martes, 15 de enero de 2008

BRUTALMENTE

Ha escapado bien Miguel Arias Cañete, responsable de política económica del Partido Popular, tras apuntar públicamente que su solución para afrontar la desaceleración económica -que se lo digan a los consumidores que 'barrieron' en las grandes superficies durante las pasadas celebraciones navideñas- era la aplicación de un "decreto brutal". Textual: "decreto brutal".
Ha escapado bien porque las críticas no han sido feroces. Alguna, incluso, ha sido formulada en clave sarcástica. Es posible que en su partido le hayan llamado al orden, o la atención, porque cosas así, dichas a dos meses de elecciones, producen escalofríos, sobre todo, cuando de brutalidad se trata.
Es probable que den a Arias Cañete por perdido después de que ahí más atrás declarara también que era de los privilegiados que "llega a fin de mes, pero justo, justo". Para que siga escapando, para no apretarle más tuercas, baste aludir a la relación de cargos públicos que ha ejercido, entre ellos los de europarlamentario y ministro. La confesión, en fin, es todo un insulto a la inteligencia, especialmente a la de aquellos que, en efecto, hacen filigranas, horas extra o apaños diversos para cubrir los gastos del mes.
No dice el señor Arias, no, en qué consiste la brutalidad. Pero si para la economía, para buscar soluciones a los problemas del común, para defender los intereses generales que siempre se dice, se recurre a la brutalidad, habrá que preguntarse cuál es el modelo o cuál es la oferta que el Partido Popular guarda para los ciudadanos ante la próxima cita electoral, principalmente porque si para las cuestiones de dinero se las van a gastar así, brutalmente, qué podrá ocurrir con otras materias, asuntos sociales por ejemplo, o igualdad de derechos, otro ejemplo. Mejor no imaginárselo, aún con la incógnita del alcance de la brutalidad.
El autor de la ocurrencia debe ser consciente -no lo fue en el momento de manifestarla, evidentemente- de que ha servido a sus adversarios políticos y a sus críticos una suculenta bandeja de contrataques fáciles. Del hecho habrán tomado nota también los prebostes del Partido Popular: Arias Cañete no volverá a decir "esta boca es mía", al menos hasta después de 9 de marzo.
Por bruto, claro.

1 comentario:

Enrique A. Rodríguez López dijo...

Saludos
Me ha extrañado tu cese en el cargo y como no veo explicación quiero mostrarte mi solidaridad. He escrito algo en mi blog.
http://enriquearodriguezlopez.blogspot.com/+