sábado, 24 de enero de 2026

Palabras para Carmelo

Bienvenidos a este Espacio ‘Periodismo y Comunicación’, de la Asociación de Periodistas de Tenerife, que hoy acoge el acto de entrega de su premio anual ‘Patricio Estévanez’ que, tal como se ha dicho, está concebido para distinguir una trayectoria profesional y un compromiso fehaciente con el periodismo.

Carmelo Rivero, que lo recibe en esta edición, reúne sobradamente los ingredientes de esta doble motivación. Nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1957, atesora una carrera de más de medio siglo dedicado de pleno al periodismo, al que se asomó siendo un niño de solo doce años con sus primeras colaboraciones en el desaparecido diario vespertino La Tarde, cuando todavía era dirigido por uno de sus fundadores, Víctor Zurita Soler. Allí coincidimos, como seguramente recordará el compañero Zenaido Hernández, a quien corresponderá la glosa de esa carrera.  Desde entonces, ha construido una trayectoria tan brillante como densa en la que tocó todos los palos del oficio —prensa, radio y televisión— con la misma impronta rigurosa, ya fueran noticias, crónicas, retratos o entrevistas.

Junto a su hermano Martín (también periodista y promotor cultural, fallecido prematuramente en 2023), firmaron como coautores, desde mediados los años setenta del siglo pasado, cientos de trabajos con la firma Carmelo Martín, un sello distintivo con el que se dieron a conocer como corresponsales de medios nacionales (los periódicos El País y Diario de Barcelona o la revista Triunfo) y en todos los rotativos tinerfeños contemporáneos: El DíaDiario de Avisos (en dos etapas) y La Gaceta de Canarias, de la que fueron directores fundacionales (1989-1991). Por el camino, Carmelo Rivero fue una pieza fundamental en el renacimiento de Radio Club Tenerife impulsado por Paco Padrón a finales de los setenta y luego una voz de referencia en la emisora decana de Canarias de la Cadena SER, en la que trabajó durante más de treinta años mientras incursionaba en el mundo audiovisual con programas de entrevistas en Canal 7  y Televisión Canaria, más recientemente en Atlántico Televisión, del grupo Plató del Atlántico.

Ahora, con amplia perspectiva, cabe afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nuestro periodismo entonces era de rebeldía, de juvenil inquietud por interpretar la realidad, de mirar alrededor con espíritu crítico o inconformista, de entusiasmo por plasmar cosas diferentes, de trasladar al papel las cosas que sucedían en el territorio donde convivíamos  que empezaban a resultarnos familiares. Hoy lidiamos entre redes y vicios de distinto signo.

Años después, le tocó simultanear con la dirección de ‘La Gaceta de Canarias’, creyendo que las aventuras empresariales no tenían fin y había café para todos en unas islas que no paraban, eso sí, de demandar información, aunque la vertebración social era un anhelo que los intereses empresariales se encargaban de frenar.

Y luego, el salto a la dirección de ‘Diario de Avisos’, el periódico que se hizo a sí mismo, respetuoso con sus antecedentes y sus orígenes. Carmelo sucedió a directores excelentes para converger con un emprendedor tenaz como Lucas Fernández, en unos momentos decisivos para el periodismo y la comunicación en los que hay que labrar nuevos caminos y afrontar nuevos desafíos.

Ahora una nueva etapa: la jubilación, el paso a la lectura incesante de tantas cosas pendientes, a la atención de las innovaciones que siguen rumiando  y el seguimiento de unos cuantos apremios informativos, válidos incluso para dejar su sello, si se tercia.

Estimado Carmelo: este es tu premio. Sin  grandilocuencias, este es el valor de la gente que te aprecia y estima tu obra, un ejercicio incesante, digno de ser galardonada. ¡Enhorabuena!

Nota del autor.- Palabras pronunciadas anoche en el acto de entrega del premio 'Patricio Estñevanez' al periodista Carmelo Rivero.

1 comentario:

Jose Luis Figueroa dijo...

Estupendo artículo Salvador. Carmelo y Martín han sin duda contribuyentes fundamentales al desarrollo de la cultura y el periodismo de las islas. Bien merecido ese homenaje. Jose Luis Figueroa