viernes, 30 de julio de 2010

MÁS TURISTAS PERO MENOS GASTOS

Llegan más turistas. Pero gastan menos.
La satisfacción nunca es completa. Cuando no Juana, la hermana. Dicho coloquialmente. El sector, que aguardaba al verano para intentar recuperarse, como gusta de verse envuelto en oscuridades e incertidumbres, lo que ha retomado en la vena alarmista y lastimera.
Los datos más recientes de la encuesta de gasto turístico, del ministerio de Industria, Turismo y Comercio, reflejan que el pasado mes de junio llegaron al archipiélago 579.000 turistas, un 16% más que el mismo período del año anterior. Desde luego, nada desdeñable el aumento. Pero cuando el registro de que estos visitantes gastaron un 1,4% menos que hace un año, cuando se supone que el sector cayó hasta su punto más bajo, es lógico que se eleve el nivel de preocupación. Hay que señalar que estas cifras de gastos son las más bajas desde que se están sistematizando desde el punto de vista estadístico, allá en 2004.
En definitiva, más visitantes y menos gastos, con lo que sigue en cuestión la rentabilidad del negocio. Es probable que el abaratamiento de la oferta tenga la culpa. Las fórmulas del todo incluido, o las rebajas generalizadas de los hoteles, o venir con el presupuesto justo, con las habas del gasto más que contadas, están reduciendo esa rentabilidad turística a su mínima expresión.
Se supone que organizaciones y empresarios están tomando nota de la flagrante contradicción. Les corresponde mover ficha para salir de ella, del estancamiento que significa tener más más clientes pero obtener menos beneficios. Porque no nos engañemos: más clientes equivale a más servicios, o sea, más gastos, y este incremento sólo es posible afrontarlo con una revisión al alza de los precios.
Puede que se precipiten quienes ya vislumbran negros nubarrones cuando la temporada estival aún no ha alcanzado su punto culminante. Pero en el sector y en todo lo que rodea al medio turístico ya estamos acostumbrados a ese catastrofismo. Ya se esuchcna voces de que se truncó la ansiada recuperación. Conviene aguardar para contrastar las tendencias y preparar el próximo invierno. Pero, sobre todo, para posicionarse en el mercado y hacer una política de precios que consolide la captación de clientes para que el promedio de gasto no disminuya porque, de mantenerse esta línea plasmada en las estadísticas más recientes, sí que se va proa al marisco.

