No coger un libro. Ni por el forro. Era una frase usual en los
tiempos de bachillerato, empleada generalmente en tono de reproche, cuando se
comprobaba la reiterada falta de continuidad y constancia en el estudio por
parte de quienes estaban obligados a ello. Y enfrascarse, al margen de los
libros de texto, en una novela o en un relato, a descubrir los clásicos o algún
autor modernista de éxito, era más difícil todavía.
Parece que las cosas están cambiando, hasta el punto de afirmar
que leer se ha puesto de moda. Que vivan estas modas, por supuesto. Ahora coger un libro es
más fácil o está más al alcance. Vídeos en redes sociales comentando los libros
del mes, publicaciones con qué leer en cada situación o los clubes de lectura,
tanto presenciales como online, están reavivando la llama de una pasión
que nunca llegó a apagarse, pero que no vivía sus mejores momentos.
En efecto, la Federación de Gremios de Editores de
España (FGEE), con el patrocinio de CEDRO y la colaboración del ministerio de
Cultura, elaborado por Conecta (un servicio de capacitación dirigido
a artistas, gestores y emprendedores de las industrias culturales y las artes
del país. Además, busca ampliar los conocimientos y técnicas requeridas por los
artistas, gestores y emprendedores para desarrollar una oferta cultural
diversa. Se enmarca dentro de los lineamientos presentes en la Política
Nacional de Cultura y buscaba contribuir a la reactivación de las industrias
culturales y las artes, afectadas por los efectos socioeconómicos de la
emergencia sanitaria), la FGEE, decíamos, ha dado a conocer el ‘Barómetro de
hábitos de lectura y compra de libros en España 2025’. Una conclusión clara:
aumenta el número de personas que le cogen el gusto a leer, sobre todo en
comunidades que, como Canarias, casi siempre han figurado en los vagones de
cola.
El hábito lector en el Archipiélago ha
mejorado en los últimos cinco años, consiguiendo que salga
de los dos últimos puestos. No obstante, todavía no se puede cantar victoria
porque sigue siendo de
las comunidades con peores resultados por debajo de la
media nacional, con casi
un 40 % de la población que continúa sin animarse a coger
un libro.
Según el estudio, el 61,7 % de la población canaria mayor de
14 años afirma leer libros en su tiempo libre al menos una
vez al trimestre, comparado con el 58,3 % que lo hacía en 2020.
Esta subida se queda insuficiente y deja a las islas a
la cola por debajo de la media nacional, que alcanza el 66,2 %,
el dato más alto desde que se elabora el barómetro. El informe confirma así que
el hábito lector por ocio continúa creciendo de forma sostenida en España desde
2017, con una subida acumulada de más de seis puntos porcentuales.
El crecimiento en Canarias es más
lento que en otras regiones. En el ránking autonómico, el archipiélago se sitúa en los últimos
puestos. Comunidades como Madrid (72,8 %), País Vasco (70,1 %),
Cataluña (69,5 %), Navarra (68,5 %) o La Rioja (68,0 %) lideran los índices de
lectura por ocio, frente a Extremadura o Cantabria.
Por otro lado, el estudio vuelve
a confirmar una brecha de género en la lectura. Las mujeres leen más que
los
hombres en todas las comunidades autónomas y en todos los
grupos de edad. En el conjunto del país, el 72,3 % de las mujeres lee libros en
su tiempo libre, frente al 59,8 % de los hombres. Además, ellas leen más libros
al año de media (11,9 frente a 10,3).
Por edades, los jóvenes de entre 14 y 24 años destacan como uno de los
grupos con mayor índice de
lectura, con cifras superiores al 75 % a nivel estatal,
alejando otro año más el mito de que la juventud no lee.
El barómetro subraya, además, un aumento significativo
del hábito lector entre las personas mayores de 65 años, el
grupo que más crece porcentualmente desde 2017. Este grupo se lee de media 13,4
libros al año, frente a los 12 que se leen los más jóvenes y los 10,8 que lee
la mediana edad.
Entre los no lectores o lectores
ocasionales, la falta de tiempo es el principal motivo para no leer,
según el 42 % de los encuestados. Las mujeres, población adulta y personas con
estudios universitarios son las que menos tiempo consiguen sacar para leer sus
capítulos del libro.
Después de la falta de
tiempo, la preferencia por otros
entretenimientos también frena que se sumen más lectores al club. Con
un porcentaje del 32,6 %, la cifra ha aumentado en comparación al 27 % que se
registraba en 2024.
Y en este caso, también hay una
brecha de género y edad, pues son los hombres y jóvenes los que prefieren
consumir otro tipo de entretenimientos, como las redes
sociales o la televisión, además de ser los que más muestran una falta de interés, que
en total asciende a un 20 %.
Otro dato interesante de este
estudio es que el ecosistema lector se está transformando. La lectura digital vuelve a crecer en 2025 y ya alcanza al 33,2%
de la población, con el e-reader como dispositivo más utilizado, seguido del
móvil y el ordenador.
En paralelo, los audiolibros continúan ganando
terreno y llegan al 9 % de los españoles, especialmente
entre menores de 45 años, lo que abre nuevas oportunidades para atraer a
lectores menos tradicionales.
El barómetro refleja, además, un crecimiento sostenido en la compra de
libros no de texto, que alcanza al 54,1 % de la población,
el dato más alto de la serie histórica. Las librerías siguen siendo el principal canal
de compra, por delante de internet y las cadenas de librerías.
En cuanto a las bibliotecas, el
29,8 % de los españoles ha acudido a alguna en el último año, con una
valoración media muy alta: 8,1 sobre 10. Los canarios y canarias, por cierto, son de
las comunidades que más valoran sus bibliotecas, dándole una
puntuación de un 8,5. Que lo tengan en cuenta los responsables políticos de la
del Puerto de la Cruz, más de medio año cerrada al público.