lunes, 9 de julio de 2018

MÁS EMPLEO, PEORES SALARIOS

Dos conclusiones relevantes en el informe más reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): la tasa de empleo, al terminar 2017, está por encima, un 61, 7 %, entre la población de 15 a 74 años; los salarios, por contra, se han estancado, al ser entre 1,5 % y 2% inferior al aumento de remuneración por hora.
O sea, más empleo, con niveles similares anteriores a la crisis; pero con un incremento de la brecha salarial, con lo que podría afirmarse que los sueldos son los grandes perdedores de la recuperación. La reducción de los aumentos de la productividad -del 2,3 % de progresión antes de la crisis se ha pasado al 1,2 %, en tanto que en algunos países es inferior al 1 %- y, sobre todo, un entorno económico de baja inflación, son las razones de ese estancamiento salarial.
El informe de la OCDE pone de relieve que España no termina de liberarse de aquellos factores que han incidido en la crisis. Es el segundo país con más pobres en edad de trabajar. El mercado laboral sigue siendo muy voluble. Y las posibilidades de recibir una formación adecuada, al menos en algunos segmentos de empleabilidad, siguen siendo altas.
España destaca por ser una de las naciones integradas en la OCDE donde los salarios reales bajan, según la organización debido a la mala calidad de los empleos creados tras la crisis. Eso origina que solo se vea superada por Grecia a la hora de contabilizar el mayor porcentaje de obres en edad de trabajar. En efecto, siempre según la misma fuente, un 15, 9 % de los españoles en edad de trabajar tiene unos ingresos inferiores al 50 % de la media del país, muy cerca del 16 % griego.
Con cálculos hechos el pasado mes de abril, el elevado nivel de paro en España -el segundo mas alto de los países miembros- resulta determinante, pese a las indiscutibles mejoras en los últimos años. Recordemos, por ejemplo, que a finales de 2014, la tasa de desempleo llegó a ser del 25, 8 %. El paro se cebó con españoles y españolas a quienes resulta muy difícil acceder o reingresar en el mercado laboral. Las ayudas fueron mermando progresivamente. Así, subió considerablemente la lista de parados de larga duración. Y aumentó la precariedad. Y el régimen retributivo se desmoronaba.
Las estadísticas de la OCDE señalan que, entre el último trimestre de 2016 y el de 2017, los salarios reales disminuyeron en nuestro país un 0,4 %, mientras que en el ámbito de la citada organización, como conjunto, subieron un 0,6 %.
Esta brecha de remuneraciones es, acaso, el aspecto más desigual del informe. Si en la mayor parte de los indicadores de empleo, España figura en posiciones muy bajas del mundo desarrollado, no ocurre igual con la brecha salarial entre hombres y mujeres que, en nuestro país, es del 34 %, 4,5 puntos por debajo del conjunto de la OCDE; ni tampoco en el nivel del ingresos, donde está, prácticamente, en la media.
En definitiva, más empleo y peores salarios que son, en la práctica, los grandes perdedores en este marco de recuperación. Que sigamos siendo el segundo país con más pobres en edad de trabajar indica que aún queda mucho por remar.

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