jueves, 29 de julio de 2010

ORÍGENES DE UN TORNEO

Cumple cuarenta años el futbolístico trofeo Teide. Teniendo en cuenta que las iniciativas que surgen en el valle de la Orotava, y más concretamente en el Puerto de la Cruz, propenden a fenecer, que esta competición haya alcanzado las cuatro décadas es muy meritorio. Ya atravesó sus dificultades, en distintas épocas, hasta el punto de que llegó a temerse por su continuidad, pero el entusiasmo ilimitado de algunos dirigentes y la aportación de las administraciones locales salvaron la papeleta. Ahora, el torneo está consolidado y es una de las citas veraniegas más antiguas.
El trofeo Teide -ya se ha contado- se inició con mucho de aventura. Luis Guiance, presidente que fuera del Real Unión de Tenerife, se empeñó en animar la pretemporada balompédica en la isla. No funcionaba la cosa en Santa Cruz, desierta en julio y agosto, de modo que el hambre de ver algo distinto, equipos de renombre, había que saciarla en el norte, donde la rivalidad de los equipos del valle seguía siendo un factor estimulante y donde las respectivas aficiones mantenían un más o menos constante grado de fidelidad. Tuvo vista de lince Guiance: se alió con Alberto Hernández Illada, presidente del C.D. Puerto Cruz, y el doctor Buenaventura Machado, que lo era de la U.D. Orotava, y entre los tres parieron ese torneo. Después se sumaron Pedro González de Chaves, Pedro Real, Graciano Hernández Sánchez y otros colaboradores.
En el hotel Marquesa, del Puerto de la Cruz, regentado por los hermanos González, establecieron la base de operaciones. Guiance ejerció las influencias derivadas de su condición de militar profesional y logró, en una insólota y eficaz gestión, que el R.C.D. Coruña, de primera división, aceptara la invitación. Ventura Machado estaba empeñado en dotar de césped al viejo recinto de Los Cuartos y nada mejor que un equipo de campanillas para inaugurar aquella sustancial novedad para el fútbol regional (Entonces, sólo el estadio Heliodoro Rodríguez López y la vieja Manzanilla, en La Laguna, tenían cancha de hierba).
Las bases del torneo quedaron formalizadas con la bendición de la Federación Tinerfeña de Fútbol entonces presidida por Miguel Angel Morales Pestano. Participaban Orotava, Puerto Cruz y Real Unión, más el Coruña, al que ya entrenaba Arsenio Iglesias. Guiance se las compuso para que el Coruña sólo jugase por el viaje y alojamiento, dicho en plata. Y es que la filosofía del torneo era muy clara: recaudar para que los clubes organizadores dispusieran de un ingreso extra con el que afrontar los siempre difíciles comienzos de temporada. La respuesta de los aficionados fue extraordinaria, los campos se llenaron.
El equipo gallego se enfrentó al Orotava en el choque inaugural. Una nueva alfombra se sumaba a las exhibidas por la Villa en su inigualable Corpus. Después, el Coruña ganó en la final a un combativo Puerto Cruz que resistió con dignidad después de haber superado en la semifinal, en un increíble y marathoniano partido, al Real Unión.
Las bases del torneo estaban echadas. La idea de los organizadores era traer cada año un equipo de primera división que constituyera de por sí un reclamo. En tres o cuatro ediciones, ya habían logrado la presencia de un club extranjero. Hasta que el Tenerife también se incorporó a los carteles y empezó a ganar competiciones. Hasta que los presupuestos fueron mermando y los clubes invitados venían pero cobrando. Hasta que otros clubes del norte también asumieron el papel de organizadores. Hasta que, en peligro de desaparición el torneo, fue necesario que los ayuntamientos aportasen algo para remontar.
Y así, cuarenta años. Casi nada. Muy meritorio. Algunos de los mentores, de los protagonistas de los orígenes, ya no están entre nosotros. Hoy merecen ser recordados, como los que continuaron sus pasos. A ellos se debe que la isla y el norte cuenten con una competencia futbolística veraniega de alto nivel.

miércoles, 28 de julio de 2010

BENDICIÓN Y "DERECHONA"

Ha dicho el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, que "Coalición Canaria es una bendición para el archipiélago". Colóquese la acepción entre las locuciones verbales coloquiales, lo que significa ser muy abundante, o muy excelente o muy digno de admirar, y entonces interprétese lo que se quiera.
Que se sepa, no ha pasado nada tras esa confesión -va sin segundas- de Rivero. Cuando Leire Pajín le dio dimensión planetaria al anuncio de la entrevista entre Obama y Rodríguez Zapatero, llovieron chuzos de punta en las redacciones de los medios, escandalizadas por la hipérbole. No es por comparar pero en las de aquí no ha ocurrido nada: ni unos minutos de sirimiri, ni un rictus para una mísera columna, nadie se ha escandalizado, al menos. Lo que quiere decir que la boutade del presidente ha pasado inadvertida o nadie le ha otorgado el más mínimo valor por mucha copiosa divinidad que el término entrañe. Que nadie se asombre: también dijo ahí más atrás algo políticamente más serio, como que había que poner al día la Constitución, y salvo el portavoz parlamentario socialista, Hernández Spínola, nadie rechistó. Y eso que era muy fácil: es un contrasentido abogar por la actualización de la Cartamagna cuando por este territorio frágil y fragmentado -nunca mejor dicho- no se ha sido capaz de consensuar la revisión del Estatuto de Autonomía.
Pero hablar de bendición a estas alturas de la autonomía precisamente, desde una formación política que tomó el mando allá por 1993 y no lo quiere soltar diecisiete años después, resulta una exageración, una metáfora poco apropiada sólo disculpable desde la verborrea incontrolada de quien precisa enfatizar sin temor al empleo de la demagogia el día en que los fieles te elevan a los altares políticos.
Si el presidente intenta identificar los avances sociales y económicos de las islas como logros de su partido, que no olvide el papel poco lucido que ha interpretado en varios episodios del devenir político y, sobre todo, en ese recurso permanentemente tentador de dividir a los canarios o de enfrentarlos, en una táctica muy propia de los nacionalismos que necesitan de un enemigo o de un adversario de referencia para justificar su razón de ser y proseguir la escalada. Por esa razón, hay muchos claroscuros en esa bendición. Ya pudo, siquiera por modestia, decir que queda un montón de asignaturas pendientes pues tras encabezar algunas clasificaciones negativas, no parece que la bendición se haya extendido a eso que llaman el conjunto de la sociedad canaria.
No digamos si, en el mismo contexto, alude el presidente, candidato otra vez, a la "derechona", vocablo con el que en este país, desde hace algunos años, cuando Aznar se instaló en La Moncloa y empezaron a lucir ribetes de autoritarismo y del más puro conservadurismo, se identifica al Partido Popular. Curiosamente, el partido con el que "la bendición" ha suscrito una alianza gubernamental en las Canarias de nuestros pecados. No importa, qué más da: se comparte mesa y mantel y se advierte -ya en el paroxismo de la verborrea, y como prueba del desmarque- que habrá que seguir luchando contra quienes creen muy poco en lo público y para aplicar criterios de justicia social -¡válganos el cielo-! en las políticas que haya que desarrollar.
Cuando disminuyó el fragor de la candidatura ganada, el presidente, el candidato, matizó sus palabras. Su socio, el responsable de economía y hacienda de su gobierno, ocupado en deshacer otros entuertos contables no menos enrevesados en la frontera de la financiaicón irregular, y a la sazón candidato de"la derechona", había estado diestro y agudo en la mesurada y atinada réplica, descartanddo que haya querido desautorizar la política del ejecutivo en bienestar social, educación o empleo. atribuyendo a "la emoción incontrolada del momento" las frases del verbo de Rivero.
Pelillos a la mar, olvido de agravios y restablecimiento del trato societario, que para los meses que restan, es mejor no dar espectáculos.
Eso sí: las boutades van quedando registradas, aunque su valor, ya se sabe, es bastante efímero y no son garantía de coherencia. Por ejemplo: en Coalición Canaria están tomando nota de quienes no quieren pactar con el PP.

