jueves, 16 de abril de 2020

LIDERAZGOS SIN NIVEL


El comportamiento de algunos gobernantes antes de y durante la pandemia ha dejado mucho que desear. Demasiado corta su estatura política. En la más difícil e incierta de las situaciones que vive la Humanidad han demostrado no estar a la altura de las circunstancias. Entre la dejación, un cierto pasotismo, sin altura de miras y con bastante irresponsabilidad, han acreditado conducirse con mucho de capricho y de unipersonalismo… para terminar cediendo a la cruda realidad, cuando no poniendo en riesgo su propia vida, como el caso de Boris Johnson.

Un nivel de mediocridad cuando el mundo más necesitaba de entendimiento, temple y coherencia política. Cierto que la pandemia desbordó y que no había previsiones ni manuales para hacer frente a un fenómeno de este tipo de dimensión universal. Pero muchas decisiones no se correspondieron con lo que cabía esperar. Y transmitir, porque hasta en eso, en los mensajes cuando ya el mal y el miedo se habían extendido notablemente, los líderes fallaron o no acertaron. Si a eso se le añaden debilidades como los sistemas nacionales de salud pública o la superpoblación y la fragilidad estructural de los Estados, su guía no ha sido lo tranquilizadora y creíble que se esperaba y necesitaba.

Los más pesimistas o escépticos estarán preguntándose en qué manos esta el mundo. Y a dónde nos llevan. Porque la pandemia va para largo. Vino para ser contendida o combatida pero se ha encontrado con gobernantes que parecen obrar con inconsciencia. ¿O cómo calificar decisiones como la de Donald Trump congelando o retirando recursos a la Organización Mundial de la Salud en plena crisis?

Por estos pagos se decía, cuando había comportamientos estrafalarios, ¿qué habrá en esa cabecita?

Día 32 de la alarma

La primera llamada de la mañana es la de Juan Domínguez del Toro, viejo amigo, desde la Transición política, empeñado además, casi desde entonces, en gestionar el Carnaval santacrucero con algo más que una comisión municipal de Fiestas, encantado con una entrevista a Felipe González que acaba de escuchar en Radio Nacional de España. “¡Qué visión! Lo que es ser un estadista”, comenta. Se le oye tan entusiasmado que no nos atrevemos a preguntarle si ha dicho alguna de esas frases que le reprochan los propios hasta convertirle en carne de cañón en las redes sociales. Insiste en que accedamos a la entrevista, como sea, que merece la pena.

Como va a ser un día de radio, lo hacemos más tarde, en podcast, personalizado y descargable desde el propio sitio web de la radio pública. González, después de señalar que la recesión provocada por el virus de no debe convertirse en una gran depresión, señala que “ahora hay más mimbres para el acuerdo que cuando firmamos los Pactos de La Moncloa”. Es una aportación discutible pero se debe tener en cuenta.

Informan de que Manolo Artiles, intervenido con urgencia tras un derrame cerebral, ya está en planta. La recuperación será lenta y costosa, nos dicen. Al mediodía, participamos en la tertulia de COPE Tenerife dirigida por Guillermo García Saavedra, junto a Carlos Tarife y Jaime Hernández Abad, precedida siempre de la sintonía que se corresponde con el “Cada loco, con su tema”, de Joan Manuel Serrat. A esa hora, ya son casi cien las visitas a la entrada en el blog que hoy va del azote de la desinformación, según atinada definición de Antonio Guterres, el portugués secretario general de la Organización de Naciones Unidas. Su diagnóstico sobre esa otra pandemia es contundente: hay que esmerarse para contenerla porque la humanidad también está en peligro.

Alguien pregunta en la farmacia por mascarillas. No hay, pero otro cliente le advierte que efectivos policiales las están distribuyendo en la estación de guaguas. Hacia allí debió ir la señora. Hacia el muelle seguimos nosotros. Como siempre, el muelle y sus alrededores reconfortan a cualquier portuense. El mediodía es luminoso. El azul atlántico luce. Ánimo para los taxistas que saludan y preguntan. Hay hasta tres emisoras en las radios encendidas. Unos minutos de espera en la panadería, en cuyos exteriores se ordena la cola: solo puede entrar una persona en el interior del establecimiento.

Personal del servicio de la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias hace pruebas y consultas en residencias de mayores. Han empezado por el Hogar Santa Rita en Las Dehesas, según vemos en “TeleCanarias”. Y como no hay día sin polémica política (la gente está verdaderamente cansada de las paparruchas y de las diatribas entre dirigentes), llama la atención el cruce entre el portavoz ultraderechista, doctor Steegman, quien acusa al Gobierno de convertir España “en un gigantesco tanatorio”, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien muy digno se defiende: “Si no quieren colaborar, si no quieren sumar al esfuerzo colectivo para vencer al virus, como mínimo no desinformen”.

Pero para polémica, el anuncio del inefable Donald Trump, congelando los recursos dedicados a en los presupuestos de USA a la financiación de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hay que cuestionarse cómo se puede obrar así en circunstancias como las que concurren. Tremendo. Hacia dónde va Trump. Proa al marisco.

Otra intervención radiofónica, en Ycoden Daute Radio, que pita muy bien (así se decía antes en la jerga) en el noroeste insular. Dirige Narciso Ramos. Interés por la repercusión de la posición fijada por la Asociación de la Prensa de Tenerife en torno a las alternativas que hay que buscar a las medidas derivadas de la aplicación de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en el sector de la comunicación. Una vez más defendemos que las empresas son libres para determinar su política de personal y recursos humanos, haciendo uso de la Ley sobre todo, pero deben tener en cuenta la protección del empleo atender el objetivo de sacar productos informativos dignos porque la opinión pública lo precisa. Terminamos ahí con una pregunta: ¿acabará la pandemia con los periódicos impresos?

Aplauso puntual, a las siete, con saludos de balcón a balcón. La jornada termina con un documental en La 2 (RTVE) sobre The Beatles. ¡Cielos! Se han cumplido ya cincuenta años de su separación. Y ya han muerto dos de sus componentes. No gustaría escribir eso pero hay que decirlo: qué viejos nos estamos haciendo.

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