no están entre nosotros, expresamos, en definitiva, la voluntad de hacer un mejor periodismo, conscientes de que sin él, muy difícil -por no decir imposible- será cualificar la democracia y coadyuvar a que la sociedad de nuestros días evolucione de la manera más positiva.
(Y perdonen que hablemos de nosotros).

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