lunes, 26 de julio de 2010

SUPLICIO CONSISTORIAL

Vaya suplicio, vaya calvario, para los ciudadanos y para los propios componentes de la corporación, el presente mandato municipal en Santa Cruz de Tenerife. Qué de sucesos, qué de episodios, qué de hechos insólitos para caracterizar un ciclo poco productivo, políticamente hablando, y para señalarlo como uno de los más convulsos desde la recuperación de la democracia. Cualquier guionista estaría encantado con el material que ha ido brotando y los historiadores, cuando se refieran a este mandato 2007-11, tendrán que interpretar no pocas claves de inestabilidad interna sino de manejos que, aderezados con unas cuantas perlas dialécticas de varios protagonistas, han terminado por hacer del consistorio capitalino el circense más difícil todavía.

A modo de pinceladas de trazo grueso: está lo del Plan General -aunque ya late la sensación de que se apagan los ecos- y está la jungla inextricable de Las Teresitas, uno de los pleitos más densos y enrevesados que se recuerda en la historia judicial de la Comunidad Autónoma. Está lo del mamotreto y el ya célebre doble auto judicial. Tenemos aquella alianza política de Coalición Canaria y Partido Popular, quebrada cuando Angel Llanos se empeñó en subir su cotización de aspirante, para desazón de los suyos propios y de los socios gubernamentales. Alianza reeditada, por cierto, de modo que se hizo corta la travesía del desierto cuya dignidad salvó Alfonso Soriano. Está lo de Luz Reverón y aquel extraño viaje de trabajo circulando por la red y las redes de ciudadanía, adjuntas las facturas. Tenemos a la oposición socialista fragmentaria en tres y dejando pasar otra oportunidad histórica casi servida en bandeja; y a Ciudadanos interpretando una dualidad política sólo concebible allí donde se ha instalado el surrealismo.

Y si todo esto pareciera insuficiente, no se preocupen que el empeño por enriquecer el anecdotario es merecedor también de una mención. Claro que, después, cada quien lo evaluará como prefiera: elevando el nivel crítico para intentar demostrar la personalidad y los conocimientos de los protagonistas o tomándoselo a chacota, que es una buena manera de despachar todas estas naderías en el análisis de la cotidianeidad política.

Aquel ilustrativo diálogo de Luz Reverón y Cristina Tavío a cuenta de los sebadales (“una ola que te revuelca y sales arañada”, dijo la primera; “muchas veces se han hundido barcos de pesca para generar sebadales”, replicó Tavío), dejó pasó a la ocurrencia de la edil Esther Sarrautte cuando no detectó las siglas ONG en la relación de quienes habían solicitado locales. Por no olvidarnos de aquel “español que intervino y el tonicazo que le doy” (Hilario Rodríguez dixit), en una irreflexiva reacción acreedora de disculpas sensatas en un cargo público.

