sábado, 30 de enero de 2010

OBSERVATORIO LOCAL DE TURISMO

Una de las innovaciones incluidas en el programa electoral con el que concurrimos en las elecciones municipales de 2003 fue la creación y puesta en marcha del Observatorio Local de Turismo, una entidad que, adecuadamente estructurada, sirviera para conocer y hacer un seguimiento de la evolución turística del municipio.

El Observatorio, sin pretensiones de gran estructura o de dotaciones millonarias, debía tener un funcionamiento muy profesional y totalmente despolitizado. En ese sentido, habría de ser, con el paso del tiempo, una potente herramienta para planificar, asesorar, analizar, sugerir y diseñar estrategias turísticas con el fin de cualificar la oferta y revalorizar constantemente el producto.

No se quería un organismo más ni que supliera a nadie o a otras entidades con competencias en el sector. Sólo se aspiraba a disponer de un instrumento útil, respetado y creíble, que sirviera para estudiar a fondo la realidad turística local que ya entonces comenzaba a dar síntomas de flaqueza que era necesario atajar.

Aquel programa -y esa oferta en concreto- no mereció la aprobación popular, se respeta la voluntad y punto. Pero es lo de menos. El paso del tiempo y el agravamiento de la recesión económica, así como otros factores entre los que cabe incluir la muy limitada capacidad empresarial y la carencia de programas y liderazgos claros en la institución pública, demuestran que ese Observatorio es una necesidad.

No es la panacea. Hay que decirlo sin ambages. Para que se entienda: la existencia y funcionamiento del Observatorio no implica que, de inmediato, se acaben las penurias del turismo, la principalísima actividad productiva de la ciudad que casi lo descubrió en Canarias y en España. No es que, también de inmediato, vayan a incrementarse los índices de ocupación hotelera.

Pero sí puede el Observatorio, por ejemplo, contribuir a conocer mejor los mercados y las tendencias. Y eso, hoy en día, es primordial. Hace unas fechas, iniciamos una pesquisa: saber cuántas camas turísticas se han suprimido del global de la oferta en los últimos cinco o diez años. Mejor no hablar de las respuestas obtenidas, sencillamente porque ha sido imposible hacerse con la cantidad cierta. Y otra averiguación: no hay modo de contabilizar rigurosamente cuántos turistas se alojaron o pernoctaron en la ciudad durante el último trienio.

Claro: con estos ejemplos domésticos, si estos datos básicos no se tienen fehacientemente, a estas alturas del siglo, después de haber presumido de la primera ciudad turística en infinidad de ocasiones, ahora en plena sociedad de la información, ustedes dirán cómo puede afrontarse cualquier alternativa, cualquier acción para invertir el sesgo y salir de la crisis.

El Puerto de la Cruz necesita de una revitalización, tiene que recuperar peso en el concierto de los municipios turísticos. Está en juego su futuro, sin más alarmismos. Y ese futuro, cuando no hay varitas mágicas, precisa de planteamientos sólidos y rigurosos, los que pueden fraguarse en un Observatorio como el que en su día anticipamos. Se insiste: nada de asumir competencias de otros, nada de suplir, nada de interferir…

Ese Observatorio debe ser algo vivo y dinámico que estimule el quehacer de los responsables del sector público y de los profesionales del privado. Es procurar un carácter científico para el turismo portuense en todos los órdenes: optimización de las acciones promocionales, analizar rigurosamente -a la luz de encuestas y estadísticas- la evolución del destino, explorar las potencialidades del futuro… Esa potente herramienta de la que hablamos tiene que estar al servicio de los ciudadanos, del municipio y de los profesionales del sector.

Ahora que los nubarrones de la incertidumbre siguen posados en el horizonte, nos permitimos rescatar aquella idea sólo con el fin de plantear su necesidad. Por si no ha quedado claro: no se trata de ninguna asamblea ni de ningún foro donde sus sesiones aburren o terminen no siendo convocadas. Se pretende un instrumento válido, que disponga de sus propias fuentes (institucionales, públicas, privadas) para saber qué pasos dar y seguir con seguridad a la hora de superar la decadencia o, dicho más en positivo, de relanzar un destino que, sin estar agotado pues conserva activos importantes, requiere inyecciones de decisión, empuje e innovación para ser, sencillamente, más competitivo.

3 comentarios:

Resa dijo...

Pues no sé yo, si nos hace falta otra "institución" mas de mesas redondas y discusiones infructuosas sobre estadísticas que no llevan a ninguna solución.

Sin embargo la palabra en sí me gusta. Asi que: Seamos todos y cada uno - y sobre todo los políticos - observadores turísticos para reconocer que es lo que les haría la estancia aqui mas grata. Por ejemplo unos diez o doce bancos a lo largo del paseo del muelle. Siendo de hormigón armado, no se los llevaría la primera ola y no costarían una fortuna. Pero los paseantes podrían sentarse y disfrutar de la vista libre al mar tranquilamente. Yo por lo menos he observado esta necesidad. Y asi habran muchas pequeñas necesidades que podrían ser detectadas por "observadores turísticos" y que formarían un conjunto de medidas pequeñas pero eficaces en beneficio del turismo que tanto nos hace falta.

emilio dijo...

Sin duda es una buena idea, aunque efectivamente tampoco se debe cer como la panacea.
No obstante, me atreveria a decir que actualmente es imposible hacer coincidir en la misma frase "Puerto de la Cruz" y "despolitizado", lo cual vislumbra un irremediable fracaso, puesto que el ayuntamiento portuense ha sido, salvo escasas excepciones, una máquina de aniquilar iniciativas populares.

emilio dijo...

Sin duda es una buena idea, aunque efectivamente tampoco se debe ver como la panacea.
No obstante, me atreveria a decir que actualmente es imposible hacer coincidir en la misma frase "Puerto de la Cruz" y "despolitizado", lo cual vislumbra un irremediable fracaso, puesto que el ayuntamiento portuense ha sido, salvo escasas excepciones, una máquina de aniquilar iniciativas populares.