La
Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), a raíz de los bulos
difundidos tras el accidente ferroviario de Adamuz, sobre el que hoy, por
cierto, comparece en el Senado el
ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha hecho público
un comunicado en el que advierte del impacto que la desinformación tiene sobre
la calidad democrática y la confianza de la ciudadanía en los medios. Por ello,
ha reclamado medidas
estructurales para reforzar el ejercicio del periodismo basado en la veracidad, el rigor y el respeto a los principios éticos. La
declaración se ha hecho pública con motivo de la festividad de san Francisco de
Sales, patrón de los periodistas.
La
organización señala que la difusión de informaciones falsas a través de redes
sociales no constituye un fenómeno aislado, sino un problema estructural que
contamina el ecosistema informativo y erosiona la credibilidad de los medios y
de los profesionales. En este sentido, la FAPE
recuerda que lleva años alertando de los riesgos asociados al mal uso de estas
plataformas y subraya la necesidad de denunciar de forma
continuada sus efectos sobre la convivencia democrática, así como de impulsar
medidas eficaces para combatir la desinformación.
El
último Informe Anual de la Profesión Periodística, elaborado por la Asociación
de la Prensa de Madrid (APM), refuerza este diagnóstico y refleja una amplia
concienciación entre los periodistas sobre la necesidad de actuar como freno
frente a los bulos y las falsedades. El informe también identifica otros
factores de preocupación, como la pérdida de confianza de la ciudadanía, la
precariedad laboral, la persistencia de los falsos autónomos, la escasa
presencia de mujeres en puestos de dirección y el deterioro de la salud mental
de los profesionales. La FAPE sostiene que sin
redacciones sólidas y condiciones laborales adecuadas resulta inviable
garantizar un periodismo de calidad.
La
Federación también vincula el deterioro del ejercicio profesional con la
creciente polarización política y denuncia prácticas que considera
incompatibles con una democracia plena, como el señalamiento de periodistas, el
acoso en línea, la exclusión de medios de actos informativos o la celebración
de ruedas de prensa sin preguntas. Estas actuaciones, según la
FAPE, suponen un obstáculo grave para la libertad de prensa y afectan al
derecho constitucional de la ciudadanía a recibir información veraz y rigurosa.
En
relación con el acceso a las instituciones, la FAPE valora de forma positiva la
aprobación en el Congreso de los Diputados de un reglamento que permitirá
evaluar el ejercicio profesional en la concesión de acreditaciones. La
Federación recuerda que ha denunciado de manera reiterada el comportamiento de
determinados activistas que, amparados en acreditaciones periodísticas,
vulneran los principios de la profesión y distorsionan la labor informativa del
conjunto de los profesionales.
La
declaración también pone el acento en la alfabetización mediática como
herramienta para combatir la desinformación. La FAPE recuerda que el Parlamento
Europeo ha instado a integrar esta formación en todos los niveles educativos y
reclama al Gobierno la incorporación de una asignatura específica en la
Educación Secundaria Obligatoria. La organización subraya que esta necesidad se
ve reforzada por el uso creciente de sistemas de Inteligencia Artificial, que
pueden facilitar tanto avances en el tratamiento de la información como la
suplantación de identidades y la difusión de contenidos falsos.
Por último, la
FAPE destaca la importancia del respeto al secreto profesional como derecho
fundamental para proteger a los periodistas frente a la obligación de revelar
sus fuentes, en un momento en el que este derecho se encuentra en desarrollo
legislativo.
La
Federación recuerda que este principio resulta esencial para la libertad de
prensa y de información y que su defensa es compatible con el sometimiento de
los profesionales a la ley y con la actuación de los tribunales ante posibles
vulneraciones de derechos. En este marco, la organización reitera la
disponibilidad de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo
como vía para canalizar reclamaciones sobre el ejercicio profesional.
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