Y como remate reciente de los barbarismos que adornan todos estos desempeños, el de Cristina Tavío, a propósito de la peculiar justificación de gastos en la asignación corporativa a su grupo político: “¿Insinúa usted que tenemos un Bill Gates?”, preguntó ella en directo a Carmelo Rivero, confundiendo (¿un problema de ‘pronuncieision’?) el atún del Watergate con el betún de los sistemas operativos del cofundador de Microsoft que igual se ha metido a espiar y nosotros aquí, sin enterarnos.

Lo dicho: vaya suplicio, vaya calvario. Como si de rivalizar en despropósitos se tratara. Más de un sufrido contribuyente estará consolándose: ya queda menos.

viernes, 23 de julio de 2010

CRUCE DE LINDEZAS

Cruce de lindezas dialécticas entre representantes de la alianza gubernamental en Canarias. Salvo escarceos, ha sido un pacto estable. Los socios, CC y PP, especialmente sus líderes, sabían lo que se jugaban al principio de los tiempos en que el PSOE recibía un apoyo electoral similar al de mayo de 1983, cuando los veintisiete diputados. Ahora, en 2007, fueron veintiséis pero con un líder emergente que podía dar la vuelta a la tortilla. Por eso se unieron para impedirlo y porque el futuro político de sus candidatos estaba en juego: si uno quedaba descolgado, el panorama podría se desolador.
Pero se aproxima una nueva cita electoral y cada cual fija sus estrategias en función de sus intereses, de modo que los juegos de poder adquieren esa dimensión que, puertas adentro, destila zancadillas, trampillas, engañifas, malentendidos, tensión, situaciones límite... Y cara a los fotógrafos y cámaras, implica guardar la compostura, ya saben: seriedad y tirantez, pero dentro de un orden, de un guión no escrito en el que no hay trastos que lanzar. En el fondo, siembra, que algo queda. Y en el futuro podemos seguir remando en el mismo barco. Con tal de que no se suban los socialistas.
Entonces afloran las frases ingeniosas, ávidas de titulares de prensa, preñadas de advertencia, a ver quién puede mas, a ver qué te crees. Mensajes, en definitiva. Ese es el cruce de lindezas, primer acto, antes del parénteis veraniego, de una escenificación que no parece que acabe en ruptura. Candidatos ya Rivero y Soria en sus respectivas formaciones, es cierto que se entra en una etapa donde la cordialidad será un ejercicio de funambulismo pues cada quien querrá demostrar mando, gestión y habilidades. Eso que llaman proyectarse, sobre todo después de los resultados de encuestas que estarán desmenuzando en los respectivos estados mayores.
Algunos de esos mensajes son llamativos y se perderán en la desmemoria pero ahora, en el contexto aludido, tienen lo que tienen: Ana Oramas (CC) se encarga de decir que las relaciones de los suyos con el PP son magníficas mientras Pablo Montoro y Pablo Matos, del Partido Popular, desvelan lo incómodos que se sienten porque Rodríguez Zapatero va timoneando la situación y la precariedad con el apoyo de los dos diputados de Coalición. Acusan a ésta los populares de ser cómplices de los daños que causan a los españoles las políticas del presidente del Gobierno. "España va al desastre por un plato de lentejas", textual
Después de que Paulino Rivero indicara nuevamente que de elecciones, nada; el portavoz parlamentario de los nacionalistas, Barragán, avisa que están tomando de quienes no quieren pactar con el PP en Madrid, en clara referencia a los desmarques que vienen haciendo catalanes, vascos y otros grupos minoritarios que evidencian, por cierto, la otra soledad del Congreso de los Diputados: la que padece la derecha que se aferra a la convocatoria de elecciones anticipadas como única salida a los males que padece el país.
O sea, que están tirando de la cuerda ambas partes, asociadas aquí, distantes y distintas allí, en Madrid, donde se hace otra política y donde hay que tener miradas y decisiones menos alicortas. Del cruce de lindezas se desprende desconfianza. Pero ese recelo puede quedarse ahí y formar parte, sin más, de los juegos de poder.
De momento, cuando todos están ansiando la llegada del vacaional y festivo agosto, sirve para entretenimiento aunque los canarios, desde luego, ya se cansaron de tanto vaivén.

