viernes, 30 de enero de 2026

Precios hoteleros, criterio exponencial

 

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha dado a conocer días pasados la Encuesta de ocupación hotelera que arroja, desde luego, resultados muy llamativos que no solo ponen de relieve la pujanza de la industria turística española sino que acentúan su competitividad y avanzan por esa línea que hace pensar en cuáles serían las consecuencias en caso de que el éxito termine produciendo un resultado de cataclismo. No, mejor no pensarlo.

Y es que los registros son entre asustantes, mareantes y abrumadores. Este primero, para empezar: nuestro país pasó de recibir, en un ciclo de seis años, de 2019 a 2025, ochenta y cuatro millones de viajeros extranjeros a noventa y siete millones. O este segundo: casi trescientas sesenta y siete millones de pernoctaciones en sus establecimientos, hecho que significó un nuevo máximo histórico y la superación del millón de pernoctaciones en la media diaria. El tercer registro es igual de sobresaliente: en términos absolutos, el sector ha visto un incremento de casi veinticuatro millones de estancias en comparación con los niveles prepandemia. El caso es que casi todo ese incremento se explica por los turistas extranjeros. Según publica Carlos Molina, en el diario El País, en el citado ciclo temporal, la media de pernoctaciones diarias ha aumentado en sesenta y cinco mil estancias adicionales. De estas, un 90 % se corresponden con visitantes extranjeros (58.500) y tan solo el 10 % tuvo como protagonista al viajero nacional (6.500).

Atención a la explicación de por qué esta evolución asimétrica entre los viajeros nacionales y extranjeros y que interesará, seguro, al ámbito empresarial. Según Molina, especializado en economía y comercio, asistimos a un crecimiento exponencial de los precios. Entre 2019 y 2025, la tarifa media de la planta hotelera en España, compuesta por una media de quince mil establecimientos, se incrementó un 40 %. El precio por noche pasó de 91 euros a 128. El alza ha tenido un impacto directo en las decisiones del turista nacional, con un poder adquisitivo inferior al del extranjero, a la hora de contratar un hotel para sus vacaciones. De hecho, en 2025, las pernoctaciones ligadas a los residentes bajaron un 0,2 %, hasta los 121,8 millones. Es un nivel similar al registrado en 2023. Todo lo contrario ha sucedido en el turismo extranjero, en el que las estancias alcanzaron un máximo histórico de 245 millones, con un avance anual del 1,6 %.

El aumento de precios se tradujo, a su vez, en un incremento del beneficio por habitación disponible (conocido en la jerga del sector como revpar, por sus siglas en inglés). Este indicador, el principal que usa la industria hotelera para medir su rentabilidad, creció un 6,3 % en 2025 hasta situarse en 89,7 euros. Esta cifra representa un aumento del 47 % respecto a los niveles prepandemia. Y es de nuevo un máximo histórico.

Canarias, por cierto, según esta encuesta, acapara, junto a Baleares, Catalunya y Andalucía el 70 % de las pernoctaciones hoteleras en España. Y este otro dato de Tenerife isla, después de Mallorca: es el territorio que mayor presión recibe como consecuencia de la presión hotelera, con 26, 2 millones de turistas, un 86,2 % foráneos. Efervescencia, sí; pero…

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