jueves, 22 de julio de 2010

CANDIDATURA Y SUSPENSO A LA VEZ

Coincide la designación de Paulino Rivero como candidato de Coalición Canaria (CC) a la presidencia del Gobierno de la Comunidad Autónoma con la publicación de los resultados de una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en que no sale bien parado.
El azar tiene estas cosas, aunque sea para poner el acento en el surrealismo de la política canaria: el 40% de la población encuestada, según el CIS, suspende la gestión del presidente, pues toma respuesta: de nuevo candidato. Rivero, junto con Esperanza Aguirre, de los peor valorados en el conjunto de los presidentes autonómicos, pues ahí te va su opción, respaldada, faltaría más, por un porcentaje que le permite decir intra y extramuros que su organización le respalda como posiblemente nunca lo hubiera hecho con sus antecesores.
En cualquier caso, la oportunidad de la designación viene dada para que el pugilato con el vicepresidente José Manuel Soria, del Partido Popular (PP), candidato también a la presidencia del ejecutivo, tenga morbo y atractivos desde el primer momento y para que se perciba que Rivero tiene la 'pole', hecho que, sin ser determinante, vale para amagar, recelar, encelar y desmarcarse, que son unos cuantos meses, oye, en los que es necesario diferenciar faces y moldes, ustedes ya entienden.
Pero lo que debe preocupar a Rivero y su entorno más inmediato es ese alto porcentaje de descontentos con su gestión. O sea, que no vale eso de acaparar minutos y minutos en los telenoticias y en los informativos radiofónicos. Está demostrado -y lo saben- se les vuelve en contra. Ya sea ordeñando, segando, corriendo, procesionando, repartiendo metadona -¿cuál es la foto más original de todas?- tanta imagen no es sinónimo de buena gestión. O no lo percibe así el 40% de los ciudadanos consultados por el CIS.
Eso sí: tampoco debe andar muy descontento pues el relieve o la dimensión dada a tales resultados han sido de perfil bajo, fruto -pudiera ser- del hastío que a estas alturas de la depresión produce la política en general y anticipo -pudiera ser- del abstencionismo que se aventura en las islas de no mediar hechos que realmente hagan cambiar de opinión a los sufridos electores.

miércoles, 21 de julio de 2010

CONVIVIR CON LA ANORMALIDAD

"La democracia es aburrida", dijo en cierta ocasión Felipe González, cuando intentaba dar carta de normalidad a algunos hechos noticiosos que, debidamente amplificados en ciertos medios, intentaban alterarla.
En Canarias, tanta inestabilidad, tanto comportamiento anómalo, tanta corrupción, tanto surrealismo político, tanta contradicción, han terminado venciendo y adquiriendo patente de todo vale, o da igual, porque no va a pasar nada, no va a haber repercusiones. La política en Canarias es una prolongada línea de "sin novedad, señora baronesa". Hemos terminado conviviendo con todo eso, y con mucho más, sin que pase nada.
Es cierto que algunos se han empeñado en que así sea, para no ser molestados, para hacer antipática la política a los ojos de la mayoría, para alejarla, para no motivar mayor interés que un par de comentarios jocosos y unas tertulias audiovisuales que se evaporan a un clic.
Eso termina desvirtuando la democracia o hace que la calidad de ésta vaya menguando. Cada vez interesa menos el funcionamiento de las instituciones, es lo preocupante.
Y de vez en cuando, al brotar algún escándalo, como el más reciente del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, pues a esperar que escampe, aunque bien avanzado julio, algunos tendrán que estrujarse las meninges para salir del trance. Vaya mandato, por cierto, el del consistorio santacrucero: entre Plan General, rupturas, reediciones de alianza, relevos y facturas que causan estupefacción, sólo puede cogerse por el lado negativo.
Pero ya ven: normalidad, no pasa nada. Se convive con todo eso. Vaya vaya con la democracia aburrida.

lunes, 19 de julio de 2010

POLICÍA AL TUNTÚN

De modo que no están nada claras las competencias, que todavía no se ha entendido que no es una policía de sustitución, que aún se desconoce si admite o tramita denuncias, que no se sabe si hay sedes de comisarías, que han comprado determinado armamento... y ya la mitad del cuerpo está de vacaciones, dicen que a la espera de completar los trabajos de una comisión integrada por representantes del ministerio del Interior y del Gobierno de Canarias que se encargará, de aquí a septiembre, a esclarecer -nunca mejor dicho- los ámbitos de actuación sin que los componentes propios y los de otros cuerpos de seguridad se superpongan ni entrecrucen. Ahora mismo: la cuadratura del círculo.

En efecto, se conjugan ya en torno a la puesta en marcha de la policía canaria unos cuantos hechos que no sólo deslucen su alumbramiento sino que ponen de relieve la precipitación y el afán propagandístico del capricho que, tal como están las cosas ahora mismo, no sólo no satisface ni a sus promotores ni a nadie, sino que no resuelve absolutamente nada. O sea, ponga usted a funcionar un servicio público que, salvo para fotos, presencia en fiestas populares y alimento de la controversia, es meridianamente inservible.

Eso, en tiempos de penurias, cuando tan apremiada anda la Comunidad -¿para qué reiterar el listado?- es inaceptable. “Nos toman por tontos”, un lugar común que se ha consolidado a base de todas estas cosas hechas al tuntún, sin sentido lógico de la prioridad y materializadas entre improvisaciones y salidas de pata de banco hasta convertir decisiones de la naturaleza de poner en funcionamiento un servicio público casi en una anécdota pintoresca o en un despropósito.

Este infeliz arranque de la policía canaria se ha teñido de sombras que nadie está en condiciones de asegurar si se van a despejar favorablemente. Hay auténticas perlas en ese peculiar contexto: desde el esfuerzo inversor reclamado por el presidente Rivero al Estado -así cualquiera es nacionalista- hasta ese anuncio de las vacaciones de la mitad de personal, aplicadas a los quince días de haber comenzado a trabajar. Una suerte de tocata y fuga, un hecho que, teóricamente, es el que más habría de desconcertar a la gente, aunque ésta no se extraña y abunda en su resignación, sin reparar en que la financiación de los gastos corre a su cuenta.

Entonces, en ese ambiente de indiferencia -a la espera de la dimensión que alcance el malestar de la representación social de los cuerpos de seguridad del Estado; no olvidemos los agravios retributivos- la comisión que habrá de decidir cuáles son los cometidos que tendrá cada una de las policías que operan en el territorio frágil donde todavía no se ha entendido bien que hay otras prioridades y otras demandas sociales que atender, lo tiene francamente complicado porque, entre otras cosas, late la incertidumbre de qué hacer con las policías locales y de si está sembrando las primeras semillas para que el Cuerpo Nacional de Policía o la Guardia Civil abandonen las islas.

Una policía tarda en hacerse. Y necesita desde el principio ganar en seriedad. Aquí no parece que haya muchas fortalezas. Hasta consolidarse, hasta responder con eficacia a las encomiendas que reciba, hasta que las prestaciones merezcan credibilidad y confianza por parte de agentes sociales y ciudadanía, el nuevo cuerpo policial debería acreditar un desempeño solvente que sólo cuaja y se logra con experiencia desde la estructura organizativa y desde el papel público que se le asigne para no quebrantar ni poner en duda el ordenamiento jurídico y las propias garantías del Estado de derecho.

Esta policía, para desgracia de sus promotores y del pueblo canario, ha nacido con mal pie. Tan malo, que el Partido Popular, tan celoso de ciertas esencias, guarda un incomprensible silencio en medio de la singular controversia. Será que prefiere que el socio se “queme” solo...


sábado, 17 de julio de 2010

FIESTA, SÍ; DESMADRE, NO

Decenas de portuenses testimonian su malestar y su disgusto por hechos ocurridos durante la jornada festiva del martes en que la imagen de la Virgen del Carmen procesiona en su trayecto marítimo-terrestre. Algunos informadores presentes o en las cercanías también dieron cuenta de lo que hay que llamar desde ya actos incívicos, algo más que meras y esporádicas acciones de gamberrismo. Juan Jesús Carballo firma un atinado artículo sobre el particular en sitios web cada vez más visitados.

Sin embargo, hemos echado en falta una declaración institucional, alguna manifestación de autoridad representativa o de portavoz que, sencillamente, hubiera hecho una apelación pública a la cordura, al civismo, al comportamiento alegre sin distorsiones; que hubiera apelado a la sensatez para que el legítimo derecho a la diversión no se ejerciera con violencia, agresividad o quebranto de las buenas costumbres y usos sociales.

No son nuevos estos sucesos aunque el paroxismo parece haberse alcanzado en la edición de este año. De unos años a esta parte, los vítores a la Virgen se convirtieron en descalificaciones, empujones, provocaciones y desafueros de quienes pretenden portarla, aún dentro del templo. El paseo por el dique del refugio pesquero, para saborear desde temprano el ambiente marinero, trocó en un riesgo absurdo de dar con ropa y todo en las aguas de la dársena porque algún gracioso se inventó eso de lanzar a quien pasaba por allí. Las concentraciones de grupos y colectivos que teóricamente danzaban o daban rienda suelta a su frenesí resultaron arriesgadas y molestas aglomeraciones donde igual te mojaban que te pellizcaban o te agredían jocosamente, un suponer. El dicho “tengamos la fiesta en paz” está, por lo que se ve, muy lejos de materializarse.

El caso es que se pierden los valores de la fiesta. Tales valores no son inmutables, desde luego, ni se puede pretender que los “modos” de diversión de nuestro tiempo sean iguales a los de hace décadas. Tampoco es cuestión de anclarse en los convencionalismos. Pero cuando se desvirtúan las conductas hasta extremos difícilmente aceptables, cuan la cosa degenera, entonces es cuando el malestar se acrecienta y la sensación de descontrol o desastre se termina consolidando hasta el punto de que generar una mala fama que trasciende y ahuyenta a los nativos (que se avergüenzan) y a gente de otras latitudes que prefieren otro jolgorio más sano y establecen una comparación con actos similares de otras latitudes para acabar optando por aquella más pacífica, más sana o menos arriesgada. Autoridades militares marítimas, un caso concreto, dejaron de acudir hace unos años después de comprobar in situ que aquel descontrol podía tener repercusiones indeseadas.


¿Hay terapia? Pues sí. Hay que insistir en el civismo, en la educación, en la prevención y en la corresponsabilidad. Y luego, como medidas complementarias, la vigilancia, el seguimiento y la intervención apropiada para evitar contagios. Un par de ejemplos:

Cuentan que la moda de arrojar gente al agua ha sido sustituida por el uso de pistolas o fusiles de agua que sus poseedores emplean para mojar a quien esté por sus alrededores. Muy bien: es difícil tratar de impedir la venta de un juguete aparentemente inocuo pero se puede intentar, al menos en aquellos establecimientos o puestos de feria que, advertida la demanda, disponen de partidas con más unidades. Cuentan también que no es agua lo que disparan: cerveza y orines son los líquidos que vierten con evidente molestia para quienes reciben el impacto y se aperciben de inmediato de que no es agua inodora, incolora e insípida lo que ha mojado su vestuario. El civismo y la prevención comienzan por recomendar, quien corresponda, que durante esos días no se vendan artilugios que van na ser mal empleados y resultan dañinos para la población.

El otro ejemplo es el elevado consumo de alcohol entre los menores de edad. Aquí sí es más fácil una intervención policial pues hay leyes y ordenanzas que prohíben la venta de esa sustancia. Claro que es triste ver a jóvenes de ambos sexos menores de edad deambulando incontroladamente, a merced de los efectos de una ingesta excesiva. Los expendedores deben estar advertidos primero y sobre ellos debe recaer todo el peso de la norma después cuando se descubras o se pruebe que despachaban bebidas alcohólicas a quienes no deben consumirlas. Una labor discreta con policías de paisano vigilantes sería muy productiva.

La organización debe cuidar y controlar hasta donde sea posible también la instalación, tanto complementaria de establecimientos fijos como ambulante, de espacios donde se fomente la aglomeración propiciada por un consumo indiscriminado, máxime si a lo largo de la jornada discurre por los alrededores alguna manifestación cívico-religiosa. Esa es la fase preventiva: llegar a acuerdos de colaboración con comerciantes, con industriales, con expendedores. Ese es otro modo de educar y de hacer partícipes del buen desarrollo de la fiesta.

Y por ahí se llega a la corresponsabilidad. Es la que hay que cultivar y consolidar con las organizaciones que tienen algo que ver con determinados actos. Su papel debe ser proactivo: preparando, disponiendo, ensayando si es necesario. No se trata de apropiarse en exclusiva de esos actos sino de hacer más llevadera y acentuar la identificación con su significado o simbolismo, conscientes de que trasciende y que congrega a muchísimas personas, lo cual requiere adoptar todas las medidas posibles de organización.

Miembros de cofradía de pescadores, hermandades y otras organizaciones deben estar mínimamente coordinados, deben seguir algunas directrices básicas y deben cooperar estrechamente para impedir extralimitaciones y desmesuras como las que se ven en el templo. Se puede conseguir. La improvisación no es buena en fiestas de masas. Y confiarlo todo a la divinidad no puede ser un recurso permanente. El propio ceremonial de la embarcación de la imagen debe estar mejor cuidado, tanto desde el punto de vista de formas como de fondo. La desorganización más organizada que jamás se haya visto, solíamos decir hace unos años, una frase que servía para definir la complejidad del momento y para lanzar un mensaje de mínima responsabilidad.

Dotar de contenidos la jornada. Es la labor de la organización. Es decir, procurar montar números y actividades, adecuadamente programadas desde el punto de vista horario, para evitar desvíos o facilitar comportamientos que desvirtúan el carácter lúdico o festivo de la jornada, “porque no hay nada”, según se quejan los jóvenes a los que se reprocha su actitud incontrolada, sobre todo en cuanto son protagonistas de algunas escenas que, sin llegar a escandalizar, generan repulsa.

El caso es que se van acumulando malas o negativas impresiones en el martes portuense por antonomasia. Y eso es lo que hay que atajar so pena de que en el futuro una fiesta de tanto raigambre termine ganándose un rechazo generalizado y lejos de ser una seña de identidad que enorgullece se convierta en una de esas manifestaciones populares que nadie quiere.

Fiesta, sí; desmadre, no. Diversión, por supuesto; lo más sana y saludable, también. Sí a la corresponsabilidad; no a los excesos. Festejar también es honrar. Hay que hacer honor a las tradiciones o labrar otras que sirvan para identificar las celebraciones con orgullo y buen hacer.

Salvador García Llanos

viernes, 16 de julio de 2010

UN FONDO QUE ALIVIA

A buen seguro que alcaldes y concejales delegados de economía y hacienda estarán desayunando hoy con un cierto alivio. Hasta es probable que los mejor informados se hayan echado un vasito de vino ayer tarde, cuando se conoció la inormación, a la salud del Gobierno de Canarias.
Y es que el ejecutivo, en efecto, aprobó en su reunión celebrada en medio de los fastos palmeros la actualización del Fondo Canario de Financiación Municipal, creado por Jerónimo Saavedra en su segunda presidencia autonómica, cuando los municipalistas se plantaron en San Bernardo, la antigua sede de aquélla en la capital grancanaria.
Traducida en euros, la actualización desde 2006 significa 22,6 millones de euros, de tal modo que el importe total, distribuido entre todas las corporaciomnes, con arreglo a los criterios establecidos en la legilación vigente, supera los 188 millones de euros. Población, insularidad periférica, municipios menores de diez mil habiantes, extensión, unidades escolares y plazas turísticas son, entre otros que recordemos, los factores en los que se basa la distribución porcentual del Fondo actualizado.
No es la panacea, desde luego, pero dadas las penurias de las haciendas locales, superadas por la vorágine de la depresión, esa mínima inyección puede, cuando menos, aliviar tensiones de tesorería, ahora que se acumulan los pagos y aumenta la impaciencia de los proveedores. Los problemas seguirán y en el segundo semestre, no lo olvidemos, habrá que presupuestar para un año electoral. Las circunstancias que concurren, con la convocatoria de comicios locales, hacen que esos cálculos sean más difíciles todavía.
Los munícipes canarios deben ser conscientes de lo difícil que está la cosa. Y que no hay milagros. Pendientes de la aprobación de un nuevo sistema de financiación -parece claro que habrá que esperar hasta después de las elecciones-, cada vez se está haciendo más complicado siquiera cumplir con las prestaciones de los servicios básicos. Y que éstos no pierdan calidad. Invertir con recursos propios es una quimera. Equilibrar -y atender- el capítulo 2 de los presupuestos (gastos corrientes, mantnimiento...) es tarea de funambulistas, ciertamente. Y agobiados como están prácticamente todos con las obligaciones del 1 (personal), báileme ese trompo en la uña, que dirían en Venezuela.
Pero bueno, ahí ha aparecido el Gobierno de Canarias intentando achicar la presión pues recordemos que los ayuntamientos (FECAM) también se han sumado (sin gran alarde reivindicativo, es verdad) al contencioso que los cabildos han promovido a cuenta de los ingresos pendientes del REF. Es como si la medida sirviera para intentar llegar a fin de año. Los municipalistas tienen la palabra.